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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:588.9k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: Nada obligado

Capítulo 14

Gabriel estaba sentado en el borde de la cama, ligeramente encorvado, con el teléfono en la mano y la mirada fija en la pantalla. Sus cejas estaban tensas, como si estuviera concentrado en algo importante o simplemente intentando evitar lo que sabía que iba a pasar. La habitación estaba en silencio, envuelta en una luz tenue que hacía todo más íntimo… demasiado, considerando su actitud distante.

Irina lo observaba desde unos pasos atrás, apoyada contra la pared. Tenía los brazos cruzados, pero su expresión no era de molestia, sino de seguridad. Lo conocía demasiado bien. Sabía cuándo él se escondía detrás de excusas… y también sabía cómo hacerlo ceder.

Se separó de la pared y comenzó a caminar hacia él lentamente, sin prisa, disfrutando cada paso, cada segundo en el que él aún no reaccionaba. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Sigues ocupado? —preguntó con suavidad.

Gabriel levantó apenas la mirada, lo suficiente para verla, pero no para involucrarse.

—Sí… tengo cosas que hacer —respondió, volviendo a la pantalla—. No tengo tiempo ahora.

Irina sonrió de lado, como si esa respuesta fuera exactamente la que esperaba. Dio un paso más, acortando la distancia.

—Siempre tienes “cosas que hacer”… —murmuró.

Gabriel soltó un suspiro y dejó el teléfono a un lado, claramente incómodo.

—Irina… en serio. No ahora.

Intentó ponerse de pie, pero ella reaccionó de inmediato. Se acercó más, apoyando suavemente sus manos en su pecho y empujándolo apenas para que volviera a sentarse. El gesto no fue brusco, pero sí firme.

—¿Por qué te resistes tanto? —susurró, mirándolo fijamente.

Gabriel tensó la mandíbula, tratando de mantener el control.

—No es eso… solo estoy ocupado —repitió, aunque su voz ya no sonaba tan segura.

Intentó apartarla colocando sus manos en sus brazos, pero no aplicó fuerza. Y ella lo notó. Claro que lo notó.

Irina se inclinó más, reduciendo completamente el espacio entre ellos. Su rostro quedó a centímetros del suyo, y su voz bajó aún más.

—Yo sé que me deseas… —dijo con una seguridad tranquila, casi provocadora.

Gabriel sostuvo su mirada por unos segundos. Intentó mantenerse firme, aferrarse a esa distancia que había puesto desde el inicio… pero algo empezó a romperse. Su respiración cambió ligeramente, y sus ojos dejaron de ser tan fríos.

—Irina… —murmuró, pero ya no sonaba como una advertencia.

Ella sonrió apenas, notando cada pequeño cambio. Lentamente, deslizó sus dedos por el cuello de Gabriel, con un roce suave que hizo que él cerrara los ojos por un instante. Fue un gesto simple, pero suficiente.

El silencio entre ellos se volvió denso, cargado de tensión. Gabriel abrió los ojos otra vez, pero esta vez no apartó la mirada.

Y entonces dejó de resistirse.

Soltó el aire lentamente, como si hubiera estado conteniéndolo todo ese tiempo. Sus manos subieron hasta la cintura de Irina y la atrajeron más hacia él, acortando lo poco que quedaba de distancia.

—Te extrañé… preciosa —dijo en voz baja, mucho más cerca de ella.

Irina dejó escapar una leve sonrisa, satisfecha, casi victoriosa, pero sin perder la suavidad.

—Lo sé, guapo —respondió, mirándolo con esa misma seguridad de siempre.

Esta vez, ninguno de los dos se apartó. La distancia que antes existía desapareció por completo, reemplazada por una cercanía que decía mucho más que cualquier discusión que habían evitado.

En el hogar de la familia Park

La noche había caído hace horas, pero en el pequeño departamento de Isabella el tiempo parecía haberse detenido. La única luz encendida era la de su escritorio, una lámpara blanca que iluminaba hojas, apuntes, tazas vacías de café y su laptop abierta, donde el informe seguía incompleto. Afuera, la ciudad seguía viva: risas lejanas, música, autos pasando… señales de que otros estaban disfrutando la noche. Pero para ella, todo eso se sentía lejano, casi ajeno.

Isabella se pasó una mano por el cabello, despeinándolo aún más, mientras sus ojos cansados recorrían la pantalla una y otra vez. Había leído el mismo párrafo tantas veces que las palabras empezaban a perder sentido. Parpadeó con fuerza, tratando de mantenerse despierta.

—Vamos… concéntrate… —murmuró para sí misma.

El reloj marcaba más de la medianoche. Y aún le faltaba demasiado.

Tomó su taza, pero estaba vacía. La dejó caer suavemente sobre la mesa, soltando un suspiro largo. Su espalda dolía por la mala postura, sus ojos ardían… pero no podía detenerse. No esta vez.

Porque no era solo un informe.

Era su trabajo.

Era su estabilidad.

Era todo.

Apretó los labios y volvió a escribir, sus dedos moviéndose más rápido, aunque a veces se detenían, dudando, corrigiendo, borrando. Cada detalle tenía que ser perfecto. No podía permitirse otro error.

