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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:1.4M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: Él está cambiando

Capítulo 17

Isabella no recordó cómo llegó hasta la casa de Victoria. Sus pasos fueron automáticos, como si su cuerpo supiera a dónde ir mientras su mente seguía atrapada en ese momento… en esa maldita sala… en él. Sentía el pecho apretado, como si algo le estuviera impidiendo respirar con normalidad. Cada recuerdo de Adrian la golpeaba una y otra vez, sin descanso.

Cuando Victoria abrió la puerta, apenas pudo decir su nombre.

—Isa…

Pero no hizo falta decir nada más.

Isabella entró sin pedir permiso, dejando su bolso caer en el sofá con un golpe seco. Caminó unos pasos más y se detuvo en medio de la sala, completamente inmóvil, como si si daba un paso más… se fuera a romper.

Victoria cerró la puerta lentamente, observándola con preocupación.

—¿Qué pasó? —preguntó, acercándose con cuidado.

Isabella soltó una risa baja… amarga… vacía.

—Lo vi… —murmuró.

Victoria frunció el ceño.

—¿A quién?

Isabella levantó la mirada, y sus ojos estaban cargados de algo que dolía ver.

—A Adrian.

El silencio cayó de golpe.

Victoria se quedó congelada unos segundos.

—¿Qué…? ¿Dónde?

Isabella empezó a caminar de un lado a otro, nerviosa, pasando sus manos por su cabello, desordenándolo más.

—En la empresa Whitman… —dijo con la voz tensa—. Es su mano derecha… su maldito yerno… su futuro heredero…

Cada palabra salía con más rabia.

—¿Te das cuenta? —continuó, girando hacia Victoria—. Él está perfecto… le va bien… tiene todo… como si nada hubiera pasado.

Su voz comenzó a quebrarse, pero no de debilidad… de impotencia.

—Como si yo nunca hubiera existido.

Victoria la miraba en silencio, sintiendo el peso de cada palabra.

—¿Y hablaron? —preguntó con cuidado.

Isabella soltó una risa sarcástica.

—Sí… claro que hablamos —respondió—. Después de que lo abofeteé.

Victoria abrió los ojos.

—¿Lo golpeaste?

—Se lo merecía… y más —dijo Isabella con dureza—. Se atrevió a pedirme perdón… a decirme que me ama…

Su expresión cambió, llena de rabia.

—¡¿Te imaginas?! Después de todo… viene y me dice que me ama como si eso arreglara algo.

Victoria la observó con atención, midiendo sus palabras.

—No lo perdonaste así como así, ¿verdad?

Isabella se quedó completamente quieta. Lentamente giró la cabeza hacia ella, con una mirada fría, dolida.

—¿De verdad me crees tan tonta?

Victoria levantó las manos, dudando.

—Bueno… no lo sé… tú aún…

—No —la interrumpió Isabella con firmeza—. Jamás lo perdonaría.

Su voz fue dura. Decidida. Pero temblaba por debajo.

—Es más… ni siquiera pienso derramar una sola lágrima por él.

Pero en cuanto terminó de decirlo… sus ojos brillaron.

Y eso la hizo enfurecer más.

—No se lo merece —continuó, apretando los puños—. No después de cómo me dejó… no después de tratarme como si fuera nada…

Su respiración se volvió más agitada.

—¿Sabes lo que más me duele? —dijo, con la voz quebrándose poco a poco—. Que yo sí lo amé de verdad… que yo sí di todo…

Una lágrima rodó por su mejilla, pero la limpió de inmediato, casi con rabia.

—Y él… él simplemente se fue.

El silencio en la sala era pesado.

—Ni siquiera tuvo el valor de decírmelo en la cara… —susurró—. Me dejó… como si fuera desechable…

Victoria dio un paso hacia ella.

—Isa…

Pero Isabella negó, retrocediendo.

—No… no me mires así —dijo, evitando su mirada—. No voy a llorar por él.

Su voz se rompió.

—No otra vez.

Apretó los labios con fuerza, intentando contener todo, pero era demasiado.

—Lo odio… —susurró.

Pero esa palabra no sonó convincente.

Sonó rota.

—Lo odio por hacerme sentir así… por seguir importándome…

Esa confesión salió sin que pudiera detenerla.

Y eso… fue lo que más le dolió.

Porque en el fondo, muy en el fondo…

El resentimiento que sentía no venía solo del dolor.

Venía del amor que aún no había terminado de morir.

Y eso…

Era lo que la estaba destruyendo.

 

En el hogar de los Whitman

La noche caía sobre la enorme mansión, envolviéndola en un silencio elegante que contrastaba completamente con la tensión que se respiraba dentro. Todo estaba impecable: luces cálidas, muebles lujosos, decoración perfecta… pero el ambiente estaba lejos de ser armonioso.

Scarlett caminaba de un lado a otro en la sala, visiblemente molesta, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Había pasado horas preparándose, esperando… imaginando cómo sería la reunión con sus amistades. Pero Adrian nunca llegó.

La puerta principal se abrió.

Adrian entró, aflojándose ligeramente la corbata, con el rostro cansado y la mirada distante. Apenas cruzó la entrada, sintió el ambiente cargado. Sabía que algo venía.

—¿Se puede saber dónde estabas? —preguntó Scarlett de inmediato, sin ocultar su molestia.

Adrian soltó un suspiro pesado, pasando una mano por su cabello.

—Trabajando.

