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Sere La Esposa Del Villano : La Heroína Cambiara El Destino

Sere La Esposa Del Villano : La Heroína Cambiara El Destino

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / Escuela / Completas
Popularitas:10k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Sara murió luchando contra el hombre más temido del mundo: Augustus Reinold, el tirano que destruyó naciones y esclavizó a la humanidad.

En sus últimos segundos, hizo un deseo desesperado: si pudiera regresar al pasado, daría la mitad de su vida para detenerlo.

Su deseo fue escuchado.

Sara despierta quince años atrás, cuando tiene diecisiete años y Augustus aún no es el monstruo que ella conoce. Pero el sistema le revela una regla imposible: no puede matarlo.

Si quiere salvar el mundo, deberá cambiar su destino antes de que sea demasiado tarde.

¿El método?

Enamorar al futuro villano.

Sara se niega a enamorarse del hombre que la asesinó.

Pero cuanto más conoce al joven que algún día será Augustus, descubre que detrás del monstruo existió un muchacho que todavía podía ser salvado.

Y solo tiene dos años para lograrlo.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El lunes

# CAPÍTULO 7 – El lunes

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Sara se despertó a las cinco. No porque tuviera que levantarse a esa hora, sino porque el cuerpo no la dejó dormir más.

Se duchó. Se vistió. Se miró al espejo. El uniforme escolar. El pelo suelto. El collar de Julian brillando bajo la tela.

Se lo quitó. Se lo puso. Se lo quitó otra vez.

*No. Hoy no. Hoy no puedo llevarlo. Es demasiado.*

Lo dejó en la mesa de noche. Se puso una blusa con cuello alto. Cubría la marca del broche.

Bajó a la cocina. Su madre ya estaba friendo huevos. Su padre leyendo el periódico.

—Buenos días, hija.

—Buenos días.

Se sentó. No comió. Miró el plato. Miró el reloj. Las seis. Las seis y diez. Las seis y veinte.

A las seis y cuarenta, un rugido de motor llenó la calle.

Su madre se asomó por la ventana.

—Ay, Sara. Ese muchacho está aquí. Con esa moto tan grande.

Sara se levantó. Las piernas le pesaban.

—Ve, hija. No lo hagas esperar.

Sara abrió la puerta.

Julian estaba apoyado en la Harley. Chaqueta de cuero. Pelo peinado hacia atrás. Gafas de sol que se quitó al verla. Ojos turquesa. Sonrisa ladeada.

—Buenos días, mi Sara.

—Buenos días.

—Sube.

Sara miró la moto. Miró a Julian. Miró la calle. Una vecina la observaba desde su ventana con la boca abierta.

Subió.

Julian arrancó. El motor rugió. Sara se agarró de su cintura. En automático. Sin pensar. Y sintió, bajo la chaqueta de cuero, el calor de su espalda. La firmeza de su cuerpo.

*No es el asesino. Solo es un muchacho.*

Pero el mantra sonaba más débil cada vez.

---

Llegaron a la escuela en cuatro minutos. Julian frenó frente a la entrada principal. No en el estacionamiento. No en un lateral. En la entrada. Donde todos podían ver.

Se bajó. Le tendió la mano. Sara la miró un segundo. La tomó.

Y el patio entero se detuvo.

Conversaciones que se apagaron. Cabezas que se giraron. Teléfonos que se levantaron. Murmullos que crecieron como una ola.

—¿Esa es...?

—¿Con *Bradenford*?

—¿Sara Thornwright? ¿La de la enfermería?

—¿Cuándo...? ¿Cómo...?

Sara sintió las miradas como agujas. Cientos de ojos. Cientos de bocas abriéndose y cerrándose.

Carmen apareció entre la multitud. Los ojos como platos. La boca abierta. El bolso cayéndosele del hombro.

—¿SARA? ¿SARA, QUÉ...? ¿CON *JULIAN BRADENFORD*? ¿EN *MOTO*? ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Sara abrió la boca. La cerró. No tenía respuesta.

Julian la miró. Le apretó la mano. Entrelazó sus dedos con los de ella. Posesivo. Natural. Como si llevara haciéndolo toda la vida.

—Vamos, princesa. Llegas tarde.

