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El Ángel De Los Vitale

El Ángel De Los Vitale

Status: En proceso
Genre:Padre soltero / CEO / Mafia
Popularitas:12.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Un amor del pasado. Un secreto doloroso. Y una voz que necesita ser escuchada.
Para el mundo criminal, Matteo Vitale es «El Lobo de Roma»: un capo despiadado, frío y sin corazón. Pero tras las puertas de su mansión, Matteo es solo un padre desesperado por proteger a Leo, su pequeño de siete años. Marcado por una traición desgarradora y traumatizado por los maltratos de su verdadera madre, el niño ha quedado sumido en un silencio absoluto y solo confía en Matteo.
Matteo juró no volver a abrir su corazón a nadie, hasta que Chiara Romano regresa a Italia tras diez años de ausencia.
Chiara ya no es la jovencita que él recordaba; ahora es una mujer independiente, experta en armamento, segura de sus curvas y con un espíritu vibrante que no se deja intimidar por la mafia. Sin lástima ni presiones, su calidez y su risa comienzan a derribar las defensas del pequeño Leo y a desafiar la armadura de hielo de Matteo.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: Provocación en el evento y el choque de cuerpos

El Gran Salón del Hotel Excelsior de Roma brillaba con una opulencia fría. Las arañas de cristal iluminaban a la élite del crimen organizado de Europa: empresarios de fachada, diplomáticos corruptos y capos de la mafia ataviados con trajes de etiqueta imponentes. La gala de la alianza comercial de armamento era el evento del año, una tregua armada donde se cerraban contratos millonarios entre copa y copa de champán.

En el centro del salón, la llegada de la familia Vitale acaparó de inmediato todas las miradas. Matteo Vitale caminaba al frente, impecable en un esmoquin negro hecho a medida que resaltaba la amplitud de su tórax y la elegancia peligrosa de su postura. Su rostro era una máscara impenetrable de piedra, pero a su lado caminaba su hijo Leo, tomado firmemente de la mano de su abuelo Alonzo.

La presencia del niño causó un murmullo sordo entre los asistentes. Los socios más veteranos sabían que el único heredero del Capo era un misterio recluido, una criatura que jamás pisaba eventos públicos y que aborrecía el contacto de extraños.

Fue entonces cuando las puertas de cristal de la terraza interior se abrieron para dar paso a la familia Romano.

Chiara lucía deslumbrante. Llevaba un vestido de noche en seda color borgoña que se ajustaba a su silueta como una segunda piel, resaltando cada una de sus curvas pronunciadas con una elegancia audaz. Tenía la melena marrón peinada en ondas suaves hacia un lado, dejando al descubierto la curva de su cuello, y sus labios carnosos estaban pintados de un rojo profundo. Sostenía una copa de vino en la mano con la soltura de quien se sabe dueña del lugar.

El pequeño Leo, en cuanto la divisó entre la multitud, soltó la mano de Alonzo.

Sin pedir permiso y rompiendo cualquier protocolo rígido, el niño echó a correr a través de la alfombra roja del salón, ignorando los murmullos de los magnates y los guardias armados que se congelaron en sus puestos.

—¡Leo! —alcanzó a exclamar la Sra. Stella con un hilo de voz, llevándose la mano al pecho.

El niño no se detuvo hasta llegar a Chiara. Dejó caer su cuerpecito directamente contra sus piernas, abrazando sus caderas con fuerza.

Chiara soltó una carcajada dulce, entregó su copa a un camarero que pasaba cerca sin dejar de sonreír y se agachó a toda prisa con la seda de su vestido arrastrándose por el suelo. Envolvió al niño en sus brazos y lo levantó en el aire con total naturalidad, haciendo que el pequeño soltara una risita limpia.

—¡Pero qué galán tan elegante vino hoy! —exclamó Chiara, pegando su frente a la del niño antes de darle un beso dulce en la mejilla.

El pequeño Leo, lejos de intimidarse por las miradas de un centenar de personas poderosas, cerró los ojos un segundo. Estiró el cuello y acercó su pequeña nariz al cuello de Chiara, respirando profundamente ese aroma cálido a vainilla y jazmín que ya tenía memorizado. Al separarse, el niño le regaló una sonrisa amplia, radiante y llena de una confianza absoluta que dejó a los capos más temibles de la mafia con la boca abierta.

—¿Viste lo guapa que me puse solo para bailar contigo? —le susurró Chiara al oído, guiñándole un ojo con complicidad.

Leo asintió tres veces con entusiasmo, escondiendo el rostro en su hombro con timidez mientras le rodeaba el cuello con sus pequeños brazos.

En los alrededores, el silencio de asombro era sepulcral.

—¿Ese es el hijo de Vitale? —murmuró un socio alemán a pocos metros—. Escuché que el niño no dejaba que nadie lo tocara...

