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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS DE CEMENTO

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS DE CEMENTO

Status: Terminada
Genre:Mafia / Completas
Popularitas:198
Nilai: 5
nombre de autor: MISTER (X)

Brooklyn, 1986. Dante Rizzuto tiene doce años cuando presencia el funeral de su padre, Enzo, un capo de la mafia asesinado en un callejón. Su tío Salvatore, el nuevo jefe de la familia, lo cría bajo el código de la Cosa Nostra: el respeto se gana con poder, el poder se mantiene con miedo. Bajo la tutela de su tío, Dante se convierte en "Il Fantasma", un asesino frío y calculador que se mueve entre las sombras del bajo mundo de Nueva York.

Pero el pasado nunca muere del todo. Cuando Dante conoce a Elisa, una fotógrafa de arte que ve más allá de su fachada de hombre de negocios, comienza a cuestionar todo lo que ha aprendido. El amor se convierte en su primer acto de rebeldía, y la traición de su tío desencadena una guerra que lo enfrentará a su propia sangre.

En una carrera contrarreloj entre la venganza y la redención, Dante deberá infiltrarse en la fortaleza de su tío durante la Noche de las Máscaras, una velada veneciana donde los capos de las cinco familias celebran una tregua fic

NovelToon tiene autorización de MISTER (X) para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA COSECHA DE SANGRE

Capítulo 10

Pero la paz de Dante no duraría para siempre. La sangre llama a la sangre, y el pasado nunca muere del todo. Una noche, mientras cenaba en su villa, recibió una visita inesperada. Tres hombres, con trajes negros y caras de matones, irrumpieron en su casa. Eran enviados de su tío Salvatore, que había estado tramando su venganza desde su exilio en Sicilia.

"Dante Rizzuto," dijo el líder, un hombre de rostro cicatrizado y ojos fríos como el acero. "Don Salvatore envía saludos. Dice que es hora de saldar la deuda."

Dante se levantó lentamente, con la calma de quien ha enfrentado la muerte muchas veces. "¿Mi tío todavía vive? Pensé que se había convertido en un viejo senil en un pueblo de Sicilia."

"Vive y planea," respondió el hombre, desenfundando una pistola. "Y ha enviado un mensaje: tu tiempo se acabó."

Pero Dante no estaba solo. Desde la oscuridad, surgieron figuras armadas. Eran los hombres leales que Marco Jr. le había enviado en secreto, sabiendo que Salvatore podría intentar algo. Un tiroteo estalló en la villa, un caos de disparos y gritos que rompió el silencio de la noche. Dante se lanzó al suelo, rodó detrás de la mesa, y desenfundó su propia pistola.

Disparó con precisión, cada tiro un eco de su pasado. Uno, dos, tres hombres cayeron. Pero el líder, el hombre de rostro cicatrizado, logró herir a Dante en el hombro, un disparo que le arrancó un gemido de dolor.

"Morirás por la mano de tu propia sangre," dijo el hombre, apuntando de nuevo. Pero antes de que pudiera disparar, una bala lo alcanzó en la nuca. Era Marco Jr., que había llegado justo a tiempo.

"Don Rizzuto, ¿está bien?" preguntó, corriendo hacia él.

Dante asintió, apretando el hombro herido. "Estoy bien. Pero esto no ha terminado. Mi tío no se detendrá hasta verme muerto."

Marco Jr. ayudó a Dante a levantarse. "No se preocupe. Ya estamos moviendo a nuestros hombres. Salvatore no sabe lo que le espera."

Esa noche, Dante y Marco Jr. planearon su contraataque. Sabían que Salvatore era astuto, pero también sabían que estaba desesperado. Y un hombre desesperado comete errores.

"Vamos a darle lo que quiere," dijo Dante, con una sonrisa fría. "Una guerra. Pero esta vez, él no va a ganar."

Mientras tanto, Elisa, que había presenciado el tiroteo desde la cocina, salió con el rostro pálido pero decidido. "Dante, no puedes seguir así. Esto tiene que terminar."

Dante la miró, y en sus ojos vio el miedo y el amor. "Lo sé, amor. Y terminará. Pero necesito que confíes en mí."

Ella asintió, aunque sus ojos estaban llenos de lágrimas. Sabía que el camino que Dante había elegido era peligroso, pero también sabía que no podía detenerlo.

Esa noche, después de que Marco Jr. y sus hombres se fueran, Dante y Elisa se sentaron en la terraza, mirando el mar. El silencio entre ellos era pesado, cargado de todas las palabras no dichas. Finalmente, Elisa habló:

"Dante, ¿alguna vez terminará esto? ¿Alguna vez podremos vivir en paz?"

Dante tomó su mano y la apretó suavemente. "Algún día, Elisa. Algún día."

Esa noche, mientras Elisa dormía, Dante se quedó despierto, recordando todos los momentos de su vida que lo habían llevado hasta allí. Pensó en su padre, en Marco, en todos los que habían muerto. Pensó en Elisa, en el amor que había encontrado y que se negaba a perder. Sabía que la batalla contra su tío sería la última, y que, pase lo que pase, no permitiría que nadie más sufriera por su culpa.

