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La Elegida Del Capo

La Elegida Del Capo

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mafia / Mujeriego enamorado / Completas
Popularitas:124k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Arianna Falcone creyó que la muerte de Lucio Castelli, capo de la Sagrada Familia, significaría por fin su libertad. Se equivocó.

Con la organización al borde de una guerra interna, su padre pretende utilizarla otra vez y casarla con el hombre que consiga hacerse con el poder.

La única salida es Nino Farina.

Tiene veinte años, una sonrisa fácil y la violencia corriendo por las venas. Para impedir que los antiguos capitanes de Lucio recuperen el control, deberá tomar la Sagrada Familia. Y Arianna puede darle la legitimidad que necesita.

La solución: un matrimonio por contrato.

Seis meses. Habitaciones separadas. Ninguna obligación. Y una cláusula que le permite a Arianna marcharse cuando quiera.

No es amor. Solo una alianza.

Hasta que Arianna descubre junto a Nino todo aquello que nunca sintió con su primer marido: curiosidad, deseo y seguridad.

Porque esta vez no será elegida sin poder decidir.

Esta vez, ella también elegirá.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Porque yo lo decidí

Nino

Encuentro a Arianna junto a una de las ventanas de la biblioteca.

Tiene un libro abierto en las manos.

No parece estar leyendo.

Levanta la cabeza cuando entro.

—Hola.

Esa palabra tan simple consigue bajar mi rabia un grado.

—Hola.

Sus ojos bajan hacia la carpeta que llevo antes de volver a mí.

—¿Ya lo leíste?

—Sí.

—¿Todo?

—Estoy ofendido por la pregunta.

—Son veintisiete páginas.

—Tengo una educación excelente.

—Eso todavía está por demostrarse.

La miro.

Ella sonríe apenas.

Normalmente habría dicho algo.

Hoy no.

Cierro la puerta detrás de mí, pero inmediatamente pienso que quizás no debería.

—¿Quieres que la deje abierta?

Arianna mira la puerta, luego a mí.

—No.

Asiento.

Bien.

Me acerco solo hasta el sillón frente al suyo.

Dejo la carpeta sobre la mesa.

—Necesito preguntarte algo.

Su sonrisa desaparece.

—¿Qué pasó?

—La cláusula catorce.

Sus mejillas cambian de color. No mucho. Lo suficiente como para entender que sabe exactamente de que cláusula estoy hablando.

—¿Qué pasa con ella?

—La modificaron.

—Sí.

—¿Sabías?

Ahora el calor le sube hasta las orejas.

Bueno.

Eso responde parte de mi pregunta.

—Sí.

Me quedo mirándola.

—¿Quién autorizó el cambio?

Arianna traga.

—Yo.

No digo nada.

Ella tampoco.

Mi cabeza tarda unos segundos en reorganizar toda la información.

—¿Tú?

—Sí.

—¿Pediste que la cambiaran?

—Sí.

Mi rabia desaparece tan rápido que casi me marea.

—Oh.

Arianna frunce el ceño.

—¿Oh?

Me dejo caer contra el respaldo.

—Entonces tengo que disculparme.

—¿Por qué?

—Porque estaba a aproximadamente treinta segundos de despedir al abogado de Fabiano.

Ella abre mucho los ojos.

—¿Qué?

—Y probablemente al mío.

—Nino.

—Alguien iba a pagar por esto.

Una pequeña risa se le escapa.

—Nadie hizo nada.

—Ahora lo sé.

—¿De verdad estabas tan enojado?

—Sí.

La sonrisa desaparece.

—¿Porque la saqué?

—No.

Digo la palabra demasiado rápido.

Ella se queda quieta.

—Pensé que alguien la había cambiado sin preguntarte.

Algo se suaviza en su cara.

—Ah.

—Creí que algún abogado había decidido que la protección era innecesaria.

Arianna baja la mirada hacia el contrato.

—No fue eso.

—Ya veo.

Debería dejarlo ahí. De verdad debería. Pero soy una persona curiosa.

