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Vientre En Alquiler: Un Hijo Para El Alfa.

Vientre En Alquiler: Un Hijo Para El Alfa.

Status: En proceso
Genre:Romance / Hombre lobo / Posesivo
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Cassandra López tiene veinticuatro años, una montaña de deudas sobre los hombros, unos padres jubilados a los que ayudar y un sueldo que apenas le alcanza para sobrevivir. Cada día es una lucha por llegar a fin de mes, hasta que una inesperada propuesta en una clínica de fertilidad pone su mundo patas arriba.

Un millón de dólares.

Esa es la cifra que le ofrecen por alquilar su vientre y gestar al hijo de un hombre que parece tenerlo todo: dinero, poder y un apellido capaz de hacer temblar a cualquiera. Un hombre tan apuesto como arrogante, tan misterioso como peligroso. Un Alfa acostumbrado a dar órdenes y conseguir siempre lo que desea.

Para Cassandra, aceptar parece la solución perfecta a todos sus problemas. Nueve meses a cambio de una fortuna. Un contrato, unas cuantas reglas y una promesa: no involucrarse emocionalmente.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

—¿Y prefieres perder tu lugar como la esposa de Damián Rossi antes que pasar nueve meses de embarazo? —le recriminó la madre con la voz cargada de exasperación, cruzando los brazos sobre el pecho—. ¡Piensa, Victoria! Si esa muerta de hambre da a luz al heredero, tu posición en esta familia pasará a ser completamente irrelevante. Los Rossi no dudaran en hacerte a un lado.

Victoria caminó con rabia hacia el ventanal que daba al jardín trasero de la mansión, abrazándose a sí misma mientras sus uñas se clavaban en la tela de su ropa.

—Damián no me va a divorciar, mamá. No le conviene el escándalo en los medios ni el impacto en las acciones del grupo —siseó la modelo con los dientes apretados—. Además, el contrato que firmaron es muy claro: en cuanto ese bastardo nazca, a ella le pagan su dinero y la echan a la calle. El problema no es el contrato... el problema es cómo la mira él.

La madre alzó una ceja, intrigada por las palabras de su hija.

—¿A qué te refieres?

—Anoche en el comedor... Damián la defendió frente a sus padres y a su abuelo con una fiereza que jamás ha tenido conmigo —confesó Victoria con la voz quebrada por una mezcla de rabia y humillación—. Hay algo en esa campesina que le está llamando la atención. Su pureza, su estúpida dignidad de santa sufrida... Damián está fascinado. Y si dejo que pase nueve meses bajo su mismo techo, engendrando a su hijo, esa basura no solo se va a quedar con el bebé, se va a quedar con mi puesto.

La mujer mayor entornó los ojos con cálculo frío, caminando despacio hasta colocarse detrás de su hija para ponerle una mano firme sobre el hombro.

—Entonces no podemos permitir que ese embarazo llegue a término, Victoria —dijo la madre en un susurro siniestro—. Un accidente a tiempo solucionaría todo. Una caída, una mala digestión, una complicación médica inesperada... Nueve meses es mucho tiempo y dentro de esta mansión pueden pasar muchas cosas.

Victoria se giró lentamente para mirar a su madre a los ojos. Una sonrisa lenta y malévola comenzó a dibujarse en sus labios pintados de rojo.

—Tienes razón, mamá —murmuró la modelo—. Si esa sirvienta cree que va a vivir un cuento de hadas como la madre del heredero Rossi, está muy equivocada. Me voy a encargar personalmente de que su estancia en esta casa sea un infierno... o su tumba.

Mientras tanto, en el otro extremo de la mansión, en el silencio sepulcral del ala este, Cassandra permanecía de pie junto al gran ventanal de su habitación. La noche era oscura y la bruma de la montaña comenzaba a cubrir los jardines de piedra.

Tenía una mano apoyada sobre su vientre plano, sintiendo un vacío extraño y una pesadez constante en el pecho. La cena con los patriarcas Rossi le había dejado en claro que su vida ya no le pertenecía; era una ficha en un juego de poder inmenso y peligroso.

Un suave toque en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Adelante —dijo Cassandra, girándose despacio.

La puerta se abrió y Damián Rossi ingresó a la estancia. Había dejado la chaqueta del esmoquin en su despacho, llevaba las mangas de la camisa blanca arremangadas hasta los antebrazos y la corbata desatada alrededor del cuello. Lucía agotado, pero la intensidad de su presencia seguía llenando cada rincón de la habitación.

—¿No está durmiendo, señorita López? —preguntó el Alfa con su voz grave y pausada, deteniéndose a unos pasos de ella.

