NovelToon NovelToon
LA SOMBRA DE ESTRELLA

LA SOMBRA DE ESTRELLA

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / Amor eterno
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lily Benitez

Clara Estrella enviada a un internado por sus padres que solo favorecen a su gemela, Clarisa. Es traida nuevamente solo para ocupar el lugar de Clarisa en un matrimonio arreglado. Lo que todos ignoran que Clara fue tomada por una organización secreta y entrenada como asesina. Por lo que ya no es esa chica retraida y complaciente, que a pesar de no querer casarse acepta al considerar a su nuevo esposo la mejor pantalla para cumplir con sus misiones. Solo debe fingir ser una esposa complaciente. ¿Podrá Clara soportar fingir? ¿Lograra cambiar la actitud libertina de su esposo? ¿Qué pasara cuando sepan lo que ella es en verdad?

NovelToon tiene autorización de Lily Benitez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

8—La dieta de una Fantasma

♥️CLARA ESTRELLA

Anoche me encerré en mi cuarto. Como acorde con Adrián no nos molestamos. Escuche que salió. Aproveche para hacer estudio de campo. Sali evitando las camaras de seguridad del exterior. Para estudiar a mi blanco.

Adrián regreso cerca de las tres de la madrugada traía un fuerte olor a tabaco y alcohol.

Regrese a mi cuarto sin hacer ruido. Me dedique a mi reconocimiento y una vez estudiado el perfil del diputado, aproveche a estudiar el perfil de mi esposo y de su círculo de amigos.

Dormi dos horas y me levante a ejercitar. Al terminar con mi rutina. me duche y prepare un desayuno bastante suculento.

Porque yo no como. Yo devoro.

Adrián se levanto. No saluda. Camina en estado automático.

Tiene el pelo húmedo de la ducha, la toalla colgada al hombro, el torso desnudo. Ese torso que mi hermana quiere lamer. A mí me da igual. Bueno, no me da igual, pero no debería importarme.

Con gesto aburrido se prepara su desayuno siguiendo una lista que esta pegada a la heladera. Una taza de cafe negro y una tostada de pan integral.

Cuando tiene todo se sienta en la mesa.

Con sorpresa me mira sentada ante él. Noto que sus ojos recorren todo lo que tengo ante mi.

Frunce el ceño. Me observa como si yo fuera una dificil ecuación que no puede resolver, como si yo fuera un animal raro en un zoológico.

— ¿Qué es todo esto? — Indaga.

Frente a mí hay seis huevos revueltos, doscientos gramos de arroz blanco, palta, cuatro bananas y un batido de proteínas que parece cemento.

— Mi metabolismo lo requiere — digo, sin mirarlo, metiéndome media banana de un bocado.

— Clara, te vi ayer comerte una hamburguesa gigante con papas fritas. Ningún metabolismo requiere eso. Requiere un exorcismo.

—Tu también comiste.

—No puedes comparar... Solo mordi la mitad de la mitad... En cambio tú pareces tener un agujero negro en vez de estómago.

No respondo. Mastico. Desde que me inyectaron la tercera fase del suero a los dieciséis, si no como cada tres horas, tiemblo. Me baja la presión, veo negro. Mi sangre ahora sirve para curar, dicen los doctores del Proyecto. Pero para mantenerse viva, necesita combustible. Mucho.

Él se sienta frente a mí. Adrian Montoya, el adonis de revista que según Clarisa es el hombre perfecto.

— Tenemos que hablar — dice.

— Dijiste que cada uno haría su vida sin interrumpir la del otro — le recuerdo, limpiándome la boca con el dorso de la mano. Sin modales. Como me enseñaron en el laboratorio, no en Suiza.

— Y lo mantengo. Solo... quiero entender qué vida es la que haces tú. Te casas conmigo, te mudas a mi departamento, y desapareces toda la noche. No te quedas ni dos horas en tu cuarto y sales nuevamente.

¿Cómo sabe? ¿A caso me vigila?

No vi cámaras en el interior del departamento. Y evadí a las del exterior.

— Sali a correr. Entreno a las seis.

—Tenias sangre en tu campera.

Seguro le avisaron los de la lavandería.

—No es mia.

Lo digo tan fría que él se queda en silencio. Esa es mi especialidad ahora. Matar sin provocar un charco de sangre. Un golpe seco en el punto exacto, una luxación cervical limpia. No hay drama. No hay ruido. Es lo que me enseñaron a hacer. Soy letal, sí. Pero limpia.

— Clara...