Y, por desgracia, no especialmente sabia.

—¿Puedo preguntarte por qué?

Sus ojos vuelven a mí.

Y ahí está otra vez el color en sus mejillas.

—Puedes.

—No tienes que contestarme.

—Lo sé. —Espera. Yo también—. No quería que estuviera prohibido.

Me quedo absolutamente quieto.

Perfecto.

Excelente.

Magnífico.

Ahora mi cerebro ha decidido convertirse en mi peor enemigo.

No quería que estuviera prohibido.

Repito mentalmente que no significa nada.

Absolutamente nada.

Probablemente.

—Entiendo.

No entiendo una mierda, pero no lo admitiré delante de ella.

Arianna debe notar algo en mi cara porque aprieta los labios.

—No significa que quiera acostarme contigo.

Directo al corazón.

Auch.

—Gracias por la aclaración.

—Nino.

—Estoy bien.

—Pareces ofendido.

—Estoy devastado.

Ella pone los ojos en blanco. Eso ayuda un poco.

—No es por lo que crees —dice.

—Lo sé.

Ahora sí dejo de bromear, porque está nerviosa.

Mucho.

Sus dedos juegan con una esquina del libro.

—Entonces ¿qué es?

Tarda un momento.

—Estoy cansada de que me digan lo que puedo y no puedo hacer. —La respuesta me golpea distinto. Arianna baja la mirada—. Sé por qué pusiste esa cláusula.

No sabía que sabía que había sido yo.

—¿Te dijeron?

—Mi abogada dijo que venía del primer borrador y que habías insistido en algunas protecciones.

Asiento.

—Pensé que era lo correcto.

—Lo era.

—Pero la quitaste.

—Cambié una parte.

—Sí.

Arianna deja el libro sobre la mesa.

—No quiero que un matrimonio me obligue a tener intimidad con alguien.

—Nunca.

—Lo sé. —Lo dice con tanta seguridad que algo dentro de mí se queda quieto—. Pero tampoco quiero que un contrato decida que no puedo.

Empiezo a entender.

No del todo. Pero lo suficiente para callarme.

—Pasé muchos años con personas decidiendo cosas por mí —continúa—. Mi padre decidía qué podía leer, dónde podía ir, con quién podía hablar. Lucio decidía casi todo lo demás. —Su voz no tiembla. Eso me parece importante—. Y ahora por primera vez estoy tomando una decisión por mí misma. Incluso este matrimonio... lo acepté porque yo quise hacerlo. —Asiento—. Entonces estaba leyendo el contrato y llegué a esa cláusula y pensé que era extraño.

—¿Extraño?

—Sí.

Se mueve incómoda.

Otra vez ese rubor cubre sus pálidas mejillas.

—Que para protegerme tuviéramos que prohibirme algo —susurra.

Ahora sí lo entiendo. Completamente.

Asiento en acuerdo.

—No quiero que nadie me obligue a besarte —dice.

—Me parece un requisito razonable.

—Pero si algún día quisiera hacerlo...

Se detiene.

Mi cuerpo entero también.

No sonrías.

No sonrías.

No seas imbécil.

—...quiero que sea porque yo lo decidí —termina.

No sonrío.

Milagro.

—Entonces cambiaste la cláusula.

—Sí.

—Para poder decidir.

—Sí.

La miro durante unos segundos.

No pienso en besarla.

Bueno. Eso es mentira.

Lo pienso.

Bastante.

Soy un hombre de veinte años sentado frente a una mujer hermosa que acaba de utilizar hipotéticamente la frase si algún día quisiera besarte.

No estoy muerto.

Pero eso no es lo importante.

Lo importante es que hace unos días la vi hecha un ovillo en el suelo porque la voz de su padre la devolvió a una infancia de golpes.

Y ahora está sentada frente a mí explicándome que incluso una regla creada para protegerla sigue siendo una regla sobre su cuerpo.

Y no la quiere.

Quiere elegir.

Algo extraño me aprieta el pecho.

—Entonces hiciste bien.

