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La Sirvienta Del Rey Lycan.

La Sirvienta Del Rey Lycan.

Status: En proceso
Genre:Época / Viaje a un mundo de fantasía / Hombre lobo
Popularitas:7.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Luego de descubrir una cruel traición y caer en un profundo coma en su mundo, transmigró al cuerpo de una sirvienta en el reino del Rey Lycan.

Ella sólo quiere entender como ha llegado a ese lugar, y él no está dispuesto a dejarla ir.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

—Me llamo Alana —dijo ella, alzando ligeramente la barbilla.

—No me interesa cuál es tu nombre —respondió él con frialdad absoluta, dándole la espalda para caminar hacia la mesa repleta de mapas y documentos de guerra—. Solo dedícate a hacer bien tus labores.

El Rey comenzó a revisar un pergamino, dando la conversación por terminada. Sin embargo, Alana no bajó la cabeza ni retrocedió hacia la puerta. Se quedó de pie en el centro de la habitación, observando la imponente figura del hombre que gobernaba aquel castillo con mano de hierro.

—Me da curiosidad —dijo ella de repente, rompiendo el silencio del aposento.

El Alfa se detuvo en seco. Volteó a mirarla despacio, sin nada de paciencia en el rostro, con la mandíbula apretada y esa mirada azul que parecía capaz de congelar el fuego de la chimenea.

—¿Cómo usted se llama? —continuó Alana, sosteniéndole la mirada sin un solo titubeo—. Dudo mucho que se llame Rey Alfa.

El hombre arqueó una ceja, claramente sorprendido por la audacia sin precedentes de la sirvienta. En todo el reino, nadie osaba cuestionar su título ni dirigirse a él sin antes doblar la rodilla. La presencia de la chica desafiaba cada regla de la manada.

—No te interesa mi nombre —dijo él, con una voz grave y rasposa que resonó en las vigas de madera.

—Si voy a ser su criada personal y estar a su servicio día y noche, me gustaría saber a quién le estoy respondiendo —repuso Alana con calma, ajustándose el delantal blanco—. "Majestad" o "Alfa" son títulos, no nombres.

El Rey dio un paso hacia ella, acortando la distancia con una lentitud amenazante. Su sombra la cubrió por completo bajo la cálida luz de las antorchas. Se inclinó levemente, fijando sus ojos dorados y azules en los de ella.

—El último hombre que pronunció mi nombre sin mi permiso terminó colgado de las murallas del sur —susurró el Alfa, dejando caer cada palabra con un peso mortal—. Un nombre otorga poder en este mundo, humana. Y tú no tienes el estatus ni la posición para exigir nada.

—No estoy exigiendo nada, solo pregunté —contestó Alana, sintiendo el calor abrasador que emanaba del cuerpo del Rey, pero negándose a dar un paso atrás—. Pero si prefiere mantener el misterio, me limitaré a llamarlo como todos los demás.

El Alfa la examinó en silencio durante varios segundos, buscando un rastro de miedo que simplemente no aparecía. Finalmente, soltó un bufido seco y volvió la vista hacia la mesa.

—Azrael —dijo con voz baja, casi imperceptible, mientras tomaba un estilete de plata de la mesa—. Mi nombre es Azrael. Ahora toma la jarra de vino y sirve la copa antes de que decida que tu curiosidad es razón suficiente para enviarte de vuelta al foso.

Alana tomó la jarra de metal con manos firmes. Por primera vez desde que despertó en aquel mundo hostil, sintió que había ganado una pequeña batalla sobre la fiera que tenía enfrente.

Azrael dio media vuelta sin añadir una sola palabra más, dirigiéndose hacia el mapa extendido sobre la gran mesa de madera de roble. Tomó la copa de vino que ella le había servido y dio un sorbo largo, dejando que el líquido oscuro y aromático le relajara la tensión en los hombros.

Alana lo observó en silencio desde el centro del salón. La figura de Azrael era imponente: alto, de hombros anchos y una postura que emanaba un poder implacable. Las cicatrices que asomaban por el cuello de su camisa de lino delataban batallas pasadas, guerras que ella ni siquiera podía imaginar.

—¿Y bien? —dijo Azrael sin volverse a mirarla, con la voz tan grave como el retumbar de un trueno lejano—. ¿Vas a quedarte ahí parada contemplándome o vas a empezar a limpiar la chimenea? Los sirvientes de este castillo no reciben comida ni techo por hacer preguntas.

Alana apretó los labios, conteniendo una réplica mordaz. Sabía perfectamente que no estaba en posición de provocarlo más de la cuenta; bastante había logrado al arrebatarle su nombre.

—Voy enseguida, Su Majestad —respondió ella con un toque sutil de ironía en el título.

