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UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Embarazo no planeado / Romance
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

Un alfa embarazado de un Omega dominante

Dante Lombard Sanford siempre vivió a la sombra de su familia, hasta que conoció a Trébol Armstrong, un omega dominante que desafía todas las reglas. Lo que comienza como una atracción imposible termina convirtiéndose en un amor capaz de romper las leyes de la biología y los prejuicios de la sociedad.

Cuando Dante descubre que está embarazado de un omega, ambos deberán enfrentarse al rechazo, las ambiciones familiares y a quienes intentarán separarlos. Juntos demostrarán que el verdadero amor no entiende de jerarquías, solo de la valentía para elegir a la persona correcta.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Entre dos hermanos alfas

Me hice a un lado para dejarlos pasar a la sala, aunque no perdí el detalle más importante: antes de entrar, Dimitri volvió a mirarme.

No como me había mirado Dante al principio, con descaro y hambre mal disimulada. No.

Lo de Dimitri fue más silencioso. Más calculado. Más adulto. Y precisamente por eso me puso en alerta.

Dante lo notó.

Por supuesto que lo notó.

Porque su mandíbula se tensó apenas cuando Dimitri aceptó el café que le ofrecí y se sentó en mi sofá como si no acabara de aterrizar en el territorio emocional más incómodo posible.

—No sabía que eras vecino de mi hermano y mío. Todos hablan de tu gym en la empresa y vi tu publicación. Me sorprende saber que tienen este tipo de cercanía —dijo Dimitri, tomando la taza.

—Yo tampoco sabía quién era tu hermano cuando se inscribió al gimnasio. Y menos que éramos vecinos.

—Eso debió de ser refrescante.

—Lo fue.

Dante se dejó caer en el sillón individual con una expresión de fastidio elegante.

—¿Viniste a fiscalizar mi rehabilitación o a coquetear con mi entrenador?

El silencio cayó como un peñón.

Yo levanté una ceja. Dimitri apoyó la taza con calma excesiva. Y Dante, al darse cuenta de que había dicho en voz alta la frase que probablemente pensó sin filtro, se pasó una mano por la nuca.

—Eso sonó peor de lo que quería.

—No —dijo Dimitri, sin apartar los ojos de mí—. Sonó bastante preciso. Tu entrenador no se ve nada mal. Me sorprende que sea Omega viéndose así.

Ah.

Ah, no.

Lo miré con frialdad profesional.

—Espero que también hayas venido con algo de vergüenza.

Dimitri, para mi sorpresa, sonrió de verdad. No mucho, pero lo suficiente para alterar por completo su rostro. Era una sonrisa peligrosa. No tan luminosa como la de Dante, pero sí más afilada.

—La vergüenza nunca ha sido mi rasgo principal.

—Lo imagino.

—Qué alivio —murmuró Dante desde el sillón—. Exactamente lo que me faltaba en la vida: competencia fraterna con feromonas de por medio.

Lo ignoramos los dos.

Y eso, sospecho, lo irritó más.

Dimitri dejó la taza sobre la mesa.

—He oído bastante de ti últimamente.

—Eso me preocupa.

—A mí me intriga.

—Dimitri —dijo Dante con un tono de advertencia que yo no le había oído antes.

Su hermano ni siquiera giró la cabeza hacia él.

—Solo estoy conversando, hermanito.

—Estás evaluando a mi amigo, vecino y entrenador.

—También.

—No hagas eso.

Ahora sí Dimitri miró a Dante.

—No todo gira alrededor de ti.

La tensión cambió de forma en la sala.

Hasta ese momento había sido una incomodidad casi divertida, una especie de duelo silencioso entre hermanos con un tercero en el medio. Pero al oír esa frase entendí algo importante: debajo de la rivalidad elegante, entre ellos había una herida vieja. Una que no necesitaba demasiado para abrirse.

Dante se incorporó en el sillón.

—No dije que girara alrededor de mí. Dije que no hicieras eso.

—¿Eso qué? ¿Hablar con alguien que claramente puede sostener una conversación sin dramatizar?

—Vete al diablo.

—Muy maduro.

—Y tú muy oportunista.

—No estoy siendo oportunista. Estoy siendo sincero.

—Eres un hijo de la chingada.

—Dante —intervine antes de que el tono escalara más—. Es mi casa así que comportense.

Él giró la cabeza hacia mí.

Solo eso.

Solo el hecho de que yo hablara fue suficiente para que se callara.

No del todo calmado. No menos molesto. Pero sí callado.

Vi el instante exacto en que se tragó la siguiente respuesta por pura fuerza de voluntad.

