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Hasta Que Me Veas

Hasta Que Me Veas

Status: En proceso
Genre:Amor de la infancia / Amor a primera vista / Amor tras matrimonio
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Camila Da Ponte

Juliet Montgomery siempre supo que amar a Nicholas Sterling era un error.

Él era el hombre que todas querían. El heredero perfecto. El futuro CEO de un imperio. Y también el único hombre incapaz de verla como algo más que una simple conocida.

Durante años guardó sus sentimientos en silencio, conformándose con observarlo desde la distancia mientras él entregaba su corazón a otra mujer.

Entonces, una decisión tomada por sus familias cambió sus vidas para siempre.

Un matrimonio.

Un acuerdo.

Una promesa que ninguno de los dos deseaba cumplir por las mismas razones.

Lo que Juliet no sabía era que el destino tenía planes mucho más crueles para ambos.

Porque algunas personas necesitan perderlo todo para descubrir quién estuvo a su lado desde el principio.

Y cuando Nicholas finalmente aprendiera a verla, tal vez ella ya no estaría esperando.

NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Señora Sterling

Capítulo 20: La Señora Sterling

Nicholas Sterling

El día de mi boda llegó demasiado rápido.

Durante semanas había intentado ignorarlo.

Enterrarme en el trabajo.

Convencerme de que todavía había tiempo para cambiar las cosas.

Pero el tiempo siguió avanzando.

Y ahora estaba allí.

De pie frente al espejo de mi habitación.

Vistiendo un traje negro que parecía pesar más de lo normal.

—Tienes la misma cara que alguien camino a una ejecución.

Comentó Oliver desde la puerta.

Lo ignoré.

—Eso significa que tengo razón.

Entró en la habitación y se apoyó contra la pared.

—Todavía puedes escapar.

—Vete al infierno.

Mi hermano sonrió.

—Mucho mejor. Ya estás hablando.

Suspiré.

No tenía energía para discutir.

—¿Estás nervioso?

Preguntó.

La respuesta era sí.

Pero no por las razones que todos imaginaban.

No estaba nervioso por casarme.

Estaba nervioso porque sentía que estaba perdiendo el control de mi propia vida.

Y odiaba esa sensación.

—Solo quiero que este día termine.

Respondí.

Oliver dejó de sonreír.

—Juliet probablemente siente lo mismo.

Aquellas palabras me hicieron guardar silencio.

Porque tenía razón.

Había pasado semanas pensando en mis propios problemas.

En Vivienne.

En mi familia.

En las obligaciones.

Pero apenas había pensado en lo que todo aquello significaba para Juliet.

Y sin embargo ella estaba sacrificando exactamente lo mismo que yo.

Quizás más.

Porque nunca se había quejado.

Nunca había discutido.

Nunca había intentado culpar a nadie.

Simplemente había aceptado.

Y por alguna razón eso me hacía sentir peor.

—Será mejor que bajemos.

Dijo Oliver.

Asentí.

Y juntos salimos de la habitación.

La ceremonia se celebraba en una antigua catedral a las afueras de la ciudad.

Un lugar elegante.

Imponente.

Perfecto para una boda que parecía sacada de una revista.

Todo era perfecto.

Demasiado perfecto.

Los invitados llenaban los bancos.

Las flores decoraban cada rincón.

Los músicos afinaban sus instrumentos.

Y yo me sentía completamente vacío.

Cuando ocupé mi lugar frente al altar, intenté concentrarme en cualquier cosa que no fuera lo que estaba a punto de ocurrir.

Hasta que comenzó la música.

Y entonces todos se pusieron de pie.

Giré la cabeza.

Y la vi.

Juliet.

Durante unos segundos olvidé respirar.

Llevaba un vestido blanco sencillo y elegante.

Su cabello oscuro caía en suaves ondas sobre sus hombros.

Y aunque intentaba mantenerse serena, podía ver el nerviosismo en sus ojos.

Era hermosa.

Innegablemente hermosa.

Y aquella constatación me tomó por sorpresa.

Porque siempre había sabido que Juliet era atractiva.

Pero nunca la había visto así.

Nunca me había permitido verla así.

Ella avanzó lentamente por el pasillo acompañada por su padre.

Y algo extraño ocurrió.

Por primera vez desde que comenzó toda aquella locura, la situación pareció real.

Demasiado real.

Cuando llegó frente a mí, nuestras miradas se encontraron.

Ninguno sonrió.

Pero tampoco apartamos la vista.

Y por un instante tuve la sensación de que ambos estábamos pensando exactamente lo mismo.

¿Cómo llegamos hasta aquí?

