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Sangre De Dos Imperios : Bisturí Y Plomo

Sangre De Dos Imperios : Bisturí Y Plomo

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / Mafia / Completas
Popularitas:9.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Laura Perez

Aleksandra es una brillante residente de neurocirugía que creció en un orfanato creyendo que sus padres murieron en un accidente común. Desconoce que su padre fue un desertor de la mafia rusa que la entrenó en combate y manejo de armas antes de dejarle una fortuna oculta. Su ordenada vida da un vuelco la noche en que rescata de un callejón a Dante Moretti, el temido heredero de la mafia italiana, herido de muerte tras una emboscada.
Ella le salva la vida operándolo en secreto en su cocina y, entre la fiebre y el peligro, comparten una noche ardiente y desesperada. Al amanecer, él ha desaparecido. Descubriendo poco después que está embarazada, Aleksandra huye a Dubái con una beca médica para criar a su hijo lejos de la violencia.

NovelToon tiene autorización de Maria Laura Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: Cenizas y silencio

Un rayo pálido de luz grisácea atravesó la persiana a medio bajar, cortando el aire en una franja suspendida de polvo y frío.

Aleksandra despertó no por un sonido, sino por la repentina ausencia de calor. Su mano buscó de manera instintiva el contorno firme del torso vendado, pero sus dedos solo rozaron la aspereza helada de la sábana. Abrió los ojos de golpe, despojándose del sueño en una milésima de segundo, con el pulso disparado y la guardia arriba antes de que su cerebro terminara de procesar la vigilia.

El departamento estaba sumido en un silencio sepulcral.

—¿Dante? —llamó, con la voz ronca por el cansancio y el tabique reseco.

Nadie respondió. Solo el goteo monótono del agua de lluvia cayendo desde el alero exterior contra el alféizar de la ventana rompía la quietud.

Aleksandra se incorporó de un salto. El dolor muscular del forcejeo de la noche anterior le pasó factura en la espalda, pero lo ignoró por completo. Revisó la sala con ojos rápidos y analíticos. El sofá cama estaba vacío. Las mantas habían sido dobladas con una precisión geométrica casi castrense y colocadas a los pies del colchón; sobre la tela blanca solo quedaba una mancha circular, ya marrón y seca, testimonio de la sangre que había drenado antes de que ella lograra cerrar la herida.

Avanzó descalza hacia el pasillo, sus pasos mudos sobre el parquet gastado.

La puerta principal tenía los tres cerrojos pasados de nuevo hacia adentro, pero el picaporte estaba en posición de descanso: había salido girando el pomo con cuidado milimétrico para no alertar a los vecinos ni despertarla a ella. En el baño, la toalla húmeda con la que le había bajado la temperatura colgaba prolijamente estirada en el barral.

Fue en la cocina donde el impacto de la realidad la golpeó como un golpe en el plexo.

La mesa de roble donde horas antes había llevado a cabo una carnicería a ciegas estaba impecable. El olor a lavandina y alcohol quemaba las fosas nasales; el hombre, aun tambaleándose y con dos agujeros de bala recién zurcidos, se había tomado el tiempo de limpiar el charco escarlata del suelo y la madera. La ropa ensangrentada que ella le había cortado ya no estaba en el tacho de basura: se la había llevado, borrando cualquier fibra textil que pudiera servir para un análisis forense.

Incluso el cuenco de acero inoxidable estaba vacío. El proyectil de nueve milímetros, aplastado y deforme, que ella había extraído de su fosa ilíaca había desaparecido.

Ni una huella digital. Ni una muestra de ADN. Ni una sola pista que pudiera vincularlo con ese departamento.

Se había evaporado como un fantasma en la bruma de Milán.

—Idiota... pedazo de animal inconsciente —masculló Aleksandra en un susurro cargado de rabia e impotencia, llevándose ambas manos a la cabeza.

Su instinto médico se rebeló con furia. Esa sutura vascular tenía menos de cuatro horas de evolución; el polipropileno soportaba la tensión de la pared arterial, pero el menor esfuerzo físico, un paso en falso al bajar las escaleras o la torsión del tronco al subir a un vehículo podían provocar una dehiscencia catastrófica. Podía abrirse por dentro en plena calle y desangrarse en el pavimento sin que nadie supiera quién era.

Sin embargo, detrás de la alarma profesional latía una herida mucho más profunda y difícil de diagnosticar.

Aleksandra bajó la vista hacia sus propias manos. Las mismas manos que sabían abrir un cráneo con precisión milimétrica aún conservaban el recuerdo táctil de la piel ardiente de Dante, la aspereza de su barba corta contra sus mejillas y la desesperación casi sagrada con la que él la había atraído hacia su boca en mitad del delirio.