Parece sorprendida.

—¿Sí?

—Sí.

—Pensé que te molestaría.

—Me molestó porque pensé que alguien lo había decidido por ti.

—Pero si lo decidí yo...

—Entonces es tu cláusula.

Arianna me observa.

—¿No quieres volver a ponerla?

—No.

—¿Seguro?

—Completamente.

—Aunque...

Se detiene.

—¿Aunque qué?

—Nada.

—Ahora quiero saber.

—Olvídalo.

—Imposible.

Me mira unos segundos.

—Aunque eso pueda hacer las cosas más complicadas.

Una sonrisa amenaza con salir.

La controlo.

—Arianna.

—¿Qué?

—Somos dos adultos entrando voluntariamente en un matrimonio por contrato. Creo que podemos sobrevivir a una cláusula que establece que ninguno puede tocar al otro sin consentimiento.

—Eso no era exactamente lo que quería decir.

—Sé lo que querías decir.

Sus mejillas vuelven a encenderse.

Esta vez sí sonrío. No puedo evitarlo.

—No pongas esa cara —exige.

—¿Qué cara?

—Esa.

—Esta es mi cara.

—Sabes perfectamente qué estás haciendo.

—Por una vez, no.

Y es verdad.

No quiero que piense que estoy interpretando su decisión como una invitación.

Así que me inclino hacia delante.

—Escúchame. —Ella lo hace—. Que hayas quitado esa prohibición no cambia nada de lo que te dije. —Su expresión se vuelve seria—. No voy a asumir nada. No voy a esperar nada. No voy a utilizar el matrimonio para pedirte nada.

—Lo sé.

—Quiero que lo sepas de verdad.

—Nino.

—¿Sí?

—Lo sé. —Me callo y Arianna sonríe—. Por eso la saqué.

Eso me desarma un poco.

—¿Por qué?

—Porque sé que no vas a usarla contra mí.

Hay frases que pesan más de lo que deberían.

Esa es una.

No sé qué responder inmediatamente.

Así que hago lo que hago siempre cuando algo empieza a sentirse demasiado serio.

—Bueno, ahora sí voy a tener que despedir a alguien.

Arianna frunce el ceño.

—¿Por qué?

—Porque necesito canalizar toda la rabia que traje hasta aquí.

Se ríe.

—No puedes despedir gente porque yo modifiqué mi contrato.

—Puedo intentarlo.

—Nino.

—Está bien. —Tomo la carpeta—. Nadie será despedido.

—Gracias.

—Pero quiero dejar constancia de que vine preparado para defender tu honor.

—Qué heroico.

—Muchísimo.

—Y terminaste descubriendo que fui yo.

—Una humillación de la que probablemente nunca me recupere.

Se ríe otra vez.

Me gusta ese sonido demasiado.

Eso sí podría convertirse en un problema.

Me pongo de pie. Arianna también.

—Entonces ¿estamos bien? —pregunta.

—Sí.

Doy un paso hacia la puerta.

Me detengo.

—Aunque tengo una duda.

Ella se tensa inmediatamente.

—¿Cuál?

Me giro.

—¿Tu abogada te explicó que esta modificación también se aplica a mí?

Parpadea.

—¿Qué quieres decir?

—Que tú tampoco puedes obligarme a besarte.

Sus ojos se agrandan.

Después me lanza uno de los cojines del sillón.

Lo atrapo.

—¡Idiota!

—Solo quería que el consentimiento estuviera claro para ambas partes.

—¡Sal de aquí!

Me río mientras abro la puerta.

—Nos vemos mañana, futura esposa.

—Temporal —aclara

Me giro.

—Esto empieza a parecerte cada vez más divertido, ¿no?

—Mi nuevo título está escrito en el contrato.

—También puedo pedir modificaciones.

Arianna cruza los brazos.

—Mi abogada no las aprobará.

—Tu abogada me tiene miedo.

—Mi abogada te conoció durante siete minutos.

—Suficiente.

Niego con la cabeza y salgo.

