Yo solo iba a entregar flores a la iglesia de San Gennaro.
No sabía que el ramo escondía un micrófono.
Ni que el hombre que me sonrió desde el altar era el Capo de Nápoles.
Ni que esa sonrisa sería lo último inocente que vería en mi vida.
NovelToon tiene autorización de Ybet Renú para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La extrañaba.
... Me saca del helicóptero como quien arrastra un problema que no sabe donde tirar. Entramos todo es lujo aquí. Yo temblaba y no por el frío del mármol, sino por el susurro de sus hombres. Me dice que camine, me empujó dentro del estudio, olía a limón a libros viejos y a deducciones que terminan con sangre. Cierra la puerta.
>Enzo. Nos quedamos solos.
Vittoria Caruzzo...
Y allí lo vi por primera vez con claridad desde la iglesia, parecía un hombre con una chica muerta de miedo en su casa y sin ningún plan.
--Siéntate--Me ordenó, pero la orden sonó hueca, no me senté.
--Te mataron a tus padres ¿no?, me preguntó.
Vittoria. No, pero parece que a los tuyos si, para eso querías el ramo.
Su mirada se tensó.
>Enzo. Qué mierda dices.
>Lo sé, porque entre huérfanos nos reconocemos, la mirada vacía que nos deja la muerte cuando la tenemos frente es imborrable. Bueno sí ya decidiste, hazlo de una vez que para mí sería una calma encontrarme con mis padres y mi hermanito.
-- Enzo se fue fijando en la valentía que aquella muerte le dejó, Vittoria tenía, Enzo se engancha de ella no porque es bonita, sino porque ella no le tienen miedo a la muerte y él vive rodeado de hombres que sí. Le dijo a uno de sus hombres que la lleve a una habitación y que nadie se acercara a ella, ni con la mirada, lo único que la custodiada eran unas cámaras en aquella habitación, menos en el baño.
Enzo se da cuenta de que al tercer día ella sigue viva. Eso ya era raro. Enzo la observaba desde el marco de la puerta principal. Vittoria no lloraba, no suplicaba, solo cortaba flores. Le había tirado un jarrón con flores marchitas de su madre.
Recordó que le había dicho... Si vas a estar aquí, haz algo útil. Espero lágrimas, insultos, miedo, pero ella solo pidió tijeras y agua limpia. Vittoria cortaba tallos cono si ya no estuviera en la guarida del lobo. Como si las espinas no pudieran con ella, porque desde la muerte de esa familia ella ya había sangrado todo lo que tenía que sangrar.
Enzo recordaba que le había dicho "Los huérfanos nos reconocemos"
Y ahí lo entendió.
Enzo había matado a decenas.
Había visto hombres de 50 años orinarse encima por una pistola, había visto traidores besarle los pies. Pero nunca había visto a alguien mirar a la muerte de frente y podar rosas.
La muerte de sus padres no la rompió. Le quito el freno. Y eso, para un hombre que vivía haciendo que otros frenaran, era jodidamente peligroso. Bajo al jardín y le preguntó...
>Enzo. ¿No me tienes miedo, Caruzzo? -- Le preguntó al fin.
Pero Vittoria no levanto la mirada y siguió podamos flores.
>Vittoria. El miedo se me acabo el día en que enterré a los únicos que me podían proteger -- siguió cortando otro tallo. Tú solo puedes matarme. Y eso, eso ya no me asusta.
__ Enzo sintió algo frío en el pecho. No era culpa, Los capos no tienen culpa, era respeto y el respeto en su mundo era algo más íntimo que el deseo.
Victoria, ella no es temeraria. Es una chica que ya lo perdió todo, no tiene nada que le puedan quitar, en el pueblo ni deben recordar su existencia y los que la involucraron ya se habrán lavado las manos y en ese pueblo la justicia se ciega con fajos de billetes o con la misma muerte.
Y Enzo que vive acumulando poder por miedo a perderlo todo, no sabe como manejar a alguien que no tiene miedo a perder.
El doblega a Silicia entera, pero no puede doblegar el duelo de ella, y eso lo obsesiona, primero es curiosidad, luego es nesecidad de entenderla.
Ella sigue cuidando vida, las flores, mientras está rodeada de muerte. Y así dos meses han pasado.
Tanto para Enzo como para Vittoria, había un sentimiento de extrañeza, ella tenía un vacío al pasar por el estudio y no sentir aquel olor a tabaco y él, él siempre hacía esos viajes de rutina, Nápoles, Milán y así... Pero esta vez había algo distinto, algo está mal.
En el Penthouse olía a cuero nuevo y a mar, no olía a rosas recién cortadas y a perfume de jazmín. Esos viajes él los hacía siempre, cobrar deudas, recordar quién manda, lo había hecho cien de veces.
Esta vez andaba algo mal. Sus hombres reportaban sin temblar, nadie arreglaba jarrones, ni cortaba flores, nadie le discutía el café, el vino que tanto le gustaba se sentía distinto en su paladar.
Recordaba aquella noche cuando Vittoria, aquella mujer sin miedo, le había dejado el café...
-- Por Dios Rinaldi, si me vas a envenenar con café por lo menos usa el mejor y no está agua de color semi oscuro con poca consistencia--
Esa noche él le puso dos hombres a custodiar su habitación, porque la huérfana lo había hecho reír y un capo no ríe.
Marco el número de la villa, el jefe de seguridad contestó en una.
>Enzo. ¿Informe?
>Jefe de Seguridad. Todo en orden jefe, sin novedades.
-- Y ella -- Silencio al otro lado...
La signorina Caruzzo, desayuno y pidió más semillas de lirio. Corto la llamada y se preguntó... ¿Sigue sembrando lirios? Sabiendo que los lirios se utilizan para funerales. Se miró en el ventanal y su mirada fría volvió. Porque extrañaba el ruido, extrañaba que alguien en su casa no le debiera obediencia. Extrañaba que Caruzzo no le tuviese miedo, mientras sonrosado se precisaban cuando oían de él o lo veían. Extrañaba su presencia, su desafío, extrañaba sentirse vivo. Agarro su chaqueta...
Nos volvemos a la villa ¡Ya!
Volvía a casa. Y Vittoria no se había dado cuenta de que ya era su casa. Ella no lo conquistó siendo dulce, lo conquistó siendo constante. No se rompió, no se vendió, siguió podando flores y haciendo arreglos para la gruta donde Enzo tenía fotos de sus abuelos, de sus padres, ella cuidaba de ese lugar que para él era importante, ella quería que sus almas se encuentren llenas de flores. Cada foto guardaba una mirada distinta, pero ella no se inmutaba. Eso es más íntimo que cualquier escena de cama, él veía que ella cuidaba lo que él más valoraba.
Mis queridos lectores les traigo un nueva novela, donde el amor pasa por muchos estados, y la mafia siempre quiere imponer, les agradezco de antemano, sus me gusta, sus regalos, sus comentarios, que otra mi es importante. 🥰