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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:314.3k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17. La llamada

Ángel llegó en cuarenta minutos, como prometió.

Cynthia le había hecho caso al pie de la letra: paños de agua tibia en la frente, el cuello, las axilas, a la niña destapada y en ropa ligera, sin darle nada de la farmacia que tenía en la casa. Cuando oyó el carro en el portón, salió corriendo a abrir antes de que él tocara.

Ángel entró con un maletín grande y otro pequeño, fue directo al cuarto, se lavó las manos y se sentó al borde de la cama sin perder un segundo.

—Hola, campeona. —Le habló suave mientras le ponía el termómetro y le buscaba el pulso—. Me dijeron que no te sientes bien.

—Doctor, tengo frío.

—Ya sé. Te voy a poner algo para que se te pase, ¿bueno? Un pinchacito chiquito y ya.

Trabajó rápido y en silencio. Le bajó el medicamento para la fiebre, la revisó entera, le miró los ojos con una linternita, le palpó el cuello, las axilas, la barriga. Cynthia le vigilaba la cara buscando una señal, lo que fuera.

Ángel no le dio ninguna. Mantuvo la misma expresión amable para la niña todo el tiempo.

Pero cuando le revisó las ingles y se detuvo un segundo de más en un punto, Cynthia lo vio apretar los labios, apenas, y después seguir como si nada.

En media hora la fiebre empezó a ceder. Valentina dejó de temblar y se durmió, todavía caliente, pero respirando mejor.

Ángel salió del cuarto con Cynthia pisándole los talones.

—¿Qué tiene? —le preguntó en el pasillo, en voz baja—. Y no me digas que es un virus. Te vi la cara cuando le revisaste las piernas.

—Tiene fiebre, y se la bajé. Eso es lo concreto de esta noche. —Ángel guardaba sus cosas sin mirarla—. Lo demás hay que descartarlo antes de decir nada. No te voy a soltar un susto a las tres de la mañana por una corazonada.

—O sea que tienes una corazonada.

—Tengo que hacerle exámenes. —Cerró el maletín—. Tengo un kit de laboratorio portátil en la clínica. Voy por él y vuelvo antes de que amanezca, le saco las muestras yo mismo, aquí, y no queda registro en ningún lado. Nadie se entera.

—Ángel.

—Cynthia. —La miró por fin, y esa calma suya esta vez no la tranquilizó nada—. Déjame traer el kit y hacer las pruebas. Cuando tenga algo de verdad, te lo digo todo, sin adornos. Pero no antes. ¿Confías en mí?

Cynthia tragó. Odiaba esa pregunta, y odiaba más que la respuesta ya fuera que sí.

—Apúrate.

—Quédate con ella. No la dejes sola. Vuelvo enseguida.

Se fue antes del amanecer, con las luces del carro perdiéndose en la carretera.

Cynthia se sentó en el piso, recostada contra la cama de la niña, decidida a no pegar un ojo.

Pero el cuerpo cobra todo lo que uno le debe. Tres noches casi sin dormir, el susto, las horas cargando paños y miedo. Aguantó lo que pudo, vigilando la respiración de Valentina, y en algún momento, sin darse cuenta, se le cerraron los ojos con la cabeza apoyada en el colchón.

Valentina despertó cuando el cuarto ya tenía la primera luz gris de la mañana.

La fiebre le había bajado. Se sentía rara, débil, con la boca seca. Miró a su mamá dormida en el piso, con la cara cansada, y no quiso despertarla. Pero algo le apretaba el pecho, una tristeza que no entendía, las ganas de que alguien le dijera que todo iba a estar bien.

Y se acordó del dibujo. Del cuarto monigote en la esquina, solito.

Estiró la mano debajo de la almohada de su mamá, donde la había visto guardar el teléfono viejo, ese que mami creía que ella no sabía dónde estaba. Lo prendió como había aprendido sola, con la lengua afuera, y marcó los números que se sabía de memoria desde los cuatro años, porque papá se los había hecho repetir mil veces. Por si te pierdes, mi amor. Llamas a papá y papá te encuentra.

