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¿Será demasiado tarde, señor Rodrigues?

¿Será demasiado tarde, señor Rodrigues?

Status: Terminada
Genre:Romance / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:176.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Dayane Castro

Carolina Ferreira creía haber encontrado el amor de su vida. Se casó llena de sueños e hizo todo lo posible para que el matrimonio funcionara. Pero, con el tiempo, empieza a sentir que algo no encaja. La distancia de Henrique Rodrigues no proviene solo de palabras duras, sino también del silencio, la frialdad y las ausencias nocturnas que hieren más que las peleas.

Henrique carga con un pasado que Carolina no conoce del todo y unas decisiones que nunca fueron realmente suyas. Mientras ella insiste en amar, él se cierra. Pero ningún corazón aguanta amar solo para siempre. Y cuando el sentimiento empieza a enfriarse, las consecuencias pueden ser irreversibles, y Henrique descubrirá que no se debe pisotear un corazón apasionado. Pero ¿será demasiado tarde?

NovelToon tiene autorización de Dayane Castro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

Henrique,

La noche pasa, y ella parece mucho más alegre de lo normal. Seguro que está borracha. Pero aun así, me quedo sentado mirándola desde lejos. Ningún hombre se acerca a las dos, creo que ya saben que es una mujer casada y conmigo.

El samba por fin termina, y ella toma de la mano a su amiga para irse. Pero, como está tan ebria, antes de entrar al coche, me meto en medio.

— No vas a conducir en ese estado, yo las llevo a las dos y después veo cómo recoger tu coche.

— Vaya, Henrique, ¿tienes miedo de que me muera? ¿No se te pasa por la cabeza que, si la palmo, te quedas libre para casarte con tu novia? — Habla un poco alto, con la voz arrastrada por la bebida. Pero no digo nada, la tomo del brazo y la llevo a mi coche. Su amiga viene con ella, y las dos se sientan en el asiento de atrás.

Voy conduciendo, y paro primero en la casa de su amiga, y después de que ella entra, enciendo el coche para irnos a casa. Pero, en medio del camino, Carolina empieza a llorar de la nada.

— Arruiné mi vida, ¿por qué me casé contigo? — Miro por el retrovisor sin decir nada, pues sé que es el alcohol hablando. — Yo tenía una vida buena, no tenía dinero de sobra, pero tenía todo lo que una persona normal tiene. Yo vivía, me divertía, veía hombres guapos, volvía a mi casa, vivía en paz sin depender de nadie. Solo estropeé lo que tenía de bueno.

— Tú te pusiste en esta situación cuando le dijiste a mi madre que querías casarte conmigo.

— Yo no le dije nada de eso, deja de ser idiota. Yo solo me casé contigo, porque tú fuiste allá a la cafetería y me pediste matrimonio. Todos los días cuando ibas a la cafetería a tomar tu café, yo me quedaba mirándote. Eras tan lindo, tan serio, tan importante. Creo que fue amor a primera vista. Solo que no sabía que ese amor me causaría tanto dolor. Tú eres el villano de mi historia, Henrique, tú eres el monstruo que me causa escalofríos y sufrimiento.

Ella empieza a llorar aún más. No sé si está diciendo la verdad o mintiendo, no hay forma de que lo sepa. Se inclina hacia adelante, quedando justo a mi lado.

— Pero podemos resolver esto, ¿no? Creo que el divorcio sería lo ideal para los dos. Me va a doler volver a aquella notaría, divorciarme de la persona que más amé en mi vida. Pero será necesario, pues estoy siendo infeliz y estoy haciendo que tú también lo seas. Yo desisto, voy a salir por la ventana y dejar la puerta abierta para que entre tu rubia. Es eso lo que voy a hacer mañana mismo.

Ella vuelve a poner la espalda en el asiento de atrás y cierra los ojos. La veo por el retrovisor, ha desahogado todo lo que quería, y apuesto a que mañana ni siquiera se va a acordar de lo que dijo. Llegamos a casa, abro la puerta de atrás, y la llamo por su nombre. Ella abre los ojos, y baja del coche.

Entramos, y en vez de ir a su cuarto, ella sigue a la sala y se esparrama en el sofá. Bufo, y la dejo ahí mismo, no me voy a preocupar por eso. Subo a mi cuarto, me doy una ducha, y me acuesto en mi cama, durmiendo solo en calzoncillos.

(...)

