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PERDERLO TODO Sin Ti, GANARLO TODO Contigo.

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Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Mafia / Amor prohibido / Completas
Popularitas:302.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Un golpe familiar, una traición lleva a Maya Velini a la quiebra, literal casi a la calle. Pero un hombre más que peligroso le propone un trato. Un matrimonio, la Joven rica de apellido aristocrático lavaría la sangre de un mafioso salido de la nada. Dante Caruso

¿Quien gana? ¿Quien pierde?

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23

La conferencia de prensa se celebró en el salón de actos del Hotel Majestic, el mismo donde días atrás se había celebrado la gala benéfica. Pero esta vez no había flores ni orquestas. Había micrófonos, cámaras, periodistas con libretas y fotógrafos con lentes enormes.

Maya se arregló con más cuidado que nunca. Vestido azul marino, corte clásico, elegante pero sobrio. Joyas discretas. El pelo suelto, ligeramente ondulado. Parecía una primera dama, no la esposa de un mafioso.

Dante la esperaba en el recibidor del hotel, traje gris, corbata azul, impecable. La miró de arriba abajo con una intensidad que ya no la intimidaba.

—Estás perfecta —dijo.

—Lo sé —respondió Maya, y esta vez no fue arrogancia. Fue constatación.

Salieron juntos al estrado. Las cámaras enmarcaron la imagen: el hombre poderoso y la mujer hermosa, tomados de la mano, mirando al mundo con la cabeza bien alta.

Dante habló primero. Su voz era grave, pausada, la voz de quien está acostumbrado a mandar.

—Buenos días. Gracias por venir. Quiero aclarar los rumores que han circulado en las últimas horas sobre un incidente en mi residencia. Es cierto que hubo una violación de la seguridad. Personas no autorizadas intentaron acceder a la propiedad. Fueron detenidas por mi equipo de seguridad y puestas a disposición de las autoridades. No hubo heridos. No hubo violencia. Mi esposa y mi familia están a salvo.

Las preguntas no se hicieron esperar.

—Señor Carusso, ¿quién estaba detrás del ataque?

—No lo sé. Las autoridades investigan.

—Señora Carusso, ¿cómo se siente después de lo ocurrido?

Maya se inclinó hacia el micrófono. Su voz sonó clara, firme, sin el más mínimo temblor.

—Me siento segura. Mi esposo ha hecho todo lo posible por protegerme a mí y a mi familia. Estoy agradecida. Y no tengo miedo.

—Señora Carusso, ¿es cierto que su padre, Alessandro Velini, está viviendo en la mansión?

—Sí. Mi padre está con nosotros. Está colaborando con la justicia en la investigación de los delitos de los que fue acusado injustamente. Confiamos en que pronto se demostrará su inocencia.

—Señor Carusso, ¿qué relación tiene con la investigación del señor Velini?

Dante miró directamente a la cámara. Su mirada gris, fría, se clavó en el objetivo como un puñal.

—Mi esposa me pidió que ayudara a su padre. Yo lo hice. No tengo nada más que decir.

La conferencia continuó durante veinte minutos más. Preguntas incómodas, respuestas medidas. Miradas cómplices entre Maya y Dante que los periodistas interpretaron como señales de un matrimonio feliz. Nadie supo que esas miradas eran ensayadas, que las sonrisas eran calculadas, que cada palabra había sido practicada la noche anterior en la biblioteca de la mansión.

Pero al final, cuando las cámaras se apagaron y los periodistas se retiraron, Maya sintió algo extraño.

No era cansancio.

No era alivio.

Era orgullo.

Había actuado. Había mentido. Había manipulado a la prensa. Y lo había hecho bien. Mejor de lo que esperaba. Quizá, pensó, no era tan diferente de Dante después de todo.

*_*

En el coche, de regreso a la mansión, Maya se reclinó en el asiento y cerró los ojos.

—Ha ido bien —dijo.

—Sí —respondió Dante—. Muy bien.

Silencio.

—Dante.

—Dime.

—Lo de las miradas. Lo de las sonrisas. Lo de tomarnos de la mano. ¿Todo eso fue ensayado?

Dante tardó en responder.

—Sí —dijo al final.

—¿Todo?

Otro silencio. Más largo.

—No —admitió—. No todo.

Maya abrió los ojos y lo miró. Él estaba mirando por la ventanilla, con el rostro de perfil, pero ella alcanzó a ver el leve movimiento de su mandíbula, la tensión en sus hombros.

—¿Qué no fue ensayado? —preguntó.

Dante giró la cabeza hacia ella. Sus ojos grises, tan fríos habitualmente, tenían un brillo extraño.

—Cuando la periodista preguntó por qué ayudé a su padre. Dije que usted me lo pidió. Eso fue verdad. Pero no dije la otra parte.

—¿Qué otra parte?

Dante la miró un largo momento. Luego, con un gesto que pareció costarle un esfuerzo inmenso, dijo:

—Que si usted me lo hubiera pedido, habría hecho cualquier cosa. No solo ayudarlo. Cualquier cosa.

Maya sintió que el corazón se le aceleraba.

—¿Por qué?

—Porque usted me pidió ayuda con los ojos antes de que pronunciara una palabra. Esa noche, en la calle, cuando nos encontramos por primera vez. Usted estaba asustada, rota, desesperada. Pero no se rindió. No lloró. No suplicó. Me miró a los ojos y me pidió ayuda con la mirada. Y yo… yo no supe decir que no.

