Su familia la vendió para saldar una deuda
Adrian Ferraro la compro para cerrar un trato
El contrato decía su nombre, una cifra y una fecha de entrega
No decía que tenia los ojos rotos de tanto llorar
No decía que temblaba como si el aire doliera
Pero negocios son negocios, hasta que él la vio y la toco para entender una cosa
Acababa de comprar su propia perdición y su única regla
#Ella no se toca
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Ya no quiero temer
sigue tu camino Lorenzo
Lorenzo- por favor, no la voy a comer, por ahora, aunque quien sabe, está bien apetecible
Un golpe sale directo a su rostro haciendo que tambalee para atrás, no quería por su miedo, pero tampoco dejaré que la toque o hable mal
- a mi mujer, a la señora Ferraro la respetas
Lorenzo- por favor, no dejas que le dé cumplidos
- todo lo que sale de tu boca es basura, así que no, vamos
Me pasa su mano, ahora si la tomo entrelazada con la mía, avanzamos dos pasos y escucho
Lorenzo- adiós, perra de Ferraro
Mi mano se prepara, al girar no soy yo quien responde, es Ámbar, una patada entre sus piernas qué lo tira arrodillado, la miró asombrado
Ámbar- al menos Adrián si tiene perra, mientras tú no
Es ella quien agarra mi mano, así nos giramos camino al coche, al subir se larga a llorar
Ámbar- perdón... no debí... me enojé, insulto tu apellido
Detengo sus manos qué se autolastiman con las mías, beso cada una y tocó su mejilla
- te insulto a ti, nadie dice perra a mi mujer y él lo sabrá, bien hecho bambina, no pidas perdón por defenderte
Sonríe, por fin, me sonríe, Enzo sube
Enzo- señor
- aviso para Vitelli, ya sabes
Enzo- claro señor, mandaré a Marco
- a casa
El coche arranca, así salimos camino a casa
Ámbar
Por alguna razón me enojo que tratara de insultar y hacer perder la paciencia a Adrián, me defendí y no lo puedo creer, acomodo lo nuevo, también mi celular, bajo a la cocina, pero me sorprendo, Adrián me gano de mano, voltea a verme y me sonríe como solo veo que lo haga conmigo
Adrián- te gané la cocina bambina, hoy pruebas comida Ferraro, siéntese a la mesa señora de Ferraro a esperar como una reina
Me acompaña a la mesa, me corre la silla, me siento, me trae un jugo y chocolates, mientras como él cocina, lo hace concentrado y hace muecas con la boca algo que me hace reír y él me mira
- perdón
Adrián- bambina no pidas perdón por reírte, más bien dime que te causó gracia
- te enojarás
Adrián- anda dímelo
- las muecas que haces con la boca
Quien se ríe es él- tranquila, es algo que hago solo cuando cocino, me concentro tanto que hago muecas con la boca o cejas, también lamento decirte que te reirás un rato más, aún no acabé
Ambos reímos
Adrián
No soy de hacer muecas, pensé que no lo notaría, pero así soy cuando cocino, después de cenar no logré persuadirla, quiso lavar y la dejé, ahora ella está en la cama y yo en el sillón como la noche anterior
Ámbar- Adrián
Me siento y la miro- dime
Ámbar- ya no quiero temer- sonrió- me enseñas
- para no temer, primero debes renunciar a tu pasado, dejarlo en lo que es, pasado, tranquila poco a poco lo harás
Ámbar- de acuerdo
- mañana le pedí a Pablo que venga, lo hace por trabajo, pero también para visitarte así le das tu número nuevo
Ámbar- en verdad viene
- claro, pídeme lo que quieras que lo tendrás
Ámbar- gracias
- ahora descansa
Ámbar- la cama es grande, primer pasó
- primer paso- sonrió- uno de cada lado- me asiente- de acuerdo
Se acomoda de su lado, yo del mío
- que descanses
Ámbar- tu igual
Ámbar
Despertamos cada uno de su lado, un "Buenos días", nos duchamos en turnos, preparé el desayuno, ordene un poco, ahora él está en la cancha de tiro, le preparo un jugó y decido llevárselo
Adrian está sin camisa, espalda para mí, disparando, cada bala, un centro perfecto, cada músculo de su espalda, un mapa de cicatrices y poder, es hermoso sin duda, sobretodo me cuida, aunque el ruido me detiene, la bandeja con el jugo de naranja tiembla en mis manos, le temo a las armas, a lo que provoca
Al parecer me siente, porque se detiene, baja el arma, no se da vuelta brusco, Gira despacio, como si yo fuera un animal asustado, sus ojos se encontraron con los míos, con mis manos temblorosas
Adrián- Buenos días, señora Ferraro
Trago saliva calmandome, Avanzo un paso a la ves y suelto la bandeja con cuidado sobre la mesa
-Te... te traje jugo -susurró.
Adrian deja la pistola en la mesa, levanta las manos, vacías, inofensivas, para que lo vea
Adrián- No muerde -dice, señalando el arma- Pero entiendo que asuste.
Niego con la cabeza rápidamente- Me asusta lo que hacen con ellas, lo que hicieron...
Me calló, porque me preguntara y no tendré valor de decirle que un día de castigó mi padre me hizo ver como mataba a mi perrito que adopte de la calle con un arma
Adrian camina hasta mi, despacio, cuando está cerca, no me toca, Señala la pistola.
Adrián- En mi mundo, Ámbar, un arma no es para hacer daño, es para que nadie te haga daño a vos.
Toma otra pistola, más pequeña de la caja, me la ofrece, pero sin tocarme, la deja en la mesa entre los dos
Adrián- Si vas a ser mía, bambina...- me mira a los ojos- vas a saber defenderte, para que la próxima vez que tengas una pesadilla, sepas que podés despertar y matar al monstruo vos misma.
Se pone detrás de mí, No me toca, Apoya su mentón cerca de mi cabeza, su aliento me mueve el pelo.
Adrián- Tómala, solo sostenla, yo te tengo a vos
Miró el arma, luego miró sus manos, las manos que me sostuvieron toda la noche sin pedir nada esa noche, Con dedos temblorosos, tomó el arma
Adrian cubre mis manos con las suyas, grandes, No me forza, me guía
Adrián- Así, respirá, yo respiro con vos.
Por primera vez, no tiemblo por miedo, tiemblo porque Adrián Ferraro, el hombre que compró mi cuerpo, me esta enseñando a ser dueña de mi propia vida, sin temer que lo pueda usar en su contra o que lo pueda dañar
El primer disparo dio en el borde del blanco, apoya su mentón más por mí
Adrián- Bien, Intocable, muy bien, el próximo, al corazón
Apunta conmigo, sosteniendo mis manos, así sale el siguiente disparó