—Estaba pensando en lo que ocurrió esta noche, señor Rossi —respondió Cassandra con sinceridad—. Su abuelo... sus padres... todos hablan de este bebé como si fuera una pieza de ajedrez corporativo.

Damián la observó en silencio durante un par de segundos. Caminó despacio hacia el ventanal, quedando a escasa distancia de ella, contemplando la oscuridad del jardín exterior.

—En esta familia todo es estrategia, Cassandra. Mi abuelo construyó este imperio con mano de hierro y mi deber es consolidarlo. Para ellos, un heredero es estabilidad financiera y continuidad del apellido.

—¿Y para usted? —se atrevió a preguntar Cassandra, mirándolo de perfil—. ¿Qué significa este bebé para usted, Damián?

El Alfa giró la cabeza lentamente para clavar sus ojos oscuros en los de la joven. Por un instante fugaz, la armadura de hielo que siempre llevaba pareció resquebrajarse, dejando entrever la profunda soledad y la carga aplastante que llevaba sobre sus hombros.

—Para mí significa la única verdad en un mundo lleno de falsedad —respondió Damián en un susurro bajo y sombrío—. Este hijo llevará mi sangre limpia, libre de las manipulaciones de gente como Victoria. Y por eso mismo, su vida y la tuya están amenazadas a partir de esta noche.

Cassandra sintió que un frío repentino le recorría la columna vertebral.

—¿Amenazadas?

—Victoria no se quedará de brazos cruzados —sentenció Damián con frialdad—. He reforzado la seguridad privada de tu planta y he ordenado que cada alimento que consumas sea analizado previamente. A partir de mañana, la doctora se mudará a la habitación contigua. No quiero que des un solo paso sin supervisión.

Cassandra dio un paso atrás, abrumada por la opresión de la situación.

—Me siento como una prisionera en su castillo, señor Rossi.

Damián acortó la distancia entre ambos con un paso firme, deteniéndose justo frente a ella. Alzó la mano y, con la yema de sus dedos, rozó la mejilla de Cassandra con una delicadeza desconcertante que hizo que a la joven se le acelerara el corazón.

—Es una prisión para mantenerte viva, Cassandra —murmuró el Alfa, con la voz cargada de una posesividad oscura e inevitable—. Y mientras lleves a mi hijo en tu vientre, yo seré tu único guardián.

—¡Espere! —dijo Cassandra, viendo que él ya se iba.

—¿Puedo pedir un favor? —dijo ella.

Él volteó a mirarla sin decir nada, solo esperando su petición.

—Quiero estar con mis padres, y que sea mi madre quien me cuide —dijo ella.

—Cassandra, eso no es negociable. Necesitas cuidados y mejor alimentación —dijo él.

—Le va a pagar a mis padres una mensualidad, pues de ahí se pueden pagar mis gastos también —dijo ella.

—¿Por qué tendría que aceptar? Es mi hijo, Cassandra. No es tu hijo, no me puedes alejar de ese proceso —dijo él.

—Entonces puede traer a mis padres aquí a la mansión —dijo ella.

El silencio que siguió a la propuesta de Cassandra fue pesado y denso. Damián permaneció inmóvil en el umbral de la puerta, con la mirada clavada en la joven. Sus ojos oscuros analizaban cada rasgo de su rostro, buscando atisbos de manipulación o duda, pero solo encontró la determinación absoluta de una hija dispuesta a todo por no soltar a los suyos.

—¿Traer a tus padres a mi residencia? —inquirió Damián, con una voz baja y helada que hizo eco en la estancia—. Cassandra, esta casa no es un refugio ni un hotel familiar. Es el centro operativo de la corporación y el lugar donde la seguridad debe ser implacable.

—Y también es el lugar donde usted quiere que pase los próximos nueve meses completamente aislada —rebatió Cassandra, dando un paso hacia él y sosteniéndole la mirada con una firmeza que sorprendió al mismísimo Alfa—. Si me pide que entregue mi libertad, mi tranquilidad y mi cuerpo para darle a su heredero, lo mínimo que pido a cambio es sentir el calor de mi familia. No voy a estar tranquila en este lugar sabiendo que ellos están solos, expuestos y lejos. Y si no estoy tranquila, el bebé tampoco lo estará.

Damián apretó la mandíbula. La lógica de Cassandra, aunque audaz, atacaba directamente el punto que más le importaba: la estabilidad y la salud del desarrollo de su hijo.

—¿Sabes lo que implicaría traerlos aquí? —preguntó él, dando un paso lento de regreso al interior de la habitación—. Tu familia tendría que someterse a acuerdos de confidencialidad estrictos. No podrían salir de la propiedad sin escolta ni recibir visitas de absolutamente nadie. Su vida pasaría a ser tan vigilada como la tuya.

