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Prisionera Del Capo

Prisionera Del Capo

Status: Terminada
Genre:Síndrome de Estocolmo / Mafia / Secuestro y encarcelamiento / Completas
Popularitas:69.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Alessia Castelli nació para obedecer. Hija de una de las familias mafiosas más poderosas de Italia, jamás ha podido decidir sobre su propia vida. Ni a quién amar. Ni con quién casarse. Ni siquiera qué sueños perseguir.
El día de su boda arreglada, todo cambia cuando es secuestrada por Fabiano Conti, el temido líder de la organización rival. Para él, Alessia no es más que la única pieza capaz de devolverle a la persona que más ama.
Mientras una guerra entre familias amenaza con desatarse, ambos descubren que existen prisiones mucho peores que una habitación cerrada. Ella jamás ha conocido la libertad. Él hace mucho tiempo que olvidó cómo se siente vivir sin culpa.
Entre amaneceres frente al Mediterráneo, pequeños actos de rebeldía y decisiones que nunca antes les permitieron tomar, Alessia y Fabiano comenzarán a cuestionar todo aquello para lo que fueron criados.
Porque, a veces, el enemigo no es quien te roba la libertad... Sino quien te enseña, por primera vez, cómo se siente tenerla.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

No fue el tomate

Fabiano

Entro a la cocina después de terminar una conversación con Mattheo.

Está siguiendo una buena pista.

Espero que nos lleve a Cloe.

Sonrío cuando escucho a Alessia maldecir.

—¿Problemas en el paraíso de Top Chef? —pregunto mientras esquivo la harina en el suelo.

—Ahora no —chilla furiosa antes de saltar hacia atrás cuando el aceite caliente comienza a salpicar por todos lados—. No me ganarás —le grita al sartén.

Toma una botella de ron.

—No…—trato de detenerla, pero el alcohol alcanza el fuego y una llama gigante hace su aparición.

—Oh, por Dios. Oh, por Dios —se lamenta mientras miramos la llama intentar alcanzar el cielo.

Su rostro pierde todo el color y se aleja hasta que su cuerpo se desliza al suelo.

Se sienta abrazando sus piernas mientras solloza.

Verla hacerse un ovillo en el suelo me revuelve algo en el pecho.

Apago la cocina. Tomo el sartén en llamas y lo dejo en el lavaplatos antes de colocar un mantel sobre él y ahogar el fuego.

Miro la pasta colgando de los bastidores.

Una pasta quebradiza y oscura.

—¿Por qué es negra?

Esconde su rostro detrás de sus rodillas.

—La receta que leí hace tiempo decía que la tinta de calamar era elegante.… Lo siento mucho —susurra.

Sus hombros comienzan a temblar y luego la escucho llorar.

Me siento en el suelo a su lado y golpeo su costado con el mío.

—Podría haber sido peor.

—¿Cómo?

—Podría haber llegado unos minutos tarde y ahora tendría que estar explicando una divertida historia a los bomberos.

—No es gracioso —masculla.

—Un poco sí que lo es.

Limpia las lágrimas con sus rodillas.

—Pensé que sería buena en esto… Quizá si hubiese tenido mi celular conmigo…—Se calla cuando tomo su mano.

—Nadie nace sabiendo, Alessia. ¿Qué sabes cocinar?

—Nada. Estuve quince minutos tratando de entender cómo se enciende la cocina… Ni siquiera sé encender una tonta encimera. No sirvo para absolutamente nada.

Tomo su barbilla. —Ey, no seas dura contigo misma.

—Pero…

—Pero nada. Es la primera vez que intentas cocinar. Y sin ayuda —digo cuando recuerdo lo que dijo de su teléfono.

—Arruiné tu cocina.

—No has arruinado nada.

—No pude preparar una sencilla pasta.

—No hay nada sencillo en preparar pasta.

Arruga su ceño. —Es una hija de puta —dice y sonrío—. Cada vez que estiraba la masa se quebraba.

—Lo sé.

—Siento haberte dejado sin cena.

—La noche es joven —digo levantándome. Le doy mi mano—. Ven.

—¿A dónde?

—A salvar la cena.

—¿Quieres quemar tu cocina?

—Quiero que preparemos algo juntos.

Alessia toma mi mano, no convencida.

—No quiero escuchar quejas si quemo tu cocina —exige enderezando sus hombros.

—Ni una palabra saldrá de mi boca —juro.

—Ni una. Ni siquiera si todo esto se quema.

—Abriré una fábrica de carbón si lo hace.

—No es gracioso.

—Ni un poco.

—Tengo hambre —se queja.

—Entonces, pequeña Castelli, manos a la obra.

La llevo hasta la enorme isla de la cocina y aparto con el brazo el desastre que dejó hace unos minutos.

Harina.

Cáscaras de huevo.

Un tomate aplastado.

Y... ¿eso era una cebolla?

—No juzgues —dice al seguir mi mirada.

