Ella es una maestra que se sacrifica por salvar a su clase, pero su vida no termina con un sacrificio solo cambia de mundo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Invitación 3
El banquete finalmente llegó a su fin.
Los invitados comenzaron a despedirse de la duquesa Ashford, mientras los sirvientes recogían discretamente las copas y los platos. La música había cesado y el enorme salón, que horas antes estaba lleno de conversaciones y risas, comenzaba a quedar en silencio.
Caroline se encontraba junto a su madre, despidiendo a algunos invitados.
Y entonces lo vio.
El duque Fitzroy.
Había dejado atrás la capa de guardia y la máscara. Ahora llevaba nuevamente sus elegantes ropas de noble, y aquella presencia que había llamado la atención de Caroline desde el primer momento parecía todavía más imponente.
Alto.
Cabello blanco.
Ojos azul claro.
Una expresión segura.
Y esa sonrisa ligeramente ladeada que parecía decir que sabía perfectamente el efecto que provocaba en los demás.
Caroline tragó saliva.
[Oh, no.]
Intentó respirar tranquilamente.
[Es mucho más guapo de cerca.]
El duque se acercó a ellas.
—Duquesa Ashford. Lady Caroline. Ha sido un placer asistir a su celebración.
Caroline hizo una pequeña reverencia.
—El placer ha sido nuestro, Su Gracia.
Fitzroy la observó con cierta diversión.
Era completamente distinta de la joven con la que había hablado disfrazado de guardia.
Cuando creía que él era simplemente un soldado, Caroline había hablado con mucha más naturalidad. Incluso había preguntado cosas bastante directas.
Ahora, frente al verdadero duque, parecía estar haciendo un esfuerzo enorme por recordar cada regla de etiqueta que conocía.
—Espero que haya disfrutado del banquete, lady Caroline.
—Mucho, Su Gracia.
[¡No mires sus ojos!]
—Me alegra escucharlo.
[¡Y no mires esa sonrisa!]
—La celebración por la inauguración de la escuela fue realmente hermosa
continuó él.
—Muchas gracias.
[¡¿Por qué habla así?!]
Caroline estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por mantener la compostura.
Porque el problema no era solamente que Fitzroy fuera guapo.
Era esa aura.
Esa expresión de hombre completamente seguro de sí mismo.
Esa sonrisa ladina, casi coqueta.
Y, sobre todo, la manera en que la miraba.
No parecía tener ningún problema en hacerlo.
Fitzroy se dio cuenta.
Por supuesto que se dio cuenta.
Había pasado buena parte de la noche observándola.
Y ahora podía ver perfectamente cómo Caroline intentaba mantener la mirada firme mientras sus mejillas comenzaban a adquirir un delicado tono rosado.
[Así que la mujer que hace un momento hablaba con tanta seguridad ahora apenas puede mirarme.]
Aquello le resultó peligrosamente divertido.
—Espero volver a verla pronto
dijo él.
Caroline volvió a hacer una reverencia.
—Será un honor, Su Gracia.
Fitzroy sonrió.
Después de despedirse de la duquesa, se alejó unos pasos.
Pero no se marchó.
Entró en una habitación cercana, tomó nuevamente la capa que había usado como disfraz y se colocó la máscara.
Cuando salió, volvió a ser el guardia de antes.
También cambió la voz, haciéndola más grave.
Se acercó nuevamente a Caroline.
—Lady Caroline.
Ella se volvió.
—¿Sí?
—Mi lord desea confirmar si realmente viajará al ducado Fitzroy para ayudar con el proyecto de las escuelas.
Caroline sonrió inmediatamente.
—Sí. Por supuesto que iré.
La diferencia fue inmediata.
Con el supuesto guardia parecía mucho más relajada.
—Me alegra saberlo
respondió él con aquella voz grave.
—Tengo muchas ganas de conocer las condiciones de los niños de las montañas. Si vamos a construir escuelas, quiero saber exactamente qué necesitan.
Fitzroy sonrió detrás de la máscara.
—Entonces, ¿la veremos en el ducado?
Caroline asintió.
—Sí.
—Esperaremos su llegada.
—Hasta entonces.
—Hasta entonces, lady Caroline.
El guardia se alejó.
Pero Fitzroy no fue muy lejos.
Se quedó a una distancia suficiente para que nadie sospechara, pero lo bastante cerca como para escuchar la conversación entre Caroline y su madre.
Caroline observó cómo el falso guardia se marchaba.
Y entonces suspiró.
—Mamá...
La duquesa la miró.
—¿Sí?
Caroline bajó un poco la voz.
—Es una lástima.
—¿Qué cosa?
Caroline se sonrojó todavía más.
—El duque Fitzroy.
Su madre levantó una ceja.
—¿Qué pasa con él?
Caroline miró discretamente hacia donde el duque había desaparecido.
—Es... muy guapo.
La duquesa sonrió.
—Eso parece haberte llamado bastante la atención.
—¡Mamá!
Caroline se cubrió parcialmente el rostro con una mano.
—No es eso...
[Pero sí es eso.]
—Solo digo que es una lástima que tenga una enamorada.
La sonrisa de la duquesa se hizo todavía más evidente.
—¿Todavía crees ese rumor?
—Bueno... todos lo decían.
Caroline bajó la mirada.
—Y además...
Se quedó callada unos segundos.
—¿Además?
—Además sería absurdo que un hombre así estuviera interesado en alguien como yo.
La duquesa dejó de sonreír por un instante.
La miró con atención.
Caroline no parecía darse cuenta de lo que acababa de decir.
—¿Alguien como tú?
—Sí. Alguien sin magia.
—Caroline...
Pero Caroline continuó, completamente avergonzada.
—Solo digo que probablemente ya tiene a alguien que le gusta. Y si es verdad que está enamorado de una maga tan hermosa como dicen...
Suspiró.
—Es una lástima.
Desde el otro lado del salón, detrás de la máscara, Fitzroy escuchó cada palabra.
Su expresión se quedó completamente seria.
[¿Otra vez?]
[¿Por qué insiste todo el mundo con que estoy enamorado de esa mujer?]
Y luego escuchó la última frase.
"Es una lástima."
Fitzroy sintió que algo dentro de él se removía.
[¿Una lástima?]
Miró discretamente hacia Caroline.
Ella seguía hablando con su madre, completamente ajena a lo que acababa de provocar.
Fitzroy apretó ligeramente la mandíbula.
[Así que realmente cree que estoy enamorado de otra mujer.]
Y lo peor era que le molestaba.
Muchísimo.
No porque el rumor fuera falso en su origen.
Había existido una época en que aquella maga le había interesado.
Pero eso había terminado hacía tiempo.
Lo que no entendía era por qué le importaba tanto que Caroline creyera lo contrario.
[¿Por qué me molesta tanto que ella piense que tengo una enamorada?]
Fitzroy guardó silencio.
Luego miró nuevamente a Caroline.
Ella se rio suavemente de algo que había dicho su madre.
Y él comprendió algo que no quería comprender.
[Quizá no me molesta el rumor.]
[Quizá me molesta que Caroline piense que no tengo ninguna posibilidad con ella.]
Por primera vez aquella noche, el duque Fitzroy dejó de encontrar graciosa la situación.
Y mientras se alejaba lentamente del salón, una idea comenzó a instalarse en su cabeza.
[Definitivamente voy a tener que aclarar ese rumor.]
Aunque todavía no sabía exactamente por qué le importaba tanto hacerlo.
🥲