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La Bebe Del Playboy

La Bebe Del Playboy

Status: En proceso
Genre:La mimada del jefe / Amor a primera vista / Padre soltero
Popularitas:14.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Evelyn Sanchez

LUCIAN SANTOS , un hombre guapo y libre de ataduras ,no vive así por alguna decepción o algo que se le parezca ,no ,es el estilo de vida que el prefiere, pero todo da un giro inesperado; cuando una mañana aparece una bebe en su puerta y solo necesita la ayuda de la mujer que siempre está a su disposición ,para ayudarlo en esta nueva travesía (su secretaria) ,sin imaginar el gran secreto que ella guarda...
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La pequeña intrusa

La mudanza de Elena a la suite de invitados del Penthouse había sido, según Lucian, una "decisión estratégica de optimización de tiempo". Sin embargo, para Elena, significaba vivir en el epicentro del peligro. Cada mañana, el aroma del café recién hecho se mezclaba con el olor a talco, y cada noche, el silencio del lujoso apartamento se rompía con los balbuceos de Mikeila. Lucian parecía estar descubriendo un mundo nuevo; ya no llegaba a las tres de la mañana oliendo a alcohol y perfume caro, sino que a las ocho de la tarde ya estaba sentado en el suelo, con la camisa desabrochada, tratando de descifrar cómo funcionaba un sonajero.

​Pero la burbuja de domesticidad estaba a punto de ser pinchada por un alfiler de diseñador.

​Esa tarde, mientras Lucian terminaba una llamada internacional en la estancia y Elena preparaba el puré de frutas en la cocina abierta, el timbre del ascensor privado resonó con un tono aristocrático. No era una visita esperada. Cuando las puertas se abrieron, no apareció García con informes, sino una ráfaga de perfume francés tan intenso que pareció invadir cada centímetro de mármol.

​—¡Lucian, cariño! ¡He vuelto y no vas a creer lo que he tenido que pasar en la aduana de Milán! —La voz era aguda, melodiosa y perfectamente ensayada.

​Era Sasha Volkov, una supermodelo rusa de piernas interminables y ojos gélidos que había sido la acompañante constante de Lucian durante los meses previos a la aparición de la bebé. Sasha no era solo una cara bonita; era una mujer que entendía el poder y sabía que estar al lado de un Santos era el mejor accesorio de la temporada.

​Lucian se puso de pie, su expresión pasando de la sorpresa a una cortesía forzada.

—Sasha. Pensé que tu campaña en Europa duraría tres meses más.

​—Me aburrí, dorogoy. Además, los rumores que llegan a París son... fascinantes —Sasha caminó hacia él, ignorando por completo a Elena, que observaba desde la cocina con el corazón en un hilo—. Dicen que el soltero más codiciado de Nueva York ahora cambia pañales. Vine a ver si es una broma de mal gusto o si realmente te has vuelto un hombre de familia.

​Sasha se detuvo frente a la cuna de viaje que Lucian mantenía en el salón. Mikeila estaba sentada, jugando con un peluche. La modelo se inclinó, su vestido de seda de cinco mil dólares rozando el borde de la cuna. Elena dio un paso instintivo hacia adelante, apretando el trapo de cocina entre sus manos.

​—Vaya... así que esta es la pequeña intrusa —dijo Sasha. Su tono intentaba ser dulce, pero había una rigidez en su postura que delataba su incomodidad. Mikeila la miró con desconfianza y arrugó la nariz.

​—Se llama Mikeila —corrigió Lucian, acercándose y colocándose al lado de Sasha, aunque manteniendo una distancia que antes no existía.

​Sasha, que no había llegado a la cima de la moda por ser tonta, comprendió de inmediato que para recuperar su lugar al lado de Lucian, el camino ya no era el dormitorio, sino la cuna. Con una sonrisa calculada, extendió sus manos de manicura perfecta hacia la bebé.