Sonó dos veces.

—¿Aló? —La voz de Alberto, ronca, desconcertada.

—¿Papá?

Del otro lado hubo un silencio total.

—¿Valentina? —Algo se le quebró y se le afiló en la voz al mismo tiempo—. Mi amor, ¿eres tú? ¿Dónde estás?

—En la playa, papá. —Habló bajito, mirando a su mamá dormida—. Estoy malita. Me sangró la nariz y me dio fiebre. Ven, papá. Te extraño.

—Ya voy, princesa. —La voz de Alberto sonaba dulce, de papá bueno, mientras al fondo Valentina oía ruido de sábanas, de pasos rápidos, de unas llaves—. Quédate quietica y no le digas a mami que hablaste conmigo, ¿bueno? Es una sorpresa. Papá te va a ir a buscar.

—Bueno, papá.

—Esa es mi niña.

Valentina colgó, apagó el teléfono y lo volvió a meter debajo de la almohada de su mamá, contenta, sin saber lo que acababa de hacer.

A un par de horas de ahí, Alberto Castro ya estaba vestido, con la foto borrosa de la casa blanca en una mano y las llaves del Mercedes en la otra, y por primera vez en semanas no le temblaba el pulso.

La playa. Se lo había dicho ella misma. La playa.

Ya sabía dónde estaban.

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Gloria...🇻🇪
Gracias, autora.. Extraordinaria historia, muy aleccionadora... Te auguro muchos éxitos y bendiciones 🌹🌹🌹🌹🌹
Gloria...🇻🇪
Claro que Alberto supo la verdad, se la dijo Ángel, con sadismo, además
Gloria...🇻🇪
No comparto esta actitud del Doctor Ángel; aunque Alberto se lo merezca, no debió decirle nada... Debió seguir siendo el Doctor noble, de buen corazón y que Alberto recibiera el castigo del karma
Gloria...🇻🇪
Daniela es la del bar
Gloria...🇻🇪
Daniela será víctima de Alberto?
Gloria...🇻🇪
Rehaz, de rehacer *
Gloria...🇻🇪
¿Cuál será el engaño de Cynthia?... ¿Acaso las muestras con las que la inseminaron, no son de Alberto sino de Ángel?
Gloria...🇻🇪
Cynthia es muy ridícula 😡
Ester Gonzáles Rodriges
Muy bonita y bien escrita la historia, gracias y bendiciones para usted
Gloria...🇻🇪
Cynthia como que es masoquista.... Alberto un sádico y ella masoquista 😡
Mercedez Peréz
como disebs mary y donde quedo la hija
Gloria...🇻🇪
Que sádico 😡😡
Gloria...🇻🇪
Ave María purísima; qué tipo tan psicópata 😡
Mercedez Peréz
primera equivocacion prender el cel con eso el la encuentra
Mercedez Peréz
no me acuerdo pero creo que ya la e leido pero ivual la seguire ya que su historia es muy buena 😭😭😭 muchas mujeres pasan por esto y aunque no lo crean tambien muchos hombres igual sucren lo mismo solo que eso no lo dan a conocer porque son hombres pero si no nos olvidemos que el.hombre es hombre asi qie ellos jamas ablarian excelente historia.seguimos
anbell
será que los bebés son del doctor???
Marshaan Sanchez
que hermosa,apasionante ,y dejas mucho aprendizaje más que recomendada y su escrictora con un talento arrollador mil gracias y está novela me tocó lo más profundo deo corazón y sentimiento
Lourdes Vázquez
excelente historia ESCRITORA CINTHIA VANESSA BARROS , gracias por compartirla, y como siempre siendo una gran ESCRITORA
Mirla Loyo
y nunca nos enteramos como procrearon a los niños 👀
Mirla Loyo
si Angel es millonario, porque no le compra una casa y no vivan ahí, dónde se supone vivió lo peor Cinthia?🤔
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