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El Secreto Del Faro De Las Sombras

El Secreto Del Faro De Las Sombras

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Amor prohibido / Mitos y leyendas
Popularitas:299
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Nadie debía entrar al Faro de las Sombras.
Elena lo hizo.
Allí encontró a Dante, el último guardián… y descubrió que su llegada estaba relacionada con un secreto que llevaba treinta años oculto.
- Una leyenda.
- Dos familias enfrentadas.
-Un amor que podría cambiarlo todo.
Pero… ¿por qué el faro parecía estar esperándola?

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Capítulo 9: Enemigos que no se ven

El sonido seco y hueco que resonó al final del pasillo se perdió en el silencio espeso, pero dejó tras de sí una tensión que se podía palpar en el aire. Dante dio un paso adelante, colocándose instintivamente entre Elena y la oscuridad que se extendía más allá de los retratos antiguos. Su postura se tensó al máximo, la mano sana cerrada en puño y la mirada fija en cada rincón sombrío, como si pudiera ver a través de las paredes mismas.

—Alguien nos ha estado siguiendo —dijo en voz baja y tensa, apenas un susurro que no dejó de llegar claramente hasta ella—. Alguien sabe que ya entraste aquí, que descubriste lo que llevaban siglos guardando oculto.

—¿Quién puede ser? —preguntó Elena, manteniéndose firme a su lado, apretando contra su pecho la nota de su abuela como si fuera su protección más fuerte—. ¿Quién más conoce los caminos de esta casa, quién se atreve a entrar donde incluso los habitantes de San Lluís temen acercarse?

Dante giró lentamente la cabeza hacia ella, y en sus ojos grises vio algo que rara vez mostraba: preocupación real, no solo por el secreto, sino por ella.

—Hay muchos que saben fragmentos de la historia —respondió despacio, cuidando cada palabra—. Familias antiguas que vivieron aquí antes, que se quedaron con el deseo de recuperar lo que dicen que les pertenece. Otros simplemente ambiciosos, que solo ven poder y riqueza en lo que custodiamos, sin importarles el precio que todos pagarían si se rompe el equilibrio. Y luego… están aquellos que han estado cerca toda su vida, que parecen parte de la casa misma, y que nunca revelan lo que piensan ni lo que buscan.

Bajó la voz aún más, casi un aliento contra su oído:

—Nadie es completamente inocente aquí, Elena. Ni los que parecen más leales, ni los que callan siempre.

Regresaron despacio hacia las zonas principales, cerrando tras de sí las puertas y asegurando cerrojos que ella jamás había visto usar. Al llegar al vestíbulo, encontraron a Marisa de pie, inmóvil junto a la escalera, con las manos cruzadas y la mirada baja, como si hubiera estado esperando su regreso desde hace mucho tiempo. Su expresión no cambió al verlos, pero Elena notó que sus dedos se apretaban con fuerza entre sí, casi hasta blanquearse.

—Señor —dijo la mujer con su tono habitual, plano y cuidadoso—. Llegaron noticias desde el pueblo. Dicen que se han extendido rumores nuevos: hablan de que usted tiene prisionera a una mujer extraña, que la trajo aquí para usarla en rituales antiguos, que la maldición ha vuelto a despertar y que pronto traerá desgracia sobre todo el lugar. También… —dudó un instante antes de continuar—, dicen que ella no es quien dice ser, que viene con intenciones de robar y destruir todo lo que la familia Montalvo ha protegido siempre.

Dante apretó los labios, sus ojos se oscurecieron por completo.

—Es el mismo juego de siempre —respondió con frialdad—. Manchar el nombre, sembrar miedo, separarnos de la gente para que nadie nos crea cuando necesitemos ayuda. Saben que si nos aíslan, somos más débiles.

Se giró hacia Elena, y su mirada se suavizó solo un poco, aunque seguía cargada de alerta:

—Esto es solo el comienzo. Ahora que saben que estás aquí, que eres la heredera de los Varela, te convertirás en el objetivo principal. Si logran hacernos dudar el uno del otro, si logran lastimarte o alejarte… habrán ganado la mitad de la batalla sin siquiera pelearla.

Esa misma tarde, las advertencias empezaron a volverse reales. Cuando Elena salió un momento al jardín trasero para tomar aire fresco, encontró clavada en el tronco de un árbol viejo una hoja de papel rasgado, escrita con letras torcidas y rápidas: Vete mientras puedas. Aquí solo hay muerte y cadenas. Nadie sale de estas paredes libre. No había firma, no había nombre, solo la amenaza clara y directa.

