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Cláusulas Del Corazón

Cláusulas Del Corazón

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Venderse para pagar una deuda / Autosuperación
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: @maryurisve

Renata necesitaba dinero para proteger a su hermana menor, Julián necesitaba redimir a su familia, honrar la memoria del único hombre que creyó en él y salvar a la mujer de la que siempre estuvo enamorado en silencio.
La solución parecía sencilla, firmar un contrato, donde la única condición era no involucrar los sentimientos. Sin embargo, en un juego donde las deudas se saldan con caricias y el pasado esconde un fraude imperdonable, la única forma de sobrevivir al deseo será rompiendo sus propias reglas.

NovelToon tiene autorización de @maryurisve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11:Veneno en la mesa familiar

A mitad de camino, el sonido del teléfono de Rodrigo interrumpió el silencio que había en el auto, Rodrigo presionó el botón de manos libres sin apartar la mirada de la carretera.

—Dime que tienes un nombre —exigió con brusquedad.

—Señor Benítez... investigué los movimientos en la firma Lozano de esta mañana —respondió la voz titubeante de su asistente al otro lado de la línea—El CEO de Corporación “A” estuvo en las instalaciones de la firma Lozano esta mañana.

Rodrigo frunció el ceño apretando el volante con más fuerza, porque la presencia de Francesco no encajaba en el panorama, era un empresario sagaz, pero a la vez medido y para nada confrontativo si no estaba en ventaja.

— ¿Y? —presionó, intuyendo que había algo más—No me llames a medias. ¿Hay algo más que quieras decirme?

Se hizo un silencio incómodo en la llamada, el asistente se aclaró la garganta antes de responder con cautela.

—Señor... también me confirmaron que el señor Julián se reunió a puerta cerrada con Francesco ayer por la tarde.

—¿Julián? —repitió Rodrigo. Soltó una risa seca, despectiva, negándose a aceptar que su hermano menor hubiera sido capaz de arruinar sus aviones—Ese pusilánime no tiene el valor ni el dinero para meterse en mis asuntos. Debes tratarse de una coincidencia.

Sin embargo, la duda lo comía por dentro, la sola posibilidad de que Julián pudiera burlarse de él, lo llenó de desconfianza, llevado por la una rabia imprudente, pisó el freno a fondo, hizo chirriar los neumáticos sobre el pavimento y dio una vuelta en U en medio de la autopista para emprender el regreso a la capital.

Cuando Rodrigo cruzó el umbral de la casa familiar de los Benítez, traía el rostro sombrío y la tensión a flor de piel, tuvo que hacer un esfuerzo para contenerse al ver la imagen de Serena conversando alegremente con sus padres.

— ¿Regresaste tan pronto? —preguntó Serena con un matiz de fingida dulzura en la voz, dedicándole una sonrisa impecable.

—Surgió un contratiempo en la carretera y tuve que volver de inmediato—respondió Rodrigo en tono cortante, sin mirarla directamente.

Don Alberto, el patriarca de la familia, alzó la mirada desde su sillón, tenía el ceño fruncido, una expresión que le dio a entender a Rodrigo que ya estaba al tanto del rotundo fracaso en la adquisición de la firma Lozano, y la desaprobación de su padre flotaba en el aire como una amenaza latente.

—Al menos llegaste a tiempo para cenar, hijo —intervino Amanda, su madre, apresurándose a suavizar el ambiente con su habitual exceso de mimo—Aunque lamentablemente no podemos decir lo mismo de tu hermano.

—Mejor así —sentenció Don Alberto con una mueca de evidente fastidio—Últimamente, de lo único que sabe hablar ese muchacho es de sus malditas computadoras.

En la imponente residencia de la familia Benítez, el ambiente durante la cena era muy sofocante, Rodrigo cortaba su carne con una agresividad mal disimulada, haciendo resonar el cuchillo contra la fina vajilla de porcelana. Venía de un día amargo: la firma Lozano se le había escapado de las manos tras la inesperada intervención de Corporación “A”, echando por tierra meses de manipulación, chantajes y cálculos financieros.

En la mente de un hombre tan arrogante no lograba entender cómo un veterano como Francesco se había atrevido a interponerse, hasta que sus contactos le soltaron una pieza clave.

