NovelToon NovelToon
Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:1.3M
Nilai: 4.7
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Apariencias

Capítulo 23

Isabella caminaba de un lado a otro dentro de su habitación, con el armario completamente abierto y la cama cubierta de ropa que había probado sin éxito. Blusas, vestidos, tacones… todo estaba fuera de lugar, como reflejo exacto de lo que sentía por dentro. Miró el reloj y soltó un suspiro pesado. El tiempo avanzaba más rápido de lo que le convenía y Victoria no tardaría en llegar.

—¿Por qué justo hoy…? —murmuró, frustrada, llevándose una mano al cabello.

Se detuvo frente al armario una vez más y, después de unos segundos de indecisión, tomó un conjunto que había mantenido guardado durante mucho tiempo. No era el más llamativo ni el más caro, pero tenía algo especial. Algo que siempre la había hecho dudar si era lo suficientemente buena para usarlo.

Lo colocó sobre la cama junto a unos tacones y, esta vez, no se permitió pensarlo demasiado. Se cambió con rapidez, sintiendo cómo el nerviosismo se colaba en cada uno de sus movimientos.

Ya vestida, se sentó frente al espejo. Su reflejo le devolvía una imagen que aún no terminaba de convencerla del todo. Tomó el maquillaje con manos un poco temblorosas al inicio, pero poco a poco fue encontrando estabilidad. Aplicó base, iluminador, delineó sus ojos con cuidado… como si cada detalle fuera una forma de armar una versión más segura de sí misma.

Cuando tomó el labial rojo, dudó.

No era un color que usara normalmente. Era demasiado… atrevido.

Pero aun así, lo aplicó.

Delineó sus labios con precisión, despacio, observando cada movimiento.

Cuando terminó, levantó la mirada.

Y se quedó en silencio.

La chica en el espejo… no era la misma de hace unos minutos.

Había algo distinto en su expresión. Sus ojos parecían más decididos, su postura más firme. Incluso la forma en que respiraba había cambiado.

Por primera vez en mucho tiempo…

se gustó.

No completamente… pero lo suficiente.

—No estoy tan mal… —susurró, dejando escapar una pequeña sonrisa.

Se puso de pie y comenzó a planchar su cabello con cuidado, mechón por mechón, concentrándose en que todo quedara perfecto. El sonido de la plancha deslizándose era casi relajante… hasta que—

El ruido de la puerta la hizo sobresaltarse.

—¿Estás lista? —preguntó Victoria desde la entrada.

Isabella reaccionó de inmediato, dejando la plancha a un lado.

—Sí, solo tomo mi bolso y nos vamos.

Victoria entró sin esperar invitación y se quedó observándola en silencio. Su mirada recorrió cada detalle, desde el cabello hasta los tacones. Isabella sintió esa evaluación como un pequeño peso sobre los hombros.

Sin decir nada al inicio, Victoria sacó algo y se lo extendió.

—Toma.

Isabella frunció el ceño al ver la chequera.

—¿Qué es esto?

Victoria alzó una ceja, como si la respuesta fuera obvia.

—No pensarás ir con eso a la ceremonia de los Williams… ¿verdad?

Isabella parpadeó, confundida, bajando la mirada hacia su ropa.

—Pero… ¿qué tiene? No entiendo…

Victoria suspiró, cruzándose de brazos, con un gesto entre paciencia y firmeza.

—No preguntes y solo cámbiate.

El tono no era negociable.

Isabella dudó. Por un instante, toda la seguridad que había sentido frente al espejo se desmoronó un poco. Volvió a mirarse, esta vez con otros ojos… más críticos.

Tal vez… no era suficiente.

Sin decir nada más, asintió.

Minutos después, ambas iban en camino.

El trayecto fue silencioso, pero no incómodo. Isabella miraba por la ventana, observando cómo las luces de la ciudad comenzaban a encenderse mientras el cielo se oscurecía lentamente. Su reflejo en el vidrio la acompañaba, recordándole constantemente que esa noche no era como cualquier otra.

Sus manos descansaban sobre su regazo, entrelazadas con una ligera tensión.

No sabía exactamente qué esperar.

Pero sentía… que algo iba a pasar.

Cuando el auto finalmente se detuvo, Isabella alzó la mirada… y su respiración se cortó por un segundo.

El lugar era impresionante.

