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La Venganza Silenciosa de la Esposa

La Venganza Silenciosa de la Esposa

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Divorcio / Completas
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Nadhira ohyver

Tania lo tenía todo: un matrimonio envidiable, una casa perfecta y un amor que creía eterno. Hasta la noche en que descubrió a su esposo cenando con otra mujer.

Cualquiera habría gritado, llorado o suplicado. Tania no hizo ninguna de las tres cosas. Sonrió, guardó silencio y empezó a planear.

Lo que nadie sabía —ni su esposo infiel, ni la amante ambiciosa, ni la familia que la subestimó— era que detrás de la esposa sumisa se escondía una mente brillante capaz de construir un imperio desde las cenizas de su propio matrimonio. Con la ayuda de su mejor amiga y de un hombre misterioso que la admiraba desde las sombras, Tania inicia una transformación silenciosa que la llevará de ama de casa humillada a la mujer más poderosa de la industria.

Pero la venganza es solo el comienzo. Secretos de familia, traiciones corporativas, enemigos implacables y un amor inesperado pondrán a prueba su frialdad legendaria a lo largo de cinco temporadas de intriga, pasión y poder.

Porque la venganza más letal no es la que se grita. Es la que se sirve en silencio.

NovelToon tiene autorización de Nadhira ohyver para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1

Tania contempló los platillos que había dispuesto con esmero sobre la mesa del comedor, una sonrisa serena dibujada en su rostro elegante. Todavía llevaba puesto el delantal de cocina.

De pronto, una serie de golpes violentos quebró el silencio de la noche. No eran toques educados, sino puñetazos desesperados que resonaban como si la vida de alguien dependiera de esa puerta. El intervalo entre cada golpe era casi inexistente, destilando una urgencia inaplazable.

Sin pensarlo, Tania corrió hacia la entrada. Sus manos abrieron el cerrojo y tiraron de la puerta de par en par; el corazón le latía desbocado por el sobresalto.

—Dios mío, Luna, me asustaste. Pensé que era otra persona —Tania se llevó la mano al pecho, que aún le palpitaba.

—¿Qué haces todavía con ese delantal puesto? —Luna le aferró ambos brazos con fuerza.

—¿Qué te pasa, Luna? Llegas de la nada y con esa cara me vas a matar del susto —Tania se estremeció al ver la mirada desencajada de su amiga.

—¡Quítate ese delantal y ven conmigo ahora mismo! —Luna se lo arrancó sin esperar respuesta.

La jaló del brazo y la sacó de la casa a la fuerza.

—¡Luna, suéltame! ¿A dónde me llevas? —Tania se zafó bruscamente—. No puedo salir así. Diego no ha llegado. ¿Qué va a pensar si vuelve y no estoy? Pobrecito, lleva todo el día trabajando.

—¿Pobrecito Diego? ¡Despierta, Tania! —gritó Luna, sacudiéndola por los hombros.

—Mírate: cocinando para él, esperándolo fielmente para cenar juntos.

—¡Pero lo que no sabes es que Diego está disfrutando de una cena romántica con otra mujer! —Luna ya no pudo contenerse.

—¡Diego te engaña, Tania! —volvió a gritar.

—Mira esto. Los grabé a propósito porque sabía que no me ibas a creer sin pruebas —Luna le mostró el video en su teléfono.

Tania observó la grabación con detenimiento, en calma absoluta. Ningún cambio significativo alteró el rostro que solía ser siempre amable y risueño. Solo asintió levemente, la mirada fija en la pantalla.

—Vamos —dijo con voz plana, casi despojada de emoción.

Se alisó la ropa, que en realidad no estaba arrugada. Únicamente sus ojos, si alguien los hubiese observado con cuidado, delataban un destello de dolor agudo y profundo, como si su mundo entero acabara de incinerarse hasta convertirse en cenizas, y ella luchara con todas sus fuerzas por contenerlo detrás de una máscara de serenidad perfecta.

—Rápido, antes de que se vayan —Luna volvió a arrastrarla al interior del auto.

—¿Estás segura de que Diego sigue en ese restaurante? —preguntó Tania.

—Quizá ya se fueron. Si es así, ¿para qué voy a ir?

—Vamos a verificar. Por eso quería traerte lo antes posible.

—Tienes que ver con tus propios ojos cómo es en realidad el hombre que tanto adoras.

—Cuando lleguemos, le vas a dar una bofetada a Diego, le tiras el agua o la comida encima, y no te olvides de cachetear también a esa zorra. Le jalas el pelo, lo que sea. Yo te apoyo, Tania. Si hace falta, los hacemos virales a los dos —Luna apretaba el volante con los nudillos blancos.

