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La Falsa Princesa Villana

La Falsa Princesa Villana

Status: Terminada
Genre:Fantasía / Timetravel / Viaje En El Tiempo / Autosuperación / Viaje a un juego / Completas
Popularitas:244.1k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Yulianti Azis

Zoe Aldana despierta en el cuerpo de la chica más odiada de una novela: una joven de familia adinerada a la que todos desprecian. Según la historia original, su destino es servir de villana y terminar destruida. Pero Zoe no piensa seguir el guion.

Armada con una lengua afilada, una puntería letal y cero tolerancia hacia la hipocresía, Zoe empieza a desmontar las mentiras que la rodean. Lo que nadie esperaba es que detrás de la "princesa falsa" se escondiera una mujer capaz de poner de rodillas a las familias más poderosas de la ciudad.
Y luego está Iker Navarro: su prometido por arreglo, frío como el hielo, temido por todos… y peligrosamente empeñado en protegerla. Lo que empieza como un matrimonio forzado se convierte en algo que ninguno de los dos puede controlar.
Pero cuanto más secretos desentierra Zoe, más enemigos se gana. Traiciones familiares, conspiraciones mafiosas y un pasado oscuro que conecta a las dos familias más poderosas amenazan con destruir todo lo que ha construido.

En este mundo, la sangre no garantiza lealtad, el amor es el arma más peligrosa, y la única regla es sobrevivir.

NovelToon tiene autorización de Yulianti Azis para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La sorpresa

Zoe se quedó callada.

Era cierto: la Zoe original siempre persiguió a Mateo Paredes, el protagonista masculino. E Iker era apenas un trasfondo al que humillaba y despreciaba a su antojo.

Iker continuó con calma.

—Pero hasta ahora me quedé callado. No me importaba. Porque yo tampoco estaba interesado. —Entonces la miró fijamente—. Pero ahora, tú cambiaste.

Zoe se tensó.

—¿Cambié?

Iker asintió despacio.

—No eres la Zoe que conozco.

Zoe contuvo la respiración.

—¿Eso es un problema?

Iker entrecerró los ojos, el rostro tranquilo pero lleno de escrutinio.

—Todavía no lo sé.

Luego dio media vuelta y caminó despacio hacia el salón. Pero antes de alejarse demasiado, volteó y dijo:

—No me gustan las sorpresas, Zoe. Pero tu cambio me da curiosidad. A menos que siga siendo parte de tu drama.

Zoe se quedó inmóvil, observando la espalda de Iker que se alejaba.

¿Curiosidad? No. No sientas curiosidad. No quiero que te obsesiones. No quiero que te enamores, pensó Zoe, negando con la cabeza.

Porque sé cómo termina la historia. Tú me matas.

Y ese día, Zoe comprendió que no solo tenía que cambiar el destino de esta historia. También debía evitar que Iker se enamorara de ella. O quizás todo terminaría de forma aún más trágica que lo escrito en la novela. Eso era lo que ocupaba su mente ahora.

El ambiente del salón 3-A en el Colegio Internacional St. Clairmont esa mañana estaba más alborotado que de costumbre.

Zoe Aldana e Iker Navarro.

Desde temprano, los alumnos no podían superar la escena de la mañana: Zoe e Iker llegando juntos en moto, viéndose demasiado cercanos. Demasiado, para dos personas que solo tenían fama de "prometidos por contrato que se detestan mutuamente."

Mateo Paredes, el presidente del consejo estudiantil con su aura serena, estaba sentado relajado en su pupitre junto a su grupo: Santiago, Andrés Castellanos, Diego y Damián. Al frente, Alicia ocupaba su lugar con su sonrisa dulce e inocente, rodeada de admiradores.

En cuanto Zoe e Iker entraron al salón, todas las miradas se dispararon hacia ellos. Murmullos, miradas afiladas y risas contenidas, todo apuntaba a la pareja que acababa de cruzar la puerta.

Zoe, como siempre en su vida anterior, tenía el rostro impasible. Sin sonrisa, sin saludar con la mano, mucho menos el parloteo empalagoso que solía hacer.

Iker, igual. Frío, indiferente a la atención, fue directo a su silla en la fila central.

Zoe simplemente caminó con calma hasta el último asiento, esquina derecha, junto a la ventana. El mismo lugar que la otra Zoe siempre ocupaba, pero con una actitud radicalmente diferente.

Antes, Zoe entraba al salón con paso seguro, le hablaba a Mateo con voz melosa y mirada brillante. Le llevaba comida casera con la excusa de "es que hice de más sin querer."

