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EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Demonios / Brujas / Hombre lobo / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Rosaly es una loba Alfa de pura sangre, primogénita de la manada Tierra de Fuego. Sin embargo, para huir de las guerras y de la presión por encontrar a su pareja ideal, se exilia en la ciudad y abre el Spa Serenidad Azul junto a su mejor amiga Thais. Su pacífica vida de oficina cambia por completo cuando dos hombres imponentes vestidos de traje entran exigiendo un masaje VIP.
Al cruzar miradas, su loba ruge una palabra: «¡MATE!». El cliente de ojos carmesí es Asmodeo Vane, el mismísimo Rey del Inframundo. Él busca a unos demonios traidores compinchados con brujas oscuras y con el tío rebelde de Rosaly para destruir a su familia.
Rosaly no es una sumisa damisela en apuros y Asmodeo no acepta un «no» por respuesta. En medio de un sensual tira y afloja entre la CEO de la ciudad y el Soberano del Abismo, se sellará la alianza más peligrosa de sus vidas. ¿Podrá el fuego del infierno domar el orgullo de la manada?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 14 TOALLAS, ORGULLO Y UN CORAZON DE GRANITO

Mientras Rosaly y Asmodeo se perdían por los senderos de la niebla detrás de la casa grande, en la zona de los refugios médicos y las calderas traseras se estaba librando una batalla de voluntades de una naturaleza completamente distinta. Thais caminaba a paso ligero cargando una pesada caja de madera llena de vendas, ungüentos de caléndula y gasas esterilizadas. A pesar de su rango de beta y de la fuerza natural de su loba, Dione, el peso de la caja la hacía resoplar debido al volumen incómodo del cargamento.

A un par de pasos de ella, Damian caminaba con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta de cuero oscuro. Se movía con la elegancia perezosa de una pantera negra en medio de la nieve, con los ojos grises fijos en el perfil de Thais, analizando cada uno de sus movimientos con una precisión exasperante.

—Si sigues mirándome como si fuera un plano topográfico, Cross, voy a terminar tropezando con una raíz —le espetó Thais, deteniéndose en seco y recolocándose la caja contra la cadera—. ¿Es que los generales del abismo no tienen otra cosa que hacer más que escoltar a las enfermeras de la manada?

Damian se detuvo a un metro exacto de ella. Su rostro seguía siendo esa máscara imperturbable de granito que parecía no haber albergado una emoción en mil años, pero una chispa gris y brillante en sus ojos delataba que la rabieta de la loba lo divertía más de lo que estaba dispuesto a admitir.

—Mi deber es asegurar el perímetro y vigilar los puntos clave de la manada —respondió Damian con su voz fría y profunda, que resonó como el eco de una caverna—. Y da la casualidad de que tú eres el punto más clave de este territorio para mí, Thais. Además, esa caja pesa demasiado para tu estructura ósea humana. Dame eso.

Antes de que Thais pudiera protestar, Damian dio un paso al frente y, con la facilidad de quien levanta una pluma de ave, le arrebató la pesada caja de madera con una sola mano, cargándola sobre su hombro sin que se le moviera un solo músculo de la espalda.

Thais se quedó con los brazos vacíos, parpadeando con indignación, aunque Dione en su interior dio un vuelco de pura satisfacción al ver la fuerza bruta de su macho destinado. Se cruzó de brazos y sopló un mechón de cabello canela que le caía sobre los ojos.

—Puedo cargar mis propias cosas, soldado —le recordó, reanudando la marcha hacia la cabaña de suministros médicos—. Llevo años levantando bidones de lodo termal y cajas de cosméticos en el Spa. No soy una cachorra desvalida.

—Lo sé —asintió Damian, siguiéndola de cerca—. He visto cómo estampabas a un demonio renegado contra el suelo de mármol de tu negocio. Tienes una técnica de agarre bastante decente para ser una criatura de este plano. Pero mi instinto no entiende de tu currículum empresarial, Thais. Mi instinto me exige que te facilite las cosas. Es... una sensación biológica molesta.

Thais soltó una carcajada limpia, deteniéndose frente a la puerta de la cabaña. Se giró hacia él, arqueando una ceja con absoluta picardía.

—¿Una sensación molesta? Vaya, resulta que el temible general supremo del inframundo sufre de «molestias» místicas por culpa de una loba de la ciudad. Qué drama tan terrible para tu reputación.

Damian dejó la caja sobre la mesa de madera del porche de la cabaña y se acercó a ella. No lo hizo de forma amenazante, sino con esa lentitud calculada que eliminaba cualquier posibilidad de escape. Thais no retrocedió; plantó los talones en el suelo y le sostuvo la mirada gris con toda la firmeza de su orgullo beta. Cuando Damian quedó a escasos centímetros, el aroma a tormenta helada, ozono y el sutil perfume de diseño que exhalaba su piel envolvió a Thais por completo, haciendo que sus propios ojos castaños destellaran con el dorado de Dione.

