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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Demasiado tarde

Capítulo 4

El interior del auto estaba en silencio… pero no era un silencio cualquiera. Era uno que pesaba, que se metía bajo la piel y se quedaba ahí, incomodando, presionando, recordando. El tipo de silencio que no te deja escapar de tus propios pensamientos.

Adrian Collins mantenía la mirada fija en la ventana, con los codos apoyados ligeramente sobre sus piernas y la mano rozando su barbilla en un gesto inconsciente. Afuera, la ciudad seguía su ritmo habitual: personas cruzando calles, autos avanzando sin detenerse, luces que cambiaban, vidas que continuaban como si nada extraordinario estuviera ocurriendo.

Pero para él… todo estaba detenido.

No veía realmente lo que tenía enfrente.

Porque su mente estaba en otro lugar.

En otro momento.

En otra persona.

Su reflejo en el vidrio le devolvía una imagen que no le gustaba. Sus ojos, normalmente seguros, ahora estaban inquietos, como si buscaran algo que no podían encontrar. Su mandíbula estaba tensa, demasiado tensa. Y había algo más… algo que no encajaba con la decisión firme que había tomado horas atrás.

Culpa.

No era una emoción fuerte al inicio.

Era sutil.

Pero constante.

Como una gota que cae una y otra vez en el mismo lugar hasta desgastar todo.

Isabella.

Su nombre apareció sin permiso.

Y con él… la imagen.

Ella, vestida de blanco.

Ella, sonriendo.

Ella, esperándolo.

Confiando en él.

Su pecho se apretó de golpe.

Fue rápido.

Intenso.

Inesperado.

Cerró los ojos con fuerza, intentando borrar esa imagen, intentando regresar a la versión de sí mismo que había estado tan seguro de lo que hacía.

Ya está hecho.

No había otra opción.

Es lo mejor.

Repitió esas frases en su mente.

Una.

Otra.

Otra vez.

Pero ya no funcionaban.

Ya no tenían el mismo peso.

No lo convencían.

Solo sonaban como excusas.

Vacías.

—Amor… —la voz suave de Scarlett Whitman rompió el silencio.

Adrian abrió los ojos lentamente.

Scarlett estaba a su lado, acomodada con total naturalidad, como si todo fuera exactamente como debía ser. Su brazo rodeaba el de él, su cuerpo ligeramente inclinado hacia él, su cabeza casi apoyada en su hombro. Su presencia era cálida, elegante, segura.

Fácil.

Todo con ella era fácil.

—¿En qué piensas? —preguntó, observándolo con atención.

Adrian tardó en responder.

Porque no podía decir la verdad.

No podía decir que estaba pensando en la mujer que acababa de abandonar.

—Nada importante —murmuró finalmente, sin mirarla.

Scarlett frunció apenas el ceño.

—No parece “nada” —insistió, deslizando su mano por su brazo con suavidad—. Estás raro… distante.

Adrian forzó una leve sonrisa.

Una de esas que salen por costumbre.

—Estoy pensando en mis padres —dijo al final—. No sé cómo van a reaccionar cuando se enteren…

Scarlett lo observó unos segundos en silencio, evaluando cada detalle de su expresión, como si intentara leer más allá de sus palabras.

Pero luego… sonrió.

—No tienes que preocuparte por eso ahora —respondió con calma—. Ya habrá tiempo para explicarlo.

Se acomodó más cerca de él, abrazándolo con naturalidad.

—Lo importante es que estamos juntos —añadió, con una seguridad casi absoluta—. Eso es lo único que importa.

—Me muero por llegar de una vez, verás que te encantará Canadá.

Adrian no respondió.

Su mirada volvió al reflejo en la ventana.

¿Eso es lo único que importa…?

La pregunta se quedó flotando en su mente.

Y no le gustó.

—Nuestra felicidad es lo primero —continuó Scarlett, apoyando su cabeza en su hombro—. La de los dos.

Silencio.

Adrian asintió apenas.

