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Corrigiendo Los Errores De Sarah

Corrigiendo Los Errores De Sarah

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:332.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Después de leer una novela donde la protagonista sufre injusticias.. Reencarna en Sarah.. Pero ella decide cambiar su destino y corregir sus errores.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sienna 2

Desde aquel día...

Sienna dejó de limitarse a pequeñas trampas.

Ahora tenía un nuevo objetivo.

Demostrar que Sarah había cambiado.

Que detrás de aquella sonrisa educada se escondía alguien completamente diferente.

[Tiene que estar fingiendo...]

Cada vez que observaba a Sarah conversar con sus profesores...

[No puede ser tan perfecta.]

Cuando la veía ayudando al duque a revisar unos mapas...

[En algún momento se equivocará.]

Cuando escuchaba a la duquesa felicitarla...

[Voy a desenmascararte.]

Pero intentar descubrir una mentira era difícil...

Cuando la otra persona, en realidad, no estaba mintiendo.

Sarah verdaderamente estudiaba.

Verdaderamente se esforzaba.

Verdaderamente dedicaba horas a aprender.

La única diferencia...

Era que ahora ya no permitía que nadie pasara por encima de ella.

Una tarde, mientras el duque revisaba unos informes en su despacho, Sienna llegó casi sin aliento.

—¡Tío!

El hombre levantó la vista.

—¿Qué sucede?

—Creo... creo que Sarah solo está fingiendo ser buena conmigo.

El duque dejó lentamente la pluma sobre el escritorio.

—¿Por qué piensas eso?

Sienna dudó unos segundos.

Porque, en realidad...

No tenía ninguna prueba.

Solo tenía esa sensación.

—Es que... Ella... Ella...

No encontró ninguna respuesta convincente.

El duque esperó pacientemente.

Finalmente, Sienna bajó la cabeza.

—Simplemente... siento que ya no es la misma.

El hombre permaneció unos segundos en silencio.

Después habló con una serenidad que resultó mucho más dura que un grito.

—Sienna.

La joven levantó la vista.

—Creo que estás dejando que la envidia controle tu corazón.

Aquellas palabras cayeron como una piedra.

—¿E-envidia...?

—Sí.

El duque suspiró.

—Cada vez que Sarah recibe un elogio... Tú encuentras un motivo para criticarla. Cada vez que aprende algo nuevo... Buscas desacreditarla. Y cada vez que algo sale bien... Intentas convencer a los demás de que hay una mala intención detrás.

Negó lentamente con la cabeza.

—Eso no es justo.

Sienna sintió un nudo en la garganta.

Por primera vez...

No pudo responder.

La duquesa también había comenzado a preocuparse.

Aquella noche habló con su esposo.

—¿Te has dado cuenta?

El duque asintió.

—Sí.

La mujer suspiró.

—Siempre mira a Sarah de una forma...

Buscó las palabras adecuadas.

—Como si cada logro de nuestra hija fuera una ofensa personal.

El duque cerró el libro que estaba leyendo.

—También lo he notado. Y me preocupa.

Al día siguiente decidieron hablar con Sarah.

La encontraron en la biblioteca.

Como siempre.

Rodeada de libros.

El duque sonrió.

—¿Podemos hablar contigo un momento?

Sarah cerró inmediatamente el volumen que estaba leyendo.

—Claro, padre.

Los tres se sentaron cerca de la ventana.

La duquesa tomó suavemente una de las manos de su hija.

—Cariño... Queremos pedirte disculpas.

Sarah parpadeó.

—¿Disculpas?

—Sí.

—No nos dimos cuenta de cuánto estaba afectándote todo esto.

Sarah permaneció en silencio unos segundos.

Después...

Bajó lentamente la cabeza.

Cuando volvió a levantarla...

Sus ojos estaban ligeramente húmedos.

[Hora de dar el último empujón.]

Con una voz pequeña preguntó:

—¿De verdad creen que... todo esto es por mi culpa?

Ambos padres negaron inmediatamente.

—No.

Sarah sonrió con tristeza.

—Entonces...

Hizo una pausa.

—Quizá yo debería dejar de destacar tanto.

La duquesa abrió mucho los ojos.

—¿Qué dices?

