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Casada con el Prometido de mi Hermana

Casada con el Prometido de mi Hermana

Status: Terminada
Genre:La mimada del jefe / Romance / CEO / Matrimonio contratado / Casada con el millonario / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.8
nombre de autor: Bella

Ximena Robles nunca debió terminar vestida de novia.

Esa boda era de su hermana. Ese hombre también.

Pero cuando Lorena desapareció antes de la ceremonia, la familia Robles no tuvo otra salida: Ximena ocupó su lugar y se casó con Dante Montalvo, el hombre más poderoso, frío y peligroso de la ciudad.

Dante era mayor que ella, demasiado serio, demasiado seguro de sí mismo. Un hombre acostumbrado a mandar, a controlar cada espacio que pisaba… y ahora también su matrimonio.

Ximena quiso convencerse de que solo era un acuerdo. Que podía dormir bajo el mismo techo, llevar su apellido y seguir siendo inmune a él.

Pero Dante no era un esposo fácil de ignorar.

Sus manos, su voz baja, su forma de mirarla como si ya supiera todo lo que ella intentaba esconder, empezaron a romperle la calma. Entre celos, secretos familiares y una atracción que ninguno de los dos podía apagar, Ximena descubrió que ocupar el lugar de su hermana era mucho más peligroso de lo que imaginaba.

Porque Dante no la eligió al principio.

Pero una vez que la tuvo como esposa, tampoco pensaba dejarla ir.

NovelToon tiene autorización de Bella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Capítulo 6

—¿Abrazarte?

No me moví.

Dante tomó mi muñeca y la llevó a su cintura. Mi mano quedó sobre su abdomen, encima de una piel firme bajo la tela.

No me pidió que lo abrazara otra vez. Me enseñó cómo.

Su mano movió mi muñeca despacio, hasta dejarla en su cintura.

Me quedé tiesa.

Él también.

En la oscuridad todo se sentía más intenso. Su respiración, el calor de su cuerpo, la dureza de su cintura. No había grasa ahí. Nada. Sólo músculo.

Me vino una idea horrible.

Quería tocarle el abdomen.

Un poquito.

Sólo para comprobar.

Me ardieron las orejas.

Dante respiró más hondo.

—Duerme.

—Sí.

Al día siguiente desperté pegada a él.

Tenía una pierna sobre la suya. Un brazo cruzado en su pecho. La cara casi metida en su cuello.

Quise retirarme despacio.

Muy despacio.

Cuando levanté la mirada, sus ojos estaban abiertos.

—Buenos días —dije, con una sonrisa miserable.

—Buenos días.

—No quería despertarte.

—Ya estaba despierto.

Peor.

Vio todo.

Me senté rápido. Tenía el cabello hecho un desastre y la pijama naranja abierta de un lado. Me acomodé el cuello cuando noté su mirada.

—Voy al baño.

Huí.

Desayunamos en silencio. Yo removía la avena como si tuviera respuestas.

Dante dejó los cubiertos.

—Hoy voy a la oficina.

—Yo también.

—¿Dónde trabajas?

—En la empresa de mi papá. En diseño. Soy asistente.

—¿Quieres que te lleve?

Quise decir que no, pero recordé que no tenía coche en esa casa.

—Sí. Gracias.

—No tienes que agradecer tanto. Somos esposos.

—Lo intentaré.

Antes de salir, volvió a mirar mi mano.

—El anillo.

—No estoy acostumbrada.

—Úsalo.

—Sí.

Me lo puse.

En el coche, Dante trabajó en su laptop. El hombre podía convertir un trayecto en oficina.

Cuando llegamos a Robles Diseño, preguntó:

—¿A qué hora sales?

—Cinco y media.

—Vengo por ti.

—Puedo pedir coche.

—¿Tienes uno?

—Mi BMW está fallando. Está en casa de mis papás.

—Entonces te compro uno. Piensa cuál quieres.

Lo dijo con la misma naturalidad con la que otros hombres preguntan si quieres café.

Ese era su problema. Daba órdenes y regalos con la misma voz.

Se me iluminaron los ojos antes de poder controlarlo.

—¿No es mucho gasto?

—Mi esposa no va a andar sin coche. Dirían que la maltrato.

