Ella tiene una vida difícil. Hasta que reencarna en un nuevo mundo, ahora solo busca ayudar a otros, para agradecer por esa oportunidad de vivir.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Mansion Harrington 2
Durante todo el camino, Lucille estuvo preocupada.
No por Jack.
Por sus padres.
[¿Cómo voy a explicar esto?]
Había salido aquella mañana para organizar una casa de cuidados.
Y ahora regresaba acompañada de un hombre.
Un hombre joven.
Soltero.
Mago.
Y, además, extremadamente coqueto.
[¡Mis padres van a pensar cualquier cosa!]
Lucille se llevó una mano a la frente.
[Espero que no malinterpreten nada.]
Cuando el carruaje llegó a la mansión, ella respiró profundamente.
—Bien...
Jack la miró.
—¿Nerviosa?
—Un poco.
—¿Por mí?
—Por mis padres.
Jack sonrió.
—Entonces intentaré causar una buena impresión.
Lucille lo miró con desconfianza.
—Por favor, compórtese.
—Siempre me comporto.
Lucille levantó una ceja.
—No le creo.
Jack se rio.
Entraron juntos.
Pero apenas llegaron al salón...
—¿Jack?
Lucille se detuvo.
Su padre había aparecido.
La condesa también.
Ambos miraban al mago de cabello claro con evidente sorpresa.
Jack hizo una pequeña reverencia.
—Conde Harrington. Condesa.
El conde lo observó durante unos segundos.
—No esperaba verlo aquí.
Lucille miró a su padre.
[¿Lo conoce?]
La condesa también parecía sorprendida.
—¿Usted está ayudando en la casa de cuidados?
Jack asintió.
—Sí.
El conde miró a Lucille.
—¿Tú lo llevaste?
—Sí, padre.
Entonces sus padres intercambiaron una mirada.
Lucille inmediatamente comenzó a explicar.
—Necesitaba un lugar adecuado para descansar porque utiliza mucho mana durante los tratamientos. En la casa de cuidados no era conveniente que se hospedara, así que pensé que aquí podría recuperarse mejor.
El conde asintió lentamente.
—Comprendo.
La condesa sonrió.
—Entonces hiciste bien.
Lucille respiró aliviada.
Pero entonces su padre dijo..
—Debes cuidar mucho al señor Jack.
Lucille abrió los ojos.
—¿Cuidarlo?
—Es una persona muy importante.
—Padre...
La condesa intervino.
—Recibe solicitudes de diferentes ducados para ayudar con tratamientos.
Lucille miró a Jack.
[¿En serio?]
Jack simplemente sonrió.
—No es para tanto.
Lucille volvió a mirar a sus padres.
—Yo no lo traje por su importancia.
—Lo sabemos
respondió su padre.
—Lo traje porque quiero que descanse para que pueda ayudar a más personas.
La condesa sonrió con orgullo.
—Precisamente por eso debes apoyarlo.
Lucille suspiró.
—Está bien.
—Asegúrate de que tenga todo lo necesario.
—Sí, madre.
Jack permanecía detrás de ella con una sonrisa divertida.
Lucille lo miró de reojo.
[¡No sonría así!]
La condesa inmediatamente ordenó preparar una de las mejores habitaciones de huéspedes.
Una habitación amplia, con una cama cómoda, un escritorio, un baño privado y una gran ventana que daba al jardín.
Jack entró.
Miró alrededor.
—Esto es maravilloso.
Lucille asintió.
—Podrá descansar tranquilamente.
—Definitivamente recuperaré todo mi mana aquí.
—Me alegra.
Jack se volvió hacia ella.
—Aunque hay algo más.
—¿Qué?
—Necesitamos hablar esta noche.
Lucille parpadeó.
—¿Esta noche?
—Sí.
—Podemos conversar mañana en el carruaje.
Jack negó con la cabeza.
—Es mejor hacerlo antes.
—¿Por qué?
—Así puedo prepararme.
Lucille lo miró con curiosidad.
—¿Prepararse para qué?
—Para mañana.
—¿Qué necesita preparar?
Jack sonrió.
—Pociones.
Lucille abrió mucho los ojos.
—¿Pociones?
—También sé prepararlas.
Ella se quedó mirándolo.
—No sabía.
—Hay muchas cosas que todavía no sabe de mí.
Lucille entrecerró los ojos.
—Eso me preocupa un poco.
Jack soltó una carcajada.
—Mañana le enseñaré.
—¿También sabe hacerlas?
—Sí.
—¿Y me enseñará?
—Si se porta bien.
Lucille lo miró fijamente.
—No soy una niña.
—Lo sé.
Jack sonrió.
—Precisamente por eso será más divertido enseñarle.
Lucille negó con la cabeza.
[Definitivamente este hombre no tiene remedio.]
—Entonces hablaremos esta noche sobre el plan.
—Exactamente.
—Después de la cena.
—En el jardín.
Lucille asintió.
—Está bien.
Se dirigió hacia la puerta.
—Descanse un poco, nos vemos en la cena.
Jack sonrió.
—Lo haré.