NovelToon NovelToon
Casada con el tío millonario de mi ex

Casada con el tío millonario de mi ex

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / La mimada del jefe / Enfermizo / Amante arrepentido / Casada Con Mi Ex's Familiar / Completas
Popularitas:1M
Nilai: 4.8
nombre de autor: Dupi

A Renata la traicionaron el día más importante de su vida.

Mientras se probaba sola su vestido de novia, un mensaje anónimo le reventó el mundo: su prometido, Patricio, se estaba casando con Daniela —la hija postiza que le robó su lugar en la familia Bracamonte— en una boda de ensueño. Cuando llegó, escuchó a los invitados reírse de ella: «la sorda», «la arrimada», «en la cama ha de ser un pez muerto». Patricio ni se inmutó: «Es normal en este círculo. Seguirás siendo mi esposa legal».

Renata rompió el compromiso ahí mismo. Y esa misma tarde, ante todos, hizo lo único que nadie esperaba: **se casó con Maximiliano Lazcano… el tío de su ex.**

Frío, intocable, dueño de uno de los imperios más grandes del país, Max era el hombre que la sociedad entera deseaba y temía. Lo que Renata no sabía —y lo que Patricio descubriría demasiado tarde, llamándola noche tras noche para suplicarle que volviera— es que ese magnate de hielo la amaba en silencio desde que ella tenía dieciséis años. Y ahora que por fin era suya, no pensaba dejarla ir.

Él la cubrió de joyas y la defendió en público cuando la élite la despreciaba. Curó en secreto el oído que ella creía perdido. La eligió, una y otra vez, frente a todos. Pero entre ellos seguía en pie un secreto enterrado en cenizas: el incendio que la dejó sorda, el trauma que lo persigue a él… y una verdad que cambiará quién es el culpable y quién la víctima.

Mientras Renata se levanta de la nada hasta convertirse en la diseñadora más codiciada del país, los que la humillaron caen uno a uno. La hija postiza pierde su corona. El ex que la cambió por su hermana lo entiende cuando ya no hay vuelta atrás. Y la verdad sobre su sangre, su pasado y el hombre que siempre la amó saldrá a la luz.

La despreciaron por ser «la hija perdida, la sorda, la naca».

Se equivocaron con la mujer.

NovelToon tiene autorización de Dupi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1

Capítulo 1: La boda que no era la mía

El vestido todavía olía a tela nueva cuando mi celular se encendió contra el espejo.

Yo estaba de pie sobre la tarima del salón, en Polanco, con la falda abierta a mi alrededor como un charco de seda blanca. La dependienta me sujetaba la cintura con alfileres y hablaba de la caída de la cola, de lo bien que me quedaba el escote. Yo le veía los labios moverse en el reflejo y le sonreía sin escuchar la mitad, porque el oído izquierdo solo me devolvía ese zumbido viejo, ese mar lejano que llevaba años conmigo. No me importaba. Faltaban tres semanas para mi boda y, por una vez, me sentía como cualquier otra mujer a punto de ser feliz.

Entonces vibró el teléfono sobre la repisa.

Número desconocido. Un solo mensaje, un video. Lo abrí con los dedos todavía torpes de tanto sostener tul.

Era una transmisión en vivo. Una hacienda llena de luz, sillas blancas en el jardín, un arco de flores. Y bajo el arco, de traje, estaba Patricio. Mi Patricio. A su lado, de blanco, con un ramo entre las manos y la cara levantada hacia él como una santa, estaba Daniela.

Mi hermana.

—Señorita, no se mueva, que la pincho —dijo la dependienta.

No me moví. No podía. Veía la pantalla y el cuerpo se me había vuelto de piedra, todo menos el corazón, que de golpe latía en sitios donde no debía: en la garganta, en las muñecas, detrás de la oreja muerta.

—¿Me puede ayudar a quitármelo? —pedí, y ni yo reconocí mi voz.

Bajé de la tarima a medio desabrochar, me eché el abrigo encima del vestido a medio quitar y salí a la calle a parar un taxi. La dependienta me gritaba algo desde la puerta. No volteé.

—A Valle de Bravo —le dije al chofer, y le mostré la pantalla con la ubicación—. Rápido, por favor.

Durante todo el camino vi la transmisión en bucle. La vi sonreírle. Lo vi acomodarle un mechón detrás de la oreja, ese gesto que yo creía mío. Y me dije, como una idiota, que tenía que haber una explicación. Que cuando llegara, él me iba a explicar.

