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Prohibido Para Mí

Prohibido Para Mí

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor eterno / Romance
Popularitas:6.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Esta historia comienza con una joven estudiante de colegio que jamás imaginó que conocer a un doctor cambiaría su vida para siempre. Entre ellos nace un sentimiento profundo que, poco a poco, se convierte en un amor prohibido, lleno de obstáculos, secretos y decisiones difíciles. Sin embargo, ambos están dispuestos a luchar por aquello que sienten. Cuando la chica atraviesa el momento más doloroso de su vida, su mundo se derrumba: su querida abuelita, la única persona que la crió y estuvo a su lado, fallece después de enfrentar una grave enfermedad. El doctor no pudo salvarla, pero decidió quedarse para acompañarla y apoyarla.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: La invitación

Después de tanto pensarlo, finalmente me animé a escribirle a Valeska. Tenía el celular en la mano y la conversación abierta desde hacía varios minutos.

—Bueno, pues… de una —murmuré—. Si le voy a escribir, le escribo y ya.

Entré a WhatsApp y busqué su nombre. Todavía tenía la misma foto de perfil que había visto días atrás: ella con su uniforme del colegio.

Sonreí y comencé a escribir.

Yo: “Hola, hermosa, ¿estás desocupada?”

Mandé el mensaje y dejé el celular sobre la cama.

No alcanzaron a pasar muchos minutos cuando escuché la vibración.

Era ella.

Valeska: “De hecho, estoy haciendo tareas.”

Solté una pequeña risa.

—Siempre ocupada esta pelada.

Le respondí:

Yo: “¿Y qué tarea estás haciendo?”

Valeska: “Matemáticas. Tengo unos ejercicios que no entiendo.”

Pensé un momento y le escribí:

Yo: “Si querés, te ayudo.”

Ella tardó un poquito en responder.

Valeska: “¿Vos sabés de matemáticas?”

Yo: “Algo sé, pues. Mandame una foto del ejercicio y miramos.”

A los pocos segundos llegó una fotografía de su cuaderno.

Miré el ejercicio con cuidado. No era tan complicado, así que comencé a explicarle por mensaje.

Yo: “Primero organizás los números de esta manera. Después hacés la operación de acá y al final revisás el resultado.”

Valeska: “Esperá, voy a hacerlo.”

Me quedé esperando.

Al rato llegó otro mensaje.

Valeska: “¡Me dio! Jajaja.”

Yo: “¿Viste? No era tan berraco.”

Valeska: “Para vos porque sos inteligente.”

—Ah, bueno —dije riéndome—. Tampoco exageremos.

Seguimos hablando mientras ella terminaba sus tareas. Me contó que tenía varias materias pendientes y que trataba de organizarse porque, además del colegio, tenía que trabajar.

Yo ya sabía que su vida no era sencilla.

Estudiaba durante el día, vendía arepitas por las tardes y por las noches trabajaba en la discoteca.

Cuando terminó sus deberes, me escribió:

Valeska: “Listo, ya terminé todo.”

Yo: “Qué bueno. ¿Y ahora qué vas a hacer?”

Valeska: “No sé. Tengo un ratico libre.”

Me quedé mirando la pantalla.

Era mi oportunidad.

Escribí:

Yo: “¿Te gustaría salir un rato?”

Me quedé esperando su respuesta.

Pasaron unos segundos.

Después apareció:

Valeska: “¿Salir?”

Yo: “Sí, pues. Nada complicado. Podemos ir a tomar algo y conversar un rato. Después yo te llevo nuevamente a tu casa.”

Tardó un poquito en responder.

Finalmente llegó el mensaje que estaba esperando.

Valeska: “Bueno, sí acepto.”

Sonreí.

—De una.

Le pregunté a qué hora podía salir y quedamos para esa misma tarde.

Me arreglé con calma y salí de mi habitación. Mi mamá estaba en la sala.

—¿Y usted pa' dónde va? —me preguntó mi cucha.

—Voy a salir un rato, ma.

—¿Con quién?

—Con una muchacha que conozco.

Mi mamá me miró con curiosidad.

—Ah, bueno pues. Pero no se vaya a demorar.

—Tranquila, cucha.

Tomé las llaves del carro y salí.

Mientras manejaba, pensé que hacía apenas un mes no sabía prácticamente nada de Valeska y ahora estábamos a punto de salir a conversar.

Cuando llegué cerca de su casa, le escribí.

Yo: “Ya llegué.”

Unos minutos después la vi salir.

—Hola —me saludó.

—Hola, Valeska. ¿Todo bien?

—Sí, todo bien.

Subió al carro y arrancamos.

Durante el camino hablamos de cosas sencillas. Me contó un poco más del colegio y de las tareas. También hablamos de su trabajo y de las arepitas que vendía.

—Usted sí camella bastante —le dije.

—Toca, pues. Hay que echar pa'lante.

—Eso es verdad.

Pasamos un rato conversando y después, como habíamos acordado, emprendimos el regreso.

Cuando llegamos a su casa, estacioné.

—Gracias por traerme —me dijo.

—Con gusto. Y me alegra que hayas aceptado salir.

—A mí también.

Se despidió y entró a su casa.

Yo esperé hasta verla entrar y luego emprendí el camino de regreso.

Mientras manejaba, pensé en lo curioso que era todo aquello.

Había pasado un mes preguntándome si debía escribirle.

Y ahora, finalmente, había dado el primer paso.

—Quién lo iba a decir, pues —murmuré—. Una simple conversación por WhatsApp y terminamos saliendo.

Sonreí mientras seguía manejando.

Definitivamente, ese día había sido diferente.

1
Lis
Pero creo leí que fue antes de conocer a Daleska eso de las fotos y mensajes con Valentía
Deyda Ninorca Sanchez Batista
las niñas son de papá
Doris Laura Torres Amaya
👏,buena decisión
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