Me despierto y después de hacer mi higiene matutina, me pongo mi traje para ir a la empresa. Bajo a desayunar, y para mi sorpresa, Carolina no está aquí. Ni siquiera en el sofá. Debe haberse despertado de madrugada, subido al cuarto y está durmiendo hasta ahora.

Ni siquiera me siento a la mesa, voy a desayunar fuera hoy. Entro al coche, y sigo a la cafetería de enfrente de la empresa, a la que Carolina trabajaba. En cuanto entro, me siento en la mesa de siempre, y cuando voy a llamar a la camarera, veo a Carolina sonriendo, atendiendo a dos hombres.

Ella termina de poner el café y las cestas de pan de queso para ellos, como ella hacía conmigo. Otra camarera se acerca a mí, pero solo veo que ella está aquí, cuando me llama.

— ¿Señor? ¿Señor está todo bien? — La miro y asiento con la cabeza. — ¿Qué va a querer?

— Quiero ser atendido por aquella camarera. — Ella mira a Carolina y pone los ojos en blanco. Ella asiente, y se aleja de mí. Ella dice algo en el oído de mi esposa, y cuando ella mira en mi dirección, parece sorprendida.

Carolina ni siquiera viene a tomar mi pedido, pero en pocos segundos, viene trayendo en la bandeja mi café y algunos panes de queso.

— No olvidas, ¿verdad? — Digo sonriendo, y ella frunce el ceño. — ¿Dije algo malo?

— Sonreíste, solo quiero entender por qué hiciste eso. — Miro hacia el lado, pues ni siquiera yo sé lo que pasó. — Déjalo, que tengas un buen café.

— Espera. — Digo cuando ella me da la espalda. — ¿Por qué estás trabajando aquí de nuevo? Sabes que eres la esposa de un millonario, ¿no?

— Lo sé, aunque eso no haga mucha diferencia. Pero voy a trabajar aquí por un tiempo, tengo planes para mi futuro, y voy a necesitar este dinero.

— Solo es sacar, no necesitas estar sirviendo a hombres y sonriéndoles. — Apunto a los dos tipos y ella pone los ojos en blanco.

— No quiero que me lo eches en cara después. Solo usaré tu dinero, cuando tenga algo relacionado contigo. Bueno, me tengo que ir, estoy trabajando. — Ella me da la espalda, y va a atender otra mesa. Muerdo mi pan de queso, sintiendo extraño cómo está. No está caliente como ella siempre me servía, está apenas tibio.

— Nuestra muchacha, casi me quemo la lengua, el pan de queso estaba muy caliente, qué delicia. — Uno de los tipos habla, y me enfado con ella. ¿Cómo puede dar mis panes de queso hirviendo para ellos, y me da uno tibio?

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Darquiz Bonilla
y la amiga de ella q la ayudo a escapar...no seríaejor la madrina no la veo por ahi
Darquiz Bonilla
jajaja bragas es de mujer boxer o calzoncillos de hombre
Nidia Betancourt
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
Margarita Manrique
⭐⭐⭐⭐⭐
Margarita Manrique
por favor qué no quede con Enrique eso sí sería lo peor
Margarita Manrique
jajaja le salió el tiro por la culata🤣
Margarita Manrique
si es descarado el muy imbecil.
Maris Benitez
Imbécil 🤬😡🤬😤
Maris Benitez
Lz verdad que tendría que dejarlo 🙈
Maris Benitez
Un comienzo, raro porque se casó si él no la quiere 🙈
Maria Teresa Paredes
que interesante historia, ojalá si se reconcilien aunque queden como amigos
elizabeth francisco
buenas historia Pero en lo personal hubiera preferido que conociera a otro hombre y no quedarse con el mismo que tantas cosas le hizo pasar ..
Beatriz Moraes
pero a esta señora le gustan los bebés porque en la historia Miguel habla de un año mas que Henrique
Elbia Navapaez
exelente
Esmeralda Silva Montoya
el no ella por ilusa ella sabía q había otra antes q ella
Blanca Ramirez
excelente historia
Beatriz Moraes
el se merece sufrir si si pero ella se está pasando un poco autora , espero que después de todo esto no terminen juntos
Beatriz Moraes
ella no tiene que hacer nada es un cabron , el es que le hace de todo y le pide ayuda a ella y que le tenga paciencia
Ada Zulma Lopez
hay esta muy interesante 👌👏👏👏👏
Ada Zulma Lopez
llego el momento de pensar de elegir ❣️👌👏🤗
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