La puerta queda abierta detrás de mí.

Doy apenas unos pasos antes de detenerme.

Miro el contrato.

Cláusula catorce.

Modificada por Arianna.

Sonrío.

No porque ahora exista una posibilidad.

No porque haya imaginado algo que no debería imaginar.

Bueno. Quizás un poco.

Pero principalmente porque, por primera vez desde que la conocí, Arianna no está reaccionando a algo que alguien le hizo.

Está decidiendo qué quiere hacer ella.

Incluso si todavía no sabe qué es.

Y por alguna razón eso me parece más importante que cualquier cláusula de estas veintisiete malditas páginas.

Guardo el contrato bajo el brazo.

Después pienso en algo.

Vuelvo a abrir la puerta.

Arianna levanta la mirada.

—¿Qué?

—Solo para que quede claro.

—¿Qué cosa?

—Si algún día decides probar esa cláusula... —Sus ojos se abren. Sonrío—...asegúrate de avisarme con tiempo. Tengo una agenda muy complicada.

El segundo cojín me golpea en el pecho.

Cierro la puerta riéndome.

Definitivamente voy a disfrutar este matrimonio mucho más de lo que debería.

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🧜‍♀️ 🎶 LA REINA DEL 1️⃣🧜‍♀️
hermosaaaaa definitivamente ame cada renglon 😍😍😍♥️♥️♥️♥️
meidi aguiar
te felicito amiga excelente trabajo de tus historias Dios te bendiga y llene de éxitos pasa disfrutar de muchas más historia
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Bellaneri Sosa vazquez
jajajjaja 🤭🤭🤭🤭literal muero de risa X Dios 🤭🤭🤭🤭
susana soto
Me encanta Nino es tan dulce!!!
Bellaneri Sosa vazquez
por Dios yo creí que matteo era del.buen sentido del humor 🤭🤭🤭 pero ya veo que nino le lleva la delantera jajajjajaja🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤣🤣🤣🤣🤣
Bellaneri Sosa vazquez
jajajjaja de verdad, este hombre es todo un caso, es un despistado, tan emocionado que estaba corriendo
Bellaneri Sosa vazquez
jajajjajajs incluso para matar es nino de verdad es todo un caos
Bellaneri Sosa vazquez
será que es la primera pagina que leerá rapidamente, y se detendrá a meditarlo, xq lo modificaste
Bellaneri Sosa vazquez
👍👍👍👍👍 te amo nino, yo te apoyo
Erika Badel
Excelente historia gracias
Nairobis Cardozo Portillo
Gracias Yesenia por tan hermosa y emocionante historia bendiciones y éxitos ❤️❤️❤️
Karina Moreno
lo ame e cada capítulo.ya me leí todas las sagas desde los padres hasta los hijos espero q también agas una sobre Dilan el hijo de EMA y renji la espero con ansias 🥰 .te felicito x tus creaciones /Heart//Drool/
Pati Ortega
muy buena novela como las anteriores me encantan Dios te bendiga ese gran don
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Kelvis Rondon
Yesenia felicidades
Estuvo muy hermosa la historia de Nino y Arianna
Gracias y ya estoy enganchada con Adamo y su hermosa mecánica
Valeria Olguin
gracias 💕por ser mis días felices por todas tus historias 🥰🥰🥰
Vicky
hermoso final 🥰 una hermosa familia y gracias autora x tus novelas tan bonitas 🥰 nos vemos en la historia de Adamo 🥰
maxdai 27
😱😱 NO PUEDO CREER QUE ME LEÍ TODAS TUS NOVELAS!!! y todas me encantaron🫶 graciassssss y ahora a seguir con la otra 🤭
maxdai 27
error!🤭 los niños se van de lado de mamá 🤣
Noemi Jacquet
👏👏👏👏 Hermosas historias..felicidades 💖 autora.y gracias x compartir tus historias❤️
Noelia Radovic
Felicitaciones Atora, demasiado linda la historia 💕...vamos por la próxima (Adamo🔥)
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