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El Pequeño Heredero Que Domó Al CEO

El Pequeño Heredero Que Domó Al CEO

Status: Terminada
Genre:CEO / Madre soltera / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Valentina Ríos huyó de la ciudad cinco años atrás con el corazón destrozado y un secreto que jamás pensó revelar.
Ahora ha regresado con su pequeño hijo, Leo, decidida a comenzar una nueva vida.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 — Una noche de confesiones

El reloj permanecía sobre la mesa.

Nadie decía una palabra.

Valentina lo observaba con el corazón acelerado. Adrián, en cambio, parecía estar intentando reconstruir cada pieza del rompecabezas.

—No puede ser una coincidencia —dijo Daniel.

Adrián levantó la mirada.

—No lo es.

Victoria se acercó lentamente.

—¿Qué significa ese reloj?

Adrián la miró.

—Que alguien quiere que sepamos que puede entrar y salir de esta casa cuando quiera.

Valentina abrazó a Leo.

El pequeño no parecía comprender la gravedad de la situación.

—Mamá, ¿por qué están preocupados?

Valentina se agachó frente a él.

—No pasa nada, cariño. Solo estamos resolviendo un problema.

Leo miró a Adrián.

—Papá lo puede resolver.

Adrián sonrió levemente.

—Lo haré.

Pero por dentro sabía que la situación era mucho más complicada.

---

Después de acostar a Leo, Adrián regresó a la sala.

Valentina estaba junto a la ventana.

La noche había cubierto la ciudad y las luces de los edificios se reflejaban en el cristal.

—No deberías estar sola —dijo Adrián.

—No estoy sola.

Él se acercó.

—¿En qué estás pensando?

Valentina tardó unos segundos en responder.

—En los últimos cinco años.

Adrián guardó silencio.

—Me fui porque pensé que era la única manera de proteger a Leo —continuó ella—. Creí que podía comenzar una vida nueva y dejar todo atrás.

—Y yo nunca supe que tenía un hijo.

—No.

Adrián bajó la mirada.

—Hay algo que todavía no entiendo.

Valentina se volvió hacia él.

—¿Qué?

—¿Por qué nunca me buscaste?

Ella respiró profundamente.

—Porque alguien me hizo creer que acercarme a ti pondría tu vida en peligro.

Adrián frunció el ceño.

—¿Quién?

—No lo sé con certeza.

—¿Victoria?

Valentina negó con la cabeza.

—Ella fue quien me pidió que me marchara. Pero ahora sé que estaba asustada.

Adrián permaneció pensativo.

—Entonces alguien utilizó a mi madre para separarnos.

—Eso parece.

Hubo un largo silencio.

—Te odié durante mucho tiempo —confesó Valentina.

Adrián la miró sorprendido.

—¿A mí?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque pensé que simplemente habías decidido olvidarte de mí.

Adrián dio un paso hacia ella.

—Nunca te olvidé.

Valentina levantó la mirada.

—No lo sabía.

—Yo tampoco sabía que tenía un hijo.

—Lo sé.

La expresión de Adrián se suavizó.

—Si hubiera sabido de Leo…

—¿Qué habrías hecho?

Adrián no dudó.

—Habría ido por ustedes.

Valentina sintió un nudo en la garganta.

—Llegaste cinco años tarde.

—Lo sé.

—Y no puedes recuperar esos años.

—No.

Adrián sostuvo su mirada.

—Pero puedo estar presente en todos los que vienen.

Valentina no respondió.

Aquella promesa era sencilla.

Pero significaba mucho.

---

Un ruido proveniente del segundo piso interrumpió el momento.

Valentina se sobresaltó.

Adrián inmediatamente miró hacia las escaleras.

—Quédate aquí.

—Voy contigo.

—Valentina…

—No pienso quedarme esperando mientras tú investigas.

Adrián suspiró.

—Está bien.

Subieron juntos.

El pasillo estaba oscuro.

Adrián encendió las luces.

Nada.

—Tal vez fue una ventana —dijo Valentina.

Adrián negó con la cabeza.

—Todas están cerradas.

Entonces escucharon otro sonido.

Esta vez provenía de la habitación de Leo.

Valentina corrió hacia allí.

La puerta estaba entreabierta.

Leo dormía tranquilamente.

Pero sobre su escritorio había un sobre.

Adrián lo tomó.

—No lo abras —dijo Valentina.

—Tenemos que saber qué contiene.

Lo abrió.

Dentro había una pequeña fotografía.

Adrián la observó.

Era una imagen tomada cinco años atrás.

Valentina estaba frente a un hospital.

Llevaba a Leo recién nacido en brazos.

Pero lo verdaderamente extraño era la persona que aparecía al fondo.

Adrián acercó la fotografía a la luz.

—Ese hombre…

Valentina se quedó inmóvil.

—¿Lo conoces?

—Sí.

—¿Quién es?

Adrián tragó saliva.

—Mi padre.

Valentina abrió los ojos.

—Pero él sabía que Leo existía.

—Eso significa que la historia que nos contaron está incompleta.

Detrás de la fotografía había una frase:

“Él dejó instrucciones antes de morir.”

---

A la mañana siguiente, Adrián llamó a Daniel.

—Necesito que encuentres cualquier documento firmado por mi padre durante los meses anteriores al nacimiento de Leo.