—Es un milagro... —comentó Mariana Romano a su esposo Giordano, secándose una lágrima discreta—. Míralos, parece que se conocieran de toda la vida.

En un rincón del salón, Isabella apretaba su copa de champán con tanta fuerza que el cristal crujió. Luciendo un vestido dorado lleno de lentejuelas, la hermana mayor de los Romano masticaba un veneno mortal. Ver cómo Chiara no solo había captado la atención de toda la aristocracia criminal, sino que se había ganado el devoto afecto del único punto débil de Matteo, le quemaba las entrañas. Y lo que más la enfurecía no era la multitud; era ver a Matteo Vitale.

El Capo permanecía inmóvil cerca de la barra, con la mirada gris clavada sin disimulo en Chiara. No le importaba el vino, no le importaban las conversaciones de los socios; sus ojos seguían cada movimiento de la curva de su cadera, la luz del sol reflejada en su piel y la ternura desarmante con la que sostenía a su hijo. Había un fuego denso, peligroso y oscuro en la mirada del Capo, una posesión instintiva que no podía ocultar.

—No te vas a salir con la tuya, maldita zorra —gruñó Isabella entre dientes, dando un trago largo a su copa antes de avanzar entre la multitud con paso firme.

Media hora después, el evento se trasladó hacia la galería abierta que daba a los jardines privados del hotel. Chiara caminaba despacio por el mármol, sosteniendo nuevamente una copa de vino tinto mientras Leo, que no quería despegarse de su lado, la tomaba suavemente de la mano, admirando las luces flotantes de los árboles.

—¿Te gusta la música, mi pequeño mecánico? —preguntó Chiara, inclinándose un poco hacia él—. Luego le vamos a pedir al abuelo Alonzo que nos deje probar el postre de chocolate. Te juro que se ve...

No alcanzó a terminar la frase.

Isabella pasó a su lado a paso acelerado, simular estar distraída y, con una malicia fría y calculada, le clavo un codazo firme en la parte baja de la espalda a Chiara, dándole un empujón seco justo cuando la joven estaba al borde del escalón de mármol que bajaba hacia la terraza.

Fue una trampa vil, diseñada para hacer que Chiara tropezara, derramara el vino tinto sobre su vestido y rodara por los escalones, humillándola frente a los líderes de todas las familias presentes.

—¡Cuidado! —soltó Isabella en un tono falso y fingido mientras Chiara perdía el equilibrio por completo.

El cuerpo de Chiara se fue hacia atrás, el vino se agitó en la copa a punto de salir volando y Leo soltó un leve grito ahogado de susto.

Pero Isabella no contó con que un depredador siempre vigila a su presa.

Matteo, que no le había quitado los ojos de encima a Chiara en toda la velada, reaccionó con la velocidad de un rayo. Antes de que Chiara pudiera caer contra el suelo de piedra, la masa muscular del Capo cortó el aire.

Un brazo gigantesco y firme como una barra de acero se cruzó por la cintura de Chiara en el aire, frenando la caída de golpe con una fuerza bruta e impecable. La otra mano de Matteo le arrebató la copa de vino de los dedos con la agilidad de un profesional para evitar que se manchara, lanzándola a un lado hacia el césped.

El impacto del frenazo hizo que el cuerpo de Chiara chocara de lleno contra el tórax masivo de Matteo.

El tiempo se detuvo en el Gran Salón.

El contacto físico fue devastador. Chiara quedó completamente pegada cuerpo a cuerpo contra el Capo. La cadera de ella estaba firmemente encajada contra el muslo de él, sostenida por la mano gigantesca de Matteo que se amoldó a su cintura con una presión que no era solo de rescate, sino de pura y abierta posesión. La blusa de seda y el vestido borgoña no ofrecían resistencia; Chiara podía sentir el calor abrasador del cuerpo de Matteo, la dureza de sus pectorales y el ritmo acelerado de su corazón latiendo contra sus costillas.

La respiración agitada y caliente de Chiara chocaba directamente contra la piel rasposa del cuello de Matteo, haciendo que el hombre tensara la mandíbula hasta el límite. Su melena marrón rozaba el hombro del esmoquin de él, desprendiendo ese aroma a vainilla que lo estaba volviendo loco.

Matteo no la soltó. A pesar de que ella ya había recuperado el equilibrio, la mano del Capo se hundió un centímetro más en la curva de su cadera, pegándola aún más a su cuerpo, rehusándose a dejar ir el calor que tenía entre los brazos.

Chiara levantó la mirada despacio, con los labios carnosos ligeramente entreabiertos y el pecho agitado por el susto y por la descarga eléctrica que le atravesó la columna.

Sus ojos color miel se encontraron de lleno con los ojos grises de Matteo.

