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FUEGO DE ASFALTO. LA TRAICION DEL PILOTO. ULTIMO LIBRO SAGA CICATRICES

FUEGO DE ASFALTO. LA TRAICION DEL PILOTO. ULTIMO LIBRO SAGA CICATRICES

Status: Terminada
Genre:Elección equivocada / Traiciones y engaños / Mafia / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Lucía Atelier, ejecutiva sofisticada pero ciega de amor, se entrega en secreto a Gabriel, un rudo piloto de pruebas. Ella cree vivir un romance salvaje, pero él la usa por ambición para robar los secretos industriales de su familia y arruinarla. Cuando Marcos, hermano de Lucía, descubre la relación e investiga al mecánico, lo acorrala. Desesperado, Gabriel secuestra a Lucía en una mansión aislada para exigir un rescate millonario. Al descubrir el chantaje, ella huye, pero Gabriel la atropella en la carretera y la deja por muerta. En la noche, Dante, el gélido y magnético líder del sindicato criminal más poderoso, la rescata y la cura en secreto. Lucía despierta con amnesia y surge entre ellos un tórrido y apasionado romance. Al recuperar la memoria y recordar la traición, Dante no solo la ayuda a regresar con su influyente familia, sino que la reclama como su mujer ante los Atelier. Con su poder letal, el mafioso removerá el cielo y la tierra para cazar a Gabriel y vengar a su reina

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CAPITULO 8. EL DESPERTAR EN EL CAUTIVERIO

La noche se asentó sobre las colinas de las afueras con una oscuridad densa, rota únicamente por el silbido constante del viento que golpeaba los muros de piedra del casoplón. En el piso inferior, el gran salón permanecía en penumbra. Lucía se encontraba sentada en uno de los sillones, con las piernas encogidas contra su pecho y la mirada fija en la chimenea apagada. La venda del idilio romántico se le había caído por completo de los ojos. El hombre rudo y apasionado del cobertizo se había transformado en un carcelero gélido y hostil que controlaba cada uno de sus movimientos con una rigidez asfixiante.

Su presencia, habitualmente sofisticada, segura y decidida, se activó bajo una faceta distinta: la de la supervivencia analítica. Ya no era la joven enamorada que bajaba la barbilla ante las caricias del piloto; era una Atelier dispuesta a descubrir la verdad del abismo en el que se había hundido por cuenta propia.

Al escuchar el eco de unos pasos pesados en la planta superior, seguidos del chasquido de una puerta al cerrarse, Lucía se puso en pie en absoluto silencio. Se descalzó, dejando que sus pies se deslizaran sin ruido sobre la madera fría del suelo, y comenzó a subir las escaleras de madera noble con una cautela milimétrica, conteniendo la respiración a cada paso.

Se adentró en el pasillo de la planta alta, guiándose por el hilo de luz amarillenta que se filtraba por la rendija del despacho del fondo. Al acercarse a la puerta entornada, se escuchaba la voz de Gabriel, alterada por una agitación ronca y una soberbia desmedida, le atravesó los sentidos. El mecánico estaba realizando una segunda llamada telefónica a través de su terminal secundario.

—Os lo he dejado muy claro esta tarde, Marcos. No me importan vuestras patentes ni vuestras influencias mercantiles —siseó Gabriel con un murmullo espeso y despiadado que heló la sangre de la joven al otro lado de la madera—. La cifra no es negociable. Quiero cien millones de euros en efectivo, en bolsas de lona negra, o vuestra preciosa Lucia no volverá a pisar la finca familiar. Me da igual que tengáis que vender la mitad de las acciones de la fábrica o asfixiar vuestro capital internacional; tenéis hasta mañana por la noche. Si veo una patrulla judicial o si el detective García intenta cruzar el límite de las afueras, se terminó el trato.

El silencio que siguió a la amenaza fue roto por el golpe seco del teléfono al ser arrojado sobre la mesa.

Detrás de la puerta, Lucía sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies y un sudor helado le recorrió la nuca de golpe, congelándole las entrañas. El shock  fue absoluto, destructivo y desgarrador. Las mentiras sobre el clasismo de su hermano, la supuesta persecución ilegal y el romance de libertad se desintegraron en un segundo de madurez dolorosa. No era una mujer libre que había huido por amor; era una rehén, un peón de cambio utilizado por la codicia y el resentimiento de un traidor que pretendía extorsionar a sus padres con una cifra exagerada de dinero.

La tristeza dio paso de inmediato a una furia indomable, a esa herencia de orgullo que corría por sus venas. No se iba a quedar allí a esperar que Gabriel destruyera a su familia. Guardó un silencio quirúrgico, reprimió las lágrimas de impotencia y se deslizó de vuelta por el pasillo, bajando las escaleras con la misma cautela milimétrica hasta regresar al salón en penumbras.

Esperó dos horas completas, agazapada en la cama, esperando hasta que el sonmifero que le había puesto a Gabriel hiciera su efecto, no estaba muy segura de la cantidad que debía emplear con el, pues se trataban de unos somníferos muy suaves que usaba ella ocasionalmente cuando la ansiedad en el trabajo no la dejaba descansar, los ronquidos pesados del mecánico le confirmaron que el carcelero se había dormido. El reloj de la pared marcaba las dos de la madrugada cuando Lucía se puso en movimiento.

No cogió su maleta para no hacer ruido. Se puso su abrigo ligero, tomó su bolso con dedos fríos y se acercó al porche de cristal que daba al patio trasero. Con una destreza impecable que desafiaba el pánico primitivo que le atenazaba el pecho, manipuló el sutil cerrojo de la puerta corredera, deslizándola apenas unos centímetros para no activar los goznes gastados. El viento de la noche la recibió con una ráfaga helada en el rostro almendrado.

Salió al exterior, pisando el césped seco con paso rápido, y cruzó la verja trasera que limitaba la propiedad con las colinas de matorrales. En cuanto sus pies tocaron la tierra agrietada del camino de las afueras, Lucía comenzó a correr de forma desesperada, adentrándose en la nada de la oscuridad. Lucia como la única protectora de su propia vida en ese momento iniciaba una fuga a ciegas en mitad de la noche, impulsada por el desespero de dejar atrás el nido de la traición, sin sospechar que la carretera desierta se convertiría en el escenario de una tragedia inminente antes de que el amanecer pudiera abrir los ojos sobre la ciudad.

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Gladys Dona
Hermosa novela las próximas fotos fotos de los personajes
Gladys Dona
Excelente novela lo único que faltaría es ponerle rostro a tus personajes y broche de oro porque tienes mucha imaginación Felicitaciones 👏
Graciela Saiz
estuvieron como conejos más de un año y ella no quedó embarazada 🤔🙄
Graciela Saiz
wwoooo! que calor lo pm! 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🫠🥵
Graciela Saiz
eso en el porche de la casa 😳😳🔥🔥wwwo ! y se fue sin siquiera limpiarse 🤔🙄
Graciela Saiz
Dante , tarde o temprano ella va a recordar, que harás entonces 🤔,
Graciela Saiz
Dante le habrá contado a ella que es un mafioso ?
Deisy Campos
excelentemente buenísima y no le metieron más para alargarla así está bien gracias 👏👏👏
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