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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:184.2k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14. La casa fantasma

El investigador llegó a la oficina de Alberto con una carpeta y la cara de quien sabe que trae algo bueno.

—Le tengo movimiento, señor.

Alberto no levantó la vista de la pantalla enseguida. Llevaba dos semanas durmiendo cuatro horas, firmando contratos que no leía, gritándole a gente que no tenía la culpa de nada. Soltó el bolígrafo.

—Habla.

—La familia Velasco tiene de todo. Clínicas, edificios, terrenos, apartamentos en tres ciudades. Todo a nombre de empresas, pero todo rastreable, porque pagan impuestos como Dios manda. —El hombre abrió la carpeta—. Menos una cosa.

—¿Menos qué?

—Una casa en la costa. No aparece a nombre del doctor ni de ninguna de las empresas conocidas. La descubrí por el consumo de luz y agua, que lo paga una sociedad de papel, una de esas que se arman para esconder. Sociedad que, raspando, raspando, termina conectada con un viejo socio del padre de Ángel Velasco.

Alberto sintió que el corazón le daba un golpe seco contra el pecho.

—Una casa que nadie sabe que existe.

—Exacto. Aislada, frente al mar, sin vecinos cerca. El tipo de lugar donde uno esconde algo que no quiere que encuentren.

O a alguien.

Alberto se levantó y caminó hasta la ventana. Apretó los puños, después los abrió, después los volvió a apretar.

—¿Dirección?

—Estoy afinando las coordenadas. Es zona rural, la numeración es un desastre. Deme dos o tres días y le pongo el dedo exacto en el mapa.

—Tienes uno.

—Señor, con todo respeto, si llego con el dato a medias y usted se aparece y no es...

—Dije que tienes uno. —Alberto se giró—. Y escúchame bien. Cuando tengas la dirección, me la das a mí. Solo a mí. Ni una palabra a nadie más, ni a mi madre, ni a quien te recomendó. Si me entero de que esto se sabe antes de que yo llegue, el que va a desaparecer eres tú.

El hombre tragó y asintió.

—Como diga.

Cuando se quedó solo, Alberto miró la carpeta sobre el escritorio, la foto satelital borrosa de una casa blanca con un techo de tejas y un pedazo de mar al fondo.

Te tengo, perra. Casi te tengo.

Llegó a la mansión pasadas las diez de la noche, con el dato quemándole en la cabeza.

La casa estaba en silencio. Las luces del comedor apagadas, la cocina apagada, ninguna cafetera prendida, ningún plato servido esperándolo en la mesa. Subió las escaleras y encontró a Valeria en la cama, despierta, con el teléfono en la mano y una mascarilla verde en la cara.

—Llegaste —dijo, sin levantar la vista de la pantalla.

—Qué bien que lo notaste.

—No empieces. —Pasó el dedo por el teléfono—. Si tenías hambre, le hubieras dicho a la cocinera. Yo no soy tu sirvienta.

Alberto se quedó parado en la puerta del cuarto.

No supo por qué le molestó tanto. No era el hambre, podía mandar a calentar lo que quisiera con una llamada. Era otra cosa que no quería nombrar y que se le había metido en el pecho de todas formas.

Cynthia lo esperaba. Siempre. Por más tarde que llegara, por más golpeada que estuviera, abajo había una luz encendida, un plato servido, un café recién hecho que sostenía con las manos temblando. No lo hacía por amor, eso él lo sabía ahora. Lo hacía por miedo. Pero lo hacía.

Y resultaba que el miedo de esa mujer le calentaba la casa de una manera que la indiferencia de Valeria, con toda su buena familia y sus mascarillas verdes, no lograba ni de chiste.

—¿Vas a quedarte ahí parado mirándome? —dijo Valeria.

—Cállate.

—No me hables así.

—Es mi casa. Hablo como me da la gana. —Se aflojó la corbata de un tirón y se metió al baño.

Se quedó frente al lavamanos con las dos manos apoyadas y la cabeza baja.

Estaba haciendo todo esto para recuperarla, para que pagara, para tenerla otra vez donde él decidiera. Y sin embargo, parado en ese baño a medianoche, con una mujer hermosa en su cama que le tenía sin cuidado, le vino una idea por debajo que lo asqueó.

