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ENREDADA CON EL JEFE DE MI EX

ENREDADA CON EL JEFE DE MI EX

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Después de descubrir a su prometido en la cama con su prima y su propia secretaria, Camila Reinhart decide hacer lo que mejor sabe: levantarse, romper las reglas y vengarse con inteligencia.
Huye a Alemania buscando libertad… y termina pasando una noche inesperada con un hombre tan frío como irresistible. Un desconocido con acento alemán, mirada de acero y un control que la hace perder el suyo.
Lo que Camila no imagina es que ese hombre no era un cualquiera.
Era Maximilian Brandt.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 4

Camila Reinhart

Me desperté con una sensación extraña, una mezcla de calor, silencio y un perfume masculino que no reconocía. Mi cuerpo tardó unos segundos en reaccionar, pero mi mente no. Los recuerdos de la noche anterior llegaron como flashes desordenados: luces, música, besos, manos firmes, miradas cargadas de intención.

El desconocido.

Abrí los ojos de golpe.

No estaba en mi hotel.

Me incorporé lentamente, cuidando no hacer ruido. La habitación era amplia, sobria, elegante. Tonos grises, madera oscura, líneas limpias. Nada recargado. Todo perfectamente ordenado. Muy… alemán. Giré la cabeza y lo vi.

Dormía profundamente a mi lado.

La sábana apenas cubría su torso y, aun dormido, mantenía esa expresión seria, controlada, como si incluso el descanso estuviera bajo sus propias reglas. Por un segundo lo observé con detenimiento. La noche había sido intensa, inesperada, deliciosa… pero nada más.

No podía quedarme.

Yo no era una mujer que se aferrara a aventuras de una noche, por muy memorables que fueran. Aquello había sido un paréntesis necesario, no un nuevo capítulo.

Me levanté con cuidado, recogí mi ropa del suelo y me vestí rápido. Mientras lo hacía, una parte de mí —la más impulsiva— quiso despertarlo, decir algo, despedirme como una persona decente. Pero la parte que siempre ganaba, la que sobrevivía, la que planeaba… me dijo que no.

Salí del apartamento en silencio.

Solo cuando estuve afuera me di cuenta de algo importante: no tenía idea de dónde estaba. Saqué el teléfono y abrí Maps. El punto azul parpadeó unos segundos antes de marcar mi ubicación.

Grunewald.

Por supuesto. Una de las zonas residenciales más exclusivas de Berlín. Calles amplias, casas elegantes, árboles altos, silencio absoluto. Vivir allí no era casualidad. Aquel hombre no era un simple turista ni un fiestero ocasional. Pero ya era tarde para hacerme preguntas.

Caminé varias cuadras hasta encontrar un taxi. Mientras avanzaba, decidí que los recuerdos de esa noche se quedarían donde pertenecían: en mi memoria. Yo regresaría a Nueva York, a mi vida real, a mis planes. Él se quedaría en Berlín. Dos líneas que se cruzaron una vez y nunca más.

Y estaba bien así.

Ese mismo día alquilé un auto. No quería quedarme encerrada pensando demasiado; pensar demasiado siempre me llevaba a conclusiones peligrosas. Salí de la ciudad con rumbo incierto, dejándome guiar por carreteras que se abrían entre bosques y lagos.

Visité Potsdam, con sus palacios y jardines impecables. Caminé por Wannsee, respirando aire puro junto al lago. Pasé por Werder (Havel), un pueblo tranquilo, casi detenido en el tiempo. Alemania tenía algo que me calmaba: orden, estructura, silencio cuando se necesitaba.

Mientras conducía, mi mente empezó a hacer lo que mejor sabía hacer.

Planear.

Sebastián Arismendi no iba a salirse con la suya. Sabía que pronto se abriría el puesto de jefe de estudios y estrategias financieras en la empresa. El actual director se iría, y Sebastián llevaba meses preparándose para ocupar ese cargo. Yo lo sabía porque yo misma lo había ayudado más de una vez, porque yo era quien corregía sus informes, quien afinaba sus presentaciones.

Yo no me había postulado antes por una sola razón: sabía cuánto lo deseaba él, y en ese momento todavía lo amaba.

Ahora… ahora era distinto.

Ese puesto sería mío.