A solo dos milímetros de distancia, el Capo la observaba desde arriba. La frialdad de piedra de Matteo se había vaporizado, reemplazada por un fuego oscuro, una tensión romántica y peligrosa que amenazaba con consumirlos a ambos allí mismo. Sus ojos descendieron un segundo hacia los labios carnosos y pintados de rojo de Chiara, reteniendo el aire, antes de volver a clavarse en sus pupilas con un peligro transparente.

—¿Estás bien? —la voz de Matteo no fue su tono habitual de mando; fue un susurro rasposo, grave, tan bajo y caliente que hizo que a Chiara se le erizara la piel de los brazos.

—Sí... —alcanzó a articular Chiara, sintiendo que el aliento se le escapaba ante la cercanía de la boca de él—. Gracias a ti.

A un lado, Leo soltó el aire contenido al ver que Chiara estaba a salvo y se pegó a las piernas de ambos, mirando a su padre.

A dos metros de distancia, Isabella se había quedado lívida, con el rostro blanco de puro pavor al sentir la mirada de reojo que Edans y Alonzo le clavaban desde la entrada. Pero a Matteo no le importaba Isabella, no le importaban los socios y no le importaba el protocolo. Sostenía a la "cacatúa Romano" apretada contra su cuerpo en medio del salón principal, consciente de que jamás en su vida volvería a ser capaz de marcar una distancia con ella.

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Dulce maria Canelon
es muy raro que Chiara no este en la dulce espera puesto que no se ha dicho que se cuida, pero bueno que llegue cuando llegue ese baby😘😘😘
Mine Romero
Hola buenas noches, por favor nos puedes regalar más capítulos muchas gracias
Yadis Garay
estan guapos todos hacen una bonita familia☺️☺️
María Belén González
me encanta
Maria Idalba Suarez
muchas gracias por este exlente libro
ERICA ESTRADA PEREZ
ya sabía que esos 2 iban a terminar juntos
ERICA ESTRADA PEREZ
jajaja jajaja le quitaron lo que usa para comunicarse con ella
mariela
Parece una epidemia de embarazos por un lado Vanessa y ahora Luz pero siendo psicóloga como puede estar tan insegura de los sentimientos de Alejandro si el está babeando por ella veremos que se lo ocurre a Chiara para darle la sorpresa de su hermano.
mariela
Buen pensamiento de Chiara tienen que construir la confianza con dedicación a Leo para que se sienta seguro del amor que sus padres le dan tener un hijo ahora y quitarle el tiempo que le dedican para dárselo a su hermano le daría celos e inseguridad y no saben si vuelve a crear el mutismo que tenía.
Edans te soltó la bomba 💣💣💣 Vanessa sin filtro ahora veremos que le dirás 🤔🤔🤔❓❓❓
mariela
Vanessa quisiste por probar la ametralladora de Edans y te dejo toda la munición adentro 😂🤣😂🤣 no te cuidaste y ahora estás asustada con el embarazo Chiara está riéndose de su amiga y su reacción de pánico 😱😱😱 a buscar al padre y lanzarle la bomba a ver cómo lo toma.
mariela
Que felicidad para Matteo y sus padres oir hablar a Leo poco pero lo hace porque tantos años sin hacerlo la voz no le saldrá bien que sacrificio tan grande hizo ese niño para cuidar al único ser que lo quería todo por una amenaza de esa desgraciada.
Ahora sí viene la fiesta de compromiso de Chiara y Matteo por fin.
mariela
Que sorpresa por un accidente donde Leo vio como Chiara lo protegía del peligro y al verla herida le grito mamá fue increíble y una sorpresa 😮😮😮 total para Matteo la misma Chiara y todas las personas a su alrededor muy hermoso capitulo.
mariela
Por fin se supo que pasó con el monstruo desnaturalizado de la madre que estuvo torturando un niño de cuatro años que se merecía morir como lo hicieron y todavía está sufriendo secuelas de lo que ella hizo no habla por miedo a que le hagan algo a su papá.
Matteo ahora después de esa confesión te liberaste porque Chiara no se asustó sino que te respaldó por lo que hiciste.
mariela
Más claro imposible Matteo es tan posesivo que deja claro a quien pertenece a Chiara esa pasión y complicidad que tienen los dos es difícil de disimular que hablen pero con gusto.
Marisel Rio
💕💕💕Solo falta Chiara 🤰🤰🤰🤰
Mine Romero
Mil gracias por regalarnos tú enorme talento, hermosa novela 👏👏👏🙂🙂
Yura Ran
lo máximo, divinos 🥰🤪😁🫣
Maria Idalba Suarez
q belleza de capítulo q nos regaste 🥰
Marisel Rio
💕💕💕💕Que hermoso capítulo que emoción 💕💕💕al fin Leo hablo 💕💕💕💕
Iliana Curiel
dios mío me encantó y me tuviste a lágrima tendida 🥰🥰🥰😍😍😍
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