Y la guió hacia la entrada. Con la mano tomada. Con los dedos encajados. Como si el patio entero no existiera. Como si trescientos alumnos no estuvieran mirándolos.

Sara caminó. Rígida. Con la espalda recta. Con la mano de Julian envolviendo la suya.

*No es el asesino. Solo es un muchacho. Solo es un muchacho que me lleva a clase.*

Pero esos dedos entrelazados no eran los dedos de un muchacho. Eran los dedos de alguien que *decidía*. Que *marcaba*. Que decía sin palabras: *esto es mío*.

---

En el pasillo, Carmen la alcanzó.

—¡SARA! ¡Me vas a explicar AHORA MISMO qué está pasando!

—Carmen, no es lo que...

—¡Te trajo en una HARLEY! ¡Te tomó de la mano delante de TODO EL MUNDO! ¡Te llamó PRINCESA!

—Es complicado.

—¿Complicado? ¿COMPLICADO? Sara, ese muchacho es Julian Bradenford. El hijo del conglomerado Bradenford. El capitán del equipo de fútbol. El número uno del ranking. El que le rompió la nariz a Peterson la semana pasada por mirarlo mal. ¿Y tú me dices que es *complicado*?

Sara se detuvo.

—¿Le rompió la nariz a alguien?

—Sí. Peterson. De básquet. Lo miró feo en la cafetería y Julian le partió la cara. Sin avisar. Sin discusión. Solo... *zas*. Y luego siguió comiendo como si nada.

Sara sintió un frío en el estómago.

*Sin avisar. Sin discusión. Solo zas.*

> *Heroína, recuerda: el hijo del destino está en proceso de desviación. Cada acto de violencia, cada gesto de control, es un paso hacia el tirano que conociste. Tu trabajo es estar ahí. Ser la excepción. Ser quien lo detiene.*

*¿Y si no puedo?*, pensó Sara. *¿Y si no soy suficiente?*

> *Entonces el mundo arde, heroína. Como ya ardió una vez.*

---

La primera clase pasó. La segunda. La tercera. Sara no escuchó nada. Cada vez que miraba hacia la puerta, esperaba verlo. Cada vez que escuchaba pasos en el pasillo, el cuerpo se le tensaba.

En el recreo, Carmen la arrastró a la cafetería.

—Siéntate. Come. Y me cuentas todo. Desde el principio.

Sara se sentó. Abrió la mochila. Sacó un sándwich. Lo miró. No tenía hambre.

—El viernes me desmayé en la escuela —dijo—. Él me llevó al hospital. Pagó todo. Me mandó rosas. Chocolates. Y el sábado me citó en el parque.

—¿Y?

—Y me besó. Me puso un collar. Me dijo que era suya. Y hoy me trajo en moto.

Carmen la miró. Parpadeó. Parpadeó otra vez.

—¿Y tú qué sientes?

Sara abrió la boca. La cerró.

¿Qué sentía? Miedo. Confusión. El fantasma de una espada en el cuello. Un cuerpo que temblaba y luego no temblaba. Un collar que no se había puesto. Una mano envolviendo la suya que quemaba.

—No sé —dijo.

Carmen le tomó la mano.

—Sara. Ese muchacho tiene dinero, poder y un genio que asusta. Si estás con él porque quieres, genial. Te apoyo. Pero si estás con él porque te sientes *obligada*...

—No es eso.

—¿Entonces qué es?

Sara no respondió. Porque la verdad era que no lo sabía. Porque una parte de ella quería huir y otra quería entender. Porque Julian Bradenford le había puesto el collar sin preguntar y ella no había dicho que no.

Y eso la aterraba más que cualquier espada.

---

La cuarta clase terminó. Sara recogió sus cosas. Salió al pasillo.

Y lo vio.

Julian estaba apoyado contra la pared del fondo. Solo. Brazos cruzados. Mirando a nadie. A todos. Con esa calma quirúrgica que Sara conocía. Que recordaba. Que había sentido en el cuello antes de morir.

Él la vio. Sonrió. Se acercó. Le tomó la mano. Encajó sus dedos entre los de ella como si fuera lo más natural del mundo.

—¿Cómo estuvo tu día, mi Sara?

Sara tragó saliva.

—Bien. Normal.

—Bien. —Se inclinó. Cerca. Demasiado cerca—. Mañana también te paso a buscar, princesa.