Dimitri también lo vio.

Y si antes había interés en su mirada cuando me observaba, ahora se mezcló con otra cosa.

Comprensión.

No de la buena.

De la peligrosa.

La clase de comprensión que tienen los hombres inteligentes cuando descubren una debilidad ajena y empiezan a preguntarse cómo usarla.

Me incorporé un poco, apoyando un hombro en el respaldo del sofá individual.

—Creo que tu hermano necesita que dejes de comportarte como si estuvieras en una negociación— le dije luego al estirado.

Dimitri no se ofendió. De hecho, pareció divertirse.

—¿Siempre defiendes a tus clientes?

—Solo a los que se fracturan intentando gestionar emociones como cavernícolas.

Dante dejó caer la cabeza hacia atrás con un gruñido.

—No puedo creer que esa sea ya mi imagen pública.

—La construiste tú solo —dije.

—Con ayuda de una escalera —añadió Dimitri.

No sé si fue la primera vez en semanas que vi a Dante y a su hermano compartir una mueca de humor genuino, aunque fuera a costa de su dignidad. El ambiente se aflojó apenas. Lo justo.

Dimitri se puso de pie al cabo de unos minutos.

—No me quedaré mucho. Solo quería asegurarme de que estabas bien —le dijo a Dante.

Mi vecino resopló.

—Podrías haber mandado un mensaje normal como hace la gente civilizada y no venir a tocar el timbre ajeno.

—Te mandé once.

—Eres insoportable.

—Y tú no contestas.

Dimitri tomó su chaqueta del respaldo y, antes de irse, volvió a mirarme.

Directo. Sin prisa. Con una claridad que me hizo tensar la mandíbula.

—Ha sido un gusto conocerte, Trébol. ¿Cierto?

—Eso está por verse.

Su sonrisa se afiló apenas.

—Espero que nos volvamos a cruzar.

Dante se levantó de golpe.

—No lo creo.

—Dante —dijo Dimitri con una paciencia que me resultó sospechosa—, vivimos al lado.

—Y aun así podrías esforzarte por no aparecer.

—Lo consideraré.

No lo haría. Los dos lo sabíamos.

Cuando la puerta se cerró detrás de él, me quedé en silencio un segundo, mirando a Dante.

Él seguía de pie en mitad de la sala, con los hombros tensos y una expresión oscura que no tenía nada que ver con el entrenamiento.

—Tu hermano quiere acostarse con todos o conmigo —dije al fin.

Dante soltó una risa incrédula.

—Contigo es obvio.

—Qué seguridad.

—Lo conozco. No necesita dejar salir sus feromonas para saberlo.

Me crucé de brazos.

—¿Eso te molesta porque es tu hermano o porque soy yo?

Dante me miró.

Y la intensidad de esa mirada me dejó muy claro que acababa de hacer una pregunta para la que quizá todavía no estaba preparado.

—Ambas —respondió, con la voz baja—. Pero sobre todo porque eres tú.

Sentí un tirón seco en el pecho.

No agradable. No del todo.

Solo peligrosamente real.

Aparté la vista primero y caminé hacia la cocina con una tranquilidad fingida.

—Qué tragedia. Dos alfas Lombard Sanford invadiendo mi paz mental en menos de una hora.

—No bromees con esto. Alejate de él. Solo usa a las personas y las vota.

Su tono hizo que me girara.

Dante seguía en el mismo sitio, observándome con el ceño fruncido.

— Unju...

—Lo digo en serio, Trébol.

—¿Qué parte?

—La de Dimitri.

—Sé defenderme solo.

—Lo sé.

—Entonces no pongas esa cara.

—¿Qué cara?

—La de alfa territorial a punto de morderle el cuello a su propio hermano.

Dante se pasó una mano por el rostro.

—No estoy territorial.

—Claro que sí.

—No.

—Dante mírate.

Él suspiró, vencido.

—Bien. Un poco.

No pude evitar sonreír.

—Qué tierno.

—No te burles. Es humillante.

—Lo es bastante.

Dante caminó hasta la encimera y apoyó ambas manos sobre el mármol, inclinándose apenas hacia mí.

—Trébol.

—¿Qué?

—No salgas con él.

La petición me tomó por sorpresa. Como si en algún momento lo hubiera considerado.

No por celos; esos ya estaban casi declarados. Sino por el modo en que lo dijo.

No fue arrogante. No fue autoritario. No fue “te lo prohíbo”.

Fue casi… honesto.

Como si de verdad le importara. Como si esa posibilidad le hubiera tocado un nervio demasiado sensible.

Me apoyé de espaldas en la encimera, cruzándome de brazos.

