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Imperio De Mentiras.

Imperio De Mentiras.

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Atracción entre enemigos
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

El imperio más codiciado de Italia que no le pertenece a nadie… excepto a él.

Ella heredó algo que no le pertenecía y él está dispuesto a quitárselo.

Entre pasiones calculadas y verdades que amenazan con destruirlos a ambos, la pregunta no es quién ganará… sino quién caerá primero en su propia trampa.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Las puertas de cristal esmerilado de la sala de juntas se abrieron con un deslizamiento silencioso.

Alejandro Santamaría no estaba sentado. Permanecía de pie frente al ventanón panorámico, contemplando la silueta urbana de Turín con las manos en los bolsillos de su pantalón de corte impecable. Su traje azul marino, confeccionado a la medida en los mejores talleres de Milán, abrazaba su figura alta y atlética con una elegancia implacable.

A su lado, un maletín de piel de cocodrilo descansaba sobre la mesa de caoba. Sin embargo, no traía guardaespaldas ni un ejército de abogados visible. Solo una presencia dominante que parecía alterar la presión de la habitación.

Fabiola entró a la sala con la cabeza en alto, el mentón alzado y el eco seco de sus tacones marcando el compás de su autoridad.

—Diez minutos exactos, señor Santamaría —dijo ella, bordeando la mesa sin extender la mano—. En la corporación Galván valoramos la puntualidad, pero valoramos aún más el respeto por nuestros procesos. Supongo que su repentino interés en nuestra cadena de suministros tiene una explicación más sofisticada que un simple intento de extorsión comercial.

Alejandro se giró con parsimonia. Sus ojos, oscuros y profundos como una noche sin estrellas, se posaron en ella con una intensidad helada. En su rostro no había prisa, ni nerviosismo, ni la devoción ciega que solían mostrar los hombres cuando trataban con la heredera más codiciada de Italia. Había algo más: una calma peligrosa, la mirada de un hombre habituado a decidir quién vive y quién muere con un simple movimiento de cabeza.

—Extorsión es una palabra demasiado vulgar para este nivel de negocios, señorita Galván —respondió Alejandro. Su voz era grave, modulada, con un matiz seductor que ocultaba el veneno—. Prefiero llamarlo *reestructuración estratégica*.

—Llámelo como quiera —interrumpió Fabiola, apoyando las yemas de sus dedos sobre la mesa de caoba y mirándolo fijamente—. Compró la participación mayoritaria de mi proveedor de aluminio a primera hora de la mañana y congeló las entregas destinadas al *Galván-V12*. Eso no es estrategia, es una provocación.

Alejandro esbozó una sonrisa lenta, casi imperceptible, que apenas dibujó la comisura de sus labios.

—Es una invitación a negociar. Y una muy efectiva, a juzgar por el hecho de que me está recibiendo a solas —dio dos pasos hacia ella, acortando la distancia con una fluidez felina—. Sé perfectamente que su prototipo estrella tiene el tiempo en contra. Sé que el sistema de inyección térmica de sus motores actuales colapsa tras cuarenta minutos de exigencia continua, y sé que si el coche no se presenta en tres semanas en la feria de Ginebra, las acciones de Galván Motores van a desplomarse un quince por ciento antes del cierre del mercado.

Fabiola no pestañeó, aunque por dentro sintió una ráfaga de aire frío. Esa información solo la manejaban tres personas en toda la compañía: Giancarlo, su director de finanzas y ella misma.

—Tiene buenos espías, señor Santamaría —dijo ella, bajando el tono de su voz a un murmullo cortante—. Pero comete un error fatal si piensa que voy a ceder ante un chantaje. Puedo cambiar de proveedor en cuarenta y ocho horas.

—¿Y la patente de inyección de titanio enriquecido? —preguntó Alejandro, inclinando ligeramente la cabeza—. Mi firma adquirió los derechos exclusivos de esa patente ayer a última hora en Zúrich. Sin ese componente, su departamento de ingeniería tardará al menos seis meses en desarrollar una alternativa viable. Seis meses que usted no tiene, Fabiola.

Escuchar su nombre de pila en los labios de ese desconocido hizo que a Fabiola se le erizara la piel, dividida entre una ira ardiente y un extraño e involuntario escalofrío.

—Señor Santamaría… —dijo marcando la distancia.

—Le ofrezco una solución limpia —la interrumpió él, abriendo el maletín de piel y sacando un contrato bellamente encuadernado—. Santamaría Holdings le garantiza el suministro ininterrumpido de aluminio de primera calidad a un precio un diez por ciento menor al de su contrato anterior. Además, le cedemos la licencia de uso de la patente de inyección para el proyecto *V12*.

Fabiola lo miró con desconfianza.

—¿A cambio de qué? Nadie da tanto a cambio de nada.

—A cambio del diez por ciento de las acciones preferentes de Galván Motores y un asiento en su consejo de administración.

