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SOY MADRE DEL FUTURO HEROE

SOY MADRE DEL FUTURO HEROE

Status: En proceso
Genre:Romance / Fantasía / Timetravel / Aventura
Popularitas:13.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Cintya Flores

Soy Adalyn en este mundo, cuando llegue me dijeron que estaba embarazada y resulta que va a ser el futuro héroe que acabará con el emperador y su tiranía. El padre es el duque y mano derecha del emperador pero yo protegere a mi hijo.

NovelToon tiene autorización de Cintya Flores para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El jardín

Ren descubrió el jardín interior un martes.

No el jardín que se veía desde su ventana — ese lo conocía ya, con sus caminos de grava ordenada y sus fuentes de piedra. Este era diferente. Estaba en el ala sur de la mansión, detrás de una puerta que pasaba desapercibida porque estaba pintada del mismo color que la pared y no tenía herraje visible, solo un mecanismo de presión en el marco que Ren encontró por accidente mientras buscaba otra ruta hacia la biblioteca.

Era pequeño. Cuadrado. Completamente rodeado por los muros de la mansión. Tenía un cerezo viejo en el centro cuyas ramas llegaban a ambos lados del espacio como si intentara cubrirlo todo, y debajo del cerezo alguien había colocado en algún momento una mesa de piedra con dos sillas que el tiempo había vuelto parte del jardín en lugar de mobiliario sobre él.

Y había flores. No las flores ordenadas y simétricas del jardín principal. Flores que habían crecido donde querían, en los bordes de los muros, entre las piedras del suelo, alrededor de las patas de la mesa como si la naturaleza hubiera decidido apropiarse del espacio que los humanos habían dejado de controlar.

Ren se quedó en el umbral de la puerta un momento.

Luego entró.

......................

Los recuerdos de Adalyn sobre ese jardín eran breves y dolían de una forma particular.

Adalyn lo había encontrado en su segunda semana en el ducado. Había entrado con la esperanza de que nadie la viera, había mirado los postres que una sirvienta había colocado sobre la mesa de piedra por razones que nunca quedaron claras, y había alargado la mano hacia uno de ellos.

El mayordomo había llegado antes de que pudiera tocarlo.

Los presupuestos de la mansión no incluyen gastos suntuarios para la señora, había dicho, con la precisión deliberada de quien entrega una humillación envuelta en lenguaje administrativo. Si la señora desea algo, puede solicitarlo con dos días de anticipación para evaluar si procede.

Adalyn había retirado la mano.

Había salido del jardín.

No había vuelto.

......................

Ren pidió que pusieran una mesa.

No la de piedra, que era incómoda y fría, sino una de madera, con mantel, con las sillas correctas, con todo lo que la cocina pudiera ofrecer en términos de bocadillos y postres, organizados como si fuera una merienda importante y no un capricho sin audiencia.

El mayordomo llegó a su habitación esa tarde con el rostro de quien viene a explicar por qué algo no es posible.

Ren lo miró antes de que abriera la boca.

—Si va a decirme que el presupuesto no lo permite —dijo—, le recuerdo que a partir de esta semana el presupuesto del servicio de la Duquesa lo administro yo directamente. —Una pausa—. Así que sí lo permite.

El mayordomo cerró la boca.

La mesa estuvo lista al día siguiente.

......................

Era una mañana de mediados de semana, con el cielo de ese azul particular que tienen las mañanas frías cuando no hay nubes, y Ren estaba sentada debajo del cerezo con una taza de té y un plato de pastelillos de crema que eran, tuvo que admitirlo internamente, los mejores que había comido en cualquiera de sus dos vidas.

Sophia estaba sentada a su lado, con un libro de cuentas en el regazo, leyendo en voz alta los gastos del último mes del ducado con la concentración meticulosa de quien ha decidido que entender los números es parte de su trabajo aunque nadie se lo haya pedido.

—Los gastos de caballería aumentaron un diecisiete por ciento respecto al mes anterior —dijo Sophia, sin levantar los ojos—. Aquí dice que fue por adquisición de nuevo equipamiento, pero no especifica cuál.

—Anótalo como pendiente de verificar —dijo Ren, mordiéndose la mitad de un pastelillo—. Todo lo que diga no especifica es pendiente de verificar.

—Entendido. —Sophia anotó—. También hay un gasto en el rubro de servicios de representación exterior que lleva tres meses consecutivos y no tiene descripción de ningún tipo.

—Eso es interesante.

—¿Lo reporto al secretario Devan?

—Todavía no. —Ren tomó la taza—. Primero quiero entender qué es antes de preguntar. Si pregunto sin entender, muestro las cartas antes de saber qué tengo en la mano.

Sophia asintió, y Ren notó que no era el asentimiento de quien obedece sino el de quien acaba de aprender algo que considera útil. Había comenzado a distinguir la diferencia.

Está aprendiendo a pensar como yo, registró. Eso es bueno y también es algo que debo vigilar. No quiero que piense como yo. Quiero que piense mejor que yo donde yo tengo puntos ciegos.

—Sophia.

—¿Señorita?

—Cuando encuentres algo que no entiendes en los números, no me preguntes cómo interpretarlo. Dime qué te parece a ti primero.

Sophia levantó los ojos del libro.

—¿A mí?