—¿Busca algo específico?

—Testamentos, contratos, instrucciones privadas, cuentas bancarias… cualquier cosa.

—Entendido.

Adrián colgó.

Valentina apareció en la puerta.

—¿Encontraste algo?

—Todavía no.

—¿Y si tu padre realmente sabía de Leo?

—Entonces pudo haber preparado algo para él.

—¿Una herencia?

Adrián negó lentamente.

—No creo que sea solamente dinero.

Valentina lo miró confundida.

—¿Qué podría ser más importante?

Adrián recordó las palabras de Victoria.

Leo no era solamente un heredero.

—El control de la empresa.

---

Horas después, Daniel apareció con una carpeta.

—La encontramos.

Adrián se puso de pie.

—¿Qué es?

—Un documento privado firmado por su padre.

Valentina se acercó.

Daniel colocó la carpeta sobre la mesa.

—Fue registrado cinco años atrás, pero nunca apareció en los archivos oficiales.

Adrián comenzó a leer.

Su expresión cambió.

—¿Qué dice? —preguntó Valentina.

Adrián levantó la mirada.

—Mi padre estableció que, si yo tenía un descendiente directo antes de cumplir cierta edad, ese descendiente recibiría una participación especial de la empresa.

Valentina comprendió.

—Leo.

—Sí.

Daniel continuó:

—Pero hay una cláusula adicional.

Adrián lo miró.

—¿Cuál?

Daniel señaló el documento.

—Si el heredero desaparecía o era separado de sus padres, las acciones quedarían bajo la administración de una persona designada por su abuelo.

Valentina sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Adrián leyó el nombre.

Durante varios segundos no pudo hablar.

Valentina tomó el documento.

Sus ojos se abrieron al reconocerlo.

—No…

Adrián cerró los puños.

—Ahora sabemos por qué alguien quería que Leo desapareciera.

Daniel permaneció en silencio.

—¿Quién aparece como administrador? —preguntó Valentina.

Adrián levantó lentamente la mirada.

—Esteban Ferrer.

---

Aquella noche, Adrián salió al jardín.

Necesitaba pensar.

Valentina lo encontró sentado en uno de los bancos.

—¿Estás bien?

—No.

Ella se sentó a su lado.

—¿Quieres hablar?

Adrián observó el cielo.

—Durante toda mi vida pensé que mi padre había construido el imperio para proteger nuestra familia.

—¿Y ahora?

—Ahora creo que construyó una guerra.

Valentina permaneció a su lado.

—No tienes que enfrentarla solo.

Adrián la miró.

—¿Por qué sigues aquí?

Valentina sonrió débilmente.

—Porque esta vez no voy a huir.

Él bajó la mirada.

—Gracias.

—No me des las gracias todavía.

—¿Por qué?

—Porque si alguien intenta hacerle daño a Leo, voy a luchar con todas mis fuerzas.

Adrián sonrió.

—Entonces somos dos.

Por primera vez, ninguno necesitó decir más.

---

Dentro de la mansión, alguien observaba las cámaras de seguridad.

La persona detuvo la imagen justo cuando Valentina y Adrián estaban juntos en el jardín.

Luego abrió una carpeta.

Dentro había fotografías de ambos.

Y una última imagen de Leo.

La persona tomó el teléfono.

—Ya descubrieron lo de Esteban.

Del otro lado respondieron:

—Entonces cambiaremos el plan.

—¿Y qué hacemos con Esteban?

Hubo unos segundos de silencio.

—Déjalo creer que todavía tiene el control.

La persona sonrió.

—¿Y el niño?

La respuesta fue fría:

—El niño es la llave.

La llamada terminó.

Entonces apareció un mensaje en la pantalla:

“Mañana comienza la segunda parte.”

Y debajo había un nombre que ninguno de ellos esperaba volver a ver.

Adrián Montenegro padre.

Pero había un problema.

El padre de Adrián llevaba cinco años muerto.

Continuará…

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Edith Tortolero
hola me está gustando, me gusta el suspenso,. ojalá y se resuelva pronto porque, cuando pasa mucho tiempo en resolverse aburre.. 🥰
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: -Hola, Edith.. Qué alegría saber que te está gustando. Tienes razón, no nos tomaremos demasiado tiempo pronto sabrás la verdad!
total 1 replies
Eliana Angulo
me gustó tu novela.. te felicitó
Maria Garcia
muy buena su novela
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Gracias por este apoyo tan lindo... Me motiva muchísimo 💙 te invito a leer otras mis novelas
total 1 replies
Eliana Angulo
Leo es increíble... niño muy inteligente.. tiene la fe más fuerte🥹
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Totalmente de acuerdo! Su fe y su valentía lo hacen especial, vienen momentos hermosos con él
total 1 replies
Eliana Angulo
lo explica todo.. estaba planeado desde antes😱
Eliana Angulo
Quién les manda las advertencia... será un amigo o enemigo... necesito saberlo ya🤭
Eliana Angulo
tiene dos caminos para recuperar a Leo o perderlo todo...la tensión está al máximo y cada frase me hace querer saber más👏👏
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Me alegra muchísimo que te atrape.. Cada decisión cuenta y el destino de Leo está en juego… ¡sigue leyendo!😉
total 1 replies
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