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Marcada Por El Error

Marcada Por El Error

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Enfermizo
Popularitas:14.6k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Natalia Harrison vivía feliz en su mundo perfecto, siendo la hija menor y consentida de una poderosa familia de Manchester. Rodeada de lujos y protegida por reglas estrictas, nunca había tenido que enfrentarse a las consecuencias reales de sus decisiones.

Pero todo cambia cuando, tras una pelea con su novio, comete un error impulsivo con Alejandro Foster, el joven y enigmático socio de su padre. Lo que parecía un simple desliz se convierte en un secreto imposible de ocultar.

Cuando descubre que está embarazada, su mundo se derrumba: su familia le da la espalda, y Alejandro, atado por su propia realidad, no puede estar a su lado. Natalia tendrá que enfrentarse sola a una verdad que lo cambia todo, dejando atrás la vida perfecta que alguna vez creyó tener.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: La prueba que lo cambió todo

Durante una semana completa, Natalia evitó a Alejandro como si fuera una enfermedad contagiosa. Cada vez que lo veía acercarse por los pasillos de la mansión o en el comedor, ella encontraba una excusa rápida para marcharse: “Tengo que estudiar”, “Eloise me está esperando”, “Voy a salir con papá”. Sus saludos se volvieron fríos y cortantes. Apenas lo miraba a los ojos.

Alejandro lo notó todo. Al principio intentó acercarse, buscando alguna oportunidad para hablar a solas, pero ante el muro impenetrable que Natalia había levantado, decidió rendirse.

—Está bien —se dijo una noche en la cabaña, mirando hacia la mansión iluminada—. Si ella quiere distancia, se la daré. No voy a perseguirla.

Y cumplió su palabra. Durante los siguientes días, Alejandro se mantuvo distante, profesional y serio. Solo intercambiaban saludos formales cuando coincidían. Nada más.

Dos semanas después de aquella noche en la cabaña, Natalia estaba desayunando con Eloise en una pequeña cafetería cerca de la universidad. Era un sábado tranquilo. Natalia apenas había probado su croissant cuando una fuerte náusea la invadió de repente.

—Creo que voy a vomitar… —murmuró, poniéndose pálida.

Se levantó corriendo hacia el baño. Eloise la siguió preocupada. Natalia llegó justo a tiempo y vomitó el poco desayuno que había logrado ingerir.

Cuando salió del cubículo, estaba sudorosa y temblando. Eloise le pasó un pañuelo húmedo para que se limpiara la cara.

—Nat, esto ya no es normal —dijo Eloise con seriedad—. Llevas varios días sintiéndote mal. ¿Desde cuándo te pasa esto?

Natalia se apoyó contra el lavabo, respirando con dificultad.

—Desde hace como… una semana y media. Pensé que era estrés por todo lo que pasó con Steven y Lindsay, o tal vez algo que comí. Pero cada mañana es peor.

Eloise la miró fijamente, con los ojos muy abiertos.

—Natalia… ¿no será que estás embarazada?

La frase cayó como un balde de agua fría. Natalia levantó la cabeza de golpe y miró a su amiga con terror.

—¿Qué? No… no puede ser. Nosotros… él se puso condón. Estoy casi segura.

—¿Casi segura? —repitió Eloise—. Nat, estabas muy borracha esa noche. Dijiste que tenías lagunas. ¿Revisaste tu aplicación del período?

Natalia sacó su teléfono con manos temblorosas y abrió la aplicación. Sus ojos se llenaron de pánico al ver los números.

—Nueve días de retraso… —susurró, sintiendo que el suelo se movía bajo sus pies—. Oh Dios… nueve días.

Eloise tomó una decisión rápida.

—Vamos. Ahora mismo iremos a la farmacia. Necesitamos una prueba de embarazo. No podemos quedarnos con la duda.

Media hora después, las dos chicas estaban encerradas en el baño de la cafetería con una prueba de embarazo en la mano. Natalia había seguido las instrucciones al pie de la letra. Los tres minutos de espera se sintieron eternos.