—Muy sabio, señor Montalvo.

—Elige uno que no sea barato.

Bajé del coche tratando de no sonreír demasiado.

No pude.

Le escribí a Sofía apenas crucé la puerta.

Dante quiere comprarme coche. ¿Cuál elijo?

Su respuesta llegó al instante.

¡Otra vez! Amiga, estás comiendo demasiado sabroso.

Le conté lo que dijo Dante. Sofía propuso Maserati, Ferrari, Maybach y cualquier cosa que gritara “señora millonaria”.

Iba leyendo el mensaje cuando choqué con alguien.

Lorena.

—Necesito pedirte algo —dijo.

Me puse tensa.

—¿Qué?

—Ayúdame a recuperar a Dante.

No otra vez.

—Lorena, me estás poniendo en una posición imposible.

—Tú no lo amas. Yo sí. Sin él me muero.

—Si lo amabas, no debiste engañarlo.

—¡No fue mi culpa! Ese hombre se aprovechó cuando estaba tomada. Luego me amenazó.

—Entonces debiste denunciar.

—No entiendes.

—No. Lo que no entiendo es por qué quieres que yo respete tu dolor mientras tú no respetas mi matrimonio.

Lorena se quebró.

—Me lo robaste.

—No robé nada.

—Tú preparaste todo. Tú hiciste que ese hombre apareciera para arruinarme.

Solté una risa seca.

—¿Tienes pruebas?

—No las necesito. Siempre me envidiaste.

—Tú tomaste tus decisiones. No me las cuelgues.

—Si todavía me ves como tu hermana, ayúdame.

—Si tú todavía me ves como tu hermana, deja de intentar meterte entre mi esposo y yo.

—Dante no te ama.

—Eso no cambia que sea mi esposo. Y tampoco te ama a ti.

Decirlo me dejó temblando, pero también me sostuvo.

Tal vez porque, aunque Dante no me amara, ya había empezado a tratarme como algo suyo.

Lorena se tapó los oídos.

—¡No!

La dejé ahí, llorando, y entré a la oficina.

Me dolía la cabeza.

Y apenas era la mañana.

En la entrada me encontré con mi papá.

—Te di una semana de descanso por la boda —dijo—. ¿Por qué viniste?

—Los planos del proyecto Altavista siguen pendientes. No quiero atrasarlos.

Asintió.

Iba a seguir, pero me detuvo.

—Lo de ayer... hablé con tu mamá. Se equivocó. No se lo tomes tan a pecho.

—Está bien.

—Y vive bien con Dante. Pero ven a casa. Somos familia.

—Sí.

Él me miró como si quisiera decir más y no supiera cómo.

Yo tampoco.

Me fui al área de diseño.

Octavio Robles se quedó viéndome hasta que crucé el pasillo. En la empresa, Lorena era la hija preparada para heredar, negociar y moverse en círculos altos. Yo estaba en diseño, de asistente, porque según él tenía que “empezar desde abajo”.

Yo lo sabía.

Todos en la empresa lo sabían.

Entré al departamento con cajitas de chocolates de la boda.

—Felicidades, Ximena.

—Nueva señora Montalvo, ¿eh?

—Que sean muy felices.

Sonreí y repartí los dulces.

Entonces Camila, una compañera cercana a Lorena, alzó la voz:

—Con una boda así deberías invitarnos a cenar a Casa Emilia, ¿no? Para celebrar.

Casa Emilia era uno de esos restaurantes de Polanco donde una mesa podía costar lo mismo que varios meses de sueldo.

La miré.

—Otro día. Tenemos trabajo.

—¿O no tienes dinero? Ya eres señora de Montalvo.

Sonreí sin ganas.

—¿Y por qué tendría que gastarlo en ti? ¿Somos íntimas?

Se quedó callada.

El director del área apareció y todos volvieron a sus puestos.

Creí que ahí quedaba.

No quedó.

En la cafetería, Camila habló con varias compañeras.

—Ximena le robó el hombre a su hermana. Lorena me lo dijo.

—¿En serio?

—Usó sus mañas para que Dante dejara a Lorena y se casara con ella.

La historia corrió rápido. Nadie sabía lo del video de Lorena. La familia lo había escondido por vergüenza. Así que era más fácil creer que yo, la hermana menor, había conspirado para quedarme con el novio perfecto.

