Ethan y Brithany, dos personas que no han tenido suerte en el amor, marcados por su pasado, deberán enfrentar sus temores y superarlos para poder seguir adelante. Por un lado, él es un Alpha dominante, quien por años estuvo enamorado de forma unilateral de Isabella, la hermana mayor de Brithany.
Por otro lado, Brithany ha tenido malas experiencias con los Alphas, quienes solían jugar con ella y luego abandonarla solo por se Beta, debido a esto no confía en ellos y no pretende volver a involucrarse con alguno.
Fue después cuando por ciertos giros del destino y la suerte, comienza a envolverse cada vez mas con Ethan, quien al parecer, no era un Alpha con malas intenciones.
¿Podrán superar las barreras que existen entre ellos?
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Capitulo 8. Herencia
El mundo está lleno de personas con suerte y otras a quienes simplemente la fortuna decide no sonreírles, Brithany nació en un hogar sumamente disfuncional, sus padres eran dos betas, ambos alcohólicos, drogadictos y obsesionados con las apuestas. Todos los días debía levantarse e ir a pedir comida en las calles, su cuerpo ya estaba en un estado deplorable, sus pies rotos, adoloridos y cansados de caminar descalzos sobre asfalto de las calles.
No tenía zapatos, mucho menos ropa limpia o en buen estado, su madre decía que, de esa forma se apiadarían más de ella y le darían más comida, la suficiente como para alimentarla a ella y a ellos, quienes la esperaban en casa acostados, esperando que llegara con algo para comer, además de dinero para el alcohol y las apuestas.
- ¡Te largas por todo el día y esto es lo único que traes! – le grita su madre mientras cuenta el dinero
- Vamos, vamos, déjala, hace lo que puede –le dice su padre en tono despreocupado a la mujer - ¿verdad Brithany? – le dice viéndola con malicia
- ¿Qué dices?, esto es nada, no alcanza para nada, esta niña no nos sirve – le dice la mujer molesta
- Si, bueno, siempre podemos venderla – dice el hombre en tono casual – dicen que pagan muy bien por las vírgenes, aunque también podrían pagarnos por su carne – le dice
- Es una escuálida y fea, ¿Quién la va a querer comprar? – dice la mujer indiferente – además, tiene tan poca carne que no alimentaria ni a una sola persona – dice
De esa forma era todos los días, no había nada que hacer, ¿A dónde podría ir?, ¿Dónde conseguía escapatoria?, las noches en las calles eran aterradoras, frías y peligrosas.
- E… Es, es, es que… - los lugareños ya sabían acerca de la situación, las personas en los comercios y en las calles también se lo imaginaban, por ello era cada vez más difícil conseguir que le dieran algo, ya que todos sabían que sus padres la enviaban a mendigar para luego quitarle todo, debía caminar cada vez trechos más largos para poder conseguir algo. Pero eso era algo que ellos no querían escuchar, porque solo les interesaba el dinero y sus adicciones.
- ¡Cállate!, maldita niña inútil – le dice la mujer golpeándola hasta dejarla tirada en el suelo
- Si, se muere nos meteremos en problemas – dice el hombre encendiendo uno de sus cigarros
- No la soporto, quisiera que no existiera – dice la mujer frustrada
- Cof, Cof, Cof – no podía respirar bien, todo su cuerpo dolía
- Ni creas que te tendré compasión, te quedaras sin comer esta noche – le dice la mujer furiosa – agradece que no te saco a la calle – dice
Todas las noches, acostada sobre aquella tela extendida en el suelo, Brithany soñaba con la llegada de algún héroe, como el de las historietas que exhibían en los quioscos, alguien que se apiadara de ella y en lugar de darle un poco de comida y dinero, la sacara de aquel infierno.
El día en que los prestamistas, a quienes sus padres le debían una enorme cantidad de dinero, se presentaron en su casa, Brithany no lloro al ver a su padre siendo golpeado, tampoco cuando la bala abrió un agujero en su cabeza. Los gritos de desesperación de su madre, enloquecida por lo que sucedía y al saber que no tenía escapatoria de ello.
- ¿Qué hacemos con la mujer? – dice uno de los hombres
- Llévenla al burdel, que pague con su cuerpo – dice el que empuñaba el arma
- Ja, ja, trabajaras vendiéndote, hasta morir como una puta – dice otro levantando a la mujer
- ¡NO!, ¡NO!, ¡NO! – gritaba la mujer mientras la arrastraban
- ¿Y la niña?, ¿Qué hacemos? – dice uno de los hombres
- Pues…
La mujer tomó una de las botellas de alcohol que se encontraba en el suelo, la rompió hasta dejar un filo, suficiente para cortar su cuello y terminar desangrándose.
- Que desperdicio – dice el hombre suspirando, luego voltea hacia Brithany – lo siento niña, pero tus padres te acaban de dejar la herencia, una enorme deuda – le dice sarcástico
- No la aceptaran en el burdel, es muy pequeña, sus órganos deben estar estropeados también, no deben valer nada – dice el hombre que arrastraba el cuerpo de su madre, mientras limpiaba la sangre de la mujer de sus manos
- Podemos venderla como esclava – dice otro
- Es puro huesos y piel, ¿Quién va a querer una esclava a riesgo de que muera en unas semanas?, además de que eso no cubriría la deuda – dice el que se limpiaba la sangre
- Tráiganla, ya le encontraremos un uso – dice el hombre con el arma
Brithany no opuso resistencia alguna, ya estaba resignada a lo que le sucedería, solo sería más dolor del que ya había vivido.
Dos días enjaulada, para cualquiera será un suplicio, aunque para ella, los prestamistas mostraban más humanidad de la que le mostraron sus padres, la alimentaron, le dieron ropa limpia y no tenía que salir a caminar largos trechos bajo el sol solo para conseguir nada de eso, por lo menos moriría con la panza llena.
- Esta niña es extraña, ¿no te parece? – dice uno de los que estaba a cargo de cuidar que no escapara
- ¿Por qué lo dices? – le dice el compañero en tono despreocupado
- Desde que llego aquí, no ha suplicado, come sin problema alguno – le dice pensativo – y, además, tampoco lloró cuando vio a sus padres morir, ¿no te parece extraña? – le dice curioso
- Me parece que estás pensando demasiado – le dice el compañero
En ese momento se abre la puerta de la habitación, era el hombre que había matado a su padre.
- ¡Felicidades! – dice animado – eres una niña con mucha suerte – le dice el hombre, agachándose para verla – Compraron tu deuda, así que a partir de ahora te iras con tu nuevo dueño – le dice con una sonrisa
De esa manera, Carl Parker, compró aquella deuda.
Siendo una familia con dinero y el poder suficiente como para cubrir todo lo relacionado a la vida pasada de Brithany, vendiendo la historia de haber adoptado a una pequeña y moribunda niña huérfana a la cual le habían tomado un gran cariño, llevándola a vivir con ellos a su mansión.
- Ella, es Isabella – le dice Carl presentándole a una niña unos años mayor a ella - a partir de ahora, debes servirle para pagar cada centavo.
A TODOS LOS AUTORES Y LECTORES DE ESTA APP 💐
se encontraron para poder estar juntos 🥰
más capítulo por favor
ah te creas autora, me gustan mucho tus historias y espero con ansias tus capítulos
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰☺️🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰😭👏🥰🤭😂
está pagando deudas con intereses y mora 🤔