— Adrian, ¿qué quieres? ¿Que sea la esposa florero que esperabas? ¿Que me ponga tu vestido blanco como Clarisa y te espere con la cena hecha? — lo miro fijo, mis ojos claros clavados en sus ojos marrones —. Yo no soy de la familia Estrella. Ya no. Este matrimonio es una pantalla. Para ti, para que tus padres no te sigan buscando novia. Para mí, para tener una dirección que no sea un internado en medio de la nada. Fue lo que acordamos.

Él aprieta la mandíbula. Esa barbilla cuadrada que vuelve loca a Clarisa.

— Fue lo que acordamos — repite, pero su voz suena molesta —. Solo que no acordamos que mi esposa fuera un misterio andante que se levanta a las cuatro de la mañana a hacer contorsiones en el balcón.

— Entreno. Soy elástica. Fuerte. Si no entreno, mi cuerpo se acalambra. ¿Quieres que te muestre?

Me levanto. Con el mismo enterito negro de siempre, descalza, subo un pie por encima de mi cabeza, estirando la pierna hasta tocar la lámpara. Sin esfuerzo.

Él traga saliva. Lo veo. Ese es su problema. Yo le atraigo precisamente porque no lo intento. Porque soy fría y desafiante. Él está acostumbrado a que todas se tiren encima. Yo no. Yo lo miro como si fuera un mueble caro. Y eso, para un hombre que se prometió a sí mismo usar a las mujeres a su antojo y no ser de nadie después de que lo despreciaran por gordo, es insoportable.

Porque sí, lo sé. Sé lo de su hipoglucemia. Sé que de chico sufría sobrepeso no por glotón, sino porque su cuerpo le pedía azúcar a cada rato. Sé que mi hermana y sus amigas se rieron de él en esa fiesta. Él me lo contó anoche, borracho. Me lo cruce al ir al baño. Pensó que yo lo juzgaría. Yo solo le dije: "Yo también sé lo que es que te miren con asco por tu cuerpo".

Desde entonces me tiene curiosidad. Y la curiosidad lo está carcomiendo.

— Esta noche voy a salir — le aviso, terminando mi batido de un trago —. No me esperes.

— ¿A dónde?

— A comer.

Miento a medias.

Tengo una misión. Rivera. El diputado Rivera. El archivo que me dejaron en el casillero del gimnasio dice que es un cáncer para el país. Que vendió los datos del Proyecto a un laboratorio extranjero. Mi sangre cura, sí. Pero también puede matar si cae en manos equivocadas. Mi orden es eliminarlo. Esta noche, en la cena de gala del Congreso. Sin testigos. Sin sangre.

Esa es mi verdadera familia ahora. No los Estrella. Ellos me enviaron a ese infierno a los quince años. Yo me acuerdo perfecto.

---

*Recuerdo

Tenía quince años. Clarisa había llorado toda la tarde porque yo había sacado mejor nota que ella en literatura. Esa noche, mamá entró a mi cuarto con una carta con sellos suizos.

— Hijita, es por tu bien. Eres muy rebelde, muy contestadora. Este internado de señoritas te va a pulir. Te va a hacer una dama como tu hermana.

Yo lloré. Les rogué. Les dije que no quería irme. Papá ni me miró. Dijo: "Es lo mejor, Clara. Tu hermana necesita tranquilidad por su corazón".

Esperé en la terminal de ómnibus, con mi valijita. Soñaba con que aparecieran corriendo, que me dijeran "fue un error, hija, perdónanos". Soñé con eso cada noche durante un año en el laboratorio, mientras me ataban a una camilla y me inyectaban fuego líquido. Soñé hasta que me desilusioné. Hasta que entendí que no fue un error. Que me enviaron a ese infierno para favorecer a Clarisa, como siempre. Para que ella fuera la única.

Ese día me juré no morir. No por ellos. Por mí. Y resistí. Me convertí en la principal del proyecto. La única cuyo cuerpo aceptó las cinco fases sin rechazo.

*Fin del recuerdo.

---

Son las once de la noche. Estoy en el baño del salón del Congreso, vestida con un vestido negro largo, prestado por la logística del Proyecto. Parece que voy a una fiesta. Nadie sospecharía que debajo llevo shorts y que en mi liga hay una aguja con una dosis mínima de mi propio suero coagulado. Letal en segundos, indetectable.

Salgo. Rivera está en la barra, riendo, con un whisky. Es un hombre grande, de cincuenta años.

Me acerco. Sonrío. Mi sonrisa angelical. Esa que hace que la gente baje la guardia.

— Diputado, ¿me invita un trago? — le digo con voz dulce.