Pero hoy…

Zoe se sentó en silencio y apoyó la cabeza sobre los brazos cruzados en el pupitre. Sin lonchera. Sin ruido. Sin movimiento.

Todos quedaron perplejos.

Hasta que Andrés habló primero.

—En tres, dos, uno… —murmuró quedo, pero lo suficientemente claro para su grupo— Zoe va a ir hacia Mateo con una caja de galletas.

Santiago se rio.

—Apuesto a que trae sándwiches de queso como la semana pasada.

—O pudín del amor —dijo Diego con media burla—. Cursi a morir, pero así es ella.

—Tres…

Todas las miradas seguían clavadas en Zoe.

—Dos…

Zoe no se movía. Seguía con la cabeza apoyada. Sin importarle nada.

—Uno…

Silencio.

Zoe no se movió en absoluto.

Los del grupo de Mateo se miraron entre sí. Confundidos. Desconcertados. Incómodos.

—¿Eh? —murmuró Santiago—. ¿No va a ir?

Andrés entrecerró los ojos.

—Esto no forma parte del guion habitual.

Alicia, desde su asiento, observó a Zoe con el ceño levemente fruncido. Se mordió el labio, sin acostumbrarse a este cambio de ritmo. Normalmente, Zoe se acercaría a Mateo y buscaría pleito con ella o le causaría problemas.

Pero la Zoe de hoy solo estaba quieta, tranquila y en silencio.

Santiago arrugó la frente.

—¿Qué le pasa a la reina antagonista?

Damián por fin habló:

—Desde anoche está así. Callada. Solo mira al vacío.

Diego asintió:

—Seguramente es parte de su drama. Estrategia de tira y afloja. Para que todos sintamos curiosidad.

Santiago sonrió de lado:

—Si es así, es el truco más sutil que ha usado.

Mateo, que había guardado silencio todo el rato, finalmente echó un vistazo hacia atrás.

Su mirada se cruzó con la espalda serena de Zoe. No había intento de captar su atención. No había ojos anhelantes. No estaba la Zoe de siempre.

Raro, pensó Mateo.

Mientras tanto, Zoe seguía con la mirada perdida por la ventana. Detrás de su rostro calmado, la mente trabajaba a toda velocidad.

Así que este es el colegio de Zoe.

Mateo, el protagonista masculino. Alicia, la princesa verdadera. Los gemelos insoportables. Todo el drama que Vale me contó.

Zoe aspiró despacio.

No tengo tiempo para jugar como la otra Zoe.

Lo que importa ahora es sobrevivir. Cambiar la trama. Y alejarme de Iker. No, no solo de Iker: alejarme de todos ellos.

Pero por desgracia, un par de ojos que antes nunca le prestaron verdadera atención ahora empezaban a observarla con más detenimiento. Y esos ojos eran los de Iker.

La primera hora de clase comenzó. Química, una de las más odiadas por la mayoría de los alumnos. Pero no por la dificultad de la materia, sino por la profesora Martí, la profesora de Química, famosa por ser estricta y aficionada a humillar alumnos frente a toda la clase.

Esa mañana, el salón 3-A estaba bastante tranquilo, hasta que la mirada de la profesora Martí aterrizó sobre una alumna que lucía desganada y completamente desconectada.

—Zoe Aldana.

La voz de la profesora retumbó, cortando el silencio.

Todos voltearon al fondo del salón. En la esquina derecha, Zoe estaba sentada relajada, el mentón apoyado en la mano, los ojos adormilados fijos en el pizarrón sin interés.

Zoe alzó una ceja despacio y giró con desgano.

—¿Sí, profesora?

La profesora Martí cruzó los brazos, la voz subiendo de tono.

—¡Además de tonta, floja! ¿Crees que este colegio es un dormitorio?

Varios alumnos soltaron risitas. Incluso Diego y Damián, sentados al frente, esbozaron sonrisas detestables.

—Si no fuera por la familia Montero, a esa ya la hubieran expulsado hace mucho —susurró alguien.

Zoe siguió tranquila. Levantó la cabeza, los ojos fríos e inexpresivos, y dijo:

—Lo que usted explicó recién, ya lo sé.

El salón enmudeció de golpe. Y enseguida…

—¡Ja, ja, ja, ja!

Las carcajadas estallaron por casi todo el salón. Hasta Andrés, que normalmente era indiferente, se rio entre dientes y negó con la cabeza.

—¿Zoe dice que ya lo sabe?

—¿Lo aprendió de una caricatura?

—Seguramente se le zafó un tornillo después de caerse por la escalera —dijo Damián, riéndose.

La profesora Martí sonrió con desdén.