—¿Trabajando? —repitió ella con incredulidad—. Teníamos una reunión importante con nuestros amigos. Todos preguntaron por ti. Quedé como una tonta.

Adrian cerró los ojos un segundo, como intentando contenerse.

—¿Solo te importa eso? —dijo finalmente, mirándola—. ¿El qué dirán los demás?

Scarlett se quedó en silencio por un segundo, sorprendida por el tono.

—Al menos podrías ponerte en mi lugar por un maldito momento —añadió él, con la voz cargada de frustración—. Llego cansado del trabajo… y lo primero que encuentro son tus estúpidos e incoherentes regaños.

El silencio cayó de golpe.

—¿Podrías cansarte de una vez? —remató.

Scarlett lo miró, completamente sorprendida. Sus ojos se abrieron ligeramente, heridos, confundidos.

—¿Te estás dando cuenta de cómo me estás hablando? —dijo, con la voz temblando entre enojo y dolor—. ¿De cómo te estás comportando… cuando yo solo quiero lo mejor para los dos?

Adrian la observó con frialdad, sin suavizarse.

—¿Desde cuándo caerle bien a la sociedad es lo mejor para ambos?

Sus palabras fueron secas, directas.

—Eso es lo que tu estúpido subconsciente te ha hecho creer todo este tiempo.

Scarlett sintió el golpe. Literalmente.

—Adrian… —murmuró, con la voz más baja—. Tú nunca me habías hablado de esa manera…

Pero él no respondió. No la miró con culpa. No la miró con cariño.

Nada.

—Es momento de dejar lo superficial… ¿no crees? —añadió con frialdad.

Esas palabras terminaron de romper algo dentro de ella.

Scarlett sintió cómo sus ojos se llenaban de lágrimas, pero se negó a llorar frente a él. Apretó los labios, intentando mantener la dignidad.

Adrian simplemente desvió la mirada, completamente indiferente.

—Voy a ir a mi habitación.

Y sin esperar respuesta, comenzó a caminar, alejándose de ella como si nada.

Como si no hubiera herido nada.

Como si no hubiera roto nada.

Scarlett se quedó ahí, inmóvil, viendo cómo se alejaba. Su pecho dolía, su respiración era inestable… y sus ojos finalmente cedieron.

Las lágrimas comenzaron a caer en silencio.

—¿Qué fue lo que hice…? —susurró para sí misma.

Pero no había respuesta.

Solo el eco de sus propias palabras… y el vacío que Adrian acababa de dejar.

^^^Continuará...^^^

1
Numidia Jaraba
esto está bien raro no recuerda a Gabriel y por qué recuerda a victoria no no
Numidia Jaraba
no acepto quedarme en suspenso por favor 🤣🤣🤣🤣🤣
Yofaides Figueroa
cuando uno pierde una relación por dinero o estabilidad todo se le asé más difícil a uno 😭😭😭
Mony Martinez Jaramillo
Excelente
Tatiana Sancho
Bonito, enredado pero bonito.
Lucy
La mejor decisión después de tanto sufrimiento... es alejarse... buscar Otro ambiente, eso te ayuda a superarte, a sanar y empezar de nuevo.... eso es renovador
Elizabeth Medina
felicidades autora es muy buena novela gracias
Azastyle: Muchas gracias por tu comentario. 😭🤧
total 1 replies
Elizabeth Medina
Gabriel y Isabella se merecen ser felices ya pasaron por muy duras pruebas qué le puso el destino y que el pasado quede atrás.
Elizabeth Medina
Adrian es un maldito desgraciado sin nada de cerebro-como fue capaz de llegar a tanto ya la segunda vez 😡
Elizabeth Medina
mmmm no me está gustando como quiere dañar más a Isabella. ella necesita estar bien debe estar bien.
Elizabeth Medina
que le pasa a este hombre-si tiene tanto poder que investigue bien y vea que Isabella es la víctima que a sufrido por culpa de Adrian solo Adrian es el culpable de todo lo que esta pasando y aparte Scarlett lo está aceptando ella no lo está alejando 😡
Elizabeth Medina
no pues que hombre tan suertudo tiene a Scarlett muriendo de amor por el y Isabella qué sigue sufriendo por amor ,decepción y rabia por su abandono en el altar😡
Elizabeth Medina
Isabella nesesita tratarse sicologicamente ya es hora que ponga punto final a su depresión,tiene que ser fuerte y salír adelante no dejarse vencer.
Marisol Nuñez
esa mujer hasta sin memoria es idiota la novela entera llorando por el bastardo de Adrian yo me hubiera ido honestamente 🤭
Marisol Nuñez
no sabia que era pobre y además nunca va a superar el pasado es débil
Marisol Nuñez
no sabia que era pobre y además nunca va a superar el pasado es débil
Marisol Nuñez
ella va a sufrir la vida entera por alguien que no la valoro ya que olvide y busque otro novio y ya tanto sufrir
Elizabeth Medina
tienes que ser fuerte por ti y valorarte tu mismo-no dejarte caer se fuerte y adelante.
Elizabeth Medina
creo que el coraje y el dolor que se estén pasando se debe calmar ante los demás y dar otra cara se debe ser fuerte por uno mismo y salir adelante no demostrar que eres débil y puedan seguir pisoteando.
Elizabeth Medina
pues párese que Adrian le oculto a Scarlett qué dejo plantada en la iglesia a su novia mmm pero tiene que darse cuenta
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