Él me mira de arriba abajo. Sonríe con lujuria. Perfecto.

En ese momento, veo por el reflejo del espejo de la barra, en la entrada del salón, a dos hombres en traje que no deberían estar ahí.

Adrian y Marcos.

Adrian me está siguiendo. Con su amigo Marcos, el del gimnasio. Seguro que asi me siguieron anoche y no me di cuenta. Si mi tutor lo supiera me mataría. Es un error garrafal que te sigan y no te des cuenta. Les dejare creer que no me doy cuenta y los usare para mejorar mi habilidades de escapar. Soy letal, pero me falta practica en otras áreas. Ahora entiendo lo que me quiso decir mi entrendor.

"Con la práctica seras mejor"

Adrian y Marcos me ven coqueteando con Rivera. No se porque note frustración en la mirada de Adrian.

Rapido lo elimino de mi foco de atención. Tengo que cumplir con mi misión.

La furia me sube. Fría.

Rivera me toca la cintura.

— ¿Cómo te llamas, bonita?

— Estrella — le digo.

Y en un movimiento rápido, elástico, que parece que me tropiezo sobre él, le clavo la aguja en el pliegue del codo. Una picadura de mosquito. Él ni la siente. Se rasca.

— Uy, perdón — digo.

— No pasa nada, preciosa...

Cuento. Uno, dos, tres, cuatro, cinco. A los seis segundos, Rivera se lleva la mano al pecho. Los ojos se le ponen blancos. Se desploma sobre la barra. Un infarto fulminante. Sin un charco de sangre. Limpio. Como me enseñaron.

Gritos. Caos. Gente alrededor.

Yo retrocedo, pálida, actuando.

— ¡Un médico! ¡Se desmayó!

Y en medio del caos, mis ojos se cruzan con los de Adrian, al otro lado del salón. Él me está mirando. No vio la aguja. Vio a su esposa fría y desafiante, que supuestamente solo salía a comer, provocando un infarto en un diputado con un roce.

Su cara es una mezcla de horror y fascinación. Ya no soy la esposa pantalla. Ya no soy la chica que come mucho.

Ahora soy un problema que no puede dejar de mirar.

Salgo corriendo hacia el baño, me quito el vestido, lo meto en mi mochila, quedo otra vez con mi enterito negro. Salgo por la puerta de servicio.

Afuera, el aire de la noche me golpea. Tengo hambre. Mucha hambre.

Y por primera vez desde los quince años, no sueño con que mis padres me rescaten.

Sueño con que nunca me encuentren.

1
Lilyben
Clarisa es una metida envidiosa, ella no quiso ese matrimonio, ella tenia perjuicios contra Adrian. Creo que ni quiere casarse, solo le importa pisar a Clara, ser mas que Clara . Pero Clara ya no es mas una tontita sumisa, si sigue asi Clarisa recibira una buena tunga.
mariela
😂🤣😂🤣 Clarisa fuiste por lana y saliste trasquilada porque quisiste llamar la atención desprestigiando a Clara y el tiro te salió por la culata y la modelo fue ella hay Adrian Montoya tienes que reconocer que te gusta Clara Estrella te pone celoso.
mariela
Clara tiene loco al pobre Adrian y ahora Marcos con sus sospechas de espía asesina 😂🤣😂🤣 si supiera que es verdad matar al diputado era su misión y lo logró ahora que no la vayan a involucrar por el pinchazo que le encontraron y como ella estaba al lado 🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Clarisa eres cruel pero le hiciste un bien a Clara ahora ella está casada con el hombre que despreciaste por ser gordo y grasiento la envidia te corroe porque ahora lo quieres por capricho ese gusto no te lo dará Clara primero te asesina y no saben cómo fue.
mariela
Pobre Adrián presionado por su abuelo con una carrera como modelo llevando una dieta estricta y lo obligan a casarse con Clara Estrella este matrimonio promete romper reglas 😱😱😱😱 será
mariela
Que basura de padres le tocó a Clara no le importa si ella está bien que paso y que hizo en esos años en el internado y la madre será otra desnaturalizada que tiene preferencia por la más débil Clarisa vaya sorpresa 😮😮😮 se llevarán.
mariela
Lily comienzo esta novela con una historia de dos gemelas Clarisa envidiosa, hipocrita y malvada quiere ser el centro del universo y "supuestamente" débil de salud y Clara fue enviada por su hermana a una internado experimental donde la convirtieron en un arma letal ahora regresa mandada a buscar por su padre a limpiar algún desastre que hizo ese engendro de hermana que tiene.
Maya
Linda chica
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play