​—Es preciosa, Lucian. Tiene algo de ti... ese fuego en la mirada —mintió Sasha con soltura—. Hola, pequeñita. ¿Quieres venir con Sasha? Tengo un regalo para ti que compré en una boutique de la Place Vendôme.

​Elena sentía que la sangre le hervía. Ver a esa mujer, que claramente no sabía distinguir a un bebé de un accesorio de moda, intentar cargar a su hija era una tortura. Mikeila, sintiendo la energía artificial de la modelo, comenzó a retroceder en la cuna, buscando su chupete con urgencia.

​—Señor Santos, es hora de su merienda —intervino Elena, saliendo de la cocina con una bandeja. Su voz era firme, aunque sus ojos gritaban una advertencia que solo otra madre podría entender.

​Sasha se giró, viendo a Elena por primera vez. La recorrió con una mirada despectiva, desde su delantal hasta sus gafas.

—Ah, la asistente. Lucian, ¿todavía tienes a esta mujer viviendo aquí? Pensé que contratarías a una niñera profesional de esas que usan uniforme y no... —hizo un gesto hacia la ropa sencilla de Elena— esto.

​—Elena es fundamental para el bienestar de Mikeila, Sasha. Y para el mío —respondió Lucian, y hubo una nota de advertencia en su voz que hizo que Sasha parpadeara—. Ella no es solo la "asistente".

​Sasha captó el tono y cambió de estrategia de inmediato. Se giró de nuevo hacia la cuna y, antes de que Elena pudiera evitarlo, tomó a Mikeila en brazos. La bebé, sorprendida por el movimiento brusco, se quedó rígida por un segundo antes de soltar un grito agudo de protesta.

​—¡Oh, no llores, pequeña! Mira este collar, ¿te gusta el brillo? —Sasha agitó un collar de diamantes frente a la cara de la niña, tratando de distraerla para que Lucian viera lo "maternal" que podía ser—. Mira qué bien se lleva conmigo, Lucian. Solo necesita un poco de glamour en su vida.

​Mikeila no quería glamour. Mikeila quería seguridad. Sus gritos aumentaron, sus mejillas se pusieron rojas y empezó a manotear desesperadamente, golpeando accidentalmente el rostro de la modelo.

​—¡Au! —Sasha se apartó por instinto, su paciencia de papel esfumándose—. ¡Me ha golpeado! ¡Lucian, tu hija es un poco salvaje!

​Elena no esperó permiso. Caminó hacia Sasha y, con una autoridad que dejó a Lucian mudo, le quitó a la bebé de los brazos. En el momento en que Mikeila sintió el contacto con Elena, sus gritos se convirtieron en sollozos entrecortados. Se hundió en el cuello de su madre, aspirando el aroma a vainilla y hogar que Elena siempre desprendía. El silencio regresó al salón casi instantáneamente.

​—Ella no es salvaje, señorita Volkov —dijo Elena, su voz vibrando con una furia contenida que la hacía parecer mucho más alta de lo que era—. Simplemente sabe distinguir cuándo alguien la sostiene por afecto y cuándo lo hace por una foto de Instagram. Con su permiso, la llevaré a calmarse.

​Elena se dio la vuelta y se retiró a la habitación de la bebé, dejando a Sasha lívida y a Lucian con una expresión de absoluto asombro.

​Sasha se volvió hacia Lucian, frotándose la mejilla.

—¿Has visto eso? ¡Esa mujer es una insolente! Deberías despedirla ahora mismo. Es una empleada, Lucian, no la dueña de la casa.

​Lucian, sin embargo, no estaba mirando a Sasha. Estaba mirando la puerta por la que Elena acababa de desaparecer. Algo en la forma en que Elena había defendido a la niña, algo en la conexión absoluta que Mikeila tenía con ella, había encendido una chispa de duda en su mente. ¿Cómo era posible que una secretaria tuviera un vínculo tan visceral con una niña que, supuestamente, acababa de conocer hace unas semanas?

​—Sasha, creo que es mejor que te vayas —dijo Lucian, su voz ahora distante y fría.