—Todavía no he dicho nada.

—Pero lo pensaste.

La miro.

—Un poco, sí.

Resopla antes de remangarse el enorme sweater que todavía lleva puesto.

Las mangas vuelven a caerle sobre las manos.

Las remanga otra vez. Vuelven a caer.

No puedo evitar sonreír.

—Ven.

Me acerco y doblo cuidadosamente las mangas hasta sus antebrazos. Ella permanece completamente quieta.

Cuando termino, levanta ambas manos frente a su rostro.

—Ahora sí parecen mías —dice con una sonrisa.

—Son un poco menos ridículas.

—Oye.

—¿Qué?

—Me gustaban.

—Lo sé.

Abro el refrigerador.

—Olvidémonos de la pasta —propongo.

—Con gusto.

—Haremos algo mucho más sencillo.

—¿Qué tan sencillo?

Saco una bandeja con tomates.

—Si consigues incendiar una ensalada, empezaré a preocuparme.

Infla las mejillas con aire, como un hámster molesto.

—Eso sonó a desafío.

—No lo era.

—Pues lo aceptaré igualmente.

Le paso un cuchillo.

Lo toma al revés.

Cierro los ojos un segundo.

—Less...

—¿Sí?

—Si sigues sujetándolo así, la única víctima de esta cena serás tú.

Abre mucho los ojos.

—¡Lo sabía! ¡Sabía que había algo raro!

Tomo su mano con cuidado y giro el mango hasta dejarlo en la posición correcta.

—Así.

Nuestros dedos permanecen rozándose un instante más de la cuenta.

Ella baja la vista. Yo también.

Soy el primero en apartarme.

—Ahora intenta cortar ese tomate.

Levanta el cuchillo con una concentración absoluta. Lo baja con demasiada fuerza.

El tomate sale disparado por la encimera.

Golpea una botella de aceite. La botella gira.

Los dos nos lanzamos al mismo tiempo.

Consigo sujetarla antes de que caiga.

Ella atrapa el tomate justo antes de que desaparezca debajo de un mueble.

Nos quedamos congelados. Después nos miramos.

—Creo que escapaba —dice enseñándome el tomate.

Una carcajada escapa de mi garganta antes de poder detenerla.

Ella abre mucho los ojos.

—¡Te reíste!

—No.

—Sí.

—Fue... un ruido.

—¡Te reíste de mí!

—Del tomate.

—Mentiroso.

Niego con la cabeza mientras vuelvo a dejar el aceite en su sitio.

—No me reía desde hace tiempo.

Las palabras salen antes de que pueda detenerlas.

El silencio cae entre los dos.

Ella deja el tomate sobre la tabla.

No dice nada.

Solo sonríe.

Una sonrisa dulce y pequeña.

—Entonces... —murmura—. Supongo que el tomate hizo un buen trabajo.

La observo unos segundos.

No.

No fue el tomate.

Carraspeo y tomo otro cuchillo.

—Vamos, pequeña Castelli. Si seguimos conversando, terminaremos cenando mañana.

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JANET GARZÓN
me encantan estos mafiosos , porque en mi país los disque mafiosos son todos horribles 🤭🤭
Noemi Jacquet
Que bello capitulo!!!Fabiano no puede ser mas tierno xs🥰🔥🔥❤️
Noemi Jacquet
🤣🤣🤣👏👏
Noemi Jacquet
Amooo a tus mafiosos❤️👏👏🔥
Yoki Romero
una historia muyyy bien escrita 😍🍫🌹👌❗️
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
alejandra
magistral como cada una de tus obras escritora, felicitaciones. empecé a leer la historia de Mateo sin darme cuenta que estaba está antes, así que la retomaré 👏👏👏👏👏👏
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛 😊
total 1 replies
alejandra
diablos señorita, pero que aguante 🤣🤣🤣🤣🤣🤣 sin pepitas en la lengua, te la soltó sin anestesia jajajajajaja
alejandra
ábrele los ojos🤣🤣🤣🤣🤣
alejandra
salió candela esta niña
alejandra
que asco de hombre
alejandra
diablos señorita 🤭🤭🤭🤭
alejandra
muchacha andas buscando lo que no se te ha perdido 🤣🤣🤣🤣
alejandra
🤣🤣🤣🤣 jajajajaja que mente
Karla
Cada vez compruebo más que eres mi autora favorita
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Lisbeth Torres
que bonita!!! cómo todas tus historias!! me encantó, felicidades!!!
Lisbeth Torres
que bonita!!! cómo todas tus historias!! me encantó, felicidades!!!
Lizbeth Rivera
muy hermosa y divertida
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Kary Monte
ahhh el hijo de renji 😙😙😙😙
Edith Villamizar
Me encantó la foto familiar
los niños iguales a Fabiano 🥰
Edith Villamizar
Que hermosura de final
construyeron una familia antes de casarse
Yesenia te felicito por otra historia excelente
Gracias 🌷
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