Llegué con el vestido aún puesto bajo el abrigo, los broches abiertos en la espalda, los zapatos de calle. La música ya sonaba adentro. Un edecán quiso detenerme en la reja y le pasé por un lado.

No entré hasta el centro. Me quedé en la orilla del jardín, entre la gente, y desde ahí vi todo.

Vi a Patricio tomar el micrófono. Vi cómo el sol le daba en la cara mientras le hablaba a Daniela delante de doscientas personas. Yo no alcanzaba a oír bien; con tanto ruido, el oído bueno también se me rendía. Pero le leí los labios, despacio, como aprendí a leerlos de niña.

"Te voy a compensar todo", le decía. "Todo lo que tuviste que aguantar por mí."

Compensarla. A ella.

A mi lado, dos señoras de sombrero se inclinaron uno hacia la otra. No me vieron, o no les importó que las viera. Una de ellas movió los labios despacio, con esa lentitud que la gente usa cuando cree que el sordo no entiende.

"Mira, la medio sorda."

"La arrimada, la que recogieron por lástima."

"¿A poco creía que se iba a quedar con él?"

El oído izquierdo me zumbó tan fuerte que por un segundo el jardín entero se quedó sin sonido. Solo el zumbido, blanco, enorme. Yo conocía esas palabras. Las había leído en los labios de mucha gente desde los diecisiete años, cuando me devolvieron a una casa que nunca me quiso. Pero nunca, hasta ese día, las había leído en una boda que debía ser la mía.

No lloré. Eso quiero que quede claro. No les di eso.

Caminé hacia el frente. La gente se abrió, primero por curiosidad, después por ese silencio incómodo que se hace cuando algo se va a romper en público. En la tercera fila reconocí dos caras que me conocían desde que tenía diecisiete años: mi madre, Patricia, con su mejor vestido y un clavel en el pecho, y a su lado mi padre. No se levantaron. No me llamaron. Mi madre apretó los labios y bajó la mirada al programa de la ceremonia, como si lo más urgente del mundo fuera leer los nombres impresos en esa cartulina. Habían venido a la boda de Daniela. Sabían. Habían venido, se habían arreglado, habían aplaudido. Eso me dolió más que el arco de flores.

Patricio me vio llegar y el color se le fue de la cara. Bajó el micrófono. Daniela se pegó a su brazo y puso esa carita suya de venadito asustado, la que le había funcionado toda la vida con nuestros padres.

—Renata —dijo Daniela, con un hilito de voz—. Hermana, perdóname, yo no quería que te enteraras así. Te juro que intenté decírtelo mil veces, pero no me salía…

—Usted no me hable. —La corté en seco. No reconocía mi propia frialdad, y me gustó. La de usted, a ella, que toda la vida me había dicho "hermana" con la boca llena de azúcar—. Guárdese las lágrimas para las fotos.

Daniela parpadeó, descolocada por un segundo, y enseguida se le llenaron los ojos a tiempo, como sabía hacerlo.

Me planté frente a Patricio. De cerca olía a la misma loción de siempre. Qué cosa más rara, pensar en eso justo entonces, en que ese olor había sido mi idea de la felicidad.

—Dígame que es un malentendido. —Lo traté de usted, a propósito, y vi cómo le pegó más que cualquier grito: el hombre que iba a ser mi esposo, vuelto un desconocido en una sola palabra—. Dígamelo y me voy ahora mismo y me quedo callada para siempre.

Él miró a su alrededor, a los invitados, a las cámaras de los celulares levantadas como una pequeña selva. Bajó la voz, se acercó, y me habló con esa dulzura paciente que usaba cuando quería que yo cediera.

—Renata, no hagas una escena. —Hasta sonrió un poco—. Lo de Daniela es… complicado. Pero tú y yo seguimos igual. Ante la ley sigues siendo mi prometida; nadie tiene por qué saber lo demás. Hagamos como si nada. Tú sigue con tu vida, yo con la mía, y todos contentos.

Hagamos como si nada.

Esperé sentir rabia. Lo que sentí fue un frío limpio, como cuando por fin sale una astilla que llevaba meses enterrada. Doloroso y, al mismo tiempo, un alivio.

—¿Como si nada? —repetí. Hablé despacio, marcando cada sílaba, para que me leyera él los labios a mí, por una vez en la vida—. Tiene razón en una cosa, Patricio. Como si nada.