Se levantó de la cama y fue a la cocina, donde preparó dos tazas de café. Cuando regresó, Elisa estaba despierta.

"¿No puedes dormir?" preguntó ella.

"No," respondió él, entregándole una taza. "Hay demasiadas cosas en mi mente."

"¿Quieres hablar de ello?"

Dante la miró y sonrió. "No. Solo quiero estar contigo."

Se sentaron juntos, mirando el mar, hasta que el amanecer tiñó el cielo de tonos dorados. Sabía que ese momento de paz era solo un respiro antes de la tormenta. Pero estaba dispuesto a luchar por él.

Mientras el sol comenzaba a asomarse en el horizonte, Dante sintió que la luz dorada iluminaba no solo el mar, sino también su corazón. Era un nuevo día, pero la sombra de la venganza aún se cernía sobre ellos. Con cada sorbo de café, la realidad de su situación se hacía más palpable.

Elisa, aún con la taza entre sus manos, lo observaba con preocupación. "Dante, no puedo evitar pensar en lo que podría pasar. Si Salvatore está detrás de esto, no se detendrá hasta conseguir lo que quiere."

"Lo sé," respondió él, su voz grave. "Pero tengo un plan. Debemos ser estratégicos. Salvatore tiene aliados, pero también enemigos. Lo que necesita es un empujón para que su propia gente lo abandone."

"¿Y cómo piensas hacer eso?" preguntó Elisa, su curiosidad mezclada con temor.

Dante sonrió levemente, admirando su determinación. "Vamos a hacer que se vea vulnerable. Haremos que sus propios hombres duden de su liderazgo. Los rumores son armas poderosas en este mundo. Si logramos sembrar la semilla de la desconfianza, podríamos tener una oportunidad."

Elisa frunció el ceño, pero una chispa de esperanza brilló en sus ojos. "¿Y si no funciona? ¿Y si él decide atacar antes de que puedan actuar?"

"Entonces nos prepararemos para la guerra," dijo Dante con firmeza. "No voy a permitir que me arrebate más de lo que ya ha tomado. No puedo perderte, Elisa. Eres mi razón para seguir luchando."

Ella lo miró intensamente, y en ese momento, el mundo exterior desapareció. Era solo él y ella, unidos por un amor que desafiaba las sombras del pasado. "Prométeme que tendrás cuidado," dijo ella, su voz apenas un susurro.

"Te lo prometo," respondió Dante, aunque sabía que en este mundo las promesas eran frágiles. Sin embargo, estaba decidido a protegerla a toda costa.

Con el primer rayo de sol iluminando sus rostros, Dante se levantó y miró hacia el mar. "Es hora de prepararnos. Necesitamos reunir a nuestros hombres y establecer una estrategia clara."

Elisa asintió, sintiendo la urgencia en su voz. "Voy a ayudar en lo que pueda. No quiero quedarme al margen mientras tú te enfrentas a todo esto."

Dante le sonrió con gratitud. "Tu apoyo significa más de lo que imaginas."

Mientras se preparaban para el día, la villa comenzó a cobrar vida nuevamente. Marco Jr. y los hombres leales llegaron poco después, listos para recibir instrucciones. Dante se plantó frente a ellos, su presencia imponente.

"Escuchen," comenzó, su voz resonando con autoridad. "Lo que ocurrió anoche fue solo el comienzo. Mi tío Salvatore no se detendrá hasta verme muerto. Pero nosotros no somos débiles; somos una familia unida por un propósito."

Los hombres asintieron, algunos compartiendo miradas de determinación. "Vamos a hacer que Salvatore se sienta inseguro. Vamos a movernos rápido y con inteligencia. Necesitamos infiltrarnos en sus rangos y descubrir quiénes son sus verdaderos aliados."

Marco Jr. levantó la mano. "¿Y si encontramos a alguien dispuesto a traicionarlo? Alguien que quiera ver su caída."

Dante sonrió levemente ante la idea. "Eso sería ideal. Pero debemos ser cuidadosos; la traición puede ser un arma de doble filo."

Mientras discutían estrategias y posibles movimientos, Elisa observaba desde un rincón de la sala. Aunque el peso de la situación era abrumador, sentía una chispa de esperanza al ver a Dante tan decidido y fuerte.

Después de horas de planificación, finalmente llegó el momento de actuar. Dante se volvió hacia Elisa, quien estaba lista para apoyarlo en todo lo que pudiera.

"Recuerda lo que te prometí," le dijo él suavemente.

"Lo haré," respondió ella, con una mezcla de miedo y determinación en su mirada.

Mientras salían juntos hacia el mundo exterior y se preparaban para enfrentar lo inevitable, Dante sabía que cada paso los acercaba más a la confrontación final con Salvatore. Pero también sabía que no estaba solo; tenía a Elisa a su lado, y eso le daba fuerzas para luchar contra cualquier adversidad.

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