La ceremonia comenzó.

Las palabras del sacerdote pasaban frente a mí como un ruido lejano.

Promesas.

Compromiso.

Fidelidad.

Respeto.

Palabras importantes.

Palabras que deberían significar algo.

Pero que en aquel momento se sentían vacías.

Hasta que llegó el instante decisivo.

—¿Acepta a Juliet Montgomery como su legítima esposa?

Sentí todas las miradas sobre mí.

Respiré profundamente.

Y respondí.

—Sí, acepto.

Mi voz sonó firme.

Segura.

Mucho más de lo que me sentía.

Después fue el turno de Juliet.

—¿Acepta a Nicholas Sterling como su legítimo esposo?

Ella me observó.

Y durante una fracción de segundo vi algo en sus ojos.

Algo parecido a tristeza.

—Sí, acepto.

Aquellas palabras cambiaron nuestras vidas para siempre.

El sacerdote sonrió mientras observaba a los presentes.

—Por el poder que me ha sido concedido, los declaro marido y mujer.

Las palabras resonaron en la iglesia.

Marido y mujer.

Todavía me costaba creerlo.

Todo parecía suceder demasiado rápido.

Las flores.

Los invitados.

Las cámaras.

Los aplausos contenidos.

Y Juliet de pie frente a mí.

Mi esposa.

Firmamos los documentos frente a los testigos.

Las cámaras capturaron cada instante.

Las firmas.

Los anillos.

Las fotografías.

Todo parecía perfectamente organizado.

Como si aquello fuera exactamente lo que ambos habíamos deseado.

Pero yo sabía que no era así.

Cuando terminamos, el sacerdote volvió a acercarse.

Y entonces pronunció las palabras que todos estaban esperando.

—Puede besar a la novia.

Sentí decenas de miradas sobre nosotros.

Esperando.

Observando.

Juzgando.

Pero cuando levanté la vista, todo aquello desapareció.

Porque Juliet me estaba mirando.

Por un instante ninguno se movió.

Como si el tiempo se hubiera detenido.

Como si el resto de la iglesia hubiera desaparecido.

Di un paso hacia ella.

Lentamente.

Sin apartar la vista.

Juliet parecía nerviosa.

Podía verlo en la forma en que respiraba.

En la manera en que sostenía el ramo.

En el ligero temblor de sus manos.

Y algo dentro de mí se tensó.

Porque de repente dejé de ver una obligación.

Dejé de ver un acuerdo entre familias.

Dejé de ver una solución empresarial.

Y vi a Juliet.

Realmente la vi.

Con su vestido blanco.

Con sus ojos color avellana brillando bajo las luces de la iglesia.

Con esa mezcla de esperanza y tristeza que intentaba ocultar.

Por primera vez me pregunté cuánto estaba sacrificando ella para estar allí.

Apoyé una mano en su cintura.

Y una sensación extraña atravesó mi pecho.

Pequeña.

Confusa.

Difícil de explicar.

Antes de que pudiera entenderla, me incliné hacia ella.

Y la besé.

Fue un beso breve.

Suave.

Respetuoso.

Exactamente lo que la ceremonia exigía.

Nada más.

O al menos eso debería haber sido.

Pero cuando me aparté, algo no encajó.

Porque durante una fracción de segundo olvidé los aplausos.

Olvidé a los invitados.

Olvidé incluso dónde estaba.

Y solo vi a Juliet.

Los aplausos estallaron a nuestro alrededor.

Las cámaras comenzaron a disparar sin descanso.

Los invitados sonrieron y celebraron.

Pero yo apenas los escuché.

Porque una pregunta inesperada acababa de instalarse en mi cabeza.

Una pregunta incómoda.

Peligrosa.

¿Y si este matrimonio terminaba cambiándolo todo?

Aparté el pensamiento inmediatamente.

Porque seguía enamorado de Vivienne.

Porque aquello no significaba nada.

Porque Juliet era simplemente mi esposa.

Nada más.

Al menos eso era lo que intentaba convencerme de creer.

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Maky Ferral
Me hizo llorar 😭
Maria vargas
Espero que se de una oportunidad con Daniel 🙏
Sandra Patricia Ramirez Linares
ese amor no puede morir asi
Sandra Patricia Ramirez Linares
una linda historia cuando realmente uno ama de verdad y se queda en los momentos más difíciles así no sea correspondido
Camila Da Ponte: graciass ☺️
total 1 replies
Sandra Patricia Ramirez Linares
Que fuerte debe ser sentir lo que juliet, sintió en ese momento algo que se ansia pero no de esa manera.
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