—Sí…

Pero no había convicción en su voz.

Intentó sonreír.

Pero fue inútil.

Porque su mente volvió a lo mismo.

A ella.

A Isabella.

Su mano se movió lentamente hacia su bolsillo, casi por instinto. Sacó su teléfono y la pantalla se encendió iluminando tenuemente su rostro.

Ahí estaba.

El mensaje de Ethan.

"Ya se la entregué."

Su estómago se tensó.

Sus dedos reaccionaron rápido.

"¿Cómo está Isabella?"

Lo había enviado hacía varios minutos.

No había respuesta.

Frunció el ceño.

Su pulgar volvió a moverse.

"Ethan, respóndeme."

Nada.

Ni un visto.

Ni una señal.

El silencio de la pantalla se volvió insoportable.

Y por primera vez desde que tomó esa decisión…

algo dentro de él se movió con fuerza.

Inquietud.

Real.

Molesta.

Persistente.

Porque sabía perfectamente lo que había hecho.

Sabía que era un sinvergüenza.

Un egoísta.

Un completo cara dura.

Había jugado con los sentimientos de alguien.

La había llevado hasta el altar.

Y luego… había huido.

Sin enfrentarla.

Sin mirarla.

Sin darle siquiera el respeto de una despedida digna.

Y aun así…

—¿Y si…? —murmuró, sin darse cuenta.

—¿Qué pasa? —preguntó Scarlett de inmediato, observándolo.

Adrian reaccionó al instante.

—Nada.

Bloqueó el teléfono.

Lo guardó.

Pero no pudo guardar lo que sentía.

Porque en el fondo… estaba preocupado.

Y eso lo irritaba.

Porque no debería importarle.

No después de todo.

No después de haber elegido.

Pero le importaba.

Más de lo que quería admitir.

El auto finalmente se detuvo.

El aeropuerto.

El siguiente paso.

El punto donde ya no había vuelta atrás.

Adrian bajó del vehículo, tomando su maleta. El peso de esta se sentía diferente… más pesado de lo normal, como si cargara algo más que ropa.

Scarlett salió detrás de él, tranquila, segura, acomodándose el cabello como si todo estuviera perfectamente bajo control.

El lugar estaba lleno de movimiento.

Gente caminando con prisa.

Maletas rodando.

Voces anunciando vuelos.

Despedidas rápidas.

Abrazos largos.

La vida en su forma más cotidiana.

Y aun así… él se sentía fuera de todo eso.

Scarlett se tomó de su brazo con naturalidad.

—Vamos, no quiero que perdamos el vuelo.

Adrian asintió.

Caminaron juntos.

Paso a paso.

Pero cada paso se sentía extraño.

Como si algo dentro de él se resistiera a avanzar.

Sus ojos recorrían el lugar sin enfocarse en nada en específico… pero en el fondo, sabía lo que estaba haciendo.

Buscaba.

Buscaba algo que no iba a encontrar.

Una señal.

Una razón.

Una excusa.

Algo que le dijera que todavía podía arreglarlo.

Pero no había nada.

Porque ya era tarde.

Se detuvo apenas un segundo.

Scarlett lo notó.

—¿Adrian?

Él parpadeó.

Volvió a la realidad.

—Sí… vamos.

Siguió caminando.

Sin mirar atrás.

Sin detenerse.

Sin regresar.

Porque eso fue lo que eligió.

Porque eso fue lo que decidió.

Porque eso… fue lo más fácil.

Y mientras él avanzaba hacia una nueva vida, con una mujer que le ofrecía estabilidad, dinero y una tranquilidad superficial…

en otra parte de la ciudad…

había una chica con un vestido blanco arruinado, de rodillas sobre el suelo frío, llorando hasta quedarse sin aire, intentando entender en qué momento dejó de ser suficiente.

Y esa imagen…

no lo iba a abandonar.

Nunca.

Porque hay decisiones que se toman en segundos… pero se pagan durante toda la vida.

