Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Drogada
— Connie me suena algo mal. - mencionó Laura cuando le contó lo de la invitación a la fiesta de celebración por el cumpleaños de Brenda.
— Está vez concuerdo con Laura. - apoyó Mei.
— Tal vez quieren verse como una familia amorosa delante de los invitados. - volvió a repetir Laura sonriendo.
— Me duele admitirlo pero ni siquiera confío en mí propio padre.
Mei la rodeo con un brazo, mientras Connie sintió ese cariño que sentía con sus dos amigas apoyo su cabeza en el hombro de la chica.
— Entonces ahí estaremos, - afirmó Laura, apoyando también Mei.
DEPARTAMENTO DE ERICK
— No, no cuentes conmigo Erick eso que piensas apoyar es una bajeza. - espectó Lían caminando hacia la salida, dónde se detuvo unos segundos.
— Entonces mal amigo no vuelvas, me das la espalda. - espectó molesto.
— Tómalo como quieras Erick, te apoye en muchas de tus tonterías, pero esto es una locura, es muy grave, y aunque seas quien seas te puede causar problemas con la ley.
— ¿De qué están hablando? - preguntó Matheo viendo la cara de enojo de Lían y Erick.
— Anda cuéntale, haber si el te apoya, sí lo hace no vuelvan a contar conmigo en nada.
— Erick dudo en decirlo si reaccionaba de la misma forma que Lían, tendría que buscar alguien más que hiciera ese trabajo, y era entrener a Laura y Mei, mientras él llevaba a Connie a la habitación.
Pero su error desde el principio fue haberles contarle todo el plan.
— Cada vez estas más mal Erick, y tampoco cuentes conmigo, coincido con Lían eso que piensas hacerle a Connie ya se pasó de la raya. Y si no reflexionas acabarás mal.
— Largo de mi departamento los dos, mal amigos.
— Yo, ¡claro que me voy! - exclamó Lían dándose la vuelta.
— Voy contigo. - lo siguió Matheo.
— ¡Váyanse! - y no vuelvan a cruzarse en mí camino, y espero no vayan de boca suelta.
— No te preocupes Erick, el que mal obra mal acaba, o aún más trágico. Estás cavando tu propia tumba.
Erick los vio irse, pero no les iba a dar la razón, porque los amigos se apoyan en las buenas y en las malas. Y en su necedad el miraba qué le dieron la espalda cuando los necesitaba. Cerró la puerta detrás de él, entró a su estancia a buscar en su computadora alguien que sabía que por unos dolores era capaz de colgar a su propia madre.
MIENTRAS TANTO.
— ¿Es algo sin efectos verdad? - preguntó Tom no del todo convencido si deberían de drogar a Conny.
— Solo le provocará sueño, mientras Erick se toma unas fotografías con ella, - ¿acaso ya te echaste para atrás? - ¿qué pasó con lo de obtener la herencia qué tanto hace falta de esa inversión para la empresa familiar?
— Hellen, Conny es mi hija también, y no me gustaría que le hicieran algo que… bueno si nadamas se le hará creer que se acostó con Erick al final no creo que sea la primera vez. Y creo que Erick la quiere ojalá se case con ella.
Brenda blanqueó los ojos con la absurda reacción de su padre, pero estaba segura que su madre se iba a encargar de él, como siempre lo había hecho desde que ella recuerda.
DÍAS DESPUÉS
En el departamento de Laura y Mei.
— ¿Crees que es demasiado corto? - preguntó Connie frente al espejo.
— ¡Te ves de infarto Conny! - aseguró Mei impresionada.
Mei no mentía, Connie la naturaleza la había premiado con un cuerpo esculpido caderas moderadas unos glúteos qué dejaban alucinando al género masculino, un rostro de muñeca, por lo que el maquillaje solo realzaba su belleza sin necesidad de exagerar.
— ¿No es muy atrevido el rojo? - volvió a preguntar. Laura entrecerró los ojos.
— ¿Que te traes entre manos? - cuestionó, pues no creía que era mera casualidad esmerarse en un estilo qué su amiga normalmente no se pondría.
Mei sonrió junto con Conny.
— Solamente quiere opacar a la cumpleañera. - chocaron las manos en acuerdo, Laura se unió. Iba ser una bofetada para Brenda.
— ¿Ya están listas?
Se pusieron de pie asintiendo.
— Nos iremos en el auto de Laura. - informó Mei hacia Conny, le daba igual levantó los hombros pues no le importaba.
HOTEL IMPERIUM
Salón de eventos.
El salón del Imperium brillaba como una mentira perfecta. Candelabros enormes, flores blancas, copas de champán, invitados con vestidos caros, como el salario de una familia entera.
Connie respingó al ver tanta gente, meseros de arriba abajo atendiendo a los invitados. Todo le resultaba sarcástico.
Pero llamó su atención la pareja que bailaba en el centro de la pista como dueños de la noche. Conny los observaba desde la orilla del otro extremo.
— Hacen buena pareja, ¿no? - susurró su madrastra esposa de su padre.
No lo dijo por amabilidad. Lo dijo para medir cuanto le dolía.
Sonrió.
— Mi ex siempre ha sabido escoger bien sus acompañantes de baile.
Hellen parpadeó, decepcionada porque no encontró lágrimas o tristeza.
Laura se acercó había tardado buscando donde estacionarse debido a la gran cantidad de vehículos que había. Miró con desdén a Hellen pero se volvió a enfocar en Conny.
— Mei llegó directamente al tocador, - le informó Conny pero también apareció en el mismo instante.
Les dirigieron a una mesa cerca a una columna tenían visión a todo el lugar.
— Hermana, me alegra que hayas decidido venir.
Conny le sonrió con toda hipocresía como ella le había dado la bienvenida.
Brenda llamó a un mesero, ofreciéndole una bebida que rechazó enseguida.
— Sabes que no bebo alcohol.
— Te mando después un jugo o una botella de agua.
Connie la ignoró abiertamente. Haciendo que Brenda empuñara las manos. Pero ver a unos jóvenes acercarse a sus amigas le agradó al menos ellas no se aburrirían.
Se levantó llegando hasta el bar para pedir una botella con agua. Se sentía un poco sedienta.
— Hola Conny, podemos hablar. - la voz de Erick a su espalda la reconoció enseguida.
— Se suponía que venía a divertirme, no tenemos nada de que hablar. Se dio la vuelta caminando hasta la mesa, sus amigas se veían entusiasmadas con los chicos que las tenían riendo por algo gracioso que habían dicho supuso.
Bebió lo que le quedaba de agua. Pero sintió como si tuviera sueño. Tenía que ir al tocador para mojarse el rostro.
Un hombre de traje elegante caminó antes por uno de los pasillos, sin llamar la atención.
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