No había sido un sueño. La cama olía a él: una mezcla embriagadora de sudor frío, tabaco negro distante y esa loción amaderada que la lluvia no había logrado lavar. En su cuello, justo debajo de la mandíbula, sentía el ardor tenue de una marca dejada por labios febriles.

Había roto todas sus reglas. Había violado el protocolo médico, la ética, su propia seguridad y el blindaje emocional que había construido desde que era una niña solitaria en el orfanato de las monjas. Se había entregado a un hombre sin rostro, sin apellido, sin historia; a un criminal perseguido que la había usado como tabla de salvación para cruzar la noche y luego se había marchado sin siquiera dejarle un «gracias».

«¿Qué esperabas, Sashenka?», se increpó a sí misma con amargura mientras abría la canilla del agua caliente. «¿Un ramo de rosas de un hombre que llegó con dos tiros en el cuerpo?».

De pronto, un destello en la mesada junto a la cafetera captó su atención.

Había algo que no pertenecía a la cocina. Aleksandra se acercó despacio.

Sobre la superficie de fórmica descansaba un pequeño objeto de metal pesado: un encendedor Dupont de oro macizo y laca negra, con las esquinas desgastadas por el roce de los dedos y las iniciales D. M. grabadas con un trazo sobrio en la base. Junto al encendedor, doblado con meticulosidad quirúrgica, había un billete de quinientos euros nuevo, sin arrugas.

Aleksandra se quedó inmóvil, mirando el dinero.

Una ola de indignación caliente le encendió el pecho. No le había dejado una nota, ni un número telefónico, ni una explicación. Le había dejado una propina de lujo. Un pago por la sutura, o peor aún, un pago por la noche.

Con un movimiento seco y visceral, tomó el billete, lo arrugó en el puño con fuerza suficiente para clavar sus uñas en la palma y lo arrojó al fondo del tacho de residuos.

Pero cuando sus dedos tocaron el encendedor de oro, la mano no obedeció a la rabia. El metal estaba frío, pesado. Era un objeto personal, algo que un hombre no deja atrás a menos que haya sido un descuido provocado por el dolor... o un reclamo silencioso de que volvería a buscarlo.

Lo apretó dentro del bolsillo de su pantalón.

Media hora después, el agua hirviendo de la ducha caía sobre sus hombros tensos. Aleksandra se refregó la piel con una esponja áspera hasta que su torso quedó enrojecido, intentando arrancar la sensación de aquellos labios quemándole la boca, el eco de su respiración ronca en su oído y la sombra de un abismo que, sin que ella lo supiera aún, acababa de abrirse bajo sus pies para no cerrarse jamás.

A las doce del mediodía tenía que presentarse de nuevo en el hospital para pasar sala en neurocirugía. La vida civilizada reclamaba su cuota de normalidad, mientras en sus venas la adrenalina del peligro se negaba a extinguirse.

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Dorkis Huerta
Buenas noches, muy linda.
Maria Laura Perez: Gracias 😘
total 1 replies
Marta Luisa Nebreda Escalante
porqué ella no instruye al hijo como su padre hizo con ella ? quedará a cargo de dos dinastías y el chico cero instrucción 🤔🤔🤔🤔🤔
Marta Luisa Nebreda Escalante
no sólo que lo abrió sino que ella se abrió de piernas a él 🤣
Marta Luisa Nebreda Escalante
ella es más mafiosa que él, porque viene de la mafia rusa 🤔🤦
Marta Luisa Nebreda Escalante
no quiere llevarlo hacia la mafia de su padre y qué lindo ejemplo le está dando al hijo con un arma en la mano.....va va vs🤔
Ana Cortes
felicidades me encantó tu novela fue fluida y no monótona lo único que al final las edades de los hermanos no coincidían ya que de principio se llevaban por tres años al final fueron por seis años todo lo demás lo disfrute al máximo éxito y bendiciones♥️♥️♥️
Marta Luisa Nebreda Escalante
jajaja jajaja 🤣, idiota e inconsciente dijo porque se fué y no pensó lo mismo cuando se encamo 😂😂😂😂😂😂
Ana Cortes
dios los libre
Mayra C Velez V
cuándo le dirá papá ☺️
Mayra C Velez V
madre mía 🤭
Ana Cortes
como dra puede irse sin pensar en sus pacientes de Dubai irse sin dar ninguna explicacion
Mayra C Velez V
mas de cuatro años... tres años y medio de Dimitri más el embarazo
Mayra C Velez V
/Toasted//Shy//Gosh/
Maria Gudiño
y el trabajo en Dubai 🤔🤔🤔?????
Mayra C Velez V
"en tú cama"
Mayra C Velez V
"en tu cocina" creo
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