Una entrada amplia, iluminada con elegancia, autos de lujo alineados perfectamente y personas que parecían sacadas de una portada de revista. Todo se veía impecable. Todo… inalcanzable.

Bajó del auto con cuidado, sintiendo de inmediato el cambio de ambiente. El aire mismo parecía distinto. Más frío. Más selectivo.

A su alrededor, hombres con trajes perfectamente ajustados y mujeres con vestidos deslumbrantes caminaban con seguridad, saludándose con naturalidad, como si ese mundo les perteneciera desde siempre.

Isabella tragó saliva.

Ahora entendía.

Entendía por qué Victoria había insistido.

Entendía la chequera.

Entendía todo.

No era solo apariencia…

Era una barrera invisible.

Una forma de evitar que la miraran como alguien que no encajaba.

Bajó la mirada hacia el vestido color vino que llevaba puesto. Se ajustaba más de lo que le gustaría, marcando su figura de una manera que la hacía sentirse expuesta… pero también, de alguna forma, elegante.

Incómoda… pero no fuera de lugar.

Diferente.

Respiró hondo, intentando calmar el ligero temblor en su interior.

—Ven —dijo Victoria, tocando suavemente su brazo—. Justo ahí está mi jefa.

Isabella levantó la mirada siguiendo la dirección que le indicaba. A lo lejos, una mujer destacaba entre todos. No solo por su vestimenta… sino por la forma en que los demás parecían girar a su alrededor.

El corazón de Isabella comenzó a latir más rápido.

Sintió un nudo en el estómago.

Y por alguna razón…

una mezcla extraña de nervios y expectativa.

Ajustó ligeramente el vestido con sus manos, como si eso pudiera darle un poco más de seguridad, y dio el primer paso junto a Victoria.

Sin saber que, a partir de ese momento… nada volvería a ser igual.

 

Por otro lado, entre la elegancia y las sonrisas falsas que llenaban el salón, había una pareja que, a simple vista, parecía perfecta… pero que en realidad estaba lejos de serlo.

Scarlett mantenía la postura impecable, la espalda recta y la sonrisa apenas dibujada, como si estuviera interpretando un papel frente a todos. Sin embargo, sus ojos la delataban. Había cansancio, molestia… y algo más profundo que no lograba ocultar.

A su lado, Adrian permanecía serio, con la mirada perdida entre la multitud, como si todo lo que estuviera ocurriendo a su alrededor no tuviera la menor importancia.

—Al menos podrías sonreír —murmuró Scarlett, sin mirarlo directamente.

Su tono no fue alto, pero sí cargado de fastidio.

Adrian no respondió.

Ese silencio fue suficiente para encender más la incomodidad.

Scarlett apretó ligeramente los labios, sintiendo cómo la paciencia comenzaba a agotarse.

—Si no querías venir, no lo hubieras hecho —continuó, esta vez girando un poco el rostro hacia él—. Nadie te obligó.

Adrian siguió sin reaccionar, lo que solo hizo que el enojo de Scarlett creciera un poco más.

—Después de todo… —añadió, con una sonrisa amarga— solo soy tu novia.

Esa frase quedó suspendida entre ambos, pesada, incómoda, casi como una provocación.

Por un instante, Adrian cerró los ojos, respirando hondo, como si estuviera conteniendo algo.

Molestia.

Cansancio.

O quizás ambas cosas.

Finalmente, giró levemente la cabeza hacia ella, pero no para mirarla… sino para evitar cualquier tipo de confrontación.

—Iré por champagne, ya vuelvo —dijo, con un tono seco, claramente harto de la situación.

No esperó respuesta.

Simplemente se dio la vuelta y comenzó a alejarse entre la gente, ajustándose el saco en el camino, como si necesitara liberarse de algo más que solo el ambiente.

Scarlett lo observó irse, sintiendo cómo algo dentro de ella se tensaba.

Sus manos se cerraron lentamente en pequeños puños a los costados de su vestido.

Por fuera, seguía viéndose perfecta.

Por dentro… no tanto.

Su mirada se perdió entre las personas, pero ya no veía nada con claridad.

Solo podía sentir esa incomodidad creciendo en su pecho.

Esa sensación de estar ahí… pero no realmente acompañada.

—Claro… —susurró con ironía— siempre huyes.

Parpadeó varias veces, conteniendo cualquier emoción que amenazara con salir. No iba a arruinar su imagen en medio de todos.