Para la hora de la comida, la gente me miraba raro.

Me senté con Lilia Medina, una compañera con la que sí me llevaba.

Las mesas cercanas se vaciaron como si yo oliera mal.

—¿Tengo algo en la cara? —pregunté.

Lilia dudó.

—No. Es que... están diciendo cosas.

—¿Qué cosas?

—Que le quitaste el hombre a tu hermana.

Dejé los cubiertos.

El hambre se me fue.

—¿Quién lo dijo?

—No sé. Pero empezó en diseño.

Me levanté.

No iba a quedarme sentada mientras me convertían en villana.

Fui directo a la oficina de mi papá.

—Me están difamando en tu empresa —dije apenas entré.

Él se puso serio.

—¿Quién?

—Eso quiero que investigues. Dicen que le robé Dante a Lorena.

Mi papá golpeó el escritorio.

—¡Qué tontería!

Llamó a su asistente y ordenó revisar quién había iniciado el rumor.

En menos de una hora llevaron a Camila.

Ella entró pálida.

—Señor Robles, ¿me buscaba?

—El rumor sobre mi hija empezó contigo.

—No, yo...

—Hay cámaras en la cafetería. También testigos.

Camila se derrumbó.

—Perdón. Fue una broma. No pensé que se regaría.

—Estás despedida.

—¡No!

Yo levanté la mano.

—Falta algo.

Mi papá me miró.

—Tiene que disculparse conmigo y aclarar frente a todos que mintió.

Camila lloró.

—Yo no mentí. Lorena me lo dijo. Ella dijo que tú le robaste a Dante.

La oficina se quedó fría.

Mi papá apretó los dientes.

—Llama a Lorena.

Cuando mi hermana entró, Camila se le colgó del brazo.

—Ayúdame. Hice esto por ti.

Lorena la miró y le apartó la mano.

—Yo nunca te pedí que hablaras. Te conté lo que sentía, nada más.

Camila se quedó blanca.

Miró a Lorena.

Lorena no volvió a tocarla.

1
Natalia Cm
La verdad es que empezó interesante pero ya se está volviendo rutinario, no veo que avance, se porta tímida, pero no es tímida para gastar el dinero de él, eso habla mucho de ella también, ah y con la hermana si se comporta a la altura, firme. Además que solo ella narra y eso ya me resulta aburrido.
Natalia Cm: Exactamente, avance al capitulo 50 y todavía nada que se anime con su esposo, mejor deje de leerlo y me fui a la final 🤣🤣🤣🤣.
total 2 replies
Natalia Cm
Otro coche?? no que ya había comprado uno
Natalia Cm
Bueno también quiero saber desde el punto de vista de Dante, qué se exprese igual, porque Ximena lleva más de 4 capitulos narrando.
Natalia Cm
Aunque Ximena es un poco ambiciosa, rápido se fue a gastarse el dinero.
Natalia Cm
Quiero esos daños emocionales señor Pool 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Natalia Cm
Siento que Dante planeo la traición para casarse con Ximena ☺️☺️☺️
noemi rios
Exelente
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
AYA
🙄🙄🙄🙄No se que decir de estos protagonistas o de la trama en general, 😒😒
AYA
🙄🙄🙄🙄No se que decir de estos protagonistas o de la trama en general, 😒😒
Rocio
esta muy buena gracias 🙂
Maria Gonzalez
está mujer es bien estúpida
Gina Bolaño teheran
hay si esa pela es muy estupida da es ravia autora x dios ponla viva asi tampoco de estupida
AYA
De verdad hay una mujer asi😒, que edad tiene esa chica, por muy joven que sea , que tonta, estoy leyendo estoy mongolica de leer la narrativa de este personaje.
Lisbeth Ramirez
voy directo al final pq está demasiado está mujer
Kedenzo Laucho
/Speechless/
Kedenzo Laucho
va demasiado aburrida falta más axion 🤭
Lisbeth Ramirez
verdad que está demasiado pajuaa la novela, ahorita nadie es tan estupida
Teresita Lara
Linda tu novela👏👏
Violette Hernandez
ya me aburrió 🙄🙄🙄 hasta aquí llego
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