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Esposa Especial

Esposa Especial

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Amor eterno
Popularitas:454
Nilai: 5
nombre de autor: Alejandro Briñones

Emir Abdala y Aysun viven un amor perfecto en la lujosa mansión Abdala. Pero su felicidad termina cuando Aysun sufre un terrible accidente provocado en secreto por Myna, la envidiosa hermana de Emir.

Al despertar, Aysun ha perdido la memoria y ya no recuerda al hombre que ama ni el matrimonio que compartían. Desesperado, Emir hará todo lo posible por recuperar a su esposa y demostrarle que su amor sigue vivo.

Pero el destino pondrá en el camino de Aysun a Merth, un humilde artesano que se enamorará de ella sin conocer toda su historia. Mientras Emir lucha por recuperar el corazón de su esposa, Aysun quedará atrapada entre dos hombres y dos formas de amar.

Entre secretos, traiciones, pasiones y sorprendentes revelaciones, Aysun tendrá que descubrir quién es realmente... y cuál de los dos hombres está destinado a quedarse con su corazón.

NovelToon tiene autorización de Alejandro Briñones para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15 — El regreso del padre

La noticia de que el padre de Aysun podía estar vivo había dejado a todos sin palabras.

Emir seguía sosteniendo la fotografía que había encontrado dentro del sobre negro.

Aysun estaba sentada junto a Aras, intentando asimilar lo imposible.

—Mi padre murió cuando yo era niña —susurró.

Aras negó lentamente con la cabeza.

—Eso fue lo que nos hicieron creer.

—¿Quién?

—No lo sé.

Aysun cerró los ojos.

—Entonces, ¿por qué nunca regresó?

Aras bajó la mirada.

—Porque tenía miedo.

Emir intervino.

—¿Miedo de quién?

Aras lo miró directamente.

—De las mismas personas que ahora quieren destruirte.

El silencio volvió a apoderarse de la habitación.

Emir dejó la fotografía sobre la mesa.

—Quiero saberlo todo.

Aras respiró profundamente.

—Nuestro padre se llamaba Kemal Demir. Era un hombre respetado. Tenía negocios importantes y una vida aparentemente tranquila. Pero descubrió que algunos de sus socios estaban involucrados en actividades ilegales.

—¿Y qué hizo? —preguntó Emir.

—Intentó denunciarlos.

Aysun sintió un escalofrío.

—Y entonces lo amenazaron.

Aras asintió.

—Primero amenazaron con matarnos a nosotros. Después ocurrió algo peor.

—¿Qué? —preguntó Emir.

—Una noche, nuestra casa fue atacada.

Aysun llevó una mano a su cabeza.

De repente, una imagen apareció en su mente.

Fuego.

Gritos.

Una ventana rota.

Ella siendo llevada en brazos.

—¡Aras! —gritó una mujer.

La pequeña Aysun lloraba.

—¡Papá!

Entonces apareció un hombre.

Su padre.

La tomó entre sus brazos y le dijo:

—No tengas miedo, pequeña. Pase lo que pase, siempre estaré contigo.

Aysun abrió los ojos.

Las lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas.

—Lo recuerdo...

Aras se acercó inmediatamente.

—¿Qué recuerdas?

—Papá me prometió que volvería.

Aras bajó la mirada.

—Y cumplió su promesa.

Emir se sorprendió.

—¿Lo has visto?

—Sí.

—¿Cuándo?

Aras guardó silencio unos segundos.

—Hace seis meses.

Emir se quedó inmóvil.

—¿Y por qué no le dijiste a Aysun?

—Porque nuestro padre me pidió que no lo hiciera.

—¿Por qué?

Aras miró hacia la puerta.

—Porque todavía estaba intentando descubrir quién nos había traicionado.

 

En la mansión Abdala, Myna caminaba nerviosamente por el salón.

Había recibido otro mensaje.

“Él regresará esta noche.”

Myna sintió que el corazón se le aceleraba.

—No puede ser...

De repente, escuchó pasos.

Se giró.

Era Emir.

—¿Qué haces aquí sola?

Myna intentó disimular.

—Pensando.

—¿En qué?

—En Aysun.

Emir la observó con desconfianza.

—¿Qué sabes de su padre?

Myna se quedó paralizada.

—¿Su padre?

—Sí.

—Nada.

—No te creo.

Myna tragó saliva.

—Emir, no sé qué está pasando.

—Entonces ayúdame a descubrirlo.

—¿Cómo?

—Dime si alguna vez escuchaste el nombre Kemal Demir.

El rostro de Myna cambió.

Fue apenas un segundo.

Pero Emir lo notó.

—Lo conoces.

—No.

—Myna.

—¡He dicho que no!

Emir se acercó.

—Entonces explícame por qué te pusiste nerviosa.