No esa noche.

No frente a todos.

Levantó el mentón con orgullo, obligándose a recuperar la compostura, mientras una sonrisa perfectamente ensayada volvía a aparecer en su rostro.

Porque si algo sabía hacer bien… era fingir que todo estaba perfectamente bien.

^^^Continuará...^^^

1
Yofaides Figueroa
es difícil sanar un corazón cuando amas de verdad de ver a la persona de frente y lo recuerdo retumba la cabeza sin sentir tanta rabia y odio desición a la vez 😭😭
Yofaides Figueroa
Dios mío me alegra que esté sintiendo justo pero lo que sintió Isabella
Yofaides Figueroa
eso no es nada para lo que Isabella sintió en su boda
Yofaides Figueroa
Scarlett no sabía que había una historia eso la llevo a decidir sin saber que la estaba engañando y que no sabía que estaba pasando engaño a dos mujeres
Olga Nempeque
Excelente, me divertí, llore y reí mucho gracias gravias por transportarnos, Dios te bendiga
Yofaides Figueroa
el jefe sabía la verdad por eso el tramaba ese reencuentro era muy perfecto es saber que algo pasaba Adrián
Valentina Ortiz Acosta
me encantó gracias
Marta Cris
Adriancito tu como siempre un cobarde, estupido e inseguro incapaz de tomar el Toro x los cuernos.
Aurora Hernández
Me encanto por qué cada día me atrapó y sobre todo esos finales de capitulo me llegaban, gracias por esta novela
Aurora Hernández
Adrian sigue sin entender que con sus mentiras está destruyendo a Isabella, Victoria debería decirle todo de una vez
Ninfa Liris Puerta Vergel
cómo que Gabriel se estaba besando con otra, luego no era la tal Irene que le cambiaron el nombre porque empezó siendo Irina ahhhhhh que autor tan mediocre de verdad, lea el contenido de lo que lleva escrito para que siga la coherencia de lo que va a seguir escribiendo 🤨🤨🤨🤨🤨🤨🤨🤨🤨🤨🤨
Aurora Hernández
Gabriel eres un amor 😍, Isabella tiene que recordar todo lo vivido contigo.
Adrian no puede seguir arruinando sus vidas
Ninfa Liris Puerta Vergel
ay no que pereza, la verdad la voy a acabar de leer porque no me gusta dejar nada empezado y porque es corta a ver en qué queda, pero me parece ridículo que un hombre simplemente sea tan promiscuo, no puede dejar quieto eso y luchar por lo que realmente le gusta, simplemente no le gusta tanto, sabiendo por todo lo que ha pasado la otra tonta , yo pensé que iba a esperar un poco, pero ni siquiera había terminado con la novia y ya declarándose a otra y fuera de eso tiene el descaro de decirle que no es igual al imbécil que la dejó plantada en el altar, pero me parece que es igualito nada que envidiarle al otro, 🤨🤨🤨🤨
Ninfa Liris Puerta Vergel
ay no, que estupidez es esta, ya el otro consiguió otra así sin más, menudo gusto, bueno, ni modo, definitivamente está novela define literal al género humano, pero es frustrante porque a mí i me gusta para distraerme no para estar tan ansiosa por una lectura que parece que no tiene ni pies ni cabeza
Ninfa Liris Puerta Vergel
jummm ya era hora que despertara está sonsa, yo quise mucho a alguien pero en menos de 4 meses ya estaba dando la espalda a un pasado doloroso, y sin nadie más que mis hijos a mi lado, lo que no sirve que no estorbe 🧐🧐🧐🧐
Ninfa Liris Puerta Vergel
dicen años y no ha pasado sino un año, y como después de todo lo que la hizo sufrir dice que todavía siente algo, es tonta o que??? solo falta que lo perdone y siga con el como si nada hubiese pasado, en vez de centrarse en su profesión y demostrarle que no la quebró del todo, que recogió sus pedazos y se recompuso 🤨🤨🤨🤨🤨🤨
Aurora Hernández
Gabriel de verdad la ama 🥰
Aurora Hernández
pobre Isabella sigue pagando los errores de Adrián y Gabriel es quien está sufriendo ahora
Ninfa Liris Puerta Vergel
no le tengo confianza a tipos así, empieza muy comedido y luego salen con su cuento
Olga Nempeque
Lo complicado que ahora le van a echar la culpa a Isabella
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play