Maya se quedó sin palabras.

Dante Carusso, el mafioso, el asesino, el hombre frío y calculador, acababa de confesar algo que ni siquiera él mismo entendía del todo.

—No sé qué es esto —dijo, señalando a los dos—. No sé si es el contrato, o la costumbre, o el miedo. Pero sé que no quiero que le pase nada malo. Sé que prefiero enfrentarme a su tío mil veces antes que verla llorar otra vez. Y eso no lo ensayé. Eso salió solo.

Maya no respondió. No sabía qué decir.

En lugar de hablar, hizo algo que días atrás le habría parecido impensable. Extendió la mano y tomó la suya. Los dedos de Dante, largos y llenos de callos, se cerraron alrededor de los suyos con una suavidad que contrastaba con todo lo que sabía de él.

El coche siguió su camino hacia la mansión.

Ninguno de los dos soltó la mano.

*_*

Esa noche, mientras cenaban en silencio (Alessandro, Dante y Maya, los tres únicos comensales en aquella mesa gigantesca), Alessandro hizo un comentario que heló la sangre de Maya.

—Mateo va a responder —dijo, cortando un trozo de carne con precisión quirúrgica—. No es de los que se quedan quietos después de un golpe. La conferencia de prensa le va a doler. Va a sentir que perdió el control. Y cuando Mateo siente que pierde el control, hace algo estúpido.

Dante asintió.

—Lo sé. Por eso he reforzado la seguridad. Por eso no salimos sin escolta. Por eso usted no sale de la mansión sin avisar.

—¿Y él? —preguntó Maya—. ¿Qué va a hacer él?

Dante la miró. En sus ojos grises, fríos, había una promesa silenciosa.

—Esperar. Y cuando cometa su primer error, caer sobre él como un martillo.

Maya miró a su padre. Miró a Dante. Se sintió atrapada entre dos mundos, entre dos hombres, entre dos formas de entender la lealtad y la venganza.

Pero ya no tenía miedo.

No del todo.

1
Fly🦋
Será que Dante ai está enamorado de ella pero ella es una niña caprichosa ya como volvió a vivir bien se le sale lo riquilla pero bien que se aguantaba en donde vivía
Francisquitag
Excelente
Lennys Ariannys
excelente recomendado
Kelvis Rondon
Excelente
Kelvis Rondon
Me gustó mucho
La descargué y la lei en el tiempo que duró el tiempo sin luz
Gracias
Joanny Millán
❤️💯👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻💖❤️‍🔥🎉
Cliente anónimo
Muy buena historia, me gustó como pudiste hacer una narrativa muy buena: menos que si lo ve lo ve los comentarios que te hice, pero definitivamente me encantó el tipo de mafioso en común en la protección y todo lo que hizo desde que la conoció no fue una historia de Estocolmo, a contrario te felicito. Sigue por esta línea. Esta línea es buena. La demás en la de agentes de espías está historia si la saben desarrollar son un éxito y yo te deseo éxito. Gracias por excelente historia.
Cliente anónimo
Sigo lo que estoy leyendo, maya está en la galería con una copa de vino y meciendo al bebé de tres meses y Dante entra con una bolsa de paños y ella le dice que se durmió y él le dice que lo estuvo caminando una hora y se había dormido en el carro no entiendo dónde estaba el bebé con ella o con Dante además no estuvo dando una hora como que lo estuvo andando si el bebé tiene tres meses estas son cosas que nosotros no les Torres no entendemos pequeño error
Cliente anónimo
Y por qué ahora le preocupa si los papás están vivos si ella fue la que le dijo a Dante que lo dejara atrás o ya se le olvidó que le dijo que Elsa lo iba a cuidar que ya nos protegía no hombre
Cliente anónimo
Si en Meta dice que no pudo cumplir la promesa durante 30 años y Dante tenía 14, cuando mató al señor y yo quiere decir que Dante tiene 44 años son muchos y ella apenas tiene 22 tal vez 23 creo que fue lo que leí al principio. es un viejo para ella, le dobla la edad 20 años tal vez y 14 34, pues obvio 20 30, pero aquí como que los números no se dieron porque la foto de Dante se nota que es su nombre joven y un papi chulo así que No Se, pero como que no pegan las edades
Stella Vega
No entiendo, si Renata estaba en la mansión, como hizo Mateo para llevársela?
Roxana 🇦🇷
linda
Omis Mendoza
no me explico por qué los padres ojalá tengan poder dinero para gastar en cosas inecesaria por qué no enseñan a sus hijos hacer humilde y aprender a horrar para tiempos difíciles 🙏🙏 felicidades escritora es una excelente reflexión
Marifer Riera
bien
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
excelente
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno lo único que no cuadro al final fue que bebió cuando estaba amamantando
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
no se me hace justo salió muy bien librada
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
esto no cuadra
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
malditas seguro la otra lea está pagando con el mismo dinero que le dieron para la supuesta enfermedad del padre ya vera 😡
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno si la tiene agendada entiendo pero podría estar escribiendo de números diferentes miren que ahí cada loco obsesivo en este caso loca obsesiva pero ustedes me entendieron
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