Después de dos años viviendo un amor que creía verdadero, Yasemin ve su mundo desmoronarse al descubrir que nunca fue más que una sustituta. Herida y sin mirar atrás, toma una decisión que cambiará por completo su destino: regresar a casa… y aceptar el matrimonio arreglado que alguna vez rechazó.
Lo que nadie sabe es que Yasemin no es solo otra mujer con el corazón roto.
Es la heredera de un imperio.
Criada entre Londres, Milán, Tokio y Zúrich, preparada para liderar y dominar el juego del poder, Yasemin eligió el amor —y pagó un precio muy alto por ello. Ahora, decidida a no volver a ser subestimada, está lista para ocupar el lugar que siempre le correspondió.
Pero el pasado no desaparece tan fácilmente.
Cuando Vicent se cruza de nuevo en su camino, ya no encuentra a la mujer que dejó atrás… sino a alguien a quien ya no puede controlar. Al mismo tiempo, un poderoso y enigmático italiano surge de las sombras, interesado no solo en el apellido que lleva Yasemin, sino en la mujer en la que se está convirtiendo.
Entre secretos, poder, venganza y sentimientos no resueltos, Yasemin tendrá que decidir:
hasta dónde está dispuesta a llegar para no volver a ser rota jamás.
Y si aún queda espacio para el amor… después de todo.
NovelToon tiene autorización de Sila Reis para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21
La frente de Vicent se contrajo. Fue un movimiento mínimo, casi imperceptible... pero Yasemin lo vio.
Ella siempre observaba esa manía suya.
Siempre notó que él intentaba ocultarla.
Él tomó algunas verduras, como si eso fuera suficiente para ocupar las manos, para disimular la incomodidad que crecía dentro de él.
— Déjalo, no le hagas caso. Vamos a comer.
La voz salió cansada y fría.
💭 Vicent
¿Por qué me está molestando tanto?
Yasemin no respondió. No quiso alargar la conversación. Simplemente siguió ahí, tranquila, comiendo. Estaba incluso demasiado calmada.
Como si nada tuviera ya el poder de alcanzarla.
Y eso lo irritaba.
Ella terminó el último pedazo del bistec. Saboreándolo con calma.
Como si cada bocado fuera un pequeño acto de tortura.
Y entonces, casi en un susurro, comenzó a tararear. Bajito, mientras atacaba el postre.
💭 Yasemin
Unos días más... solo unos días más...
Londres la esperaba. Su verdadera vida.
Su verdadero hogar. Y, por primera vez, no sentía ningún deseo de mirar atrás porque no estaba perdiendo nada.
Después de la cena, el ambiente en la sala cambió.
O mejor dicho, Summer se encargó de cambiarlo. Comenzó a recorrer el lugar como si fuera la dueña de todo. Observando.
Analizando e inspeccionando.
— Vicent, esta cortina no combina para nada con el ambiente. Torció la nariz.
— Y ese jarrón...
Miró con desprecio las flores.
— Horrible.
Se acercó más, como si aquello la molestara profundamente.
— Además, soy alérgica al polen.
Hizo una pausa dramática.
— ¿Podríamos tirar esas flores a la basura?
💭 Summer
Vamos a ver hasta dónde aguantas, Yasemin.
Yasemin se quedó en silencio.
Observando.
Sabiendo exactamente lo que aquello significaba. La crítica iba dirigida a ella.
💭 Yasemin
Haz lo que quieras, nada de esto es mío.
Vicent respondió sin pensar.
— Si no te gusta, puedes cambiarlo por algo que te guste. Lo dijo simple y directo. Como si fuera lo más normal. Su mirada se deslizó hasta Yasemin. Y, por un segundo, hubo algo ahí. Una especie de desafío silencioso.
— Ya que eres alérgica, puedes tirar esas flores.
💭 Vicent
Reacciona. Solo un poco...
Pero Yasemin no reaccionó.
Simplemente observó. Tranquilamente inmóvil.
Parecía incluso intocable. Como si ya no perteneciera a ese lugar.
💭 Vicent
¿Por qué no le importa? Siempre peleaba si alguien tocaba las flores.
Summer sonrió. Y por dentro, celebraba.
💭 Summer
Perdiste, querida.
Vicent llamó al ama de llaves.
— Puede tirar eso a la basura.