—No tienes que...

—No es una pregunta.

Lo dijo suave. Casi tierno. Pero debajo había acero. Debajo había una puerta cerrándose. Debajo había un *yo decido y tú aceptas* que Sara reconoció. Que había visto en el campo de batalla. En la voz de Augustus Reinold diciendo *el más fuerte gana*.

Sara asintió. Porque no supo qué más hacer.

Julian le sonrió. Le apretó la mano. Le tocó la mejilla con la otra. Un gesto suave. Casi dulce.

—Bien. Nos vemos mañana, mi Sara.

Se giró. Caminó por el pasillo. Los alumnos se apartaban a su paso. Como el agua ante la proa de un barco.

Sara lo miró irse.

Y en ese momento, en ese preciso momento, el sistema apareció.

> *Alerta, heroína.*

—¿Qué?

> *Evento de desviación detectado. El hijo del destino acaba de tomar una decisión que altera su trayectoria.*

Sara sintió que el estómago se le caía.

—¿Qué decisión?

> *Mañana. Tercer periodo. Patio lateral. Si no estás presente, el evento se consolidará. Y no podrá revertirse.*

—¿Qué evento? ¿Qué va a pasar?

El sistema parpadeó.

> *Información clasificada. Necesitas 50 puntos. Actualmente tienes 10.*

—¡Maldita sea, sistema! ¡Dime qué va a pasar!

> *Sin puntos, no hay información, heroína. Lo siento.*

La pantalla se apagó.

Sara se quedó en el pasillo. Sola. Con el corazón latiéndole. Con las manos frías. Con la certeza absoluta de que mañana algo iba a cambiar.

Y de que si no estaba ahí, no habría forma de detenerlo.

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yue
es una obra maestra que me atrapó desde el primer capítulo
EspirituCreativo: Gracias lectora
total 1 replies
EspirituCreativo
Si muy comprensible lectora gracias por tus comentarios
Dulce
Una solución muy efectiva, eh
Dulce
Casual...
Dulce
Comprensible
Dulce
Uy, comienzo tremeendo
ariadna violet
☺️
EspirituCreativo: Gracias por el apoyo
total 1 replies
DJM 💜
Hola autora!! Me rope con está historia por casualidad y la verdad es q me ha encantado. Me la leí completa en un solo día ( despierta hasta casi las 4de la madrugada sin poder parar de leer 🤣) me gusta tu forma de escribir y por esta comencé a leer otras de tus historias. Lo q tengo una duda 🤔 me sale como q está completa y hoy se me actualizaron 2 capítulos nuevos???? Está terminada o todavía le falta?? Espero q tenga más capítulos porfa 🙏🏻 xq me he vuelto fan del villano 💜. Gracias.
EspirituCreativo: /Hey/ y querida lectora no te desveles... La historia seguirá ahí para que la disfrutes
total 2 replies
bruja de la imaginación 👿😇
está historia me tiene súper atrapada me encanta
EspirituCreativo
Cómo dice la frase , no juegues con el diablo el diablo come candela y te puedes quemar
Flor R
Sara si sabe usar sus encantos 🙈🙈🙈🙈🙈🍷
EspirituCreativo
A veces los mayores oprimen a los jóvenes solo por su edad, eso no está bien el respeto se gana no se impone
EspirituCreativo
A veces los mayores oprimen a los jóvenes solo por su edad, eso no está bien el respeto se gana no se impone
Flor R
se la aplicó shulo al pobre abuelito jajajaj 😜
Flor R
siiiiiii ya va mejorando mi lindo villano 😜🍷
Flor R
wooooooo si así se hace sara el solo es una persona sola necesita mucho cariño y amor para no ser una persona mala 🙈🙈🙈🙈😜🍷
Flor R
así se hace sara Vamos si se puede
EspirituCreativo
🤭 Pues si querida lectora pero... Él camino se la heroína no será sencillo
Flor R
no manches está buenísima ya se gano al suegro nomás que no la cajete jajajajajaja 😂😂😂😂😂🍷
Flor R
no manches siempre eh dicho que ninguno villano p villana nace sola los hacen pobre mi lindo villano hermoso es una ternura 🙈🙈🙈🍷
Flor R: esta muy buenísima la novela bendiciones autora
total 3 replies
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