Sarah apretó suavemente sus propias manos.

—Tal vez... Si dejo de estudiar tanto... Si ya no recibo felicitaciones... Si intento pasar más desapercibida...

Sonrió con una tristeza tan convincente que incluso ella misma casi se creyó el papel.

—Quizá prima deje de sentirse mal.

El silencio fue absoluto.

El duque fue el primero en reaccionar.

Su expresión se endureció.

—No.

Sarah levantó lentamente la vista.

El hombre habló con una firmeza que rara vez utilizaba.

—Escúchame bien.

Ella permaneció inmóvil.

—Nadie...

Hizo una pequeña pausa.

—Nadie debe apagar su propia luz para que otra persona se sienta cómoda.

Los ojos de Sarah parecieron humedecerse todavía más.

La duquesa acarició su cabello.

—Tu esfuerzo nos llena de orgullo. No porque seas perfecta. Sino porque trabajas cada día para mejorar.

El duque asintió.

—Siempre serás nuestra hija. Nuestra amada hija.

Tomó una de sus manos.

—No permitas jamás que las opiniones de otros te hagan dudar de tu propio valor.

La duquesa sonrió con ternura.

—Cree en ti. Tal como nosotros creemos en ti.

Sarah sintió un nudo en la garganta.

Pero esta vez...

No estaba actuando del todo.

Porque aquellas palabras...

No iban dirigidas únicamente a ella.

[Ojalá...]

Bajó la mirada unos segundos.

[Ojalá la antigua Sarah también hubiera escuchado algo así.]

Recordó a la muchacha de la novela.

La que siempre intentaba hacerse más pequeña.

La que pedía perdón incluso cuando no había hecho nada malo.

La que creía que amar significaba desaparecer poco a poco.

[Dondequiera que estés...]

Sonrió con suavidad.

[Espero que alguien también te haya dicho que nunca debías apagar tu luz por nadie.]

Aquella misma tarde...

Los duques tomaron una decisión.

Llamaron al mayordomo.

—A partir de ahora...

Dijo el duque.

—Sienna realizará tareas en otras áreas de la mansión.

El mayordomo asintió.

—¿Alejadas de Lady Sarah?

—Exactamente.

La duquesa intervino.

—No queremos que ninguna de las dos se sienta incómoda.

Y así...

Los horarios cambiaron.

Sienna comenzó a trabajar principalmente en el invernadero.

Ayudaba a cuidar las flores.

Aprendía sobre las plantas ornamentales.

Otros días colaboraba en la organización de la vajilla para los grandes banquetes.

Clasificaba la porcelana.

Pulía la plata.

Revisaba los manteles.

Nunca recibía tareas pesadas.

Jamás la enviaban a limpiar chimeneas.

Ni a cargar sacos.

Ni a realizar trabajos agotadores.

Los duques seguían tratándola con consideración.

Además...

Su salario era muy superior al de cualquier otra doncella.

El duque había cumplido la petición de Sarah.

—Que no le falte nada para construir su propio futuro.

Había dicho.

Muchas doncellas incluso comentaban entre ellas.

—La señorita Sienna tiene mucha suerte.

—Sí.

—Trabaja menos horas que nosotras.

—Y gana bastante más.

—Los duques son realmente generosos.

Pero...

Para Sienna...

Nada de eso tenía valor.

Mientras acomodaba cuidadosamente un jarrón con rosas blancas...

Miró por la ventana.

Sarah caminaba por el jardín junto al duque.

Ambos conversaban sobre unos documentos.

El hombre escuchaba con atención las opiniones de su hija.

Ella señalaba un mapa.

Sonreía.

Explicaba algo.

Y el duque asentía orgulloso.

Sienna apretó lentamente las tijeras de jardinería.

[No es suficiente.]

Miró luego hacia el gran balcón.

La duquesa esperaba allí a Sarah para tomar el té.

Riendo juntas.

Como madre e hija.

[Tampoco es suficiente.]

Bajó la vista hacia su uniforme de doncella.

Después recordó el enorme dormitorio de Sarah.

Los vestidos.

Los libros.

Los maestros.

El apellido.

La posición.

[No quiero ser una doncella bien pagada.]

