Lucía Belén Carpenter planeó su boda de ensueño con los gustos de su prometido, un futbolista reconocido, Mateo Ferreti.
Siete días antes de la boda, ella descubre de la peor manera la traición que no solamente la destruiría sentimentalmente, sino que afectaría su reputación.
En un acto cometido por la rabia y el dolor, ella cometió un grave error... destrozar algo que no le pertenecía a su prometido, sino a un futbolista inocente y desconocido para ella.
El odio y el deseo de venganza la unirá a un ese hombre.
¿Qué pasará cuando ellos deban atravesar una gran exposición como una pareja consolidada? ¿Su mutuo deseo de venganza podrá convertir su matrimonio en algo más que un acuerdo o la venganza los consumirá?
NovelToon tiene autorización de SilvinaTracy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
PRIMER BESO REAL
LUCÍA BELÉN CARPENTER
Algunos conocidos de Cameron se acercaron a saludarlo y lo felicitaron por el gran partido. Yo sonreí tal como si entendiera algo de lo que hablaban porque no lo había visto jugar ni una sola vez. Apenas me había casado con él y lo había buscado en Google para leer la poca información que había suya.
Cuándo nos quedamos solos momentáneamente, él me sonrió.
--Ellos hubiesen pensado que estabas orgullosa de mí. Si supieran que hasta hace unos días creías que yo era basquetbolista no lo hubieran creído-- Reí de manera inevitable
Al mirar brevemente hacia donde estaba Emanuel, noté que Mateo nos miraba fijamente con furia. Jamás creí que disfrutaría su mirada, tal vez de esa manera pudiera ponerse en mi piel cuando hace días lo vi teniendo sexo con mi propia hermana.
--No sé si te mira más a ti o a mí-- Me dijo Cameron al oído
--Nos odia a los dos ahora mismo
--Se siente bien, ¿Verdad?-- Hice un ligero asentimiento y él me dio otro beso
Mis padres estaban lo suficientemente ocupados para poder venir a ver qué estaba haciendo con un jugador estrella del fútbol. Sabía que ellos lo habían reconocido porque es algo que suelen mirar normalmente, más aún desde que yo me había comprometido con el esposo de mi hermana.
Sé que esta noche será intensa. Emanuel me lo confirmó, pero yo no creí que fuera para tanto al asistir. Creí que todo se limitaría a asistir, fingir felicidad y tal vez proponer un brindis por la nueva pareja. Jamás imaginé esto, pero era momento de improvisar y si mi hermana quiere guerra... estar en condiciones de dársela.
Los invitados que todavía estaban de pie comenzaron a ocupar sus asientos. Era el momento de la cena. Será un momento muy interesante.
La gente del servicio se acercó para servir las entradas. Eran milhojas con salmón, queso de cabra y más ingredientes que se escuchaban caros y sofisticados.
--¿De qué te ríes?-- Cameron se acercó a mi oído acompañando mi sonrisa. Quienes nos vieran creerían que estábamos enfrascados en una conversación íntima
--La venganza es un plato frío según dicen, pero en este caso particular sabe a queso-- Él volvió a concentrarse en su comida y yo reprimí una sonrisa
La conversación en la mesa fue agradable, en partes. Estábamos acompañados por personas que comentaron varios temas divertidos, aunque unos se centraron en la pareja recién casada. Por apariencia, o porque lo creyeran, dijeron lo bien que parecían estar juntos.
--Sin duda son el uno para el otro-- Cameron tomó la copa en cuanto lo dije acompañado por una dulce sonrisa
Yo sabía que él quería reír porque era una frase rebosante de ironía.
Yo tenía mi platillo por la mitad cuando vi que mi hermana recibía una porción extra que contenía el mismo queso que arruinaría su noche de bodas.
Después de que nuestros platos fueran retirados, la cena continuó tal como estaba prevista. Yo organicé todo demasiado bien. Fui por demás meticulosa.
Por momentos dirigí mi mirada hacia mis padres que se miraban felices y orgullosos por su hija predilecta.
--Amor, ¿Deseas que rellene tu copa?-- Cameron me habló con ternura atrayendo miradas de los demás comensales de nuestra mesa
--Si, cariño, por favor-- Le toqué la mejilla
--Se ven tan enamorados. ¿Hace cuánto tiempo que empezaron a salir?-- Nos preguntó una mujer
--Ella es mi esposa. Cuándo la conocí supe que sería mi esposa. Incluso se lo dije. Creyó que yo estaba loco-- Respondió él causando risas y eso llamó la atención de varias personas, incluído el matrimonio hecho en el infierno
--Le pregunté si tenía demencia-- Comenté causando nuevas risas
--No la culpo. Mis mejores amigos creyeron lo mismo. Fue amor a primera vista y cuanto más la conocí supe que era la mujer indicada. No podía dejarla escapar-- Él se inclinó y me dio un beso en los labios
--No escuchamos sobre su boda-- Agregó un hombre
--Eso es porque fue muy apresurada. Cuándo me dijo que si, conseguí un sacerdote que nos casara, aunque eso significó tener que viajar por carretera
Me sorprendió lo rápido que él nos sacaba de conversaciones difíciles y peligrosas. Su talento es el de improvisar, mentir alejándose poco de la verdad.
Noté como Mateo seguía mirando hacia nuestra mesa con odio absoluto. Se que mi hermana hubiese logrado torcer la verdad de tal manera que saliera favorecida si los exponía. He escuchado tantas estupideces a lo largo de los años que no tengo duda.
Cameron no era mi primera opción. La primera era exponerlos, pero eso hubiese acabado dañándome igual. Mi hermana hubiese llorado, la imagino diciendo lo enamorada que estaba de mi ex y que ninguno de los dos pretendía hacerme daño. Esta boda estaba destinada a suceder.
La cena acabó y con ello mis pensamientos. Tendría que concentrarme en sobrevivir el resto de la velada.
Tomé la mano de Cameron y vi su reloj.
--Todavia nos falta un poco más, ¿Hay algo que debas decirme? No sé si en esta circunstancia me gustan las sorpresas
--Fui a clases de canto junto a mi hermana cuando era pequeña y por eso tendré que cantar con Emanuel-- Él me miró fijamente y acabó sonriendo
--No quiero estar en tu lugar. No tienes pánico escénico, ¿Verdad?
--No me agrada ser observada, así que un escenario no es para mí, pero en este momento se que debo hacerlo bien porque ella seguramente espera que haga el ridículo
Tal vez fue la decisión en mi voz lo que hizo que Cameron sonriera.
--¿Algunas otras clases que hayas tomado?
--Varias cuando era pequeña. De adulta solamente aprendí a hacer masajes. Hace poco tuve la última clase-- Aquello logró que sonriera aún más
--Eso me interesa. Te regalaré una camilla y todo lo que necesites con tal de que me atiendas
Antes de dejarme reír o decir algo más, noté que él miraba algo y que luego me acercaba a él.
Fue nuestro primer beso real. Los anteriores fueron breves, apenas un contacto para guardar las apariencias.
Lucía Carolina se va a arrepentir