Me llevé la mano izquierda a la derecha y empecé a girar el anillo de compromiso. Estaba apretado; me costó. Me dejó una marca roja en el dedo, como un recuerdo más que tendría que aprender a olvidar.

Se lo puse en la mano. Él lo miró sin cerrar los dedos, y por un segundo el anillo se quedó ahí, en su palma abierta, brillando bajo el sol como una cosa que ya no era de nadie.

—Devuélvaselo a la novia —dije—. A esta o a la siguiente.

Daniela soltó un gemido teatral y se tapó la boca. Alguien, entre la gente, ahogó una risa. No supe si era por ella o por mí, y ya no me importaba.

—Renata, no seas dramática —empezó Patricio, y dio un paso hacia mí.

Yo ya le había dado la espalda.

Crucé el jardín entero con esa cola de seda blanca arrastrándose sobre el pasto recién cortado, sucia en el borde, ridícula y mía. Doscientas personas me vieron salir. Que me vieran. Caminé con la barbilla en alto y el oído izquierdo zumbando, y por dentro me repetía una sola cosa, como un rezo: no te caigas aquí, no enfrente de ellos, no todavía.

Llegué a la reja. Afuera, la tarde se había puesto dorada sobre los cerros, indiferente, hermosa. Me recargué en el muro de piedra, por fin sola, y dejé salir el aire que llevaba conteniendo desde el salón.

Tres semanas. Faltaban tres semanas para una boda que nunca fue mía.

Lo primero que pensé, ahí sola contra la piedra, no fue en Patricio ni en mi madre. Pensé en el Café El Rincón, en el rincón de siempre junto a la ventana, en Vale poniéndome enfrente una taza de chocolate sin preguntarme nada. Era el único lugar del mundo donde nunca tuve que fingir que no me dolía algo. Por un segundo solo quise estar ahí, con las manos calientes alrededor de una taza, lejos de toda esa gente bonita que sabía y aplaudía.

Pero no me subí al taxi. Todavía no.

Saqué el celular. Las manos por fin me temblaban, ahora que nadie miraba. Busqué en los contactos un nombre que casi nunca usaba y marqué antes de pensarlo dos veces: don Ignacio Lazcano. El patriarca de la familia. El hombre que, meses atrás, había arreglado mi compromiso con Patricio entre apretones de manos y copas de vino, hablando de unir apellidos.

Contestó al segundo timbre, con esa voz pausada de quien ya está de vuelta de todo.

—Renata. Justo pensaba en ti, hija.

—Don Ignacio. —Cerré los ojos. La piedra del muro estaba tibia contra mi espalda—. Hablo para pedirle, con todo respeto, que cancele el compromiso. No me voy a casar con Patricio. Hoy se está casando con mi hermana en Valle de Bravo. Estoy parada afuera de la hacienda, todavía con el vestido que me iba a poner para él.

Del otro lado hubo un silencio. No un silencio de sorpresa. Uno más largo, más pensado, el de alguien que acomoda una pieza en un lugar donde ya tenía hueco.

—Ya veo —dijo al fin. Y no sonaba enojado, ni apenado. Sonaba… atento—. Esos dos. —Suspiró—. Hija, lo que te hicieron no tiene nombre. Pero antes de que cuelgues y te subas a un coche con esa cara, déjame proponerte otra cosa.

