Es una historia sobre el poder más supremo del universo: la capacidad de ELEGIR tu propio destino, incluso cuando te enfrentas a ciclos kármicos milenarios.
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CAPÍTULO 20: PREMONICIÓN
Una noche, Aria tuvo un sueño.
No era un sueño confuso como la mayoría de los sueños. Era claro. Era vivido. Era una memoria más que un sueño.
Se vio en un tiempo futuro. Ella y Ethan estaban más viejos, no mucho, pero lo suficientemente para que el tiempo que había pasado fuera visible en sus caras. Estaban en un lugar que no reconocía—una playa, el atardecer—y estaban teniendo una conversación.
"¿Crees que volveremos a encontrarnos?" preguntaba sueño-Aria.
"Siempre," respondía sueño-Ethan. "Pero tal vez de una forma diferente. Tal vez sin las cicatrices de esta vida."
"¿Y Marcus?" preguntaba sueño-Aria.
"También estará allá," respondía sueño-Ethan. "Pero espero que para entonces, haya aprendido a amar de una forma que no sea destructiva."
Aria se despertó con el corazón acelerado.
Ethan ya estaba despierto, leyendo.
"Tuve un sueño," dijo Aria. "Creo que fue una premonición."
"¿Sobre qué?" preguntó Ethan.
Aria describió el sueño. Ethan escuchó sin interrumpir.
"¿Crees que sucederá?" preguntó Aria cuando terminó.
"Creo que es posible," respondió Ethan. "Los ciclos se pueden romper. Pero requieren que ambas personas estén dispuestas. Y no estoy seguro de que Marcus esté listo para eso. Pero talvez, en otra vida, en otro tiempo, lo esté."
"¿Y nosotros?" preguntó Aria. "¿Crees que volveremos a encontrarnos?"
Ethan puso el libro a un lado.
"Aria," dijo, tomando su mano, "no tengo que esperar la próxima vida para estar seguro de eso. Sé que lo haremos. Y sé que, sin importar cuántas vidas tengamos que vivir, siempre te encontraré. Esa es la promesa que hice hace trescientos años. Y no es una promesa que voy a romper."
Aria se acercó a él, enterrando su rostro en su cuello.
"Estoy asustada," susurró.
"¿De qué?" preguntó Ethan.
"De que esto sea un sueño," respondió. "De que me despierte y esto no sea real."
"Aquí está la verdad," dijo Ethan, levantando su cara para mirarlo directamente. "Si es un sueño, entonces es el sueño más importante que jamás tendrás. Y cuando te despiertes, recordarás la sensación de ser amada como esto. Y eso será suficiente para inspirarte a buscar esto en la vida de vigilia. Así que, sueño o realidad, esto es real. Porque es lo que tu alma necesitaba recordar."
Aria lloró. Lloró por toda la confusión, la incertidumbre, el miedo, la esperanza, todo junto.
Y cuando terminó de llorar, simplemente se quedó con Ethan, en la cama que compartían, en el apartamento que era suyo, en una vida que finalmente era de ella.
Esa fue la noche antes del cambio. Esa fue la última noche de calma antes de que algo viniera a probar todo lo que habían construido.
Pero Aria no lo sabía aún. Porque la vida da muchas vueltas y no sabe dónde va a parar, pero tenía algo claro.
Lo que sabía era que cualquier cosa que viniera, la enfrentaría de pie. Con Ethan a su lado. Y con la claridad de alguien quien había vivido seis vidas aprendiendo exactamente cómo sobrevivir esto.