—Llevas tres años en esta mansión. Yo llevo tres semanas. —Ren señaló el libro con la taza—. Tú tienes contexto que yo no tengo. Úsalo.

El libro de cuentas permaneció inmóvil en el regazo de Sophia durante un momento.

—El gasto de servicios de representación exterior —dijo finalmente, con la voz ligeramente diferente de quien empieza a confiar en su propia observación— siempre coincide en fechas con los días en que el Duque recibe visitas que no se anotan en el registro oficial de la mansión.

Silencio.

—¿Visitas que no se anotan? —dijo Ren.

—El registro oficial lo lleva el mayordomo. Pero hay otro registro. El que lleva el portero de la entrada lateral. —Sophia dudó un instante—. El portero es sobrino del cocinero de la cocina secundaria. El cocinero me habla a veces porque dice que mi hermana tenía los mismos ojos que su hija.

Ren la miró.

—¿Podrías ver ese registro?

—Probablemente.

—No lo hagas todavía. —Ren volvió a mirar el jardín—. Pero es bueno saber que podemos.

Sophia bajó los ojos al libro de cuentas. Pero en el ángulo de su expresión había algo diferente a la concentración de antes. Algo más parecido a la satisfacción específica de alguien que acaba de descubrir que tiene más herramientas de las que creía.

......................

Llevaban casi una hora así cuando Ren sintió la presencia antes de escuchar los pasos.

No era intuición exactamente. Era el resultado de tres semanas aprendiendo los ritmos de la mansión — quién caminaba cómo, qué significaba cada variación. Y los pasos que se acercaban por el corredor hacia el jardín no eran los del mayordomo ni los de ningún sirviente.

Eran más jóvenes. Más regulares. Con esa cadencia específica de alguien que camina rápido porque siempre tiene algo que hacer pero que ha aprendido a no parecer apresurado.

Devan apareció en el umbral de la puerta del jardín.

Se detuvo.

Sus ojos verdes recorrieron la escena: la mesa de madera, el mantel, la cantidad considerable de bocadillos dispuestos con cierto orden pero consumidos sin ninguno, la taza de té, Sophia con el libro de cuentas, y Ren en el centro de todo con el aspecto completamente despreocupado de alguien que está exactamente donde quiere estar.

Devan procesó todo eso en aproximadamente dos segundos y luego asumió la expresión profesional que Ren ya reconocía como su configuración predeterminada para situaciones que no había anticipado.

Ren lo miró.

Y antes de que él pudiera hablar, levantó una mano en su dirección con un gesto que era simultáneamente una invitación y una instrucción.

Sophia levantó los ojos del libro, vio a Devan, y tuvo la presencia de mente de acercarse a él con una pequeña galleta de mantequilla que depositó en su mano con la naturalidad absoluta de quien ha estado esperando hacer exactamente eso.

Devan miró la galleta.

Miró a Sophia.

Sophia lo miró de vuelta con expresión completamente neutral.

—La duquesa desea que la acompañe —dijo, con la boca todavía ligeramente ocupada porque Ren le había puesto otra galleta mientras se levantaba.

Devan parpadeó.

Ren vio el momento exacto en que procesó la imagen completa de la escena, incluyendo a Sophia comiéndose la galleta con una dignidad impecable, y algo en su expresión cedió brevemente hacia algo que habría sido, en otra persona, el inicio de una sonrisa.

Lo contuvo.

Caminó hacia la mesa.

1
Fabiruchisss
core p coreeeeeeee
AVE FÉNIX
espero no tarden en actualizar x k novelas como esta hay muchas y son excelentes pero es una lástima k jamás las vuelvan a actualizar y solo nos dejen con la intriga
Guillermo Mora
Excelente
Geraldine Diaz Torres
tu novela es excelente 👌, continualo vas a tener muchos seguidores /Drool//Drool//Drool//Drool/
Estrella Olguin Estrada
más capitulos para leer
Geraldine Diaz Torres
más capitulos
Sol Garcia
me encanta
buenisima historia
me encanta la protagonista..

más capítulos xfavor
Lourdes Chirinos Manrriques
lastima, tan buena novela y no la terminaron y la otra tambien uno se quedó picado con la lectura. felicidades escritora ojalá y las termines para disfrutar tus 2 historias
Marimar Ponce Ramos
Me fascina
Lesli Alonzo
más capítulos
Marimar Ponce Ramos
Me encanta espero que sigas está increíble
Yamilcadbr
Me da algo de risa Adalyn con la montaña de papeles a leer, me hace recordar a mi cuando estaba en la universidad.
Nely Andrade
más capitulo porfavor 🙏🙏🙏 más capitulo porfavor 🙏🙏🙏 más capitulo porfavor 🙏🙏🙏🙏 más capitulo porfavor
Yamilcadbr
súper enamorada de la novela 💗😍
Yamilcadbr
Me encanta Adalyn
Esther Rojas
para cuando hay otro capitulo?
Esther Rojas
me encanta, primera historia que encarna en una embarazada y e gusto es algo único hasta ahora
Nely Andrade
más capitulo porfavor 🙏🙏🙏 más capitulo porfavor 🙏🙏 más capitulo porfavor 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Monse Moreno
mas porfavor
Eymi
xfa más capa plis 🙏🙏🙏🙏
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