—Ellos lo entenderán. Mi madre solo quiere estar a mi lado para cuidarme, prepararme la comida y asegurarse de que esté bien —insistió Cassandra con la voz quebrada por la emoción, pero firme—. Si su madre o la señora Victoria intentan hacerme daño o hacerme sentir fuera de lugar, tener a mis padres aquí es lo único que me dará la paz que necesito para llevar este embarazo a término.

Damián la estudió en silencio por unos segundos interminables. La idea de meter a dos personas ajenas a la alta sociedad en el corazón de la mansión Rossi resultaba una locura logística y un escándalo inminente para Victoria y su abuelo. Sin embargo, ver la vulnerabilidad y el valor implacable de Cassandra despertó en él una rendija de respeto inesperado.

—Las normas serán mías, Cassandra —sentenció el Alfa en un murmullo grave y dominante—. Ocuparán una de las casas de huéspedes situadas en el ala sur del jardín, con acceso directo a esta área. Tu madre podrá supervisar tu alimentación junto con la nutricionista, pero no toleraré intromisiones en las decisiones médicas ni en la seguridad.

Cassandra dejó ir un largo suspiro de alivio, sintiendo que un peso inmenso se le quitaba de encima.

—Acepto sus condiciones, señor Rossi. Gracias...

—No me des las gracias —la cortó Damián con frialdad implacable mientras se giraba para salir de la habitación—. Mañana a primera hora Marcos enviará un vehículo para trasladar a tus padres con todas sus pertenencias. Pero recuerda algo: si la presencia de tu familia compromete de alguna manera la seguridad o la tranquilidad de mi heredero, la concesión se termina de inmediato.

Sin esperar respuesta, Damián abandonó el dormitorio y cerró la puerta, dejando a Cassandra en medio del silencio de la noche, sabiendo que acababa de ganar su primera batalla contra el frío imperio del Alfa.

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Celia Morales
no debió callar ahora está ella y sus padres en peligro en cualquier momento la víbora puede morderle
Chimera👑
🤭🤭🤭🤭 que cómico él
Chimera👑
esto será un tira y encoje verás ella no quería ser madre pero va a joder bastante
Chimera👑
jajajajajjaja ella ni lo pensó. yo tampoco lo pensaría nada 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Chimera👑
me encanta nunca había leído una historia así, por favor autora presenta a los personajes me muero por ver a Damián 🥰🥰😍😍🥰
Milagros Suarez
Hasta Ami me ha dolido está confusión que tuvo Damián en el momento menos oportuno caray
Cassandra yo también 😭😭
Gracias Dalia excelente historia
Bendiciones
Javier carrasco
Pero creo también que los padres son muy viejos y ella tiene 24 años no lo sé
Javier carrasco
Damian ya está enamorado eso desde el día uno jejejejejeje
Javier carrasco
A mi me hace gracia. Ella no quiere que ninguna mujer se le acerque y se enoja pero porque no le dio el hijo ella. Por dios que mujer tan idiota
Javier carrasco
Yo creo que por los deseos de ser padre y tal vez sentirse amado entonces ella le pudo haber gustado todo es posible
Javier carrasco
Es verdad es muy buena
Javier carrasco
Excelente novela. Espero que pasen más cosas interesantes
Nadia Leonila Borjas Borjas
querida autora la espera me tiene loca deseo de corazón que ya estén juntos los padres 🙏
FGallito
Hay que nervios.... No puedo esperar a que nos hagan la revelación de sexo🥰🥰🥰🥰
Yuriela Molina
Ufff demasiado buena, cada capítulo es más emocionante que el otro
Rosangela Evangrla
Yo creo que ese matrimonio es por conveniencia o tal vez ellos se querían pero como ella no le pudo dar el hijo que el quería entonces la relación se deterioró
Rosangela Evangrla
Estuve leyendo. En algunas de tus historias te preguntan lo mismo. La gente que no lee, no puede entender. Cada autora le da a su historia una manera diferente en cuanto al embarazo. Ella es humana y el es Alfa. Los embarazos solo duran 3 meses cuando se trata de omega y alfa. O sea omegaverse. Esto es diferente
Javier carrasco: Tampoco pueden darse cuenta y separar la realidad de la ficción. O sea. 🙄🥴
total 2 replies
Milagros Suarez
Victoria que pena con tigo, pero creo que ese lugar nunca te ha pertenecido y ahora menos
Para tu veneno acá encontrarás el antídoto, me encanta porque Cassandra no se deja 👏👏 Gracias Dalia bendiciones 🙏🙏🙏
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Jhon Salazar
lo siento pero a él le gustó 3lla en cuanto la.vio en la clínica
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