¿Y si no la buscaba solo para castigarla? ¿Y si, en algún rincón podrido que no le gustaba mirar, extrañaba a la otra? A la dócil. A la que bajaba la cabeza, a la que servía el café, a la que aguantaba y se quedaba y no lo miraba con la cara de aburrimiento con que lo miraba esta.

Apretó la mandíbula y abrió la llave para no oír sus propios pensamientos.

No. No la extraño. La quiero de vuelta porque es mía y nadie me quita lo mío. Punto.

Pero la idea no se fue. Se quedó ahí, dándole vueltas, mientras se mojaba la cara una y otra vez.

Cuando salió del baño, Valeria ya había apagado la luz y le daba la espalda, dormida o fingiendo.

Alberto se acostó del otro lado, con los ojos abiertos en la oscuridad, y sacó el teléfono. Volvió a abrir la foto borrosa de la casa blanca frente al mar.

Dos o tres días. Tres a lo mucho.

Y entonces iba a aparecerse en esa puerta, sin avisar, a ver con sus propios ojos lo que su mujer y el doctorcito creían que le habían escondido.

1
Maria Gonzalez Gonzalez
ese hombre nunca cambiará, aguas porque seguirá siendo una verdadera 💩💩💩
Sandra Garnica
La más idiota es ella porque el Dr se lo había advertido lo del teléfono y ella por tonta no lo hizo😡😡😡 y ahora esta pagando las consecuencias y para rematar la niña enferma
Sandra Garnica
😡 Más idiota😡😡 como va a dejar el celular a la mano de la niña 😡 y no se le puede culpar porque ella no sabe el monstruo que es su padre😤😡😡
Maria Gonzalez Gonzalez
será que Angel será el donante de espermatozoides🤔🫢😃😂
Maria Gonzalez Gonzalez
maldito infeliz 😡😡😡
Maria Gonzalez Gonzalez
ay no que la niña no se enferme 🥹🥹🥹
Maria Gonzalez Gonzalez
pobre mujer😭😭😭
Maria Gonzalez Gonzalez
pinche vieja de la madre que le festeja todo al imbécil
Maria Gonzalez Gonzalez
maldito infeliz de 💩💩💩
Yolida Dominguez
demasiado fuerte pero desgraciadamente hoy se dan muchos casos semejantes al de la novela...un consejo traten de alejarse del maltratados, siempre hay alguien en quien confiar y por medio de ella recibir ayuda, entender que por tardar en dar ese paso, hoy ya no están en este mundo....bendiciones escritora
RINA DEL CARMEN ROJAS
Narcisista, golpeador, etc podía seguir con en curriculum de ese hombre llamado Alberto🙉🤰
Gardenia Omaña
Se va a morir, se va a suicidar
No, puede con la culpa.
Se creyó intocable, se sintió dueño de todo, un narcisista, y ahí solo hay una culpable y su propia madre.
Y, él, lo acaba de descubrir, poreso no le dejo nada.
Gardenia Omaña
acabas de hacer un jake mate.
para que mas le duela que sean trillizos.🤭
Gardenia Omaña
Que los hijos sean de Angel, y se los haces pasar como si fueran de Alberto.
Mercedez Peréz
😠😠😠😠 pero no lo videmos que ella ya no tiene voluntad y siempre dirá que el marido es bueno por ahora ya está cometiendo un error al guardar el cel asta que no se aga un tratamiento con sicólogos y otros no sale del pozo veremos más adelante
sonya martz
Alberto, lo que siembras, cosechas....
sonya martz
bueno, debo admitir que es así por la infancia jodida que tuvo, pero no lo justifica
Marisa Rodriguez de Cuello
Dios sabe a quien mandar. creo que soy una asesina. ese tipo ya se estaría pudriendo en el infierno si de mi dependiera. pienso que no es una novela, es la realidad de muchas mujeres
Marisa Rodriguez de Cuello
esta novela es parecida en el argumento de una película protagonizada por Jennifer Lopez
Becky Navarro
como se atrevió a eso el doc lo describen como un moustro y si la obligaba a estar con el la jodia tambien a poco iba a poder con eso tambien
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