1
Adriana Sanchez
Le falto al final, pudo o no embarazarse Renata, que konse supone que no era hija de Patricia 🤔que paso realmente con Adrian, y Valentina que fue de ella y Santiago, el padre los dejo ser pareja, pero bueno con tanta repetición creo que no había necesidad de alargarlo tanto, espero que sea la única novela que haya escrito así 🤔🤔
Adriana Sanchez
Espero que la prueba salga en 1 día con dinero sale🤔🤔
Adriana Sanchez
Autora hubieras resumido la historia porque por muchos capítulos repetiste lo mismo que le paso a Max y a Renata, muchas veces pensaban lo mismo y lo mismo y lo mismo, y se hicieron muchos capítulos, pudiste resumirlo y quedar en unos 60 a 65, de verdad tómalo como critica constructiva para tus siguientes novelas, no repitas tantas veces.
Silme Olmedo
por q lo cuestiona el no tiene la culpa fue ella por estar escondiendo las cosas ahora vale también sin saber q le podían hacer se fue a entregarles plata esq son bien bb😡
Adriana Sanchez
Entonces el único que creció con sus papás fue Santiago y Max, bueno con su verdadera familia, a ver a Adrian me imagino que, o su papá enviudo o la mamá era la amante o la esposa y como dije murio y el papá se volvió a casar, murió y se quedó solo con una empresa compartida con la amante y el otro hijo de su padre🤔🤔 que enredo y Vale pues ya nos explicaro , pero lo de Adrian no me queda claro 🤔🤔🤔
Silme Olmedo
si está muy tonta por q tanta bobada por q no hablan con max y le piden ayuda se creen las super erues 😡
Adriana Sanchez
Lo que pregunte en otro capítulo 🤔 que Renata no era hija de Patricia solo de Augusto, por eso la zorra no la quería y su padre tan perro, ahora están pagndo.🤔🤔
Adriana Sanchez
La mamá de Valentina, lo más seguro es que se la robaron 🤔🤔🤔
Adriana Sanchez
Me perdí, cuando lo de que si estaba embarazada ni cuenta me di que ya habían tenido intimidad, y ahora parece que ea la primera vez, 🤔🤔🤔 en fin a ver si ya quedo embarazada, la verdad pe se que los resultados salieron mal y que si estaba embarazada pero estaba todo revuelto eso.🤔🤔
Adriana Sanchez
Gracias a dios no tuvieron que volver a repetir que la ama desde el vestido y el lodo, aunque confieso que Renata ya me tiene harta con la niña que quería esto lo otro 🤦‍♀️🤦‍♀️🤦‍♀️ muchas repeticiones de más y hasta que pensó antes de actuar, bueno veremos que castigo les da a Aurora y a Patricio porque si no lo hace la novela queda fallida.🤔🤔
Adriana Sanchez
Que mujer tan nefasta perdon autora pero ya te pasaste, esperemos a ver que otra pe dejada les hacen y esta imbecil como siempre dudando nombre yo que Max me divorciaba pero rapidísimo no confían que matrimonio tan feo el que tienen dios .e libre.😡😡
Adriana Sanchez
Autora échale ganas y pie san bien, en volver a escribir una novela taaaaaaan larga, hay autoras que escribe novelas hermosas con villanos y medios villanos pagan rápido y novelas cortas de 30, 35 capítulos y wow de lujo y no les falta nada, critica constructiva pero ya te pasaste con estos rotos, me queda claro que jamás me enrede un un hombre rotó y debo estar bien abusada para que no me pase lo de Renata que se cree todo y un Max pendejo porque a como leo va a caer en la trampa, eso es lo que diste a entender veremos digo ya casi se acaba y aguante tanto, a ver si ko me arrepiento to y quiero entrar en la historia a agarrar a cachetadas a los dos mas grandes to tos y rotos.😡😡😡
Adriana Sanchez
Y si era su hija🤔🤔 o era de otra mujer y por eso la odiaba tanto la Patricia que weba yo los déjenla en la ruina, bueno veamos a quien mas perdona la estúpida 🤔aa🤔
Adriana Sanchez
Y así de bruta que nunca entendió que al tener a Patricia de frente la iba a cachetear y ella se ponía de pechito.😡😡😡
Adriana Sanchez
Será que Renata es estéril o a Max casi no le dan ganas o el es el estéril 🤔🤔🤔 venga la Aurora a ver si esta si se sale con la suya 🤔🤔🤔
Adriana Sanchez
La ve4dad creo que están esperando a que maten a Renata para ver si le llaman a las autoridades y ponen denuncia, que desilusión de novela crítica constructiva pero esta ya se paso, de que país es o que que todos matan hacen maldades y todo queda en familia.
Adriana Sanchez
Autora para que más villanos si ni pudiste ni has podido darle castigo a Daniela ni a Patricio y vienes con otra ya embaraza a Renata no vaya a ser que se muera el abuelo🤬🤬
Adriana Sanchez
Mmm pues con contar lo del incendio bastaba, porque lo demás ya lo había dicho, no recuerdo si solamente 1 vez lo contó, de cuando la conoció 🤔🤔🤔, bueno sigo esperando el castigo de Daniela para ver si valió la pena leer tanto.🤔🤔
Adriana Sanchez
Que fastidio 🤔🤔
Adriana Sanchez
Estúpida mil veces Estúpida siempre 💩💩💩
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play