Y Adrian Collins…

acababa de tomar una de ellas.

^^^Continuará…^^^

1
Anonymous Carmen diaz
Adrián eres culpable y lo niegas pero recuerda estás junto a Isabella por su amnesia no porque en verdad ella te hubiera dado esa oportunidad sigues siendo un mal hombre manipulador y mentiroso
Anonymous Carmen diaz
Hay Adrián quieres salvarte antes los ojos de Isabella que todavía no recuerda todo pero que bien que Ethan si está rotándose mejor que tú al decir esa verdad que lastimó y daño a Isabella
Anonymous Carmen diaz
Adrián tú le confiaste a cosas eran muy amigo si sabe todo eso y más por ambición la abandonaste y nunca pensaste en que sufriría Isabella
Gloria Grijalba
muy buena
Anonymous Carmen diaz
Dile la verdad siempre haz sido su amiga victoria tú la viste destruida ir Adrián no permitas siga viviendo en esa mentira
Anonymous Carmen diaz
Tu madre ni supo todo Isabella le ocultaste cosas del porqué te dejó Adrián
Anonymous Carmen diaz
Tu llevaste la carta y pediste a una amiga se la diera a victoria de lo que Adrián iba hacer abandonarla en la iglesia
Anonymous Carmen diaz
Sigue victoria si Isabella reacciona mal están en un hospital pero ya no permitan que Adrián siga favoreciéndose con la amnesia de ella aunque la verdad vuelva a doler es mejor recuerde todo y decida ella
Anonymous Carmen diaz
Tu mente te dice que eso es falso y tú lo empiezas poco a poco a descubrir pero Isabella te darás cuenta tarde y si Gabriel no te perdona o espera será tu error
Anonymous Carmen diaz
Alfinio y porque permitieron que él manipulara ahora ven esto y ya están dándose cuenta que no es bueno para Isabella vivir engañada tu victoria sabías todo lo que le hizo Adrián y lo ayudaste omitiendo la verdad
Anonymous Carmen diaz
Será acaso este el detonante para que la duda regrese ese tiempo de amnesia y tu Adrián seas descubierto con esta falsa que estás viviendo con Isabella y ella recuerde que tú fuiste quien la destruyó no Gabriel
Susana Gerez
Autora, por qué no se toma el tiempo necesario relee su escritura y ubica en tiempo. Como dicen otros comentarios se supone según lo leído hace un año fueron por el vestido y aún no tienen fecha, pero siguen apareciendo nuevos personajes. Adiós. Hasta aquí llegué.
Modestina Fonseca Sierra
que falso es Adrián no le importo dejarla y ahora venir con enojo a joder
Anonymous Carmen diaz
Tus mentiras Adrián recuerda Whitman ya te perdono lo que hiciste con su hija si quiere destruirte tiene a Isabella para hacerlo
Anonymous Carmen diaz
Hay ojalá nunca recuerde y vivas en esa mentira aunque demuestras seguridad pero sabes que esto que estás viviendo es falso con Isabella que harás si recuerda y ve la utilizaste y dañaste
Anonymous Carmen diaz
Que bien sabes actuar Adrián pero viste que algo se metió una chispa que puede destruir esta verdad oculta y que sabes que no es real si recuerda te alejara totalmente por mentirle u aprovecharte de su amnesia a
Anonymous Carmen diaz
Gabriel o le dices todo o te alejas si ella se escuda con su amnesia y su madre y victoria no le dicen que pasó no mereces recatar a esa Isabella
Anonymous Carmen diaz
Adrián porquería de hombre
Anonymous Carmen diaz
Adrián eres una cucaracha sabes que está ahora porque no recuerda ya que ella misma te dejó por lo que hiciste crees que nunca habrá algo que haga recuerde tu traición
Anonymous Carmen diaz
Debiste contárselo aunque doliera pero no lo hiciste ahora Adrián lo ocultará y eso hará se alejen más Gabriel
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