—Si es así, Zoe… —caminó al escritorio y tomó una hoja— pasa al pizarrón a resolver esto.

Le puso el papel en la mano y señaló el pizarrón.

—Si no puedes contestar bien, sales de mi clase. Y no te molestes en volver a entrar.

Todos contuvieron la respiración; algunos ansiaban ver a Zoe humillada una vez más. Los rostros esperaban el espectáculo de "la tonta del colegio" fracasando otra vez.

Pero Zoe simplemente se levantó despacio. Caminó al frente sin titubear y tomó el marcador.

—Si contesto bien —dijo con calma—, ¿puedo dormir en clase?

La profesora Martí se rio con menosprecio.

—Claro. Si contestas todo bien, puedes dormir, pararte de cabeza, hacer marometas, irte a la cafetería, lo que quieras. Estoy segura de que no vas a poder.

Zoe asintió.

—Entendido.

Empezó a escribir las respuestas una por una. Sin prisa, pero con total seguridad. Fórmulas de reacciones, notación de celdas voltaicas, cálculos de potencial de electrodo y ecuaciones de semirreacción: todo lo plasmó sin vacilar.

Silencio.

Los alumnos se miraban entre sí.

Iker, sentado no lejos del pizarrón, frunció el ceño. Mateo Paredes también se asomó desde su pupitre. Alicia se mordió el labio.

Cuando Zoe terminó, tapó el marcador y se dio la vuelta, el rostro impávido.

—Puede revisarlo, profesora.

La profesora Martí se acercó al pizarrón. Su expresión fue cambiando conforme leía las respuestas de Zoe.

Una… dos… tres preguntas…

Todas correctas.

Poco a poco, la seguridad se le transformó en incomodidad y, finalmente, en asombro.

—Esto… está todo bien —musitó, casi inaudible.

—¿Disculpe? —preguntó Zoe, imperturbable.

La profesora Martí alzó la vista.

—Todas tus respuestas son correctas —dijo sin pensarlo.

El salón quedó mudo.

Entonces se oyó la voz de Zoe:

—Entonces, según lo acordado, me voy a dormir.

Zoe volvió a su asiento del fondo con paso tranquilo, apoyó la cabeza en el pupitre y cerró los ojos.

Todos seguían petrificados.

1
Laura
estúpido.. que no escuchaste al profesor que dijo que ella se tiró
Laura
vaya!! hasta que usas tu cerebro 🧠🧠
Laura
y no es justo lo que ellos acaban de hacer?
Danita 🥰
Son como perros moviendo la cola detrás de una perra🤣
Danita 🥰
O fue Alicia, o la tal Melisa
Danita 🥰
No era Itzel Mendoza? en la sinopsis sale asi🤨
Josefa Villalta
Excelente
FairyTessa
gracias gracias me encantó ❤️❤️❤️❤️.. aunque me faltó que Eduardo y Vale quedaran juntos
ysabel cecilia contreras
Excelente desenlace lo perdió todo por envidiosa
ysabel cecilia contreras
Increíble cambio todos los nombres 🤣🤣🤣
ysabel cecilia contreras
Bajaron la guardia y ya la quieren matar quién será la enemiga a parte de todas las envidiosas 🤣
ysabel cecilia contreras
Estoy súper intrigada, quién no quiere qué los padres de Itzel sepan que es su hija y está viva
ysabel cecilia contreras
Profesores de papel ellos estuvieron todo el tiempo allí son testigos y de paso adelantaron el examen
ysabel cecilia contreras
Ya he leído en otra historia éste drama y sigue siendo interesante la pregunta es como crías a un ser como tú hija por tantos años y luego la desprecias al descubrir que no lo es o sea dejas de amarla la humilllas como si fuera culpable y de paso la rosa es la que parece la impostora
ysabel cecilia contreras
Quiero saber y entender el por qué Itzel es tan fría
Danita 🥰: Pero no es Itzel, es Zoe cambiaron el nombre?
total 1 replies
Lucina Maria Osorio Osorio
Que linda historia. Me gustó ya que me gusta mucho todo lo que habla de reencarnación. Gracias por escribir. Bendiciones escritora.
Maria Luisa Castro
Uffff tremenda historia 👏👏👏 me súper encantó , gracias autora por compartir tu obra, es 🌟🌟🌟🌟🌟 extraordinaria 🫶
Maria Luisa Castro
😂😂😂 súper historia 👏
Maria Luisa Castro
😂😂😂 cada capítulo los nombres cambian , ahora si me perdí jaja
Alejandra Mabel Miño
Hermosa historia felitaciones autora!
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