—¿Y si quisiera?

Dante me sostuvo la mirada.

—No quieres.

—Eso no responde.

—Lo sé.

—Entonces responde bien.

Vi el momento exacto en que tragó saliva.

—No salgas con él —repitió, más bajo esta vez—. Por favor.

El aire se quedó quieto entre nosotros.

Y yo, que llevaba semanas convenciéndome de que Dante seguía siendo solo un alfa guapo con demasiados problemas familiares, tuve que enfrentar la verdad más incómoda de todas:

ya no me daba igual.

No me daba igual cómo me miraba. No me daba igual que apareciera en mi cocina. No me daba igual que se relajara conmigo más de lo que parecía hacerlo con nadie. Y, definitivamente, no me daba igual la idea de verlo romperse un poco si su hermano decidía jugar a la conquista por deporte o por competencia.

Solté el aire despacio.

—No voy a salir con tu hermano.

Los hombros de Dante bajaron un poco. Apenas.

—Gracias.

—No te acostumbres a que te dé tranquilidad tan fácil.

—Demasiado tarde.

Rodé los ojos, aunque por dentro algo se me había aflojado de forma peligrosísima.

Dante se quedó un rato más esa noche.

Cenó conmigo porque, según él, “después de sobrevivir a una emboscada fraterna, merecía proteína”. Yo fingí creer que esa era la única razón. Hablamos de cualquier cosa menos de Dimitri. Le corregí una postura al sentarse. Él me quitó el cuchillo de la mano cuando quise cortar pan demasiado rápido y me dijo que me iba a abrir un dedo por distraído. Le respondí que controlara su instinto de esposo y casi se atraganta con el agua.

Fue una noche normal.

Tan normal que resultó peligrosa.

Porque la normalidad con Dante empezaba a sentirse demasiado bien.

Y los omegas como yo no sobrevivimos aprendiendo a ignorar las cosas que se sienten demasiado bien.

Aprendemos a sospechar de ellas.

A medirlas. A cuestionarlas. A prepararnos para el golpe.

Esa noche, cuando por fin se fue, me quedé un rato solo en la cocina, con las manos apoyadas en la encimera y la casa otra vez en silencio.

Pensé en Dimitri. En la forma en que me había mirado. En la forma en que Dante había reaccionado. En la manera casi involuntaria en que obedeció cuando le pedí que respirara. En la súplica apenas disimulada de no salgas con él.

Y luego pensé en algo mucho peor.

Pensé en el hecho de que, si Dante seguía entrando a mi casa con esa facilidad, si seguía buscándome como si yo fuera descanso, si seguía dejándome ver las partes de él que el resto del mundo no tocaba…

iba a terminar por meterme justo donde nunca quise estar.

En el centro de un desastre familiar. En la mitad de una rivalidad entre hermanos. Y, lo más grave de todo, en el corazón de un alfa que todavía no entendía cuánto poder me estaba dando solo por necesitarme.

Le tenía miedo a muchas cosas en la vida.

A volver a sentirme vulnerable. A perder la independencia. A depender de alguien que pudiera usarlo en mi contra. A convertirme en una versión pequeña de mí mismo por amar mal a la persona equivocada.

Había algo que me asustaba más que eso.

La posibilidad de que Dante Lombard Sanford no fuera la persona equivocada, si no más bien mi predestinado.

Y esa, honestamente, sí que me parecía una desgracia.

1
Mckasse Escritora
🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Shu! Shu! alejate, tengo un 🔪 y no temer en usarlo Dimitri! * saco el 🔪*
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Ah no, deja a la parejita quita!!
Dalia Lara
q trebol se ponga celoso🤣🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]: Siii, sería epico!!
total 1 replies
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Jajajajaja
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
¡¡¡ME-EN-CAN-TA!!!
(⁠~⁠ ̄⁠³⁠ ̄⁠)~
(⁠人⁠*⁠´⁠∀⁠`⁠)⁠。⁠*゚⁠+
(⁠。⁠♡⁠‿⁠♡⁠。⁠)
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por éstos hermosos capitulos autora!! 🖤🤭
Patricia Polo
bueno Trébol a luchar contra la ex y el hermano envidioso de Dante 🤣😂🤭
Teresa Perez
autora hermosa felicidades cuando vas a seguir haciendo capitulo xfa gracias
Mckasse Escritora: prepara café para las dos casi los voy subiendo. díganme de dónde me leen.🥰
total 1 replies
Patricia Polo
excelente que emoción tanto que la he esperado 👏👏👏🥰🥰🤭☺️ gracias escritora eres la mejor
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