Caminó hacia la enorme chimenea de piedra donde los leños consumidos comenzaban a soltar ceniza sobre la rejilla de hierro. Se arrodilló sobre el suelo de piedra helada y tomó la pala de metal y el cepillo. Al agacharse, el peso de su vestido negro y la rigidez de la camisa blanca le recordaron de golpe la realidad: ya no estaba en su oficina, ni frente a su ordenador, ni preparando una boda que terminó en traición.

El crujido de la ceniza bajo la pala era el único sonido que llenaba la habitación, acompañado por el rasgar del pergamino mientras Azrael trabajaba en sus mapas de guerra.

Sin embargo, el aire en los aposentos se volvió repentinamente denso.

Azrael detuvo su pluma en el aire. Sus ojos azules destellaron con un matiz dorado en la penumbra. Se giró despacio hacia el ventanal del balcón, donde las dos lunas brillaban con fuerza en el cielo nocturno. De repente, el aroma a pino y nieve que entraba por la rendija de la ventana se vio contaminado por un tufo agrio, metálico y rancio.

—Alana —ordenó él con una voz tan baja y helada que hizo que a ella se le helara la sangre.

—¿Sí? —Alana se puso de pie despacio, sacudiéndose las manos llenas de tizne.

—Aléjate de la ventana. Ahora mismo.

Antes de que Alana pudiera dar un solo paso hacia atrás, el cristal del ventanal saltó hecho pedazos con un estruendo ensordecedor. Una ráfaga de viento helado coló en la habitación, acompañada por la entrada violenta de tres figuras oscuras que cayeron sobre las pieles del suelo con la agilidad de verdaderas fieras.

Eran guerreros rebeldes de una manada enemiga, con los ojos inyectados en sangre y las garras desplegadas, emitiendo un gruñido gutural que hizo temblar la estancia.

—¡Por el Rey Alfa! —rugió el líder de los intrusos, abalanzándose directamente hacia la garganta de Azrael con las fauces abiertas.

Alana ahogó un grito de terror y tropezó con los faldones de su vestido, cayendo de espaldas cerca de la chimenea.

Azrael ni siquiera parpadeó. En un movimiento tan rápido que la vista humana de Alana apenas pudo procesar, desenfundó la daga de plata de su cinturón y hundiéndola con precisión mortal en el pecho del primer atacante. El lobo rebelde soltó un aullido de dolor y cayó pesado sobre la mesa, destruyendo los mapas y salpicando la pared de sangre negra.

Pero los otros dos atacantes no se detuvieron. Uno de ellos, al notar a la humana acorralada junto al fuego, cambió bruscamente de objetivo y se lanzó hacia Alana con las garras en alto, dispuesto a desgarrarla para distraer al Rey.

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Nadia Leonila Borjas Borjas
dios mío está noche no duermo solo de pensar en los siguientes capítulos gracias autora 👏
Aurora
🎶🎶ay que calor, ay que calor, narananana🎶
🌙 Lunas y Alfas 🐺: 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
total 1 replies
Nadia Leonila Borjas Borjas
ojalá que no regrese Alana a su otra vida y que Azrael no muera por amor
Natalia Vasquez
muy caliente, hay que calor, oxígeno que me muero 😂😂😂😂😂🤔🤔🤔🤔🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥.
Nadia Leonila Borjas Borjas
querida autora no puedo con la espera necesitamos más capitulos 🙏🙏
Aurora
Bueno y aquí quede yo, vestida y alborotada, esperando el rifi rafe de estos dos , mejor dicho , cada capítulo me anda dejando🫪 🫪🫪🫪😱😱😱
Natalia Vasquez
ujum y aquí vamos 😂😂😂😂😂😂🤔🤔🤔🤔.
keila arias
Perro
Natalia Vasquez
esa Sara es una perra maldita 😠😠😠😠😠.
Nadia Leonila Borjas Borjas
que emoción 🤭🤭🤭
Atalaya medina
Esta autora a todas sus novelas de lobos siempre le da otro toque. Lejos de lo convencional y eso es lo que la hace única
Atalaya medina
Haber porque no se tiran ellos que estúpidos son
Atalaya medina
Pero hasta cuando a esta mujer la van a manar al foso con los lobos. Horita se hace domadora de lobos qué manía de ponerle pruebas a todo,
Atalaya medina
Ese Skoll tiene nombre de caca de perro y será una muy grande y problemática
Atalaya medina
Por cierto. Creo que a Alana le dio celos 🤭
Atalaya medina
Jajajajajaja me da gracia como siempre a la villana le salen mal las cosas. Pero no sé porque creo que este banquete terminará mal
Atalaya medina
Yo pienso que también, de alguna manera él la está intentando proteger. Porque si no, la deja a su suerte y ya
Atalaya medina
Uy uy Alana, acabas de tener vista a lo que un día te vas a comer jejejjeje
Atalaya medina
Casi los matan ella si que sabe como defenderse
Atalaya medina
Jajajajajaja me imagíne qué iba a decirle a mi que me importa como te llames
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