Sus ojos comenzaron a endurecerse.

[No quiero flores.]

[No quiero vajillas.]

[No quiero un buen sueldo.]

Levantó lentamente la cabeza.

Su sonrisa volvió a aparecer.

Dulce.

Delicada.

Inofensiva.

Pero sus pensamientos eran completamente distintos.

[Quiero ser la señorita de esta casa.]

[Quiero ocupar el lugar de Sarah.]

[Y cuando lo consiga... todos dirán que siempre fui mejor que ella.]

1
Celia
Excelente novela felicitaciones 😊
Irene Nievecita
Sienna recibió lo que se merece por envidiosa, deseo ser una mantenida y creo que ni eso logro. desaprovechar estudiar en la academia, rechazar dinero para poner un negocio y ser económicamente libre, es ser demasiado estúpida y floja, se lo merece por sus propias acciones. Ahora si o si tendrá que trabajar para alimentar a su hijo, por que barón no será reconocido y ella menos, fueron sus desiciones debe aceptarlas y no culpar a los demás.
Irene Nievecita
Por lo que se ve, Benjamin perdió toda oportunidad, nadie puede negar que se lo buscó haciendo arto mérito. Eso le ocurre a todos los indecisos, pierden oportunidades únicas por dudar, ya no se puede llorar por la leche derramada, por que ya se secó.
Irene Nievecita
Ojalá ya se haya ido, eso le pasa por ser un pusilánime lleno de dudas como una quinceañera,
Irene Nievecita
¿Qué edad tiene ese pelotudo qué piensa tanto en el que dirán? se comporta como una frágil damisela indecisa, que si, que no, tal vez. en ningún momento pensó en como se iba a sentir Sara al dejarla plantada en su cumpleaños, más aún que el le dijo que para su fiesta hablarían sobre el futuro/Grimace//Grimace//Grimace//Grimace/
Irene Nievecita
¡¡¡¡¡ Pensar que Sara le ofreció pagarle la academia, para que tuviera un mejor futuro, ella rechazo estudiar por no querer esforzarse, por creer que ella merece que le regalen todo sin mover un dedo para lograrlo!!!!
Irene Nievecita
Eso le pasa por atrevido, mire que apretarle el brazo para demostrar que es el quien manda, pero toda la culpa la tiene la envidiosa, fue ella la que le metió en la cabeza qué Sara estaba interesada en él, para que él siguiera visitando la casa para tener una oportunidad que se fijará en ella.
Irene Nievecita
Hasta que al fin le cayó la teja de quien es el acompañante de Sara, de como trató de agredir a una persona de un nivel muy por encima de él, de como mintió al relatar los echos acontecido, teniendo como cómplice a la arrastrada de Sienna.
Irene Nievecita
¿ Cuando será el día, que los duque decidan de una vez por todas echar a esa envidiosa, ambiciosa, arrastrada de la prima? desde que llegó han visto como siempre a tratado de perjudicar a Sara y la siguen manteniendo.
Amalia Mamani
😂😂
Irene Nievecita
La culpa la tiene la estúpida de Sienna, que empezó a meterle ideas inbeciles en la cabeza al Smith que es igual a Sienna de tonto.
Irene Nievecita
Si mal no recuerdo el duque Reed tiene 28 años y si se conocen desde pequeños el también debe rondar más o menos esa edad, pero no es tanta la diferencia, ella es bastante madura para la edad que tiene, que incluso él creyó que era mayor por los temas conversado.
Irene Nievecita
Una casamentera muy dispuesta a trabajar sin haber sido contratada 😂😂😂
Mer Agrás
Me encantó que no quedara con el duque, un giro excelente en la historia.
Irene Nievecita
Los duque deberían mandarla lejos de esa casa, esa víbora no tiene vuelta
Irene Nievecita
La envidia provocó el primer asesinato, muchos dicen que el ocio es la madre de todos los vicios, yo digo que es la envidia es la que corrompe el alma.
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂 pero que buen recibimiento, darle el estatus de sirvienta 😂😂😂😂😂
Mer Agrás
Por favor un final diferente con alguien más 🙏🏻
Mer Agrás
¿Los papás de ella desaparecieron?
Imacairy Lopez
Buena historia
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