NovelToon NovelToon
Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: En proceso
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: Pareja dispareja

Capítulo 13

El auto avanzaba lentamente por la calle, mientras el silencio dentro se volvía cada vez más incómodo. Las luces de los faroles iluminaban por momentos el rostro de Gabriel, que mantenía la vista al frente, aunque claramente estaba distraído. No podía dejar de pensar en lo que había pasado hace unos minutos. Para él solo había sido una conversación normal, pero la reacción de Irina "su novia" decía lo contrario. A su lado, ella miraba por la ventana con los brazos cruzados, intentando aparentar calma, aunque sus gestos la delataban.

—No me gusta que hables con esas chicas… —dijo finalmente, sin mirarlo.

Gabriel frunció el ceño, sorprendido.

—¿Qué? ¿Por qué no?

Irina soltó un pequeño suspiro.

—Porque… no sé… no me gusta. Me pone celosa.

Gabriel dejó escapar una risa suave, negando con la cabeza.

—¿Celosa? ¿Por qué lo estarías? ¿Acaso no confías en mí?

Eso hizo que Irina girara el rostro hacia él. Lo observó unos segundos y luego sonrió con dulzura, como si nada.

—No es eso… tú sabes que confío en ti.

Gabriel no parecía convencido.

—Entonces… —insistió.

Pero ella desvió la mirada, incómoda por un segundo, antes de responder:

—Olvídalo…

El silencio volvió, pero esta vez más pesado. Gabriel apretó ligeramente el volante, sintiendo que algo no estaba bien. Iba a decir algo más, pero Irina se movió, cambiando completamente el ambiente. Se giró hacia él y se inclinó un poco, acercándose con suavidad.

—Hoy estás más guapo de lo normal… ¿lo sabías? —dijo con una sonrisa traviesa.

Gabriel la miró de reojo, confundido por el cambio tan repentino.

—Irina…

Pero ella no lo dejó continuar. Sus dedos se deslizaron por su brazo con calma, acercándose un poco más.

—En serio… no sé qué hiciste hoy, pero… me encanta.

Su voz era más baja ahora, más suave. Sus ojos lo miraban con intención, como si quisiera desviar completamente la situación. Gabriel sintió la tensión en el ambiente.

—¿Por qué mejor no nos vamos a tu casa? —susurró cerca de él.

El aire dentro del auto cambió por completo. Gabriel apretó el volante, sintiendo la cercanía de ella, pero también el peso de lo que estaban evitando. Sabía perfectamente que Irina estaba cambiando el tema a propósito.

Y aunque una parte de él se sentía atraída por su forma de actuar… otra no podía ignorar lo que acababa de pasar.

Sus celos.

Su silencio.

Y todo lo que no dijo.

El auto siguió avanzando, pero ahora no era solo el camino lo que importaba… sino lo que estaba creciendo entre ellos, algo que ninguno de los dos quería enfrentar todavía.

En la oficina más grande de la ciudad

Isabella llegó a su trabajo más temprano de lo habitual, pero eso no evitó que sintiera ese nudo en el estómago que la acompañaba desde que salió de casa. Sus pasos eran rápidos, aunque inseguros, y sus manos apretaban su bolso con fuerza. Intentaba aparentar normalidad, pero por dentro todo era tensión. Apenas entró al edificio, saludó por inercia y evitó cruzar miradas. No quería que nadie notara lo mal que estaba.

Ni siquiera alcanzó a llegar a su escritorio cuando la voz de su jefa la detuvo.

—Isabella, a mi oficina. Ahora.

Su corazón se aceleró. Respiró hondo y caminó hasta la oficina sintiendo cómo cada paso pesaba. Al entrar, el ambiente frío y ordenado la hizo sentirse aún más pequeña. Su jefa estaba de pie, con los brazos cruzados.

—El informe —pidió, extendiendo la mano.

Isabella dudó un segundo antes de entregarlo.

—Señora… tuve un inconveniente… el informe terminó embarrado…

Su jefa lo tomó y lo revisó con evidente desagrado. Pasó las hojas lentamente, observando cada mancha, cada detalle fuera de lugar. Luego levantó la mirada.

—¿Embarrado? —repitió con frialdad—. ¿Te parece correcto presentarme esto? Para mí es una gran falta de respeto.

Isabella bajó la mirada, sintiendo la vergüenza subirle al rostro.

—Lo siento… tengo una copia… puedo traerla en unos minutos…

—No hace falta —interrumpió su jefa.

Esas palabras la dejaron helada. El silencio se volvió insoportable.

—Por favor… —insistió Isabella, con la voz más débil—. De verdad lo siento… haré lo que sea, pero no me despida.

Su jefa la observó sin mostrar ninguna emoción. Luego dejó la carpeta sobre el escritorio.

—Tienes dos días para presentarme el informe del folleto.

Isabella abrió los ojos, sorprendida.

—¿Dos días?

—Depende de ti si quieres tener tu puesto intacto —respondió con total indiferencia.

El mensaje fue claro. Isabella asintió lentamente, aunque por dentro todo se desmoronaba.

—Sí… lo haré…

Salió de la oficina intentando mantener la compostura. Sentía las miradas de sus compañeros, pero no levantó la cabeza. Al llegar a su escritorio, dejó su bolso y miró la carpeta por unos segundos.