—Te burlas porque no entiendes lo que esto significa para alguien como yo, Thais —murmuró Damian, y por primera vez, su voz de hielo mostró una sutil grieta de vulnerabilidad, volviéndose ronca y densa—. He pasado siglos en campos de batalla. He visto sangre, traición y muerte a gran escala. Mi corazón se convirtió en piedra hace tanto tiempo que ya ni recordaba cómo se sentía el calor. Para mí, la vida era disciplina, órdenes y deber. Y de repente… entro en un lugar lleno de luces tenues, música de cascadas y olor a sándalo, y una loba me golpea el pecho con una toalla y me ordena que me calle.

Thais sintió un vuelco en el estómago. El tono de Damian ya no era el del general impasible; era el de un hombre que estaba desnudando su alma frente a ella.

—En ese segundo —continuó Damian, extendiendo una mano grande y áspera, llena de cicatrices de guerra, para rozar la línea de la mandíbula de Thais con una suavidad infinita que la hizo temblar—, la piedra de mi pecho se rompió. El lazo me arrastró hacia ti con una fuerza destructiva. No sé cómo cortejar a una mujer de la ciudad, Thais. No sé de palabras bonitas ni de cenas románticas. Solo sé que si un solo enemigo te mira de la forma equivocada en los próximos días, le arrancaré el alma con mis propias manos. Eres mi tregua en medio de la eternidad. No me lo pongas tan difícil.

Thais tragó saliva ruidosamente. Sus barreras de mujer dura e independiente, adicta al control de su cabina de masajes, se agrietaron por completo ante la brutal honestidad del demonio. Dejó caer los brazos y exhaló un suspiro, permitiendo que su mano subiera hasta posarse sobre el brazo musculoso de Damian, apretando la chaqueta de cuero.

—No te lo pongo difícil porque quiera alejarte, Damian —confesó Thais en un susurro, y sus ojos dorados brillaron con una ternura que el general jamás había visto—. Es solo que... las cosas están cambiando demasiado rápido. En la ciudad tenía mi vida controlada, mis horarios, mis clientes. Y ahora estoy en medio de una guerra, con mi familia en peligro, descubriendo que mi pareja destinada es un ser del abismo que podría aplastar un coche con las manos. Necesitaba saber que debajo de toda esa armadura de soldado de granito había alguien que realmente me veía a mí, y no solo a una compañera obligatoria por el destino.

Damian inclinó la cabeza sutilmente, y por primera vez desde que se habían conocido, las comisuras de sus labios se elevaron en una sonrisa completa. Una sonrisa pequeña, de medio lado, pero que iluminó sus facciones rígidas de una manera que a Thais le pareció la cosa más hermosa del universo.

—Me ves a mí, Thais. Y yo solo te veo a ti —aseguró Damian, y su mano se deslizó desde su mandíbula hacia la nuca de la loba, enredando los dedos en su cabello canela—. No hay obligaciones en mi lealtad hacia ti. Es una elección. Y elijo pertenecerte.

Thais esbozó una sonrisa radiante, la misma sonrisa traviesa que ponía cuando lograba deshacer el nudo más rebelde en la espalda de un cliente VIP.

—En ese caso, general… sugeriría que dejes de hablar de estrategias biológicas y pases a la acción —le retó con un hilo de voz.

Damian no necesitó una orden dos veces. Acortó la última milésima de distancia y sus labios encontraron los de Thais en un beso que fue directo, firme y cargado de una pasión contenida que llevaba días acumulándose bajo la superficie. No fue un beso delicado como el de los humanos; fue el choque de dos fuerzas de la naturaleza, un reclamo mutuo donde el granito del abismo y la tierra de la manada se fundieron en un abrazo abrasador. Thais se aferró a sus hombros anchos, subiéndose sutilmente a las puntas de sus botas, mientras Damian la rodeaba con sus brazos inmensos, levantándola unos centímetros del suelo del porche para pegarla por completo a su pecho. Dione dio un aullido de victoria absoluta dentro de la mente de Thais, sellando el lazo de forma definitiva.

Cuando se separaron, Damian la depositó de nuevo en el suelo con suavidad, aunque no soltó su cintura. Su respiración era un poco pesada y sus ojos grises brillaban ahora con un tinte plateado.

—Definitivamente —murmuró el general, acomodándole un mechón de cabello—, las toallas del Spa tienen un poder muy peligroso.

—Te lo advertí, soldado —respondió Thais con una sonrisa de lado, recuperando el aliento mientras le daba una palmadita cariñosa en el pecho—. Ahora, ayúdame a meter estas cajas en la cabaña antes de que mi padre aparezca con una ballesta de plata por puros celos de Beta. Tenemos un negocio que organizar.

Damian soltó otra leve sonrisa y tomó la caja de madera de nuevo, entrando en la cabaña con la disposición de un recluta obediente. El rudo soldado había encontrado a su jefa, la alianza de la segunda pareja estaba completamente consolidada, y ambos estaban listos para defender su nuevo hogar con uñas, garras y fuego.

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Blanca Montero Angulo
Por la confianza y arrogancia.
Blanca Montero Angulo
Desgraciados parásitos. ojalá los haga sufrir mucho. 😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Pobresitos los lobitos asesinados. 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Blanca Montero Angulo
Se lo toman bien al menos 😅😅😅😅😅🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Y sobre todo la tal morgana. le va a ayudar 🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Nancy Liliana Ayrala Gaeta
me encantó 😍 hermosa historia 🤩
Blanca Montero Angulo
Así es, dejen de jugar carajos 🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍guao ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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