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Soy La Presa De Tres Alfas

Soy La Presa De Tres Alfas

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / Fantasía LGBT
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

«Mi sangre no pide compasión; exige ser devorada.»

El chasquido del cerrojo blindado nos dejó a oscuras en el laboratorio subterráneo. En el suelo, los vidrios de mi última ampolleta de supresor. En mis venas, el desastre.

Mi cuerpo es una trampa: libero un aroma a miel y jazmín tan violento que me dobla las rodillas, me asfixia la garganta y me humilla. La ventilación esparce la plaga de mi olor por el aire sellado, y la biología no perdona.

Tres aromas depredadores acorralan mi agonía en la penumbra. Sin medicina que me salve, sin aire para gritar y con la fiebre del celo quemándome la piel desde adentro.

La cacería empezó. Y la única duda es cuál de los tres clavará primero sus garras en mi nuca.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 6: EN LA CUNA DE LOS MARCADOS

EN LA CUNA DE LOS MARCADOS

El descenso por los tubos de refrigeración fue un abismo de metal helado, oscuridad y óxido. La caída terminó con un impacto seco contra un montón de escombros en los niveles olvidados del subsuelo de Arcadia, muy por debajo de la opulencia de los laboratorios y las torres del Consejo.

El aire aquí olía a humedad, aceite quemado y moho.

Me apoyé contra una pared de concreto agrietado, tratando de regular mi respiración. El esfuerzo de haber forzado mi glándula minutos atrás para cegar a la Guardia de Hierro estaba cobrándose su precio: un dolor sordo y latente comenzaba a pulsar en la base de mi nuca, acompañado por un leve mareo.

—Estamos en el nivel sub-ocho —dijo Valen, encendiendo una linterna táctica cuya luz azul cortó la penumbra—. El Consejo no tiene cobertura de sensores aquí abajo. El metal denso bloquea sus rastreadores biológicos.

—Por ahora —gruñó Eren, sacudiéndose el polvo del chaleco y mirando alrededor con el instinto de un depredador en terreno desconocido—. Pero si nos quedamos parados a mitad de un túnel, nos encontrarán de todos modos.

Nos adentramos en las galerías subterráneas hasta encontrar refugio en una antigua estación de trenes abandonada. Las vías oxidadas se perdían en la oscuridad y los vagones destruidos servían como una trinchera natural. Me dejé caer sobre el asiento de metal de uno de los vagones, abrazando mis rodillas mientras la debilidad amenazaba con doblarme otra vez.

Kaelen se acercó en silencio. Su presencia era imponente, pero sus movimientos tenían una cautela casi reverente. Se quitó la chaqueta y la colocó sobre mis hombros sin decir una palabra, permitiendo que la tela, impregnada con su suave olor a cedro quemado, me aislara del frío del subsuelo.

—Habla de una vez, Valen —dije, levantando la vista para mirar fijamente al médico—. Dijiste que usaron mi glándula para el Proyecto Anomalía. Quiero saber qué hicieron exactamente con mi cuerpo.

Valen guardó silencio un segundo. Apoyó la linterna en una caja de madera y se cruzó de brazos, pesándole la culpa en cada rasgo del rostro.

—El Consejo no solo buscaba un Omega fuerte —comenzó Valen con la voz baja—. Querían sintetizar la Marca de Dominio Absoluto. La clase política de Arcadia teme perder el control sobre los Pura Sangre y las castas bajas. Diseñaron un compuesto para modificar tu sangre y hacer que tu aroma no pudiera ser ignorado por ningún Alfa. Querían usar tu esencia para crear una droga de sumisión masiva.

—Pero la fórmula mutó —interrumpió Kaelen, apoyando una mano en el marco de la puerta del vagón—. En lugar de volverlo un siervo pasivo, su cuerpo convirtió el compuesto en un arma biológica. Su aroma no somete la mente; enloquece el instinto y destruye la razón de los Alfas de alto rango.

—Y hay algo más —añadió Valen, mirando a Eren y luego a Kaelen—. La exposición prolongada a sus feromonas crea un vínculo de dependencia neurológica. Si un Pura Sangre se expone demasiado a Lian... su biología rechaza a cualquier otro Omega para siempre. Queda encadenado a él.

Eren soltó una risa seca, apoyando su fusil contra el asiento.

—Con razón el Consejo está desesperado —murmuró Eren, dando un paso hacia mí y acortando la distancia hasta quedar a pocos centímetros de mi rostro—. No solo eres el veneno... eres la única llave de su imperio.

—No soy la llave de nada —dije con voz helada, apartando la mirada—. No soy un trofeo para el Consejo, ni una herramienta para Kaelen, ni una cura para ti, Eren.

—Entonces tenemos un problema, Sujeto Cero —resonó una voz desconocida desde las sombras de la estación.

El chasquido simultáneo de diez armas al ser montadas resonó en la penumbra del vagón.

De entre los escombros y las sombras de las vías comenzaron a salir figuras encapuchadas, armadas con rifles modificados de bajo calibre. En el centro del grupo avanzó un Omega de silueta esbelta, piel pálida y una cicatriz profunda y rugosa en el lado izquierdo del cuello: la huella de una glándula extirpada a la fuerza.

Los tres Alfas se pusieron en guardia de inmediato. Eren alzó su fusil, Kaelen desenfundó su daga y Valen se interpuso entre el grupo y yo.

—Tranquilos, Pura Sangre —dijo el recién llegado con una sonrisa fría y desprovista de calidez—. Un solo disparo en este túnel y la onda expansiva atraerá a las patrullas del Consejo.

El tipo caminó con paso lento hasta detenerse frente a la entrada del vagón. Sus ojos oscuros pasaron de los tres Alfas a mí, analizándome con una mezcla de curiosidad y desprecio.

—Mi nombre es Nix —se presentó el Omega, tocándose la cicatriz de la nuca con prepotencia—. Soy el líder de los Marcados. Y tú debes ser la famosa "Anomalía" por la que Arcadia acaba de emitir una orden de caza de máxima prioridad.

—¿Qué quieren? —preguntó Kaelen con tono autoritario, sin bajar la guardia.

—Lo que queremos no te incumbe a ti, Alfa —respondió Nix con altivez, para luego mirarme directamente a los ojos—. Vine a ver si las leyendas del laboratorio eran ciertas. Pero veo que cometiste el peor error de todos, pequeño Omega.

Nix señaló a Eren, Kaelen y Valen con la punta de su arma.

—Si viajas con tres Pura Sangre a tu espalda, no eres un prófugo que ha conseguido su libertad... solo eres la presa de tres monstruos que aún no se han decidido a dividirse el botín.

1
Victor Cueto
excelente trama, sigueee
Victor Cueto
me encanta
BL Autor 🌈
(Sujeto Cero)
— Nota de Lian —
"Si el Mando Central y esos tres Alfas creen que pueden acorralarme o dictar mis reglas, no entienden absolutamente nada de lo que soy. Yo no soy la presa de nadie. Si estás de este lado y quieres ver cómo rompo su control capítulo a capítulo, guarda esto en tu Biblioteca y deja tu Like. No te distraigas... porque esto apenas está comenzando."
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