Su familia la vendió para saldar una deuda
Adrian Ferraro la compro para cerrar un trato
El contrato decía su nombre, una cifra y una fecha de entrega
No decía que tenia los ojos rotos de tanto llorar
No decía que temblaba como si el aire doliera
Pero negocios son negocios, hasta que él la vio y la toco para entender una cosa
Acababa de comprar su propia perdición y su única regla
#Ella no se toca
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Decido a por fin hablar después de unos segundos de silencio
-Arriba -ordenó, no gritó, eso la asustaría más
Ámbar niega, temblando, las lágrimas le caen sin permiso como cascadas
Ámbar- Perdón -susurró, con la frente casi tocando la alfombra- Perdón por Rizzo, señor Ferraro, Yo... yo no quería causar problemas, si me va a pegar, por favor hágalo rápido, es mi deber obedecerlo, servirle, se que he cometido faltas y...
En dos pasos cruzó la habitación, la levantó del piso agarrándola de los brazos, no con violencia, con urgencia, como si el suelo le quemara y es que eso esta provocando, que ella crea que haré algo que ni siquiera pasó por mi mente
- ¡Basta! - le digo y Ámbar cierra los ojos esperando el golpe.
El golpe no llegará ni hoy, ni mañana, ni nunca, al menos no de mi parte, la termino de acomodar de pie, obligó a que me mire, sus ojos rojos, lágrimas salen sin descnaso
-¿Quién te metió esa mierda en la cabeza? - le digo con calma buscándole la cara- ¿Quién te enseñó a pedir perdón de rodillas?
Ámbar no me contesta, cierra los ojos con fuerza, esperando algo que no llegara, la suelto como si mi tacto quemara, creo que eso le ocasiona, me pasó las manos por el pelo, frustrado, caminó hacia la ventana, hacia la puerta, Como un animal enjaulado de un lado a otro, hasta que me detengo
- Enzo -gritó sin mirar.
La puerta se abrió al instante, Enzo y tres hombres más entraron cargando cajas, grandes, Negras, con letras doradas que Ámbar claramente no conoce: Versace, Dior, Cartier, Channel
Las dejaron en el suelo, en la cama, en el sillón, Hasta que la habitación quedó convertida en tienda
-Fuera -ordenó
Se fueron, la puerta se cerró y el silencio regresó, señaló las cajas con la cabeza.
- ábrelas, son tuyas
Ámbar niega - yo no... no puedo pagarle esto, señor Ferraro, yo no-
-No es pago- la cortó, girándome hacia ella- Es declaración
Me acercó a la caja más grande, la abro com cuidado, Seda negra cae como agua, vestidos, camisones, ropa interior que Ámbar de seguro ni sabía que existía.
Agarró un vestido negro, simple, de tirantes, se lo tiró encima, ella lo atrapa por reflejo.
- Quemare el amarillo, porque en mi casa no hay deudas, hay reinas, y las reinas no usan poliéster, Ámbar, usan lo que se les canta, no siguen órdenes, ellas la hacen
Abro otra caja, más pequeña, de terciopelo, Adentro, un collar, uno que diseñe para ella y que dejara en claro que es una reina
Lo sacó, me paró detrás de ella
Ámbar
Veo acercarse a Adrián con un collar en la mano, como pagaré todo esto, me tensó, se acerca rodeándome, tiemblo por inercia, cierro los ojos con fuerza no ayuda el estar en ropa interior frente a él, me aparta el pelo del cuello con cuidado, con los dedos apenas rozándome, le pongo el collar, el metal estaba frío, pesa sin duda porque no se como lo pagaré
Siento que se inclina, su aliento me da en la oreja, no me toca más que eso.
Adrián- Cuando te arrodillaste- susurró, y su voz se escucha era áspera, rota- me diste ganas de quemar el mundo que te enseñó a hacerlo.
Cierra el broche, todo mi cuerpo tiembla, sostiene mis hombros y con cuidado y de forma lenta me gira, no dejandome de frente, si no quedando ambos frente al espejo
Adrián- Así que escúchame bien, bambina, porque no lo repito -se para frente a mí, me levanta la cara con un dedo en mi barbill, sin fuerza, sin amenaza, con cuidado- en esta casa no se pide perdón por existir, no se paga por respirar, y no te castigo por lo que hacen otros
Se aleja unos pasos, señala el armario el cual tiene la puerta abierta, Enzo ya lo lleno con compras, Perchas llenas de negro, de rojo, de seda, de ropa fina y de marca que jamás en mi vida he visto, Zapatos, Carteras, todo lo que mi mamá dijo que nunca merecería.
Adrián- Ese armario, es tuyo, cada vez que te veas en el espejo con algo de ahí, vas a recordar que Ferraro no castiga a su reina, la premia y la consiente
Tocó el collar, la piedra de ámbar, una piedra qué lleva mi nombre
-Yo... no sé ser reina, Adrian —susurró, y por segunda vez digo su nombre sin darme cuenta
Adrian sonrie, me mira con unos ojos nuevos, unos que no ocupa con los demás
Adrián- Entonces aprendé- me dice de forma tranquila- Porque yo no sé ser rey sin vos a partir de ahora
Me da la espalda, camina a la puerta, antes de salir, se frena
Adrián- y Ámbar- dice sin voltear- La próxima vez que quieras pedir perdón... pedilo de pie, las joyas no se ponen de rodillas, y vos sos mi joya más cara.
Cerró la puerta, me quedó sola, rodeada de seda de colores, de diamantes, del olor a él, Me miró en el espejo, con el vestido negro en las manos, Con el collar en el cuello
- entonces si valgo aunque sea un poco
Sonrió, después de mucho tiempo sin hacerlo, agarro el collar con fuerza, es mío y no me lo pienso quitar, decido acomodar las compras y ver cada una, son hermosas sin duda, me ducho y colocó un vestido sencillo, pero muy bonito
Adrián
Erick- esperaba que la castigues por el error de Rizzo
- para que veas, Pablo no me quiso contar qué pasaba en su casa
Erick- bien o mal son sus padres no crees
- acaso la castigaban y golpeaban por tonterías
Erick- lo comprobaste en la boda, llego con el labio partido sin razón
- dormir en rincón, tenerme miedo a tal punto de temblar con solo escucharme
Erick- seguro le dijeron varias mentiras, el que tenías un Harén por ejemplo
- habrá sido una de tantas, espero su miedo se vaya yendo de a poco y me tenga confianza
Erick- tenle paciencia y controla tu forma de hablarle
- créeme lo hago, te quedas a comer
Erick- no, no quisiera asustarla más, espera que al menos se acostumbre a tu esta semana y regreso a la casa, mientras me hago cargo de la empresa y el hotel
- lunes Pablo su hermano irá, ayúdalo
Erick- claro, no te preocupes, cuídala y tenle paciencia, a veces tu forma de hablar o expresarte asusta
- si lo sé, pero con ella no será así, lo prometo
Erick- averiguaré a ver qué logro conseguir, así te ayudo
- gracias hermano