Dos días.

Era poco tiempo… demasiado poco. Aun así, apretó los labios y se obligó a mantenerse firme.

Porque esta vez no podía fallar.

Isabella cerró los ojos por un instante, intentando calmar el temblor en sus manos. El sonido del teclado de sus compañeros, las llamadas, las risas lejanas… todo parecía demasiado normal para lo que estaba sintiendo por dentro. Como si el mundo siguiera girando sin importarle que ella estuviera al borde de colapsar.

Abrió la carpeta con cuidado. Las hojas manchadas parecían burlarse de ella. Recordó exactamente cómo había pasado: el tropiezo, el café derramado, su prisa, su torpeza. Y ahora, las consecuencias estaban frente a ella.

—Genial, Isabella… simplemente genial… —murmuró para sí misma.

Se dejó caer en la silla y pasó una mano por su rostro. No podía darse el lujo de quedarse pensando en lo que ya estaba hecho. Tenía dos días… y eso era todo.

Tomó aire profundamente y encendió su computadora. La pantalla iluminó su rostro cansado, reflejando también la determinación que comenzaba a formarse en sus ojos.

—Lo haré… —susurró—. No importa cómo.

Comenzó a revisar archivos, buscar referencias, rehacer todo desde cero. Cada clic era rápido, casi desesperado. Sus dedos se movían con agilidad, pero su mente iba aún más rápido. Sabía que ese informe no podía ser solo “aceptable”… tenía que ser perfecto.

Pasaron los minutos… luego horas.

El reloj avanzaba sin piedad.

Algunos de sus compañeros comenzaron a irse, despidiéndose entre ellos. Isabella apenas levantaba la vista, concentrada. No tenía tiempo para distracciones.

—¿Te quedas? —preguntó una voz cercana.

Ella levantó la mirada y vio a uno de sus compañeros observándola con curiosidad.

—Sí… tengo que terminar algo importante —respondió con una leve sonrisa forzada.

—No te sobrecargues tanto —dijo él antes de irse—. No vale la pena enfermarse por este lugar.

Isabella no respondió. Solo lo vio alejarse y luego volvió a la pantalla.

Tal vez tenía razón… pero en su caso, sí valía la pena.

Porque no era solo un trabajo.

Era su estabilidad.

Su independencia.

Su orgullo.

Y no iba a dejar que un error lo arruinara todo.

Horas más tarde, la oficina estaba casi vacía. El silencio ahora era distinto, más profundo. Solo se escuchaba el zumbido de las luces y el suave sonido de su teclado.

Isabella se estiró ligeramente, sintiendo el cansancio en su espalda. Miró la hora.

Tarde.

Muy tarde.

Suspiró, pero no se detuvo. Sus ojos ardían un poco, pero ignoró la sensación. Seguía avanzando, corrigiendo detalles, reorganizando ideas, mejorando cada parte.

De pronto, su teléfono vibró sobre el escritorio.

Isabella se sobresaltó un poco. Dudó antes de tomarlo, como si temiera lo que pudiera ver. Finalmente, lo desbloqueó.

Un mensaje.

Lo miró fijamente durante unos segundos.

Su expresión cambió ligeramente.

No era un mensaje cualquiera.

Y por un momento, todo el estrés del trabajo pareció mezclarse con algo más… algo personal, algo que no había tenido tiempo de enfrentar.

Apretó el teléfono con fuerza.

—Ahora no… —susurró, dejando el móvil a un lado.

No podía distraerse. No ahora.

Pero su mente ya no estaba completamente en el informe.

Ese mensaje… había movido algo dentro de ella.

Algo que creía bajo control.

Tragó saliva y volvió a mirar la pantalla, intentando enfocarse otra vez. Sin embargo, sus pensamientos comenzaban a dividirse.

Por un lado, el miedo a perder su trabajo.

Por el otro… aquello que seguía apareciendo en su vida, incluso cuando intentaba ignorarlo.

Cerró los ojos un segundo y negó suavemente con la cabeza.

—Concéntrate… —se dijo.

Volvió a escribir.

Más rápido.

Más decidida.

Como si al hacerlo pudiera callar todo lo demás.

Porque si algo tenía claro… era que no podía permitirse fallar.

Ni en el trabajo.

Ni en lo que su corazón estaba empezando a complicar aún más.

^^^Continuará...^^^

1
Limaesfra🍾🥂🌟
y Gabriel🤔 este sujeto 🤔🤔🤔 tem cuidado Isa eres ingenua😎
Yolanda Plazola Arroyo
yá lo dejé esun 🪳🪳🤭
Yolanda Plazola Arroyo
probecita desgrciado🪳
Maria Garcia
pobre duele pero no merece su amor es un idiota que le gusta el dinero tiene que ser fuerte y seguír adelante ya encontrará algo mejor
Limaesfra🍾🥂🌟
ds un idiota rata de 2 patas.
excelente capitulo gracias, vamos x mas
Limaesfra🍾🥂🌟
ooohhhh
Limaesfra🍾🥂🌟
eres.un cucaracho🤬
Limaesfra🍾🥂🌟
duelee😢😭😡🤬🤬🤬
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play