Después de morir, Isabel tomó el lugar de Helena y no solo cumplirá su deseo de venganza, sino que también logrará aquello que tanto desea su corazón.
En esta segunda oportunidad de vida, no solo hará que esos infelices tengan un final horrible, sino que también será feliz y tendrá un amante
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El destino es bueno
Kenia quien había escuchado lo sucedido, fue rápidamente a ver a la duquesa y encontró el panorama.
Ella iba a preguntar qué había acontecido, pero la duquesa hecha una furia se levantó de la cama aún adolorida y fue a ella y le dio tres bofetadas y en el acto casi se cae, y las sirvientas las sostuvieron.
Kenia no entendía nada, pero Ofelia habló fuerte y claro.
—Tu.. ¡Perra infeliz! Si no hubieras seducido a mi hijo, él no estuviera en esta situación, la familia está cayendo en vergüenza por tu culpa— dice ella llorando desconsolada.
Fue una vergüenza total lo sucedido.
Helena se quedó mirando con diversión, no es que le guste el chisme, pero le entretiene.
Ante lo dicho por la duquesa, Kenia se sintió agraviada.
Helena no pudo evitar echar leña al fuego.
—Qué vergüenza, me imagino cómo va a afectar esto a los negocios del ducado, todos dirán que la familia Lombardi es inmortal— dice ella y la duquesa volvió a atacar a Kenia, esta vez sacó fuerzas y la tomó por el cabello y la sacudió.
—Todo es culpa de esta infeliz, hoy mismo la mato, no tiene una semana en esta mansión y ya ha arruinado a toda la familia— dice ella fuerte y en esos momentos llegó su hijo y al ver cómo trataban tratado a su amante, fue a ella y la liberó de las manos de su madre.
Pero la duquesa estaba fuera de sí, y en el forcejeo le dio en el vientre a Kenia, y de forma casi inmediata comenzó a sangrar de manera abundante.
Un grito desgarrador se escuchó de boca de Kenia y ella al terminar de gritar cayó desmayada, solo hasta entonces la duquesa dejó de atacar y del susto también se desmayó.
Mateo entró en pánico y Helena fingió también.
Ella mandó a buscar al doctor, quien no había llegado a su residencia aún.
La duquesa y Kenia fueron puestas en la cama de esa habitación y cuando el médico llegó las atendió a las dos.
Debido al sangrado en su parte íntima, el doctor supo de inmediato lo que estaba sucediendo, y todos allí también.
Por lo que tras ver lo que estaba aconteciendo, dicho hombre revisó el pulso de Kenia, solo para darse cuenta de que ella estaba teniendo un aborto.
Rápidamente, el doctor procedió a sacar a todos de allí incluyendo a la duquesa, quien ya había despertado.
Luego de que todos salieron de allí, procedió a hacer su trabajo.
Fuera de la habitación estaban Mateo y Helena, Ofelia se había ido a descansar.
El primero estaba dando vueltas de un lado para otro, y su cara de preocupación era muy evidente.
Helena estaba tranquila y de vez en cuando tocaba su abultado vientre en donde estaba su pequeño hijo.
Ella estaba sumergida en su pensamiento y se alegra en parte de no ser ella la culpable de la muerte del hijo de aquella mujer mezquina.
Dadas las circunstancias actuales, cree que será mejor irse de la mansión antes de tiempo, es posible que aquella mujer mala quiera hacerle daño otra vez.
Tiene que ser inteligente y aprovechar esa brecha que le abrió el destino.
Sí que es bueno el destino.
Claro, se va a ir antes de lo pensado, pero va a terminar de hundir a esa despreciable familia.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el doctor, quien salió de la habitación con cara de cansancio y preocupación.
—La señora Kenia sufrió un aborto, se recomienda que en un futuro no intente tener hijos, al menos por un largo periodo de tiempo, su útero está muy sensible— dice el doctor con un semblante preocupado y Mateo por instinto miró a Helena.
Ella puso cara de decepción total y no dudó en ir hasta Mateo y darle unas bofetadas.
—Te dije que trajeras a la mansión ducal a una sirvienta, no una amante, espero que tengas preparados los papeles del divorcio en una semana y me lo mandes al palacio— dice ella para luego arrojar la llave que le había dado la duquesa y después darse la vuelta e irse de allí, con lágrimas en los ojos.
Lágrimas falsas, pero lágrimas.
Mateo quiso evitar su huida, pero en ese momento Kenia se quejó de dolor y él entró a la habitación a ver cómo estaba.
Nora quien siempre está cerca de su ama sabe lo que tiene que hacer y por eso mandó a llamar a algunas sirvientas y entre todas comenzaron a preparar la salida de Helena.
No había pasado ni una hora, cuando Helena ya estaba fuera de la mansión ducal.
Ella no lo pensó dos veces, sino que se subió al carruaje con Nora.
Sus pertenencias iban en otro carruaje y también los demás sirvientes suyos.
Sin más que hacer allí, Helena y los suyos partieron con dirección al palacio.
La trayectoria hasta allí será de algunas horas, pero aún era temprano y esos sirvientes aparte de ser parte de la servidumbre, tenían un buen entrenamiento en combate.
Ese era el requisito principal para trabajar en el palacio, puesto que, nadie allí podía ser un estorbo a la hora de una batalla.
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Hola amantes de la villanía, les traje estos dos capítulos en forma de disculpas, no pude publicar en los últimos dos días, pero ya estamos aquí
Nos vemos mañana
vaya no acepta nada pero si se la dan tampoco la va a rechazar 🤣🤣
o me equivoco que alguien me explique bien