Su celular vibró a un lado de la mesa. Isabella lo miró de reojo. Notificaciones… mensajes… probablemente amigos invitándola a salir, riendo, viviendo su vida como cualquier persona normal a esa hora.

Pero ella no podía.

Deslizó el celular lejos, ignorándolo.

Mientras otros disfrutaban la noche… ella luchaba contra el cansancio, contra la presión, contra el miedo de perderlo todo.

El silencio en su departamento era pesado, interrumpido solo por el sonido del teclado y su respiración cansada. A ratos, cerraba los ojos por unos segundos, pero el miedo la obligaba a abrirlos de inmediato.

No podía dormirse.

No podía fallar.

El reloj avanzaba sin piedad, y con cada minuto que pasaba, la presión aumentaba. Isabella se inclinó más hacia la pantalla, como si así pudiera terminar más rápido, como si el esfuerzo físico ayudara a su mente agotada.

Un bostezo escapó de sus labios, pero lo reprimió.

—Solo un poco más… —susurró.

Pero ese “poco” seguía creciendo.

La noche avanzaba, y con ella, su agotamiento. Afuera, las risas seguían, la vida seguía… pero dentro de esas cuatro paredes, Isabella estaba sola con su esfuerzo, su miedo… y ese informe que decidiría su futuro.

Mientras los demás disfrutaban… ella se estaba rompiendo en silencio.

^^^Continuará...^^^

1
Aracelis León García
que cagada con esta novela
Aracelis León García
me imputa cuando los protagonistas los ponen brutos ya esa tipa la drogo una vez yo no acepto a verme con ella sola
Nancy Castro Castillo
que protagonista tan estúpida, debiera irse y punto
Paola Cordero
El ser humano valor las cosas o personas cuando uno lo pierde y ay se cuestiona pero la mayoría de las veces no se puede recuperar es cuando se quebra algo y uno trata de pegarlo aunque lo pegues quedan huecos qué jamás se podrán unir aunque uno lo quiera 😢
Sandra Pereira Saez
Autora, por que cambia los nombres, era Irina ahora es Irene
Norka Ochoa
muy aburrida está novela
Aracelis León García
es en serio que no se de cuenta wue el hombre no quiere estar con ella y ese viejo invésil quiere obligar a que quieran a la hija a juro que patético
Aracelis León García
no puedo reer que esta mujer después del plantón siga diciendo que ama al invésil
Diana A Zevallos Mejia: Entiendo el dolor de Isabella pero todo tiene un límite y el tipo no se merece ni una lágrima
total 2 replies
Aracelis León García
ese es el pro lema con las novelas largas repetitivas cansan
Aracelis León García
no puedo reer que esa tipa tenga tan baja auto estima arrastrarce por un hombre que no disimula que le molesta su cercanía
Aracelis León García
me imagino que es un profesor de literatura
Aye CBFD
se me confundieron los hombres y los nombres 🤣cual es el que la dejo?? cual es el hombre que piensa mucho en ella?? cual fue quien la mojo??
Natalia Alvez
tantos capítulos y no avansa
Gloria Nelly Acra Pumacayo
Yo igual, ya me aburrió esa novela, por todas las tonterías que inventa y la hace más larga y tampoco explica de lo que le pasó a Isabella en ese restaurante.. Ahora lo único que falte es que invente que Isabella regrese con Adrián y se casen y en plena ceremonia le regrese la memoria y deje plantado a Adrián y regrese a buscar a Gabriel...
Hiradia Cohen
Ya era hora que Victoria que si la quiere como una hermana le ponga un alto a la manipulación de Adrian
Hiradia Cohen
con toda sinceridad estoy super aburrida y a punto de dejar de leer una osa es que ella haya despertado con amnesia y otra que todos en la familia sea tan estúpido que le oculte la verdad que permitan que Adrian se salga con la suya después de haberle hecho tanto daño y hasta el que la quisieran matar es culpa de El entonces no entiendo como Victoria y la madre de ella lo permiten creo que no tiene sentido seguir leyendo tanta incoherencias
Hiradia Cohen
Hsy ya creo que po alargar esta historia la ponen a ella muy estúpida si perdió los recuerdos de su último año de vida pero El le está diciendo tu ex novio ya ustedes no son nada y ella en vez de querer escucharlo asume esa actitud y Victoria debería hablarle con toda la verdad y se acabó que le va a estar ocultando
Hiradia Cohen
Lo dije en capítulos anteriores es Lila trabaja para el padre de Scarle
Hiradia Cohen
Realmente son los protagonistas más gafos están enamorados pero Gabriel le faltan Pantalones Irene hace con El lo que le da la gana es un imbécil de sinceridad como se deja manipular por Irene por su Parte Isabel ga sufrido por su propia inestabilidad emocional en fin se ha puesto fastidiosa esta como estancada la historia
Lucy Gisela Cisneros Inga
estupenda historia autora ❤️❤️💕 llena de amor incondicional y resilencia para poder cerrar heridas y poder perdonar🥰🥰🥰
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