Poco después, cuando intentó hablar con una de las chicas que ayudaba en la cocina, la joven se apartó temblando, bajó la cabeza y se marchó sin decir una sola palabra, como si acercarse a ella fuera algo prohibido o peligroso. Más tarde, al ir a buscar agua al pozo cercano, escuchó detrás de unos arbustos palabras susurradas: …la traerán la desgracia… mejor que desaparezca antes de que sea demasiado tarde… y al girarse, no vio a nadie, solo el movimiento rápido de ramas que dejaban ver que alguien había estado observándola muy de cerca.

Cada paso que daba, cada lugar al que iba, sentía que había ojos invisibles siguiéndola, escuchando cada palabra, registrando cada movimiento. Ya no era solo el misterio antiguo: ahora había una guerra de sombras, donde el enemigo no atacaba de frente, sino que usaba el miedo, la mentira y el aislamiento para ir debilitándolos poco a poco.

Al caer la tarde, se encontraron nuevamente en el gran salón. Dante había regresado de revisar los alrededores con el ceño fruncido y la expresión aún más sombría que de costumbre. Se sentaron frente a frente junto a la chimenea, donde el fuego ardía fuerte y claro, iluminando sus rostros cansados pero decididos.

—Quiero saber quién está detrás de todo esto —dijo Elena con firmeza, sin apartar la vista de él—. Quiero saber el nombre de quien mueve los hilos, de quien quiere destruir lo que nuestras familias han cuidado siglos.

Dante tardó unos segundos en responder, como si estuviera sopesando cuánto decirle, cuánto cargar sobre ella de golpe.

—Se llama Rodrigo —dijo al fin, pronunciando el nombre con una rabia contenida que nunca antes le había visto—. Rodrigo de la Vega. Su familia vivió aquí antes que los nuestros, perdió el poder y las tierras cuando se firmó el pacto original. Desde entonces, generación tras generación, han esperado el momento de recuperar lo que creen que les pertenece: el control sobre la fuerza que custodiamos. Tienen dinero, influencia, gente dispuesta a hacer cualquier cosa por ellos… y ahora tienen también la oportunidad perfecta: el vínculo que debía ser fuerte apenas se está formando, y lo intentan romper antes de que se consolide.

—¿Cree que puede dominar lo que nosotros cuidamos? —preguntó ella, asombrada ante tanta arrogancia—. ¿No sabe que si lo intenta, el desastre cae sobre todos, sobre él mismo también?

—La ambición ciega —respondió Dante con amargura—. Creen que es un tesoro, una fuente de riqueza y poder sin límites. No entienden que es un equilibrio delicado, que solo funciona si se respeta, si se cuida con humildad y entrega. Creen que se puede tomar, usar, vender… y no saben que si rompen el sello, lo que despertará no servirá para nadie, y destruirá esta costa entera.

Se inclinó hacia ella, apoyando los brazos sobre las rodillas, y su voz se volvió profunda y sincera:

—Elena, escúchame bien. Hasta ahora he intentado protegerte manteniéndote alejada, ocultándote peligros, dándote reglas… pero veo que eso ya no sirve. Ahora que sabes la verdad, ahora que eres parte de todo esto, el riesgo es mayor que nunca. Ellos van a intentar todo: mentiras, amenazas, ataques directos… e incluso intentarán ponerte en mi contra, hacerme dudar de ti, o hacerte dudar de mí. Es su mejor arma: la desconfianza. Si logran que no creamos el uno en el otro, ya habrán ganado.

Elena se levantó, dio la vuelta a la mesa y se detuvo justo frente a él, mirándolo a los ojos con toda la seguridad que había acumulado desde que llegó a San Lluís:

—No lo lograrán. Yo sé quién eres tú, sé lo que cargas, sé lo que mi abuela dijo de ti y de nosotros. No necesito que nadie me cuente historias inventadas para saber qué hay en tu corazón. Viniste a buscarme, me protegiste, me salvaste cuando me dolía el cuerpo y el alma… y yo haré lo mismo por ti. No soy frágil, Dante, y no me voy a ir asustada por papeles clavados en árboles ni por rumores cobardes. Estoy aquí, contigo, y nada de lo que hagan va a cambiar eso.