Tania, en cambio, permanecía quieta. Sus ojos miraban al frente, pero no era una mirada vacía. No había ni un asomo de tristeza ni de decepción en su rostro.

De vez en cuando Luna le echaba un vistazo de reojo. Ver a Tania sin reaccionar la inquietaba cada vez más.

Llegaron al restaurante donde Diego cenaba con la otra mujer.

Luna bajó del auto a toda prisa mientras Tania mantenía la compostura.

—¡Apúrate, Tania, eres lentísima! —volvió a jalarla del brazo.

—¡Espera! —Luna frenó en seco y la hizo retroceder hacia el auto.

Abrió la puerta y buscó algo en el asiento trasero.

—Ponte esto, así podremos observarlos de cerca —le colocó un sombrero de playa y unos lentes oscuros.

—¿En serio quieres que me ponga esto, Luna? —preguntó Tania.

—¿Quién va a un restaurante de noche con sombrero de playa y lentes de sol? Es demasiado. No quiero —se quitó el sombrero.

—¡No, déjatelo! No te preocupes por lo que piense la gente. ¡Vamos! —Luna la tomó del brazo.

Entraron juntas al restaurante.

Luna la condujo directamente hacia la mesa donde había visto a Diego.

Por suerte, él y la mujer seguían ahí.

Tania detuvo a Luna en seco. Faltaban apenas unas mesas para quedar cara a cara con Diego.

La jaló hasta una silla a una distancia prudente, aunque desde ahí todavía podía ver con claridad la interacción entre su esposo y aquella mujer.

—¿Por qué aquí? Deberíamos ir para allá. Me muero de ganas de jalarle el pelo a esa desgraciada —Luna apretó el puño y lo alzó en el aire.

—Si vamos a quedarnos sentadas sin hacer nada, ¿para qué te traje, Tania? —gruñó Luna.

—Shhh —Tania le puso el índice sobre los labios.

—Préstame tu teléfono, Luna —extendió la mano.

Aunque estaba furiosa con la pasividad de Tania, Luna le entregó el celular.

Tania marcó el número de Diego, que se sabía de memoria.

Desde su asiento observó cómo él miraba la pantalla, seguramente extrañado por el número desconocido. Cuando lo vio contestar, Tania esbozó una sonrisa inexpresiva.

—Diego —susurró Tania.

—¿Eres tú, mi amor? ¿Por qué me llamas de otro número?

—Se me acabó la batería. Luna vino a la casa y te estoy llamando desde su teléfono.

—¿Estás trabajando hasta tarde otra vez? —preguntó Tania.

—Sí, mi amor. Con tanta carga de trabajo se me olvidó avisarte, perdóname —respondió Diego.

—No me esperes despierta. Aprovecha que Luna está ahí contigo y cenen juntas —agregó.

Tania mantuvo la calma, a pesar de que frente a sus ojos Diego abrazaba cariñosamente a otra mujer. Luna, que veía cómo él le endulzaba el oído a su amiga mientras acariciaba a la otra, estaba a punto de estallar.

Luna se levantó de golpe, respirando agitada. Tania le sujetó la mano con firmeza, impidiéndole moverse, y la obligó a sentarse de nuevo.

—Bueno, está bien. Te cuelgo entonces.

—Échale ganas al trabajo, Diego —dijo Tania con dulzura.

—Claro que sí, mi amor —respondió él.

Tania dejó el teléfono sobre la mesa sin apartar la mirada de Diego ni un instante.

Esta vez no fue solo el brazo de él alrededor de la mujer. Tania vio con sus propios ojos cómo su esposo besaba a otra, ahí, delante de ella.

Al presenciar la escena, Luna apretó los puños con más fuerza. Tania no se inmutó.

—¡Tania! —Luna le aferró el brazo derecho.

—¿Qué te pasa? ¡No te traje aquí para que los mires como si fuera una película!

Tania siguió inmóvil, impasible.

—Tania, ¿me estás escuchando? —esta vez Luna la sacudió.

—Tengo mi propia manera de hacer las cosas, Luna —dijo finalmente Tania.

Continuará...

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Ginnelle
no sé si soy yo, Pero está novela ya la leí en otro lugar, o tal vez me este equivocando, Pero así como empieza con esa similitud, me hace pensar, otra cosa.
Adarely Garcia
esta interesante, pero ya se hizo muy monótono... cómo puede llevar 7 meses teniendo a esos son en su casa y con todas las pruebas que lleva, no ha hecho nada 😠😬
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