El ama de llaves dudó.
Miró a Yasemin. Después a Vicent.
— Señor... esas flores las compró la señorita Yasemin. El ambiente se puso pesado. Vicent perdió la paciencia.
— ¿Y qué?
Su voz se elevó.
— ¿No entiendes quién manda aquí?
💭 Vicent
¿Por qué estoy tan irritado?
— ¿Quién paga tu sueldo?
El silencio cayó con peso. Y la incomodidad quedó flotando en el aire.
Pero Yasemin seguía calmada.
— No se preocupe, Doña Ana. Su voz salió suave. Sin rencor ni incomodidad aparente.
— Puede tirarlas.
💭 Yasemin
Ya no importa.
El ama de llaves tomó el jarrón.
Salió, todavía confundida.
💭 Ama de llaves
Esta gente se volvió loca...
En la sala, el ambiente quedó extraño e incómodo entre Summer y Vicent.
Pero Summer no perdió el tiempo. Se acercó a Vicent. Le tomó el brazo. Se acomodó ahí como una garrapata buscando el mejor lugar.
— Vicent, mañana vas conmigo a elegir cortinas nuevas, dijo con voz dulce, artificial e irritante.
Vicent miró a Yasemin. Esperando una reacción. Lo que fuera. Una mirada de incomodidad, de celos. Pero nada. Ella estaba tranquila. Indiferente. Como si todo aquello ya no significara nada.
Y esa actitud le dolió a Vicent más de lo esperado.
💭 Vicent
¿Por qué no sientes nada? ¡Grita, llora, suplica!...
Una irritación creció dentro de él, una sensación desconocida.
Siempre le había gustado la forma en que Yasemin era calmada, comprensiva. Siempre dispuesta a ceder. Pero ahora. Ahora parecía demasiado. Ella estaba demasiado fría. Demasiado distante.
💭 Vicent
Prefería cuando peleabas conmigo...
Summer le apretó el brazo.
— Vicent, ¿me estás escuchando?
Él desvió la mirada.
— Sí. Respondió sin emoción.
Al día siguiente, la casa se convirtió en un caos.
Cajas. Trabajadores. Un ruido infernal.
Summer comandaba todo como una reina.
— ¡Cambia ese! ¡Eso no combina! ¡Tira eso a la basura!
Cada objeto elegido por Yasemin fue descartado sin respeto alguno.
💭 Summer
Voy a borrar cada rastro tuyo de aquí.
Cuando Yasemin volvió, se detuvo en la entrada. Observó toda la sala desordenada.
Los objetos siendo retirados. Las cortinas que ella había elegido, arrojadas en una caja.
Y, en medio de todo aquello, Summer estaba sonriendo y sintiéndose victoriosa.
💭 Summer
Ahora sí.
Yasemin solo miró. No esbozó ninguna expresión ni reacción.
Summer esperaba ver dolor, tristeza en los ojos de Yasemin. Pero no los vio. Y eso la irritó.
💭 Yasemin
¿Terminaste?
No dijo nada. No discutió. No reclamó. Simplemente subió. Paso a paso.
Como si estuviera contando escalón por escalón.
En el cuarto...
El silencio la envolvió. Abrió el armario.
Sacó la maleta. Y empezó a empacar.
Ropa. Documentos. Objetos personales. Dejando todo organizado.
💭 Yasemin
Londres.
Su mente viajó. A las calles que conocía. A la vida que realmente era suya. A la versión de sí misma que nadie ahí jamás conoció.
Antes...
Ella quería contarle la verdad a Vicent.
Quería que él supiera quién era ella realmente. Pero ahora...
Simplemente dobló otra prenda de ropa.
💭 Yasemin
Él no merece saberlo.
Cerró una de las maletas. Respiró profundo.
Quedaban pocos días. O mejor dicho, un día.
Había pensado que, en esos últimos momentos, podría haber paz. Pero Summer no quería paz. Quería expulsarla de una vez. Borrarla de aquel lugar.
Y Yasemin se dio cuenta.
Ahí sola y en silencio, de que, en el fondo, ella ya se había ido hace mucho tiempo. Solo el cuerpo seguía en esa casa. Y, cuando finalmente partiera, no dejaría nada. Ni nostalgia, ni explicación y mucho menos perdón.