La respuesta de Fabiola fue una carcajada helada y despectiva.

—¡Ni en sus mejores sueños! Mi padre dedicó su vida entera a construir este imperio sin venderle un solo tornillo a extraños. No voy a entregarle el control de mi legado a un inversionista aparecido de la nada.

Por un microsegundo, en la mirada de Alejandro cruzó una chispa de rabia antigua, un fuego negro que Fabiola no logró descifrar. *Tu legado es un robo*, pensó él con el alma ardiendo en sed de venganza. *El imperio de tu padre se construyó sobre las lágrimas y la sangre de mi familia.* Pero su rostro permaneció como una máscara de piedra.

—Su padre era un hombre pragmático, Fabiola —dijo Alejandro, dando un paso más hacia ella, quedando a escasos centímetros. El aroma a madera, tabaco caro y perfume amaderado que emanaba de él envolvió a la joven—. Y usted es demasiado inteligente para dejar que el orgullo arruine la empresa que tanto se esfuerza por proteger. Sé lo que hace por esta compañía. Sé que duerme cuatro horas al día, que soporta a los viejos arcaicos del consejo y que carga sobre sus hombros con las sombras de su familia.

Fabiola sintió que el aire se volvía pesado. Aquel hombre no solo había estudiado los números de su empresa; la había estudiado a *ella*.

—No me conoce —dijo ella, sosteniéndole la mirada con fiereza, rehusando dar un solo paso atrás.

—Aún no —concedió Alejandro, bajando la voz a un susurro magnético que pareció vibrar en el ambiente—. Hagamos algo. Cenemos esta noche. En el *Ristorante Cavour*, a las ocho. Revisemos los términos con calma, lejos de este edificio. Si después de la cena sigue pensando que mi propuesta destruirá su empresa, me retiraré, devolveré el suministro de aluminio y buscaré otro socio en Alemania.

Fabiola midió el peligro. Sabía que aceptar significaba entrar en el territorio de ese hombre, pero su mente analítica le decía que necesitaba ganar tiempo para buscar una grieta en su jugada legal.

—A las ocho —aceptó ella con frialdad—. Pero le advierto una cosa, Santamaría: si cree que una cena elegante o un par de palabras bonitas van a ablandarme, no tiene idea de con quién se está metiendo. Yo no me dejo dominar por nadie.

Alejandro esbozó una sonrisa franca, cargada de una oscura fascinación.

—Es exactamente por eso que estoy aquí, señorita Galván.

Se abotonó el saco del traje, hizo una impecable inclinación de cabeza y salió de la sala con paso firme.

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Isis Vargas Pinzon
Mientras actualizas me iré a leer otra de tus novelas, chica, pero por favor, no tardes mucho, ésta historia está buenísima 👏👏👏 felicidades por tu excelente redacción y gran talento para escribir, eres de las pocas escritoras que he leído sin faltas de ortografía 👏👏👏👏👏 mis respetos chica.!!!
Isis Vargas Pinzon
Alejandro y Stefano parecen gemelos y Elena es preciosa, mucho más que Fabiola que es la protagonista de ésta historia 😳😳😳
Isis Vargas Pinzon
Mmmm... me imaginé más hermosa y sensual a Fabiola, y a Alejandro más atractivo y de belleza italiana como el actor de 365 días que está woow, súper sexy.!!!
Dalia Hache: Jajajajajaja si, es que fue más o menos acorde a como serian 🤭🤭🤭🤭
total 1 replies
Isis Vargas Pinzon
Inténtalo cabron de mier...a ver quién sale perdiendo 🤣😂 y Elena ya se dió cuenta de lo bajo que a caído al haber estado con los dos hermanos, la tonta, es una mujer sin pizca de dignidad ni amor propio.
Isis Vargas Pinzon
Ándele cabrones jajajaja jajajaja jajajaja
Isis Vargas Pinzon
Por fin se está poniendo emocionante la historia, nunca debe faltar una Elena en la vida de los protagonistas 😂🤣👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
Qué tal.??? Ella no se deja y siempre quiere tener el control 😂😂😂
Isis Vargas Pinzon
¡¡¡ Woow.!!! ¡¡¡ Qué chingoneria de mujer 😳 y Alejandro fascinado... que comience la seducción.!!! ❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Quiero fotos de Fabiola y Alejandro por favor Escritora, estoy muy emocionada y sumamente intrigada con lo que pasará con éstos dos, tan fuertes en su personalidad pero a la vez no dejan de ser humanos... muy interesante la trama 👏👏👏👏👏
Dalia Hache: Voy a poner fotos de los personajes, gracias por la sugerencia 🥰🥰
total 1 replies
Jessie Zurita
que falta de respeto terminar una novela así que pasa después ??
Dalia Hache: La novela no se ha terminado 🤔🙄🤣🤣🤣
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