Él se quedó inmóvil, mirándola, y por primera vez vio cómo esa coraza de hielo y silencio que llevaba puesta toda su vida se agrietaba de verdad. En sus ojos brilló algo cálido, intenso, un sentimiento que luchaba por salir a la luz después de haber estado encerrado tanto tiempo. Se levantó despacio, quedando a su altura, muy cerca, y cuando habló su voz fue suave, pero cargada de una promesa más firme que cualquier juramento:

—Si tú confías en mí… yo te juro que nada ni nadie podrá separarnos. Ni enemigos, ni secretos, ni el propio destino. Si estamos unidos, somos más fuertes que todo lo que nos quieran lanzar encima.

—¿Y si me preguntas lo mismo? —le dijo ella bajito, con una media sonrisa valiente—. ¿Confías tú en mí? ¿Confías en que soy capaz de estar a tu lado, de compartir el peso, de ser la otra mitad que necesita este pacto para funcionar bien?

Dante extendió la mano y, con mucho cuidado, como si temiera romperla, tomó la suya entre las suyas. Sus dedos, siempre fríos, ahora parecían buscar su calor, aferrarse a él como si fuera la única cosa real en medio de tanta sombra.

—Desde el momento en que apareciste en la puerta de esta casa… no he dejado de confiar en ti —respondió con sinceridad absoluta—. Quizás desde mucho antes. Quizás desde que nuestros nombres fueron escritos juntos en esos papeles antiguos, hace siglos.

Esa noche, mientras el viento volvía a levantarse y traía consigo el eco lejano del mar, Elena entendió que la batalla ya no era solo contra misterios del pasado o fuerzas desconocidas: ahora tenían un enemigo con nombre, con planes claros y dispuesto a llegar hasta el final. Pero también comprendió algo mucho más importante: ya no estaban solos. Ya no eran dos personas cumpliendo una obligación impuesta por antepasados. Eran dos almas que habían encontrado en el otro la fuerza que les faltaba, y juntos formaban algo que nadie había logrado formar en generaciones: un vínculo sellado no solo por la sangre o el deber, sino por la confianza y el corazón.

Y mientras miraba la luz tenue de la vela que oscilaba entre las sombras, supo con certeza: los enemigos podían esconderse, acechar, atacar desde lejos… pero nunca podrían vencer lo que se construye con verdad. Y esta vez, la verdad estaba de su lado.

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Eliana Angulo
El consejo de Elena cambia todo el tono.. no es una invasión, es una petición sabia decisión
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Me alegra que lo notes.Elena es la voz de la sensatez en medio de la tensión. Gracias por acompañar la historia 🙏
total 1 replies
Eliana Angulo
el secreto más grande no estaba escondido… estaba en ellos mismos. Qué revelación tan perfecta, nadie puede quitarles lo que llevan dentro… esa fuerza es invencible.
Eliana Angulo
siempre ahí, siempre callada… hasta que todo encaja de golpe, siempre el más cercano traiciona 😡
Eliana Angulo
Lo que esperaban que se rompiera… salió más fuerte que nunca🤭 llegaron tarde, pensaron ganar fácil… y se encontraron con algo imparable. 👏
Eliana Angulo
no están solos… siempre hay ojos y oídos escondidos. Qué tensión, me pongo tensa solo de leer y por fin se abren hay peligro acechandolos
Eliana Angulo
Cada vez que ella indaga, él se cierra… pero también se rompe un poquito más por dentro.
Eliana Angulo
Lo que se hereda no siempre se elige… pero sí se puede decidir cómo llevarlo.
Eliana Angulo
Se cierra, se protege… pero ella ya le está tocando la fibra sensible🔥
Eliana Angulo
Pasos, ruidos, puertas… pero nadie aparece, yo hace rato me hubiera ido
Eliana Angulo
Sabe cosas, calla más… y advierte por lealtad.
Eliana Angulo
Es solo el principio… y ya se siente que nada volverá a ser igual. Valiente y decidida
Eliana Angulo
En su mirada hay pena… es prisionero también él..todo es mucho más grande de lo que parece
Eliana Angulo
Valentía y miedo al mismo tiempo… buena forma de empezar el cuestro de ambos protagonistas 🫶
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: La valentía no significa no tener miedo… sino avanzar a pesar de él.. Gracias por verlo así
total 1 replies
Eliana Angulo
Nadie sale bien de ahí… qué se esconde de verdad en esa mansión
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Exacto! Esa mansión guarda secretos oscuros… Nadie sale igual de ahí ... te invito a que sigas leyendo para descubrirlo 😉
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