No solo porque lo merecía más, sino porque sabía exactamente dónde tocar para desestabilizarlo. Sebastián era narcisista, ególatra, incapaz de tolerar perder, y mucho menos perder contra una mujer. Eso lo destruiría por dentro. Y como si fuera poco, el sueldo del cargo duplicaba lo que yo ganaba actualmente.

La jugada era perfecta.

Claro, para ejecutarla tendría que enfrentar cosas incómodas. Tendría que regresar a casa de mis padres y dar explicaciones. No les mentiría. Nunca lo hacía. Pero eso podía esperar.

También tenía que resolver dónde vivir. Mi antiguo apartamento estaba en arriendo, y no iba a desalojar a dos viejitos puntuales y respetuosos solo por mi drama personal. Así que, mientras avanzaba por la carretera, empecé a buscar opciones de vivienda.

Zonas tranquilas, bien ubicadas, cerca del trabajo. Mi vida no se iba a detener.

Y entonces recordé algo más.

Sebastián había perdido otro puesto importante tiempo atrás por subestimar a su propio jefe. Un hombre reservado, poderoso, casi invisible dentro de la empresa, pero con una influencia enorme en las decisiones finales.

El jefe de mi ex.

Sonreí apenas.

Saqué el teléfono y empecé a buscar en redes sociales. LinkedIn, conferencias, fotos antiguas, artículos financieros. Quería saber qué le gustaba, cómo pensaba, dónde se movía. No por casualidad, sino por estrategia.

Porque esta vez, no iba a improvisar.

Esta vez, iba a ganar.

1
paty creative
que tan rápido se perdieron los escoltas???🙄
Mireya Salazar
Gracias escritora muy emocionante, sigue así
Alejandra Gigena
Modo alemán... ACTIVADO ✓
Adriana Romero
Me encantó esta historia, atrapa desde el principio, un capítulo mejor que el otro, el encuentro casual de dos personas salidas de su eje pero que al conocerse cosas sublimes comienzan a pasar, un pensamiento, una fragancia, un color de ojos; y de manera coincidencialmente se encuentran en NY, y comienza algo que no esperaban ninguno de los dos, un dueño y una empleada eficaz, luchan en un ambiente para mantener el orden y el compromiso de cuidar el lugar de trabajo.
Adriana Romero
Error de salir sola Camila y más sabiendo que existe la posibilidad de que Sebastian le haga daño porque la considera culpable de todo lo que le ha pasado y está totalmente desquiciado 🤔 lo que lo hace más peligroso 🥴🥺
Adriana Romero
Sebastian tu solo te pusiste la soga al cuello y el hueco está abierto esperando por ti 🧐😤😡
Adriana Romero
Ese es el resultado de un poco hombre, Sebastian no pudo caer más bajo y por supuesto que Camila sabe quien envió esas fotos
Adriana Romero
Maximilian no solo es tu jefe, es tu guardaespaldas, es tu compañero, tu amante y día a día ambos se admiran y eso es muy importante a la hora de elegir pareja
Adriana Romero
Creo que en vez de luchar contra las serpientes 🐍 deben sacarlas, por ejemplo Marina
Adriana Romero
Huy 😬 cuando caigas Sebastian, mientras más alto crees 🤔 que estás, peor será la caída
Adriana Romero
Camila bien dispuesta a quitarse la piel de oveja, a disfrutar ese momento que la vida es ahora 🤩💥💫💓
hadasa
que hermosa historia romántica fuerte y con un amor contra viento y marea, que aplasta a las pu tizorras intrigantes y a los idiotas soberbios que se creen el ombligo del mundo 💪💪💪💪💪/Heart//Heart//Heart//Rose//Rose//Rose/
Esther chidas
Excelente, gracias 🫂
Maria Alejandra Gonzalez
💞💞💞🌸🌼
Wanda
Muy buena
Alejandra Gajardo Volk
perfecto 💯💯💯 impecable
Alejandra Gajardo Volk
me encantó esta historia, tuvo de todo un poco, pero lo que más destacó es que no tenía mala ortografía y eso habla muy bien de quién la escribe 🥰🥰🥰🥰🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Gabriela Arron
realmente le falta un tornillo...pensar que todavía lo ama!!
Gabriela Arron
ahora se va a volver más peligroso,a cuidarse ahora
Gabriela Arron
porque tanta maldad está gente!!😠
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