​—¿Qué? ¡Acabo de llegar! Lucian, tenemos esa fiesta en el Hamptons este fin de semana, todos esperan vernos...

​—No habrá fiesta. Y no habrá "nosotros" —Lucian caminó hacia la puerta del ascensor y presionó el botón—. He cambiado, Sasha. Y mi hija no es un accesorio para ganar puntos sociales. Gracias por el collar, puedes dejárselo a García en la entrada. Buenas noches.

​Sasha salió echando chispas, jurando que Lucian se arrepentiría de cambiar la seda por los pañales. Cuando las puertas se cerraron, Lucian caminó lentamente hacia la habitación de Mikeila. Se detuvo en el umbral, sin hacer ruido.

​Elena estaba sentada en la mecedora, con la luz tenue de una lámpara de noche. Estaba acunando a la bebé, susurrándole algo que Lucian no alcanzaba a oír, pero que sonaba a una canción de cuna antigua. Elena tenía los ojos cerrados y una expresión de paz tan pura que

Lucian sintió una opresión en el pecho.

​Por un momento, la imagen fue tan perfecta, tan orgánica, que Lucian tuvo la loca idea de que ellas dos pertenecían juntas. Pero sacudió la cabeza. "Es el cansancio", se dijo. "Elena es solo una mujer excepcional que se ha tomado muy en serio su papel".

​Sin embargo, mientras se alejaba hacia su propio despacho, Lucian no podía dejar de pensar en la mirada de Elena. Era la mirada de alguien que daría su vida por esa niña. Y por primera vez, se preguntó si el secreto de la madre de Mikeila no estaba en una modelo fugitiva, sino mucho más cerca de lo que jamás se habría atrevido a imaginar.

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Suleima Dominguez Guzman
gracias Evelyn que capítulos me encantaron
Carola 🦋
Me encanta esta historia tiene de todo pero sobretodo mucho humor
La narración me hace morir de risa 😂😂😂😂😂
Carola 🦋
Q maravilloso momento eso va ayudarla mucho 🥰
Carola 🦋
Este hombre me mata de risa 🤣 😂
Carola 🦋
Ya me enamoré de este hombreeee
Jazmín Adriana Muelas Morales
Que hermoso capítulo 🥰 😍 me encanta llore y reí mucho... me encanta
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente historia me he reído mucho con ella, gracias autora bendiciones
Maria Elena Martinez Lazaro
🤣🤣🤣🤣Que rápido vuela tu imaginación Lucian de razón eres el tiburón de los negocios 🤣🤣🤣
mariela
Muy divertida como Lucían todo lo convierte en proyecto, operaciones y negocios hasta para darle de comer y cambiar un pañal a Mikeila jajaja🤣😂 el conejo emperador pobre Elena pero así lo ama.
mariela
Me encanto este capitulo Lucien acaba de decir nosotros que el matrimonio va hacer verdadero y luchara contra ella con todo para salvarla así se habla así que Elena a pensar positivo y lucha con todo.
mariela
Lucien ahora si a salvar a Elena te diste cuenta que la quieres que es la madre de tu hija y para no dejarla sola por su enfermedad heredada de su padre.
mariela
Elena las mentiras tienen patas cortas y la enfermedad te esta cercando y no vas aguantar mucho tendrás que decir la verdad sobre tu hija y tu salud.
keila arias
Excelente mucha frescura
Ale 🇨🇱
Buena, buenísima!!
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭🤭
Juani Dorado
jajjajaa morí de risa con el conejo emperador ese papá y la bebé son tremenda bomba juntos me encantan ❤️🥰👏
Nairobis Cardozo Portillo
Excelente historia buenísima y emocionante, conmovedora 👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Capítulo emotivo y conmovedor ❤️❤️❤️❤️
Jazmin Morales
me hiciste la noche con el dicho de un conejo con complejo de emperador🤣🤣🤣 yo le digo que en sus tiempos no tenían tele... mi abuelo quería repoblar el mundo con mi abuela teniendo 19 hijos 🤣🤣🤣
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