La tarde anterior, su hermano Julián se había reunido a puerta cerrada con el CEO de la Corporación “A”, a pesar de que Rodrigo no concebía que su retraído hermano menor tuviera la influencia necesaria para darle la vuelta a una negociación—desconociendo por completo que Julián era la mente brillante y el dueño absoluto de R&J Security—, sin embargo, la sola sospecha de su intromisión le quemaba las entrañas.

—¡Es que no tiene ningún sentido, papá! —estalló Rodrigo, soltando los cubiertos con un golpe seco sobre la mesa de caoba— Francesco actuó de la noche a la mañana, liberó la casa Lozano de embargos y rescató a esa empresa moribunda.

El silencio en el comedor se volvió helado, Don Alberto Benítez cruzó los brazos, fijando la mirada en su hijo mayor con un toque de reprobación, se había invertido demasiados recursos para absorber la firma Lozano y ahora todo se había esfumado de la noche a la mañana.

—Rodrigo te di carta blanca para actuar y ahora obtenemos este resultado, ¿Qué tienes que decir al respecto?

Doña Amanda de Benítez sorbió un trago de su copa de vino y frunció el ceño, porque no permitía que nadie le llamara la atención a su amado hijo, aún si se trataba de su propio esposo.

—Cariño, seguramente alguien filtró la información, Rodrigo es el Midas de las finanzas de la ciudad.

—Si papá además… resulta que Julián estuvo en el despacho de Francesco la tarde de ayer... ¡Exijo saber qué hacía él metiendo las manos en mis asuntos!

En el extremo opuesto de la mesa, Serena apoyó la copa de cristal con mucha delicadeza, aunque sus ojos echaban chispas de rabia, la sola idea de que Julián hubiera movido un solo dedo para salvar a su engreída prima la devoraba por dentro.

—Rodrigo tiene toda la razón, suegro —intervino Serena, mirando a sus sueños para echar más leña al fuego—Es inaudito. Mientras mi esposo trabaja por expandir nuestro patrimonio, Julián usa el prestigio de la familia para reunirse con altos ejecutivos de la competencia a espaldas de todos. ¿Y para qué? ¿Para rescatar a Renata? Por favor... esa muerta de hambre seguro fue a llorarle ya manipularlo.

—Voy a llamarlo ahora mismo —masculló Rodrigo, sacando el teléfono celular para marcarle.

La llamada se desvió directamente al buzón de voz. Instantes después, Alberto, Amanda y la propia Serena intentaron comunicarse con él sin éxito; sus teléfonos marcaban el mismo número sin obtener respuesta.

El problema era que en ese preciso instante, Julián ajeno al veneno que había en el comedor familiar de los Benítez, se encontraba en la suite 408 del hotel con su teléfono en modo silencioso, sobre la mesa auxiliar, entregado por completo al placer de tener intimidad con Renata y al torbellino de emociones que cambiaría la vida de ambos para siempre.

Luego de su salida del hotel, Julián condujo todo el camino de regreso a la ciudad rozando el límite de velocidad, sus manos apretaban el volante con tanta fuerza que los nudillos se le habían vuelto blancos, mientras el rugido del motor de ocho cilindros amortiguaba el caos que había en su cabeza.

Se sintió muy frustrado y herido, porque la sola idea de que Renata lo hubiera percibido como otro manipulador más—alguien capaz de condicionar la salvación de su familia a un intercambio carnal—le quemaba el orgullo. Sin embargo, conforme los kilómetros avanzaban y la adrenalina del momento comenzaban a asentarse, la rabia empezó a dar paso a una comprensión dolorosa, recordó el acoso constante de Rodrigo, la angustia que ella había soportado durante semanas y la desesperación de ver su patrimonio al borde del colapso.

Entendió que el miedo de Renata no era paranoia, sino el reflejo del trauma al que la habían sometido en las últimas semanas, ella solo había intentado proteger a su hermana con la única moneda que creyó que le quedaba.

Y ese pensamiento terminó por desarmar su enojo, dejándole una opresión amarga en el pecho, había esperado que esa tarde fuera el comienzo de algo real entre los dos, pero el malentendido había levantado un muro mucho más difícil de derribar que cualquier crisis financiera.

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GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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Cuando se entere, con quién fue que se acostó, y no precisamente para salvar la empresa.🤭🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Que bien, iniciamos otra aventura, que seguramente será maravillosa. Gracias. 👏👏👏🤗🤗🤗🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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