Cuando el resultado apareció, dos líneas rosadas muy claras se marcaron en la ventanita.

Positivo.

Natalia se quedó mirando la prueba como si no entendiera lo que veía. Sus ojos azules se llenaron de lágrimas que empezaron a caer sin control.

—Estoy embarazada… —susurró con la voz rota—. En mi primera vez… quedé embarazada. Seguramente él no se cuidó bien… o el condón falló. ¿Cómo es posible? Solo fue una noche…

Se dejó caer sentada en el suelo del baño, abrazando sus rodillas mientras lloraba desconsoladamente.

Eloise se agachó a su lado y la abrazó con fuerza.

—Nat, respira… tranquila. Todo va a estar bien.

—¿Bien? —sollozó Natalia—. ¡Tengo veintiún años! Mis padres son super conservadores. Si se enteran de que estoy embarazada y soltera, me van a matar. Van a decir que soy una vergüenza para la familia. Mi papá me adora, pero esto… esto lo va a destruir. Y Alejandro… ni siquiera sé si él querrá saber del bebé. Seguro piensa que soy una niña tonta que solo le complicó la vida.

Eloise le acarició el cabello, intentando calmarla.

—Escúchame. Primero, esto no es solo culpa tuya. Fue de los dos. Segundo, aunque tengas miedo, ese bebé que está creciendo dentro de ti no tiene la culpa de nada. Es inocente. Tú misma lo dijiste hace un rato: “ese error fue mío, no del bebé”. Tienes que ser fuerte por él… o ella.

Natalia se limpió las lágrimas con el dorso de la mano, pero seguían cayendo.

—Tengo que decírselo a Alejandro… ¿verdad?

Eloise asintió con suavidad.

—Sí, Nat. Tiene derecho a saberlo. Es su hijo también. No puedes cargar con esto sola. Además, necesitas apoyo. No sabes cómo va a reaccionar, pero tienes que decírselo cuanto antes.

Natalia se quedó en silencio un largo rato, mirando la prueba de embarazo que aún sostenía en sus manos temblorosas. Colocó una mano sobre su vientre aún plano y susurró con la voz quebrada:

—Un bebé… voy a tener un bebé.

La realidad empezó a golpearla con fuerza. El miedo, la incertidumbre y una extraña y pequeña sensación de protección hacia esa vida que acababa de descubrir se mezclaban dentro de su pecho.

—¿Qué voy a hacer ahora, Eloise? —preguntó entre sollozos—. Mi familia me va a dar la espalda… Mi papá siempre me llamó su princesa. Cuando sepa esto, dejaré de serlo.

Eloise la abrazó más fuerte.

—Un paso a la vez. Primero habla con Alejandro. Después veremos cómo enfrentamos a tus padres. No estás sola, ¿entiendes? Yo estoy aquí contigo.

Natalia asintió lentamente, aunque el terror seguía invadiéndola.

Esa misma tarde, mientras regresaba a casa, no dejaba de pensar en cómo le daría la noticia al hombre que había intentado evitar durante las últimas dos semanas. El mismo hombre con el que había compartido una noche de pasión prohibida.

Y ahora… llevaban un hijo en común.

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MisterG028
Que opinan, Alejandro debería perdonar a su madre
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
Lupita Garcia Esparza
que es lo que oculta Alejandro tiene muchos secretos 😭😭
Lupita Garcia Esparza
me gustaría que Alejandro le hable a Natalie de su enfermedad 😭😭
Lupita Garcia Esparza
por favor escritora no mates tan rápido a Alejandro merece conocer a su hijo ho hija 😭😭
Zulema Neme
Buenísima la Novela Autora me encanta 💞💞💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
Espero pueda hacer el tratamiento y Curarse. Merece conocer a su hijo y ser Feliz . Lucha Alejandro con todas tus Fuerzas 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
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