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La Princesa de la Mafia

La Princesa de la Mafia

Status: Terminada
Genre:Escuela / Mafia / Autosuperación / Venganza de la protagonista / Viaje a un juego / Completas
Popularitas:0
Nilai: 5
nombre de autor: Queenvyy27

Aurelia era una chica común y corriente, obsesionada con las novelas. Una noche, tras llorar por el trágico destino de su personaje favorito, despierta dentro de la historia y descubre que ahora habita el cuerpo de Aurelia Cassano: la antagonista consentida, hija del jefe de la mafia más temida del país.

El problema es que conoce el final: en la novela original, Aurelia Cassano muere asesinada a los veinticuatro años. Y el causante indirecto de su muerte es nada menos que Arsa Wirayuda, el protagonista masculino: frío, despiadado, irresistible... y el hombre del que la Aurelia original estaba perdidamente enamorada.

Para sobrevivir, Aurelia traza un plan: alejarse de Arsa, evitar los conflictos con la protagonista original y reescribir su destino. Pero la vida dentro de una novela de mafia no es tan sencilla. Entre conspiraciones familiares, enemigos que la quieren muerta, pandillas rivales y secretos oscuros que ni la novela revelaba, Aurelia descubre que cambiar la trama es mucho más difícil de lo que imaginaba.

Y lo peor de todo: Arsa, el hombre al que debería evitar a toda costa, no deja de acercarse. Con sus ojos negros como la noche, su actitud posesiva y esos momentos inesperados de ternura que derrumban todas sus defensas, Aurelia se enfrenta a la pregunta más peligrosa de todas: ¿puede reescribir una historia de amor sin caer en ella?

Entre peleas callejeras, intrigas corporativas, venganzas implacables y un romance que arde lento pero con la fuerza de un incendio, Aurelia demuestra que ser la villana nunca fue su destino. Tal vez siempre fue la heroína que esta historia necesitaba.

NovelToon tiene autorización de Queenvyy27 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

Capítulo 5 — El trío de las gansas

Mientras tanto, una de las chicas apretaba los puños, molesta por el cambio de Aurelia. Por un instante sus miradas se cruzaron, pero Aurelia volvió el rostro justo cuando la otra le dedicaba una sonrisa falsa.

Maldita sea, ¿cómo es posible que haya cambiado tanto?, se dijo Elena para sus adentros. Sí, era Elena, una de las falsas amigas de Aurelia, la misma que un rato antes había golpeado el pupitre.

¡Riiing!

El timbre del recreo resonó por todos los rincones del colegio. Los estudiantes se desbordaron fuera de las aulas y cada cual se entregó a lo suyo. Unos fueron a la cafetería, otros a jugar, y algunos prefirieron quedarse en el salón, como Aurelia en ese momento.

—¿De verdad eres Aurelia? —La voz chillona de la chica del suéter rosa interrumpió el ensimismamiento de Aurelia, que se entretenía mirando desde la ventana a los alumnos que salían en tropel.

El aula de 12.º B estaba en el segundo piso, así que desde su pupitre Aurelia alcanzaba a ver a la gente ir y venir allá abajo.

—¿Tú qué crees? —respondió, escueta.

—¿Cómo es que cambiaste tanto, Aure? —quiso saber otra, la de cabello rizado, llamada Desi.

—No cambié nada. Solo dejé de ponerme tanto maquillaje —contestó con desgana.

—Aure, así ya no te ves cool. Te ves anticuada —soltó Elena, incapaz de aceptar que Aurelia luciera bonita ahora.

—¿Anticuada? Si está preciosa. ¿Por qué no te arreglabas así desde antes, Aure? —intervino Andrea, la del suéter rosa, que de inmediato recibió una mirada fulminante de Elena y Desi.

De las tres supuestas amigas, solo Andrea carecía de intenciones ocultas. El problema era que no destacaba por su inteligencia y se limitaba a seguir la corriente de Elena y Desi.

Y las verdaderas culpables de que Aurelia se hubiera vuelto una acosadora eran precisamente Elena y Desi, que siempre le inculcaban lo peor.

—¿Pueden irse? No quiero que me molesten —pidió Aurelia a las tres chicas. Le daba una pereza enorme tratar con ellas. Si quería sobrevivir, tenía que apartarse de esas amistades tóxicas para vivir en paz.

—¿Qué te pasa, Aure? Vamos a la cafetería. ¿No ibas a invitarnos? —insistió Elena, en su tono más dulce.

—No tengo ganas —respondió Aurelia, hundiendo la cabeza entre los brazos apoyados sobre el pupitre.

—Bueno, vamos. A lo mejor solo está cansada... Yo tengo hambre —dijo Andrea, arrastrando a Elena y a Desi.

Al ver a Aurelia con la cabeza entre los brazos, Elena y Desi por fin accedieron a marcharse con Andrea.

Aurelia dejó escapar un soplido apenas se fueron las tres. Lo cierto era que tenía hambre: se llevó la mano al estómago, que protestaba con un rugido.

Pero por culpa de ellas le daba pereza ir a la cafetería. De pronto, la alumna de lentes le acercó un pan.

Parecía haber observado toda la escena y se notaba que Aurelia estaba incómoda con la presencia de aquellas chicas.

—Gracias, pero no tengo hambre —respondió Aurelia, recelosa.

La chica de lentes dejó de todos modos el pan sobre el pupitre y se alejó sin más.

Aurelia ni se inmutó y volvió a esconder la cabeza entre los brazos.

Llegó el momento más esperado: la hora de salida. Todos los estudiantes abandonaron las aulas a borbotones.

Aurelia, ya lista para marcharse, tuvo que frenar el paso porque el trío de las gansas la cortó el camino. Sí, «el trío de las gansas» era el apodo que Aurelia había colgado a sus tres falsas amigas.

—Vamos al centro comercial, Aure —propuso Elena, colgándose mimosa de su brazo.

A Aurelia le fastidiaba el gesto, así que solo puso los ojos en blanco.

—No, paso. Me voy a casa —respondió.

—¿Por qué, Aure? Qué aburrida —protestó Desi, prendiéndose de su brazo izquierdo, ya que del derecho se había apoderado Elena.

—Suéltenme. Me voy a casa. —Aurelia se sacudió de encima las manos de Elena y de Desi y se marchó, dejándolas con cara de desconcierto, extrañadas por su actitud.

Por lo común, Aurelia era la primera en emocionarse cuando la invitaban al centro comercial, y eso les convenía a ellas: aprovechaban para derrochar el dinero de Aurelia, porque cada vez que salían de compras o de paseo era ella quien pagaba.

¿Creen que voy a seguir cumpliéndoles todos los caprichos, trío de gansas? Ni lo sueñen. La Aurelia de ahora no es la de antes, esa tonta a la que podían engañar a su antojo, pensó. Apretó el paso para que el trío no la alcanzara.

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