Myna no respondió.

Emir salió del salón.

Cuando estuvo sola, Myna tomó su teléfono.

—Ya lo sabe.

La respuesta llegó rápidamente.

—Entonces ha llegado el momento.

—¿Qué momento?

—De que descubras quién está realmente detrás de todo esto.

Myna sintió miedo.

—¿Tú?

La voz soltó una pequeña risa.

—No.

—Entonces, ¿quién?

La llamada terminó.

 

Mientras tanto, Emir regresó al hotel.

Aras estaba junto a la ventana.

—Tenemos que hablar —dijo Emir.

—Lo sé.

—¿Por qué ocultaste que Kemal estaba vivo?

—Porque no confiaba en nadie.

—¿Ni siquiera en mí?

Aras lo miró.

—Especialmente en ti.

Emir frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

—Cuando Aysun decidió casarse contigo, nuestro padre estaba convencido de que alguien de tu entorno quería utilizarla.

—¿Y me consideraba una amenaza?

—Al principio.

Emir respiró profundamente.

—¿Y ahora?

—Ahora cree que tú también eres una víctima.

Aquella respuesta sorprendió a Emir.

—¿Qué sabe tu padre?

—Mucho.

—Entonces llámalo.

Aras negó.

—No.

—¿Por qué?

—Porque si él sabe que estamos juntos, vendrá.

Emir lo miró.

—Eso es precisamente lo que quiero.

Aras sacó un teléfono antiguo.

—Entonces prepárate.

Marcó un número.

La llamada duró apenas unos segundos.

—¿Papá?

Al otro lado se escuchó una voz envejecida.

—¿Está ella contigo?

Aras miró a Aysun.

—Sí.

Hubo silencio.

—¿Recuerda?

—Todavía no todo.

La voz se quebró.

—Quiero verla.

Aras miró a Emir.

—Puedes venir.

—No.

—¿Por qué?

—Porque ellos estarán esperando que lo haga.

Aras cerró los ojos.

—Entonces, ¿qué hacemos?

La respuesta fue inesperada.

—Lleven a Aysun a la vieja casa de Demir.

Aras palideció.

—¡No!

—Es el único lugar donde estarán seguros.

La llamada terminó.

Emir se acercó.

—¿Qué ocurre?

Aras lo miró.

—Quiere que llevemos a Aysun a nuestra antigua casa.

—¿La casa donde ocurrió el incendio?

Aras asintió.

—Sí.

Aysun, que había escuchado parte de la conversación, se levantó.

—Quiero ir.

Emir la miró preocupado.

—Puede ser peligroso.

—Necesito recuperar mi pasado.

—No voy a dejarte sola.

Aysun tomó su mano.

—Nunca dije que quisiera ir sola.

Emir sonrió ligeramente.

 

Horas después, un automóvil se detuvo frente a la vieja casa Demir.

La casa estaba abandonada desde hacía años.

Las ventanas estaban cubiertas de polvo y parte del jardín había desaparecido bajo la maleza.

Aysun bajó lentamente.

Al contemplar la fachada, comenzó a llorar.

—Aquí...

Emir la sostuvo.

—¿Recuerdas algo?

—Sí.

Aysun caminó hacia la entrada.

—Mi padre me escondió aquí.

Aras la siguió.

—¿Cuándo?

—La noche del incendio.

Aysun tocó la puerta.

Y entonces recordó.

Su madre gritaba.

Su padre discutía con alguien.

Aras intentaba protegerla.

Y una tercera persona entraba en la casa.

Aysun abrió los ojos aterrorizada.

—Había alguien más.

—¿Quién? —preguntó Emir.

Ella miró a Aras.

—Alguien que conocíamos.

De repente, escucharon un ruido dentro de la casa.

Los tres se quedaron inmóviles.

Emir tomó la mano de Aysun.

Aras avanzó lentamente.

La puerta interior se abrió.

Un hombre apareció entre las sombras.

Aysun dejó escapar un grito.

—¡Papá!

Kemal Demir la miró con lágrimas en los ojos.

—Mi niña...

Aysun corrió hacia él.

Se abrazaron.

Emir observó emocionado el reencuentro.

Pero Kemal levantó la mirada hacia Emir.

Su expresión cambió.

—Tú eres Emir Abdala.

—Sí.

Kemal se separó de Aysun.

—Entonces tenemos que hablar.

—¿Sobre qué?

Kemal miró a su hija.

—Sobre el verdadero motivo por el que Aysun se casó contigo.

Emir quedó desconcertado.

—¿Qué quiere decir?

Kemal respondió con una frase que dejó a todos paralizados:

—Aysun no llegó a tu vida por casualidad. Alguien la puso en tu camino mucho antes de que ustedes se conocieran.

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